sábado, 9 de julio de 2022

ASUNTOS EXTERIORES, 1 Crónicas 26:29

ASUNTOS EXTERIORES, 1 Crónicas 26:29

De los izharitas, Quenanías y sus hijos eran gobernadores y jueces sobre Israel en asuntos exteriores.
1 Crónicas 26:29

Quenanías y sus hijos fueron nombrados para gobernar y juzgar sobre Israel en lo concerniente a los asuntos exteriores.

Si nos informamos en qué consiste un Ministerio de Asuntos Exteriores en cualquier gobierno actual (bastaría con googlearlo o irse a wikipedia), vemos que es el "encargado de planificar, dirigir, ejecutar y evaluar la política exterior y la política de cooperación internacional".

Por lo que en Quenanías estaba la responsabilidad sobre sus embajadores y sobre la relación política con las naciones vecinas, además de todo asunto al márgen de la labor propia del templo.

El nombre de Quenanías significa "Dios ha establecido", nombre más que oportuno para su función a desempeñar.

Cuando Dios creó a Adán este no fue capaz de desempeñar el virreinato que Dios había delegado sobre él, ya que pecó, desobedeciendo el único mandato expreso, el cual dictaba: "De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás." (Esto lo podemos leer en Génesis 2:16 y 17).

Y del mismo modo que por un hombre entró la condenación a toda la humanidad, Dios estableció que por un hombre viniera la justificación.

Y empezó a tratar Dios con un hombre al que llamó Abraham y de su descendencia Dios formó un pueblo que consagró para Sí, que más tarde fue constituído una nación, con una ley muy especial, única en todo el mundo, la ley de Dios dada a Moisés, según lo que Dios establece en cómo ha de encaminarse un hombre conforme a Su voluntad, en toda justicia.

Y como esta perfecta ley sólo un hombre perfecto puede cumplirla, Dios estableció el darnos a Su Hijo para que, adquiriendo forma de hombre, viniera a vivir como tal, pero sin pecado y entregara Su perfecta vida en pago por todos los hombres, dándonos así el perdón y la vida eterna en Su resurrección al tercer día.

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él."
Juan 3:16-17

Así que el Señor Jesucristo es el fin de la ley, la cual cumplió en su totalidad, estableciendo Dios que el hombre sea salvo por Su gracia, por medio de la fe en Él, sin que haya nada que el hombre pueda aportar de sí mismo para su justificación delante de Dios.

"Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree."

"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe."
Romanos 10:4 y Efesios 2:8-9

Y del modo en que Dios estableció a Israel como pueblo consagrado a Él, establece en Su Hijo a la iglesia. Formada por todos y cada uno de los creyentes en el Señor Jesucristo, la iglesia viene a ser el estamento santificado de Dios en el Hijo, como un cuerpo del cual Cristo es cabeza.

Y aunque la iglesia se rige por el Espíritu Santo, por cuanto hemos sido bautizados con Él en el cuerpo de Cristo, no debemos ignorar que aún, en nuestro cuerpo de carne y hueso y para su mantenimiento, hay cuestiones seculares e incluso meramente fisiológicas que no tienen que ver explícitamente con la práctica de la fe cristiana, que vamos a tener que tratar con mayor o menor frecuencia.

Y este vendría a ser nuestro ministerio particular de asuntos exteriores, al cual debemos ocuparnos bajo la premisa de que "Dios ha establecido", así como el nombre de Quenanías.

Habrá asuntos externos a la espiritualidad cristiana que deberán ser tratados con mayor aplomo que otros, ya sea un desempeño laboral, una relación social o familiar, así como la sana práctica del ciclo de la vida, humanamente hablando.

De cómo vamos a ocuparnos de todos estos asuntos va a depender el testimonio que estemos dando al mundo de nuestra identidad en Cristo como hijos de Dios y, de ahí, la portavocía del evangelio al mundo.

Y como Pablo dice de nosotros, que somos cartas conocidas y leídas por todos, nuestro diario vivir habla más de nuestra fe que las palabras que salgan de nuestra boca.

Hoy va siendo el día de ponernos manos a la obra con nuestro particular ministerio de asuntos exteriores, buen desempeño del cual nos será posible, teniendo en suma importancia este consejo:

"Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís."
Colosenses 3:22-24



















viernes, 8 de julio de 2022

LO ATESORADO, 1 Crónicas 26:26-28

LO ATESORADO, 1 Crónicas 26:26-28

Este Selomit y sus hermanos tenían a su cargo todos los tesoros de todas las cosas santificadas que había consagrado el rey David, y los jefes de las casas paternas, los capitanes de millares y de centenas, y los jefes del ejército; de lo que habían consagrado de las guerras y de los botines, para reparar la casa de Jehová. Asimismo todas las cosas que había consagrado el vidente Samuel, y Saúl hijo de Cis, Abner hijo de Ner y Joab hijo de Sarvia, y todo lo que cualquiera consagraba, estaba a cargo de Selomit y de sus hermanos.
1 Crónicas 26:26-28

Continuando con la lectura llegamos al recuento de los tesoreros que custodian lo recaudado y consagrado desde Samuel y hasta el rey David, en cada una de sus batallas.

Frutos resultantes de las guerras en las que obtuvieron la victoria contra sus enemigos por gracia de Dios. Así pues, en gratitud, consagraban lo obtenido para su uso exclusivo para la casa de Dios y para su servicio.

Bastante tiempo transcurrido desde Samuel hasta David, y ahora le sucedía Salomón. Sin embargo ahí estaban, se mantuvieron los tesoros recaudados por todos y cada uno de sus receptores, los cuales entendieron que el beneficio de esperar y dedicarlo a Dios era mejor que el de haber hecho uso de ello para cualquier otro asunto.

(Habrá a quien le gusten las guerras, lo cierto es que a todos nos gustaría disponer de todo y no codiciar lo que tiene el vecino. Así no habría necesidad de tener conflictos con nadie.)

Adán lo tenía todo y aún así codició el fruto del árbol del cual Dios le ordenó explícitamente que no comiera, bajo condena de muerte. El desenlace ya lo conocemos y por eso todos nacemos contaminados y separados de Dios, encaminados a muerte desde el día que salimos del vientre de nuestra madre.

"Ley de vida", se dice, y Dios en Su misericordia nos proveyó de Cordero que nos redimiera. Mientras el plan de Dios era revelado al hombre, para su rescate, la ley que fue dada a Moisés señalaba directamente al Redentor que había de venir, el verdadero Dador de la vida, el cual es la vida misma, el Señor Jesucristo.

El pueblo de Dios se vio envuelto en guerras, no porque este quisiera, sino a causa del enemigo. Y es que desde que Adán pecara no hubo un lugar para su reposo, hasta Abraham, a quien Dios prometió una tierra y una gran descendencia, y de ella, la bendición a todas las naciones por medio del Redentor.

A Abraham no le habría hecho falta enfrascarse en ninguna guerra, pero su sobrino Lot se vio involucrado en un conflicto en el que él y su familia acabaron prisioneros. Abraham, que entonces aún se llamaba Abram, salió victorioso del rescate, llevándose un botín, parte del cual entregó a Melquisedec como ofrenda a Dios.

"Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo."
Génesis 14:18-20

Ahora desde Samuel y hasta el rey David habían consagrado sus tesoros a Dios, para Su gloria y honra.

Y como Dios permitió que el reinado de Salomón se diera en un tiempo de paz y bonanza en todo Israel, he aquí el momento en que Dios dispuso que se construyera el templo en el que sería usado lo atesorado hasta la fecha.

Redundando en la idea de que todos quisiésemos tener paz y no guerra, aún mayor es ese deseo en los hijos de Dios, aquellos que por la fe en el Señor Jesucristo hemos sido perdonados y pasados a una nueva vida en Él, recibiendo de Su paz y Su gozo con el Espíritu Santo.

Y como aún arrastramos nuestro viejo hombre el cual es en nuestra carne, sujeta a la ley del pecado y de la muerte, muchas son las veces que no queriéndolo acabamos metidos en guerra.

No es que debamos batallar para alcanzar victoria alguna, puesto que en Cristo somos más que vencedores, ya que Él venció por nosotros a la acción del pecado y de la muerte.

Pero el conflicto se va a dar irremediablemente mientras el deseo de la carne y el del Espíritu sean opuestos entre sí, conflictos que irán aminorando conforme el carácter de Cristo sea cada vez más marcado en nuestro sino, de manera que nuestra carne se someta a la voluntad del Padre tal como Jesús , en forma de siervo.

¿Cuántas veces hemos lamentado atravesar varias dificultades en nuestro diario vivir? Situaciones a las que cedemos amilanados, sin llevar la mira a lo Eterno, donde el fruto de la victoria está dispuesto, y no la derrota.

Quizá nuestra queja o desánimo se basen en adversidades derivadas de la economía, la salud o del ámbito socio-cultural que se opone a nuestra fe. Pero en el primer siglo hubo unos hermanos que necesitaron que se le escribiera a causa, entre otras cosas, de las gaves amenazas de muerte y persecuciones que sufrían por parte de los romanos, y del contundente rechazo y omisión de socorro por parte de los practicantes del judaísmo.

Así que mientras que unos los buscaban para matarlos, no sin antes infligirles dolorosas torturas, los otros echaban la vista a un lado proporcionando la ayuda solamente a aquel que decidiera negar públicamente a Cristo y volverse a la ley.

¿Será mayor esta adversidad que la que podamos estar experimentando la mayoría en el cristianismo actual?

Con todo y eso, los hermanos Hebreos fueron alentados con las siguientes palabras:

"Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados. Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas; y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado."
Hebreos 12:11-13

Además, Santiago también emitió una carta a los hermanos de la dispersión, coincidiendo en idiosincrasia con los destinatarios de la carta anterior:

"Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna."
Santiago 1:2-4

Constituyen, pues, el fruto apacible de justicia, del cual habla el emisor a los Hebreos, y la paciencia, la perfección y la cabalidad, que nombra Santiago, lo que viene a ser lo atesorado en vistas a la eternidad, para que no nos falte cosa alguna, así como a Adán antes de salir del huerto de Edén, pero aún mejor, por cuanto en Cristo somos libres del pecado, para no volver a caer jamás.

Y si por si no nos estamos hallando entre conflictos, hoy viene siendo el día en que meditemos en qué estamos atesorando y en cuál es su finalidad.

Hagámonos receptores de estas palabra del Señor, diciéndonos:

"No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón."
Mateo 6:19-21



















jueves, 7 de julio de 2022

UJIERES, 1 Crónicas 26:1

UJIERES, 1 Crónicas 26:1

También fueron distribuidos los porteros: de los coreítas, Meselemías hijo de Coré, de los hijos de Asaf.
1 Crónicas 26:1

Llegamos al detalle de los porteros, seleccionados por David, que se ocuparán de controlar que nada inmundo entre en el templo y que lo consagrado sea bien administrado.

El templo una vez construído servirá de escaparate al resto de las naciones, una edificación majestuosa donde residirá el arca del pacto y la santa presencia de Dios.

Esto podría atraer la atención de saqueadores que harían cualquier cosa por entrar, imaginando el gran botín que encontrarían dentro. Por este motivo, los varones seleccionados como guardianes de las puertas reunirán unas características muy concretas.

Se dice de ellos, durante la lectura del capítulo, que eran valerosos, esforzados, robustos y fuertes para el servicio. Además se dice de uno de ellos, Zacarías, que era consejero entendido.

Con su valentía y vigor se aseguraba la integridad del santuario y de todo su contenido, aunque se consideró, por su sabiduría, a Zacarías para encabezar la seguridad en la puerta más importante de la ciudad, que es la del norte.

Pues esta puerta es la que llevaba directamente al templo, requiriendo, además de la fortaleza o la gallardía, la capacidad resolutiva y organizativa ante los inminentes peligros de invasión o amenazas.

El templo aún estaba por levantar pero, ante la incipiente obra, todo estaba dispuesto para su seguridad y mantenimiento.

También Dios ha dispuesto para el hombre todo lo necesario para su salvación, seguridad y mantenimiento, en Cristo Jesús.

Y esto no de modo improvisado sino como un perfecto plan de salvación,  trazado desde la eternidad y antes de la fundación del mundo.

Porque Dios creó al hombre a Su imagen y semejanza para que reinara por Él sobre la tierra. Pero éste, habiendo desobedecido al único mandamiento dado por su Creador, cayó irremediablemente de Su presencia a causa del pecado, contaminando por su simiente al resto de la humanidad.

Pero Dios hace manifestar Su gracia al hombre por medio del Hijo, el Señor Jesucristo para que, tomando forma de hombre y viviendo como tal pero sin pecado, entregase Su santa y perfecta vida para que, por medio de Él, lleguemos a la reconciliación con Dios.

"Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos."
Romanos 5:17-19

Y si por Su muerte hallamos la redención, por Su resurrección recibimos la vida eterna en Él, los que en Él hemos creído, y hechos hijos de Dios por acción del Espíritu Santo, Quien por Su bautismo somos constituidos iglesia de Cristo y por Su sello es garantizada nuestra alma para salvación, además de ser constituidos templo suyo, por cuanto el Espíritu Santo viene a morar permanentemente en todos y cada uno de los que creemos en Jesús y lo tenemos por Señor y Salvador personal.

La iglesia es formada por todos los creyentes en el Señor Jesucristo y cada cual sirve a sus hermanos en pos de la edificación mutua en Cristo, además de en la labor evangelística al mundo.

Entre los que sirven internamente en la iglesia, se adquirió la función de ujier como de aquel que se ocupa de servir vigilando la entrada al templo, acomoda a sus hermanos, organiza la entrada y salida de los congregantes e incluso se ocupa de la recolecta de ofrendas o aportes varios, a fin de que sea administrada por quien corresponda y no se pierda o sea sustraída mientras es custodiada.

De todo esto se puede ocupar un ujier, no así de la administración y manejo de las recolectas, cosa de la que suele ocuparse el o los tesoreros de la congregación.

Al encontrarse en la entrada del local, el ujier es susceptible de recibir visitas indeseadas, así como enemigos de la fe son malas intenciones, o puede ser que reciban a personas que desconocen la Palabra y tengan dudas o curiosidad por entrar.

Es por eso que se hace necesario que los ujieres sean hermanos firmes en la fe, resolutivos y con capacidad tanto para evangelizar o dar aliento al dudoso, como para no ceder ante los burlones que intentan entorpecer la reunión de los santos.

Y así como se organizaron los porteros por parte de David, como los ujieres son puestos para la seguridad y organización en la iglesia, cada creyente, en lo personal, debemos recordar que somos templo del Espíritu Santo y, como tal, vamos a ser el objetivo principal del adversario, el cual procurará, de todas las maneras posibles, robarnos el gozo y la paz que tenemos en Cristo, insuflándonos pensamientos negativos o por cualquier otro medio.

Por tanto nos es necesario adquirir valentía, firmeza y sabiduría de Dios, en Cristo Jesús y por el Espíritu Santo, como si de ujieres personales se trataran, para nuestra perseverancia en la fe y crecimiento según la voluntad de Dios, en el carácter de Cristo.

Hoy es día de analizar en qué estado se encuentra nuestra defensa personal, si capaz de mantenerse en la fe en los momentos complicados o si por el contrario, nos dejamos tambalear por las dudas en cada atisbo de adversidad.

Tomemos este consejo de Pablo a los Corintios como nota personal:

"Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos."
1 Corintios 16:13



















martes, 5 de julio de 2022

CULTO RACIONAL, 1 Crónicas 25:1-4

CULTO RACIONAL, 1 Crónicas 25:1-4 

Asimismo David y los jefes del ejército apartaron para el ministerio a los hijos de Asaf, de Hemán y de Jedutún, para que profetizasen con arpas, salterios y címbalos; y el número de ellos, hombres idóneos para la obra de su ministerio, fue: De los hijos de Asaf: Zacur, José, Netanías y Asarela, hijos de Asaf, bajo la dirección de Asaf, el cual profetizaba bajo las órdenes del rey. De los hijos de Jedutún: Gedalías, Zeri, Jesaías, Hasabías, Matatías y Simei; seis, bajo la dirección de su padre Jedutún, el cual profetizaba con arpa, para aclamar y alabar a Jehová. De los hijos de Hemán: Buquías, Matanías, Uziel, Sebuel, Jeremot, Hananías, Hanani, Eliata, Gidalti, Romanti-ezer, Josbecasa, Maloti, Hotir y Mahaziot.
1 Crónicas 25:1-4 

Para la corte de músicos y cantores, David también hizo lista detallada de los hijos de Asaf, Henán y Jedutún. 

Estos eran profetas, también llamados videntes, lo cual significaba que el Espíritu Santo les inspiraba para hablar la Palabra en sus Salmos y cuando fuera requerida. 
De manera que los cánticos glorificaban a Dios desde el conocimiento y desde el sentido instructivo, exhortativo y profético, según conocemos durante la lectura de los Salmos: para enseñanza, formación y  permanencia del pueblo en la ley de Dios, en tributos de loores al Único Dios vivo y verdadero. 

No cualquiera podía ser salmista. Cierto es que no era una función exclusiva de los levitas, pues además entre ellos contaban David y Salomón, además de los anónimos y los de Moisés, que él si era levita. Pero todos los autores participantes de los Salmos plasmados en la Palabra de Dios cumplían el mismo requisito: los escribieron siendo inspirados por Dios. 

La inspiración Divina no es como lo que le puede acontecer a cualquier cantautor o poeta que, viniéndole un pensamiento más o menos vistoso para plasmarlo en verso, se levanta de su cama en la madrugada, como si tuviera un resorte, anotándolo para que no se le olvide en la mañana. 

Sino que Dios sopló Su sabiduría al autor para que éste escribiera, según su estilo personal pero sin error, exactamente lo que Dios quiso comunicar al hombre. 

Los Salmos están considerados, en cuanto a revelación e importancia, al mismo nivel que la ley y los profetas, dicho así por el mismo Señor Jesucristo: 

"Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos."
Lucas 24:44 

Y los Salmos son los que son, los que Dios dispuso que formaran parte de las sagradas Escrituras, que son la Palabra de Dios. 

Desde que Adán pecara Dios ha mostrado especial interés por revelarse al hombre, dándose a conocer a Sí mismo y a Su propósito para con el hombre y con toda la creación, en anuncio de Su plan perfecto de salvación, trazado desde la eternidad. 

De modo que todas las Escrituras que el pueblo de Dios recopiló desde Job y hasta Malaquías, con Abraham por patriarca  y Moisés por profeta, cerraban la revelación de este plan de salvación. 

El plan era salvar al hombre de la condena del pecado, y el sujeto de la acción, el Señor Jesucristo, el Mesías del cual anunciaron Moisés, los salmistas y los profetas. 

Jesús, siendo el cumplimiento del Cristo anunciado, es Dios venido en carne, el súmmum de la revelación de Dios al hombre. 

"Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;"
Hebreos 1:1-2 

Pues teniendo cumplimiento en Sí mismo toda la Escritura, una vez venido al hombre como hombre, no queda mayor revelación que Él mismo, el cual, habiendo derramado Su vida en tierra desde la cruz del Calvario, sepultado y resucitado al tercer día, ascendió a la diestra del Padre y nos dió el Espíritu Santo a morar en todo aquél que en Él cree, en una nueva identidad como hijo de Dios, en Cristo Jesús, para perdón y vida eterna. 

Y en esta nueva vida, hijos de Dios somos hechos en Él por medio de la fe y en arrepentimiento. ¿Qué tipo de hijo desconoce a su padre, sino el rebelde y el bastardo? 

Los creyentes tenemos a Dios por nuestro Padre celestial y a Jesús, nuestro Dador de vida. 

En su día el Señor guió a Su pueblo y puso a David en su corazón el seleccionar a adoradores según la voluntad de Dios, para servir en el templo. 

El hombre fue creado con el propósito principal de adorar a su Creador, ¿no lo haremos nosotros, siendo Él nuestro Padre? 

Estamos convencidos de que sí le adoramos, pero debemos reconocer que pocas veces nos ajustamos a Su voluntad en cómo hacerlo. 

Y es que adorar a Dios a nuestra manera no es adorarlo, sino algo tan grave que se llama idolatría, por cuanto nos hemos hecho la imagen de Dios a nuestra conveniencia, pensando que a Él le va a valer lo que a nosotros nos place darle. 

Y como emoción no es sinónimo de santidad, ni las lágrimas lo son de la obediencia, va siendo el día en que volvamos al culto racional, en total conocimiento y convencimiento de estar cumpliendo la voluntad de Dios, y no la nuestra. 

"Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta."
Romanos 12:1-2


















lunes, 4 de julio de 2022

DISPOSICIÓN AL SERVICIO, 1 Crónicas 23:25-28

DISPOSICIÓN AL SERVICIO, 1 Crónicas 23:25-28

Porque David dijo: Jehová Dios de Israel ha dado paz a su pueblo Israel, y él habitará en Jerusalén para siempre. Y también los levitas no tendrán que llevar más el tabernáculo y todos los utensilios para su ministerio. Así que, conforme a las postreras palabras de David, se hizo la cuenta de los hijos de Leví de veinte años arriba. Y estaban bajo las órdenes de los hijos de Aarón para ministrar en la casa de Jehová, en los atrios, en las cámaras, y en la purificación de toda cosa santificada, y en la demás obra del ministerio de la casa de Dios.
1 Crónicas 23:25-28

Si antes David escogió a los de edad adulta para ejercer funciones en los puestos de influencia y autoridad, ahora hacía la selección de los que vendrían a servir en el templo a órdenes de sacerdotes.

Aunque visiblemente más jóvenes, por ser de a partir de los veinte años de edad, sus funciones eran de gran importancia y solemnidad al ocuparse de lo concerniente a la obra y la purificación de todo lo consagrado en la casa de Dios.

Podría sonar incongruente pero para todos los seleccionados a servir les era un privilegio su situación de siervos, y más tratándose de levitas, seleccionados para servir exclusivamente en el templo de Dios.

El concepto que tenemos, humanamente hablando, de libertad es como de estar exentos de toda obligación y compromiso, sin carga alguna u ocupación, sino como de aquel que consume sus horas sesteando en una hamaca en la playa.

La realidad es que el hombre cuanto más ocioso está, más esclavo es de su propia carne, hasta el punto de no encontrar satisfacción en nada de lo que decide hacer, aunque haya conseguido cumplir sus deseos personales.

Porque el deseo de la carne no tiene límites, nunca se sacia y pronto demanda un nivel más de satisfacción, en donde el alma se va hundiendo en un pozo cenagoso de ansiedad y melancolía.

Y es que el hombre fue creado para servir y para adorar a su Creador, por tanto, necesita de Él para alcanzar la verdadera libertad, la cual se perdió en el mismo momento en que Adán pecó y, por su pecado, salió repelido de la santa y gloriosa presencia de Dios.

A falta de relación con Dios, el incrédulo se hace sus propios dioses a quienes servir. Mientras se engaña a sí mismo diciendo "soy libre y hago lo que quiero", se doblega ante alguno de sus dioses, como el dinero, el culto al cuerpo, deportes, videojuegos y demás, que sólo aportan el pesado yugo de la muerte.

Pero Dios, en Su inconmensurable amor y misericordia, nos ha dado a Su Hijo Unigénito para que, creyendo en Él y reconociéndolo como Señor y Salvador personal, recobremos la verdadera libertad que nos fue quitada por el pecado, para gustar de nuevo el privilegio de andar conforme a la perfecta voluntad de Dios.

Y así es como somos libres en Cristo, sólo por gracia de Dios por medio de la fe, tal cual Pablo y Silas contestaron al carcelero, quien temió seriamente por su muerte, preguntando "¿Qué debo hacer para ser salvo?" :

"Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa."
Hechos 16:31

Diez días después de que Jesús resucitado ascendiera a la diestra del Padre, el Espíritu Santo vino a morar en todo creyente constituyéndonos  la iglesia de Cristo, como un cuerpo formado por muchos miembros del cual es cabeza el Señor Jesucristo.

Como cada miembro tiene su propia función en el cuerpo, así también cada uno en la iglesia es llevado a servir según le ha dado el Señor que sirva, a modo de llegar a la mutua edificación y a la perfección de la estatura de Cristo por el conocimiento de Dios y en el Espíritu Santo.

Y aunque todos los creyentes anhelamos servir a Cristo, no todos aceptamos el lugar en que se nos manda a servir. Porque en el cuerpo muchos queremos ser ojos, boca, pies o manos, pero ¿quién querría ser estómago o intestinos?

Ahora bien, si alguien nos nombra a Esteban, recordaremos cómo los fariseos lo lapidaron hasta la muerte tras la excelente predicación ante el concilio.

Sabemos de Esteban que hacía grandes prodigios y señales estando en llenura del Espíritu Santo. Pero él no era apóstol, ni maestro, ni profeta. Y aunque fue seleccionado de entre todos los discípulos siguiendo unos criterios bastante exigentes, los cuales eran que fueran de buen testimonio y llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, la labor a desempeñar en la iglesia venía a tratarse de servir las mesas para alimentar a los huérfanos y a las viudas.

"En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria. Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo."
Hechos 6:1-3

Sinceramente y con el corazón en la mano, de tener tal llenura de Espíritu y de sabiduría que Dios hiciera milagros y señales a través de nosotros, ¿aceptaríamos servir en la iglesia limpiando los baños o barriendo la sala después del culto?

Cuando el Señor dispone de sus siervos para cierta tarea, por muy simple o deshonrosa que parezca, ahí Él es quien prepara al corazón dispuesto a servir, de manera que el que servía mesas llegó a obtener el privilegio de ser recordado en la historia del Cristianismo como el primer mártir de la iglesia, a quien le fueron los cielos abiertos para mostrársele el Señor a la diestra del Padre, y cuya muerte provocó la expansión del evangelio a todas las naciones.

Porque servir a Dios, sea en lo que sea, no es ninguna carga, sino el mayor de los privilegios, hoy es día de aceptar nuestras funciones en el cuerpo de Cristo, en total disposición y gratitud.

"Mi corazón está dispuesto, oh Dios; Cantaré y entonaré salmos; esta es mi gloria. Despiértate, salterio y arpa; Despertaré al alba. Te alabaré, oh Jehová, entre los pueblos; A ti cantaré salmos entre las naciones. Porque más grande que los cielos es tu misericordia, Y hasta los cielos tu verdad."
Salmos 108:1-4




















domingo, 3 de julio de 2022

LA EDAD ADULTA, 1 Crónicas 23:1-5

LA EDAD ADULTA, 1 Crónicas 23:1-5

Siendo, pues, David ya viejo y lleno de días, hizo a Salomón su hijo rey sobre Israel. Y juntando a todos los principales de Israel, y a los sacerdotes y levitas, fueron contados los levitas de treinta años arriba; y fue el número de ellos por sus cabezas, contados uno por uno, treinta y ocho mil. De éstos, veinticuatro mil para dirigir la obra de la casa de Jehová, y seis mil para gobernadores y jueces. Además, cuatro mil porteros, y cuatro mil para alabar a Jehová, dijo David, con los instrumentos que he hecho para tributar alabanzas.
1 Crónicas 23:1-5

Llegó el día en que se diera la sucesión al trono del anciano David por Salomón, operación que no iba a dejar detalle alguno a la improvisación, pues él mismo organizó toda la corte sacerdotal que se ocupará de todo lo concerniente a lo santo y a lo legal durante el reinado de su hijo.

En cuanto a la selección, entendimos por Moisés que debían cumplir con cierto nivel de madurez para ejercer sus funciones. En su caso el requisito se establecía en una edad mínima de veinte años.

"Todo el que sea contado, de veinte años arriba, dará la ofrenda a Jehová."
Éxodo 30:14

"De veinte años arriba, todos los que pueden salir a la guerra en Israel, los contaréis tú y Aarón por sus ejércitos."
Números 1:3

Pero el elenco según David se fijó a partir de los treinta, lo que vendría siendo la edad adulta. Con esta edad vendría a organizar un liderazgo estable, desarrollado y responsable, cualidades necesarias para asegurarle a Salomón un sólido y reputado reinado entre las naciones de la tierra.

Nótese que la madurez también se tuvo en cuenta en la selección de los músicos y adoradores del templo, así como para los que guardaban las puertas.

La experiencia es un grado, y a David le tocó experimentar varias traiciones por parte de su círculo más cercano de consejeros y militares. Cosa que se ahorró Salomón en todo su reinado.

El prestigio del sello de Salomón, además de por su sabiduría recibida de lo Alto, tuvo mucho que ver con la solidez de todo su conjunto legal, social y religioso.

Cuando el hombre fue creado, éste disponía de toda sabiduría y potencia necesarias para llevar a cabo eficazmente su dominio sobre la tierra, en directa conexión con Dios y conforme a Su voluntad.

No teniendo limitación alguna, excepto una clara prohibición, la cual decía: "De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás." A Adán le bastó con la idea de ser autosuficiente para romper el vínculo con su Creador, transgrediendo la única norma.

Cayó, pues, el hombre, de la presencia de Dios, a causa de su pecado. Perdiendo con ello su dominio sobre la tierra y por su simiente corrompida, arrastró irremediablemente a muerte a toda la humanidad. Degenerando también, con el pasar de las generaciones, la capacidad intelectual que le fue dada en el Edén.

Como bien dijo el salmista, cual proverbio de Salomón:

"El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; Su loor permanece para siempre."
Salmos 111:10

Hallamos que sabiduría o necedad están directamente relacionadas con lo más o menos cercano que uno está de Dios y de sus mandamientos. Del mismo modo, esta proximidad a Dios determina el nivel de madurez de quien  permanece.

¿Y cómo se acercará a Dios el hombre,en su pecado, y cómo podrá temerle en su necedad?

Pues como David plasmó en el Salmo:

"Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; No hay quien haga el bien. Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, para ver si había algún entendido, que buscara a Dios. Todos se desviaron, a una se han corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno."
Salmos 14:1-3

Pero Dios, que es grande en misericordia y lento para la ira, nos ha dado a Su Hijo en propiación por nuestros pecados, para la reconciliación con Él.

Porque Dios es perfectamente Santo y en Él no hay cabida al más mínimo pecado, asimismo Jesús, quien es Dios hecho hombre, entregó Su impecable vida en pago por la condena que cayó en su día a toda la humanidad a causa de Adán.

Pues Cristo murió, resucitó y ascendió a la diestra del Padre, dejándonos Su Santo Espíritu para morar con nosotros y en cada uno de los que en Él creemos y reconocemos Su autoridad y el rescate, que hallamos exclusivamente en Él.

Y ahora, siendo hechos hijos de Dios en Cristo por la acción del Espiritu Santo, recibimos también, con nuestra nueva identidad, un propósito que trasciende a la eternidad, para el cual somos instados a madurar la fe hasta nuestra edad adulta, en participación en el cuerpo de Cristo.

"vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo."
2 Pedro 1:5-8

Deberíamos preguntarnos, si el Señor va a disponer hoy de sus siervos para darles parte en el ministerio, ¿es nuestro nivel de madurez tal como para ser acepto entre los de la edad adulta?

Y para el caso de aquellos que podamos sentirnos tan maduros como los Filipenses, prosigamos, sirviéndonos de estas palabras de Pablo:

"No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús."
Filipenses 3:12-14
























viernes, 1 de julio de 2022

LLAMADOS A LA EDIFICACIÓN, 1 Crónicas 22:17-19

LLAMADOS A LA EDIFICACIÓN, 1 Crónicas 22:17-19

Asimismo mandó David a todos los principales de Israel que ayudasen a Salomón su hijo, diciendo:
¿No está con vosotros Jehová vuestro Dios, el cual os ha dado paz por todas partes? Porque él ha entregado en mi mano a los moradores de la tierra, y la tierra ha sido sometida delante de Jehová, y delante de su pueblo. Poned, pues, ahora vuestros corazones y vuestros ánimos en buscar a Jehová vuestro Dios; y levantaos, y edificad el santuario de Jehová Dios, para traer el arca del pacto de Jehová, y los utensilios consagrados a Dios, a la casa edificada al nombre de Jehová.
1 Crónicas 22:17-19

Estamos llegando a la última etapa en el reinado de David, y habiéndole pasado a su hijo Salomón el testigo en la construcción del templo, dirige ahora el llamamiento hacia todos los principales de Israel.

Ellos han sido llamados a ayudar a Salomón en la edificación del santuario, no sin antes recordarles que todos los enemigos de alrededor han sido derrotados por el poder de Dios y Su amparo sobre el trono de David.

Y la invitación es a poner todo su corazón y todo su ánimo en buscar a Dios, para la edificación del templo y del pronto traslado del arca y utensilios a su casa definitiva.

Poner todo el corazón, desde el punto de vista judío, no sólo trataba de sentimientos o emociones, sino que así es como se describía  al razocinio, al conocimiento y al mismo ser de la persona.

Luego, el poner todo el ánimo indicaba estar, como se diría popularmente, en las buenas y en las malas, de modo que la intención o voluntad no se desmorone sea cual sea la situación en cada momento.

El rey dictó esta orden no sólo una vez, sino en dos o tres ocasiones desde que se le diera a Salomón el cometido, para que conste y se haga, quedando el acta plasmada en la historia de Israel para su consulta y ejecución.

Porque de nada serviría levantar la obra si el arca y los utensilios consagrados no fueran a estar ahí adentro. Pasaría a ser solamente un desperdicio de tiempo y dinero que les podría perjudicar seriamente a ojos de las naciones vecinas.

Y es que la potencia de Israel no es que fuera a residir en la edificación sino en el contenido de ella, que era la presencia de Dios y todo lo necesario para la santificación del pueblo.

Porque como Dios hizo decir a Moisés delante de Su pueblo:

"Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal;"
Deuteronomio 30:15

La fortaleza de la nación residía en su obediencia a Dios, y el templo que se iba a construir serviría de escaparate al mundo de su lealtad al Único Dios vivo y verdadero, aquel cuya victoria está en Su mano.

Sabemos por las Escrituras que los acontecimientos pasados tocante a Israel vienen a ser figura y sombra de todo lo que acontece y ha de llegar espiritualmente para con la iglesia y para con el remanente en los tiempos finales.

Y como Dios habitó entre los hombres por medio de un tabernáculo en el desierto, también Dios se revistió de carne y hueso como un hombre más y vivió entre nosotros.

En la persona de Dios Hijo encarnada se daba el cumplimiento del habitáculo que acercaba a Dios al hombre, ahora ya no solamente a la nación de Israel, sino a toda la humanidad por medio de la cruz del Calvario y con Su resurrección al tercer día.

Y Él mismo lo avisó a sus discípulos para que cuando todo esto aconteciera no se fueran a turbar, sino que era necesario que todo esto aconteciera en cumplimiento del perfecto plan de salvación trazado por Dios desde la eternidad.

"Tomando Jesús a los doce, les dijo: He aquí subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del Hombre. Pues será entregado a los gentiles, y será escarnecido, y afrentado, y escupido. Y después que le hayan azotado, le matarán; mas al tercer día resucitará."
Lucas 18:31-33

Después de esto y ascendido el Señor Jesucristo a la diestra del Padre, el Espíritu Santo vino a morar sobre los que en Él esperaban, en el aposento alto. Vinieron a ser testimonio de la presencia de Dios en sus vidas, dando paso a la iglesia y a la expansión del evangelio por medio de ella, cual fundamento es Cristo y sustento para su edificación.

Y este es el testimonio de la iglesia al mundo, el mismo que resume Pablo tal que así:

"Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero."
1 Timoteo 1:15

Salvación que es por gracia de Dios, de modo que es dada al hombre por medio de la fe en el Señor Jesucristo, que nos salvó poniendo su vida por nosotros en aquella cruz, para librarnos de la condenación del pecado y dándonos el acceso a la vida eterna por Su resurrección, para que, reconciliados con Dios en Cristo Jesús, vivamos en Él por toda la eternidad.

"El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida."
1 Juan 5:10-12

Todos los que en Él creemos hemos sido constituidos miembros de la iglesia de Cristo la cual es Su cuerpo, y Jesús por cabeza. Además de ser cada uno de nosotros el templo de Dios en virtud de la morada del Espíritu Santo.

(Pero creer no significa entonar solamente un credo, sino que la fe es manifiesta en la obra y esta dará el fruto del Espíritu por el sometimiento a la voluntad de Dios, en Cristo.)

Y si los principales fueron llamados a la edificación y a la responsabilidad de hacer llegar el arca a la casa de Dios, con más razón los hijos de Dios, que tenemos el Espíritu Santo, tenemos esta función de edificarnos para perfeccionarnos en un cada vez más marcado carácter de Cristo.

"El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;"
Efesios 4:10-13

La pregunta surge cuando los creyentes nos vemos criticándonos mutuamente con ánimo de contender, en lugar de alentarnos hacia la corrección. ¿Habrá modo de edificar cuando los obreros no se pusieren de acuerdo?

Hoy es día de meditar cuál está siendo nuestra actitud y empeño en el cuerpo de Cristo, y poner, como David ordenó a los principales, todo nuestro corazón y todo nuestro ánimo en buscar y obedecer la voluntad de nuestro Padre celestial.

Nos ayudará que meditemos en esta nota de Pablo a los de Galacia:

"Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo."
Gálatas 6:2

























ACTITUD VICTORIOSA, 2 Crónicas 20:15-17

ACTITUD VICTORIOSA, 2 Crónicas 20:15-17 Y dijo: Oid, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén , y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: N...