miércoles, 16 de marzo de 2022

MUERTE, SUSTITUCIÓN Y VIDA, 1 Crónicas 1:1

MUERTE, SUSTITUCIÓN Y VIDA, 1Crónicas 1:1

Adán, Set, Enós,
1 Crónicas 1:1

El primer libro de Crónicas inicia con una larga genealogía desde Adán que se extiende hasta el capítulo nueve, donde registra, no todos los partícipes en estas líneas genealógicas, sino por la relevancia que el historiador anota en sus memorias.

En el primer versículo se nos presenta que esta genealogía tiene como propósito hacer memoria para ejemplo, y no solamente como un mero censo generacional.

Porque los tres primeros nombres evocan a la adoración a Dios, el Creador, mostrando Su misericordia y soberanía en ellos.

El nombre de Caín brilla por su ausencia y nos recuerda que los malos no tienen parte en la memoria, por cuanto no están inscritos en el libro de la vida.

Con tan sólo pensar en lo que nos sugiere cada nombre, en el orden conforme aparecen, recordamos la creación del hombre y su caída con Adán, la sustitución de un hombre por otro, con Set, y la perpetua adoración a Dios, con Enós.

¿Puede toda la historia de la humanidad y de los tiempos venideros resumirse en tan sólo tres nombres propios? A la vista está, que sí, puesto que Dios así lo inspiró a registrar al autor de este memorial.

El hombre fué creado por Dios para adorarle, pero pecó y entró la muerte en este mundo. Esta muerte azotó al primer profeta de la historia, este era Abel, el primero en experimentar muerte por mano de Caín, su hermano. Pero su sangre derramada dio paso a Set, el hijo de la sustitución, para que de él naciera la generación de los que alaban a Dios, este es Enós.

"Y conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set: Porque Dios (dijo ella) me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín. Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová."
Génesis 4:25-26

El que anotó estos tres primeros nombres en el libro aún no era consciente de lo que venían a significar. Pero, cuando los leemos desde las lentes neotestamentarias, dilucidamos el milagro de la regeneración en Cristo, habiendo Él puesto su vida por la nuestra en la cruz del Calvario.

"Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados."
1 Corintios 15:21-22

Desde entonces es quitado el yugo del pecado a todo aquel que cree en Jesús y lo reconoce como Señor y Salvador, siendo que su muerte satisfizo el pago de nuestra deuda y por su resurrección al tercer día nos abrió el acceso a la vida eterna en Él.

Es hermoso el mensaje testimonial de todos los que somos pasados de muerte a vida por el Señor Jesucristo, el cual podemos leer de Pablo:

"Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús."
Efesios 2:4-7

Hoy es día de hacer como Enós y que, a partir de nuestro testimonio, los hombres invoquen el nombre del Señor.

Pues si hemos sabido detectar el milagro de la regeneración resumido en los tres primeros nombres plasmados en los libros de Crónicas, aún se puede resumir más, en un sólo nombre, que es sobre todo nombre: Jesús. 






















martes, 15 de marzo de 2022

MEMORIAS, Los libros de Crónicas.

MEMORIAS, Los libros de Crónicas.

Desde el primer hombre y transcurriendo toda la historia de Israel hasta el anuncio de su retorno del exilio Babilónico, los libros de Crónicas recopilan lo relevante y necesario para dirigir la atención del lector al carácter que ha de tener el hombre y su corazón, conforme al agrado de Dios.

En la Biblia Hebrea, esta se llama Tanaj, el primer y el segundo libro de Crónicas conforman uno sólo, y lo ubican en la parte final de las Escrituras.

Su ubicación como último libro en la Tanaj tiene su sentido por dos razones. La primera es que de todos los libros del Antiguo Testamento, presume ser el último en su datación, incluso después de Malaquías.

La otra razón es la lógica y el orden escritural, tocante a la recopilación de toda la narrativa, desde el principio y hasta el momento del fin del exilio.

La falta de memoria siempre ha sido el tropiezo por excelencia del pueblo de Dios, por encima, incluso, de su tendencia a la idolatría.

Pues no le servían los errores del pasado como aprendizaje para no volver a caer en lo mismo.

Esto no se debe a falta alguna de registro histórico en las arcas israelitas, sino más bien a la dejadez y a la pereza a la hora de tomar los rollos y darles un constante repaso.

Cierto es de la existencia de los sacerdotes y los escribas, pero tan cierto como que los había que guardaban con tanto celo los libros de la ley, que ni siquiera los sacaban para exponerla a la congregación. Y de esto lo podríamos deducir en vistas del tiempo en que anduvieron extraviados los rollos hasta que se decidiera reformar el templo en tiempos de Josías.

"De ocho años era Josías cuando comenzó a reinar, y treinta y un años reinó en Jerusalén."

"A los dieciocho años de su reinado, después de haber limpiado la tierra y la casa, envió a Safán hijo de Azalía, a Maasías gobernador de la ciudad, y a Joa hijo de Joacaz, canciller, para que reparasen la casa de Jehová su Dios. Vinieron estos al sumo sacerdote Hilcías, y dieron el dinero que había sido traído a la casa de Jehová, que los levitas que guardaban la puerta habían recogido de mano de Manasés y de Efraín y de todo el remanente de Israel, de todo Judá y Benjamín, y de los habitantes de Jerusalén . Y lo entregaron en mano de los que hacían la obra, que eran mayordomos en la casa de Jehová, los cuales lo daban a los que hacían la obra y trabajaban en la casa de Jehová, para reparar y restaurar el templo."

"Y al sacar el dinero que había sido traído a la casa de Jehová, el sacerdote Hilcías halló el libro de la ley de Jehová dada por medio de Moisés."
2 Crónicas 34, (leer el capítulo completo).

La carencia en la atención a la Palabra de Dios fue, de hecho, la causante de que Eva fuera engañada por Satanás, cuando éste tergiversó el mandamiento de Dios usando a una serpiente: "¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?"

Por lo que ella respondió tratando de aclarar el mandamiento y aún así, lo dijo mal: " Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis." (Este relato lo leemos en el capítulo 3 de Génesis).

Cuando no se tiene claro un mandamiento por no guardarlo en la memoria, para poder cumplirlo, es fácil que uno llegue a cuestionarlo, a deformarlo y a transgredirlo, conforme a sus concupiscencias.

Todo el Antiguo Testamento trata la historia de la humanidad desde la perspectiva de Dios para con Israel y Su propósito para con toda la humanidad.

Quizá a los cristianos no nos llame tanto la atención como el Nuevo Testamento, que es el que recoge el evangelio de Jesucristo y la doctrina para una vida de acuerdo al carácter de Cristo.

Pero de no disponer de los registros históricos de Israel en el Antiguo Testamento, no podríamos entender la embergadura de la persona de Jesucristo ni conocer a Dios según se ha ido revelando al hombre desde el principio de Su creación.

Hallamos pues a Pablo diciendo:

"Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza."
Romanos 15:4

Por esto, los libros de las Crónicas van a aportarnos una muy sustanciosa fuente de enseñanza y de conocimiento del pueblo de Dios y cómo Él trata con Su pueblo y para con todos los hombres.

Guardaremos, pues, un espacio en la memoria para la lectura de estos libros, que forman parte de la palabra de Dios.

El uso de la memoria de las Escrituras es muy importante en la vida y en la formación de la identidad cristiana, aportándonos formación, disciplina, crecimiento y preparación evangelística.

Durante nuestra formación, y desde nuestro primer día de conversión a Cristo, nos recuerda de la esclavitud de dónde Dios nos rescató, ayudándonos a formar un carácter humilde y dependiente de Él.

Hacer memoria de ésto es muy importante, porque nos pudiera suceder como a los Efesios, que de tan inmiscuidos que estaban en sus labores ministeriales, habían descuidado su relación con Dios, dejando incluso de depender de Él aún en Su obra.

Por este motivo el Señor les hizo llegar una carta, apelando a la memoria y a su relación con Cristo.

"Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido."
Apocalipsis 2:5

Para la disciplina, nos recuerda los errores que hemos cometido y se nos ha perdonado, para no volver a caer más en ellos.

Y en este sentido viene Pablo a recordarlo a los hermanos de Corinto y a los creyentes judíos de Roma, quienes, por distintas causas, venían a ligarse de nuevo a yugos del pasado.

"Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres."

"¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia."

1 Corintios 7:23 y  Romanos 6:16-18

Para nuestro crecimiento, hacer memoria nos ayuda a nuestro aprendizaje y a la aplicación práctica de la Palabra en el diario vivir, para alcanzar la madurez según el carácter de Cristo.

Porque de lo que leemos en Su palabra, lo retenemos en el corazón y el Espíritu Santo nos lo hace recordar cuando nos es necesario según las circunstancias.

"Os he dicho estas cosas estando con vosotros. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho."
Juan 14:25-26

Y por último, pero no menos importante, la memoria Escritural nos lleva a la perfecta obra redentora que hizo el Señor para con nosotros, para testimonio al mundo.

"Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna."
Tito 3:3-7

Es momento de empezar a ejercitar la memoria de la Santa palabra de Dios y de las promesas que tiene para con nosotros, así como Él guarda fielmente Su pacto.

"El hace memoria de su pacto perpetuamente, Y de la palabra que él mandó para mil generaciones;"
1 Crónicas 16:15

























lunes, 14 de marzo de 2022

ESPERANDO A ELÍAS, Malaquías 4:5-6

ESPERANDO A ELÍAS, Malaquías 4:5-6

He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.
Malaquías 4:5-6

El libro de Malaquías finaliza profetizando a quien dará paso a la reconciliación entre los hombres.

Elías, el profeta que fue arrebatado en un torbellino a la presencia de Dios sin ver muerte en la tierra, va a protagonizar mayor número de supersticiones de las que ya protagonizara desde su arrebatamiento.

El anuncio de Malaquías les era para revelación, pero el misticismo supersticioso que fueron heredando, de entre la exclavitud y el exilio, imaginaron a Elías como a ángel y alrededor de su persona montaron leyendas, habidas y por haber, de apariciones suyas por motivos diversos aunque, en su mayoría, relacionados con la prosperidad.

Así que solían hablar de apariciones suyas pidiendo pan, y a quien se lo daba, se le multiplicaban sus bienes o le aumentaban sus riquezas.

Tan mitificada la imagen de Elías que se quedaron con el ideal del personaje, pero no supieron reconocer su espíritu.

Porque, a los siglos, fue nacido un niño de mujer estéril y anciana, Elisabet, que fue llamado Juan. Este Juan es el anunciado a Zacarías, su padre, por el ángel del Señor durante su servicio en el templo.

Juan, el bautista, será el último profeta que Dios enviará a la tierra en preparación de la llegada del Mesías, el Señor Jesucristo.

Y a Dios le plació hacer de él un Elías, no él mismo, pero sí en su cometido, y conforme hizo anunciar a Malaquías delante de los sacerdotes.

"E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto."
Lucas 1:17

Claro, un hombre que vivía en absoluta austeridad, vestido de pelo de camello y alimentándose de langostas y miel silvestre no podía encajar en la idea del Elías que los judíos andaban esperando.

Así que no lo supieron reconocer, tanto así, que acabó decapitado tras enfrentar a Herodes, y siendo recordado entre los cristianos por su corta pero muy intensa labor ministerial.

De hecho, ni siquiera los mismos discípulos de Jesús supieron reconocer en él, al espíritu de Elías:

"Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero? Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas. Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos. Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista."
Mateo 17:10-13

Pero no es de extrañar, ya que los judíos tampoco quisieron reconocer al Mesías, aún teniéndolo delante de sus narices y después de todo despliegue de milagros y señales en cumplimiento de los profetas, de lo que sólo al Mesías le era dado a cumplir.

No reconocieron a Jesús, sino prefirieron darle muerte.

Y, con Su muerte en la cruz del Calvario y Su resurrección al tercer día, abrió el acceso a la reconciliación con Dios y a la vida eterna en Él.

Desde entonces los corazones de quienes creen en el Señor Jesucristo son reconciliados con el Padre por el Hijo y adoptados en la familia de Dios por el bautismo y la morada del Espíritu Santo en cada creyente.

Y mientras que todos los que hemos reconocido a Jesús como Señor y Salvador hemos visto el cumplimiento de esta profecía, aún no ha sido cumplida a ojos de los judíos, quienes hasta la fecha esperan a Elías, así como al Mesías, sin percatarse que a ambos les mandaron matar sin mostrarles aprecio, cuando los tuvieron delante.

Así que, a cada primera noche de Pascua hacen una celebración llamada Seder de Pesaj, que significa "el orden o la colocación de la Pascua", en el judaísmo se espera en cada mesa al profeta Elías, añadiendo una copa de vino en la mesa  expresamente para él.

Porque sus pascuas se han llenado de costumbres que no tienen nada que ver con la pascua que se celebraba en tiempos de Jesús, que es la descrita en las Escrituras.

Sino que, para hacer memoria, añadieron como tradición una serie de elementos culinarios en la mesa que dejaron de lado al cordero, además de simbolizar la redención de Israel a modo de cuatro copas, una por cada forma en que Dios les muestra en el capítulo 6 del libro de Éxodo:

"Por tanto, dirás a los hijos de Israel: Yo soy JEHOVÁ; y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes; y os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios; y vosotros sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que os sacó de debajo de las tareas pesadas de Egipto."
Éxodo 6:6-7

Pues a modo de copas memorizaban este texto siendo que por cada copa recitaban lo siguiente:

Primera copa: Yo OS SACARÉ de debajo de las tareas pesadas de Egipto.
Segunda copa: Y OS LIBRARÉ de su servidumbre.
Tercera copa: Y OS REDIMIRÉ con brazo extendido.
Cuarta copa: Y OS TOMARÉ por mi pueblo y seré vuestro Dios.

Y a causa de lo dicho de Dios por boca de Malaquías: "He aquí, yo os envío el profeta Elías", y como a ángel que se pueda aparecer en cualquier momento según sus leyendas, una quinta copa preside las mesas, a puerta abierta, para que el profeta entre y la beba.

Para quien quiera dejar de esperar a Elías y al Señor, quien vino una primera vez, y aceptarlo como Señor y Salvador, antes de que venga por segunda vez con el furor de Su ira, tiene estas palabras de Pedro:

"El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándole en un madero. A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados. Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen."
Hechos 5:30-32

Y a quien no lo quiera aceptar, que siga esperando a Elías...

Y mientras espera y espera, le sorprenderá Cristo.

"He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él.  Sí, amén."
Apocalipsis 1:7




















domingo, 13 de marzo de 2022

MISMO SOL, EFECTOS DIFERENTES. Malaquías 4:1-2

MISMO SOL, EFECTOS DIFERENTES, Malaquías 4:1-2

"Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama. Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada."
Malaquías 4:1-2

Este capítulo cuatro del libro de Malaquías no figura como tal en la Tanaj, que es la Biblia Hebrea, sino que aparece como la continuación del capítulo tres, en conclusión y desenlace de su mensaje profético.

Pues leímos en versículos anteriores sobre el contraste entre los rebeldes y el remanente fiel al que Dios guardará y perdonará en su día.

Se hizo también un llamamiento a volver a discernir entre lo bueno y lo malo, en base al contraste entre fieles y rebeldes y como consecuencia de quienes se vuelven a Dios.

Y ahora se enlazaría con el mensaje del capítulo cuatro, el cual vemos que inicia con la palabra "porque" anexándolo con lo anteriormente dicho.

Seguidamente un "he aquí" nos incita a detenernos y prestar atención a lo que nos va a anunciar Malaquías a continuación.


Y se anuncia el día que el Señor venga en toda Su gloria a hacer justicia.

Un día abrasador para los impíos, ardiente como un horno, dice Malaquías. Un horno donde se consumirán todos los malvados, a quienes los compara como a estopa, que es un material fibroso ideal para prender fuego.

Se dice de ellos que serán quitados de raíz y rama, como si jamás hubieran existido, borrados de la memoria.

Mas para los que temen a Dios nace el Sol de justicia para darles salvación, libertad y gozo.

Y este Sol de justicia es el mismo del cual anunciaba Isaías, siete siglos antes del cumplimiento de esta profecía. :

"Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel."
Isaías 7:14

Y quien nació de la virgen María, Dios hecho hombre y habitando entre nosotros, para que, por Su obra redentora en la cruz del Calvario, todos los que en Él creemos, seamos puestos por justos delante de Dios.

Porque Él es el Justo, la Justicia y el que justifica.

Y todo aquel que es justificado en el Señor Jesucristo tiene al Sol de justicia por amparo, libertad y gozo.

No sucederá lo mismo a todo aquel que lo rechace. Pues, en el día en que Él vuelva, no lo hará para entregarse como Cordero, como ya lo hizo muriendo, resucitando al tercer día y ascendiendo a la diestra del Padre. Sino que esta vez se va a presentar en toda Su gloria, dejando caer el peso de Su justicia sobre la tierra, contra toda la maldad.

El día del Señor está cada vez más cerca. Los indicadores de Su cercanía son más contínuos e intensos, de manera que podemos entender que estamos viviendo los tiempos finales de este mundo de corrupción.

Los creyentes deseamos Su pronta venida, pero a veces no somos conscientes de que el Señor nos ha encomendado una labor que pocos en la iglesia estamos llevando a cabo y, si esa tarea no se cumple, nos veremos ante el tribunal de Cristo con las manos vacías, mientras que los siervos fieles se presenten como pámpanos de abundante y agradable fruto al Señor, y recibirán sus coronas de recompensa.

Pero, ¿cuál es este menester que marca el propósito de que la iglesia aún habite en este mundo de maldad?

Pues ya nos lo indicó Jesucristo, nuestro Señor:

"Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud,sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos."
Mateo 5:13-16

En Sus palabras vemos que se nos compara como la sal de la tierra y la luz del mundo, para la preservación del evangelio y la difusión de la luz de Cristo.

También, cuando Jesús fue preguntado por sus discipulos sobre las señales de antes del fin, aclaró que antes de Su venida debía de haberse anunciado el evangelio de salvación en toda la tierra:

"Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones."
Marcos 13:10

Y por si aún no nos quedara clara cuál es la función de la iglesia en este mundo, el Señor Jesucristo, ya resucitado y justo antes de ascender a la diestra del Padre, después de permanecer cuarenta días entre sus discípulos y los apóstoles que designó para fundamentar Su iglesia, volvió a delegar:

"Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén."
Mateo 28:18-20

Anhelando el día en que el Señor nos lleve a Su presencia, procuremos presentarnos con abundante fruto delante de nuestro amado Sol de justicia. 
























sábado, 12 de marzo de 2022

VOLVER A DISCERNIR, Malaquías 3:18

VOLVER A DISCERNIR, Malaquías 3:18

Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.
Malaquías 3:18

El propósito de toda la confrontación de Malaquías se ve reflejado en este versículo, donde se abre una invitación al discernimiento del cual un día empezaron a alejarse.

Porque el camino hacia la necedad es paulatino. De manera que, quien se encamina hacia ella, no es capaz de reconocer que su discernimiento va menguando a cada paso que se aleja de Dios.

Pues los retornados iniciaron su nueva etapa en Jerusalén con mucha ilusión y convencimiento de la promesa que expresaron unánimamente delante de Esdras, cuando la ley fue puesta de manifiesto delante de ellos.

Así que, del mismo modo en que la exposición de la Palabra abrió los ojos a los retornados, el alejamiento de ella les entumeció de nuevo el entendimiento.

Porque la palabra de Dios es la luz que guía los pasos del hombre. Pues no es posible encaminarse con seguridad si se carece de iluminación, asimismo, al que se aleja de la sabiduría, le es imposible dirigir sabiamente sus pasos.

Y conforme estos pasos se desvían cada vez más en desobediencia, más entenebrecido su entendimiento, hasta el punto de llegar a desconocer a Dios por completo, habiéndose hecho en su imaginación un dios a su medida, de acuerdo a sus concupiscencias.

Y esto es lo que le sucede, no solo al rebelde del pueblo de Dios, receptor protagonista del mensaje de Dios por Malaquías, sino a todo el mundo:

"Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; No hay quien haga el bien. Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, para ver si había algún entendido, que buscara a Dios. Todos se desviaron, a una se han corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. ¿No tienen discernimiento todos los que hacen iniquidad, que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, y a Jehová no invocan?"
Salmos 14:1-4

La capacidad de entender a Dios es directamente proporcional a la distancia en que se está de Él. De modo que conforme uno más se aleja de Dios, más se va alejando de la sabiduría para abrazar la necedad.

Como bien expresaría el salmista en su estrofa, coincidiendo con lo escrito por Salomón en su libro de Proverbios:

"El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; Su loor permanece para siempre."
Salmos 111:10

Desde que pecó Adán el mundo entero quedó sumido en las tinieblas. Y aunque Dios fue tratando con el hombre y se usaba de él para difundir Su luz, la necedad de un mundo gobernado por el maligno no llegaba a comprender la gravedad de su situación y su necesidad imperiosa de Dios.

Dios, en Su omnisciencia, sabía que al hombre, una vez caído de Su presencia y cuanto mayor tiempo estuviera alejado de Él, su necedad le impediría volver a Él.

También está el problema del pecado que, habiéndose contaminado toda la humanidad a causa de Adán, se veía irremediablemente repelido de la Santa presencia de Dios.

Pero el plan que Dios trazó desde antes de la creación del mundo sopesa todos estos impedimentos y les pone fin para que el hombre sea reconciliado con Él a través del Hijo, el Señor Jesucristo.

Él es la luz que ha venido a alumbrar al hombre en una nueva vida, haciéndolo libre del pecado y de la muerte por medio de Su perfecta obra redentora consumada en la cruz del Calvario y en Su resurrección al tercer día.

"Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios."
Juan 1:9-13

De modo que a todo aquel que en Él cree le ilumina Su luz, abriéndole el entendimiento para discernir conforme a la voluntad de Dios, conforme a su nueva identidad en Cristo.

Por medio de Cristo, Dios nos libera del pecado y de la muerte, pero no anula nuestra capacidad de decidir por nosotros mismos si es que deseamos seguir Su voluntad o la nuestra.

Puede acontecer que, habiendo experimentado la luz de Cristo y el conocimiento de Dios durante la conversión, y aún siendo sellados por el Espíritu Santo para vida eterna en Él, decidamos no atender a Su palabra como es debido y, en desobediencia, se vaya atenuando la luz de nuestro entendimiento, con el peligro de acabar desviándonos por completo de la verdad de Cristo.

Echando una mirada introspectiva puedo reconocer que, en la temporada que menos nutría mi alma con la palabra de Dios y, por ende, menos comunión tenía con Él, a pesar de haber leído, estudiado y atendido tanto a las Escrituras previamente, mi discernimiento entre lo bueno y lo malo acabó siendo tan pobre que no era capaz de distinguir entre una falsa doctrina y el verdadero evangelio de Jesucristo.

Gracias a Dios, puse mi situación en Sus manos para que Él la manejara por mí, ya que en la gravedad de mis necedades, no era capaz de corregirme aún conociendo en qué punto estaba desobedeciendo descaradamente la voluntad de Dios.

Por esto, y porque fue tan mala la experiencia y tan grande la enseñanza que recibí de ella, me aconsejaré como aconsejaría a un niño: "lee tu Biblia y ora cada día", para guardarme de caer, de nuevo, en engaños.

Para ultimar la reflexión de hoy, quedémonos con esta conclusión:

"El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala."
Eclesiastés 12:13-14






















viernes, 11 de marzo de 2022

EL LIBRO DE LOS QUE LE TEMEN, Malaquías 3:16-17

EL LIBRO DE LOS QUE LE TEMEN, Malaquías 3:16-17

Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre. Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve.
Malaquías 3:16-17

He aquí el pequeño contrapunto desde el inicio de la lectura en Malaquías.

Porque de entre ellos aún había quienes se sujetaban a la ley, y en ella se iba sosteniendo mutuamente.

Podríamos decir que éste era el remanente fiel de entre los retornados.

Dios es Omnisciente, todo lo sabe. Él es quien escudriña hasta lo más profundo de nuestro corazón y quien conoce hasta nuestro más oscuro pensamiento.

Dios no necesita de libros para anotar nada que recién haya descubierto porque, en Su presciencia, conoce todos los acontecimientos desde antes de la fundación del mundo.

Tampoco necesita de un libro para recordar nada. Pero la ilustración de un libro de memorias en este mensaje es la forma de que los escuchantes de Malaquías asimilen que a Dios no se le escapa ningún detalle, ni bueno ni malo, en forma de anotaciones en memoriales, que en este caso servirán para constatar a sus hombres fieles.

Y como a especial tesoro y a hijo los tiene a éstos, a quienes dice que perdonará en Su día, en recompensa de su fidelidad.

Y en asimilación de este detalle, los rebeldes tienen la oportunidad de tomar ejemplo de ellos y corregirse, por tal de formar parte del libro de los que temen a Dios.

El concepto del libro de Dios, el cual se entendía como el libro de la vida, no era nuevo para ellos sino que ya había sido usado en anterioridad. Tenemos, por ejemplo, a Moisés intercediendo por el pueblo tras su pecado con el becerro de oro:

"Entonces volvió Moisés a Jehová, y dijo: Te ruego, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro, que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito. Y Jehová respondió a Moisés: Al que pecare contra mí, a éste raeré yo de mi libro."
Éxodo 32:31-33

Dios indica que el que pecare contra Él podía ser raído de Su libro.

Esto significa que toda la descendencia de Abraham por parte de Isaac, su hijo de la promesa, estaba por defecto anotada en el libro de Dios. No por obras, sino por la propia voluntad de Dios de crear una nación exclusiva entre las naciones de la tierra, de la que nacería el Mesías.

Luego, no es que todos fueran a obtener la vida eterna por simple linaje, sino que a causa de su linaje tenían ya el crédito de obtenerla, a menos que se apartaran de Dios abiertamente o lo rechazaran en su corazón aunque mantuvieran sus costumbres y tradiciones religiosas.

Pero había muchos judíos que ignoraban la posibilidad de ser raídos del libro de Dios, de entre ellos, los que mayor acceso y conocimiento escritural tenían, los miembros del Sanedrín en tiempos de Jesús.

Y tan inmunes se sentían por el hecho de ser hijos de Abraham, que no les tembló el pulso en el momento de blasfemar contra el Espíritu Santo, negando al Mesías,  habiendo visto sus inequívocas señales, habiéndolo investigado en cada uno de sus pasos y teniéndolo aún delante de sus narices.

Si ya les advirtió Juan el Bautista cuando les vió aparecer a orillas del Jordán:

"Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego."
Mateo 3:7-10

Con estas palabras ya Juan les está recordando lo que le dijo Dios a Moisés durante su intercesión por el pueblo: "Al que pecare contra mí, a éste raeré yo de mi libro." Además de dar una pista del plan de Dios de alcanzar en salvación no sólo a judíos, sino a toda la humanidad.

Porque a Moisés no se le permitió sacrificarse por el pecado del pueblo. Porque su intención era buena pero, ¿cómo podrá un pecador cubrir el pecado de otro? Era necesario que para la redención del hombre se presentara uno perfecto y sin pecado.

¿Qué hombre hay en el mundo que nunca peque? Pues como indicó Salomón:

"Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque."
Eclesiastés 7:20

En la necesidad de un perfecto sacrificio fue a entregarse Dios mismo, para cumplir con toda justicia y por amor de Sí mismo, para recuperar lo que se había perdido.

Porque, desde el pecado de Adán, el hombre se perdió de la presencia de Su Creador. Pero en Cristo Jesús, Dios Hijo hecho hombre, por su perfecto sacrificio en la cruz del calvario y en su resurección a tercer día, dejó saldado el pago de todo pecado y abrió el acceso a la vida eterna a todo aquel que en Él cree, ya no sólo a los judíos, sino a toda lengua, tribu y nación.

Pues si en Cristo nuestro nombre queda registrado en el libro de la vida, ya no puede ser raído, por cuanto no es por nuestro mérito sino que las letras han sido escritas con la sangre de Su perfecto sacrificio, aval perfecto de salvación.

Si es que aún no hemos reconocido a Jesús como Señor y Salvador nuestro, hoy es el día y este es el momento para hacerlo.

Aseguremos nuestro nombre en el libro de la vida, en Cristo Jesús, y démosle gracias por Su inconmensurable amor y misericordia.

"¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen, que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!"
Salmos 31:19



















jueves, 10 de marzo de 2022

CORAZÓN REBELDE, Malaquías 3:13-15

CORAZÓN REBELDE, Malaquías 3:13-15

Vuestras palabras contra mí han sido violentas, dice Jehová. Y dijisteis: ¿Qué hemos hablado contra ti? Habéis dicho: Por demás es servir a Dios. ¿Qué aprovecha que guardemos su ley, y que andemos afligidos en presencia de Jehová de los ejércitos? Decimos, pues, ahora: Bienaventurados son los soberbios, y los que hacen impiedad no sólo son prosperados, sino que tentaron a Dios y escaparon.
Malaquías 3:13-15

Larga exhortación de Dios hacia Su pueblo y ¿aún siguen cuestionando a Dios?

Es fácil caer en rebeldía porque, para ello, con no hacer nada, basta. Pero una vez se torna rebelde, por perseverar en la desobediencia, el endurecimiento del corazón y el enfriamiento de la conciencia embotan el entendimiento del hombre, y ya no sabe ver más alla de sus concupiscencias.

El menosprecio de los levitas hacia Dios y hacia Su obra era tan generalizado que dejaron el disimulo para mostrar abiertamente la molestia y el pesar de su compromiso, como siervos del templo y como pueblo de Dios.

Porque echaban la mirada a las naciones paganas y aún deseaban su suerte, como si Dios no estuviera enterado de ellos y no les tuviera reservado un juicio por su impiedad.

Concluían, pues, en vivir según el desorden de sus intereses personales de manera que, con asistir en el templo y cumplir con el calendario de las fiestas, les bastaría para sentirse justificados delante de Dios.

Es muy fácil escandalizarnos de ellos, mientras leemos las letras de Malaquías, como si nosotros como miembros del cuerpo de Cristo que somos, y morada del Espíritu Santo, (cosa que ellos no lo eran, pues aún no se había dado la perfecta obra redentora de Cristo, en la cruz del Calvario), no nos jactáramos nunca de nuestra salvación en Cristo, mientras dejamos pasar los días mirándonos el ombligo, sin compasión alguna de las almas perdidas.

Porque es muy beneficioso recibir el mensaje dominical, como si queremos, gracias a las redes sociales, pasarnos la semana entera escuchando predicaciones de unos y otros. Pero descuidando lo principal, que es la relación con Dios y la obediencia a los mandamientos de Jesucristo, de nada nos sirve, sino para agrandar el ego y embotar aún más nuestro entendimiento.

Porque la palabra de Dios está para aplicarla cuando se recibe. Y para recibirla no basta sólo con escuchar un sermón más o menos extenso, sino que impera la necesidad de abrir la Biblia y leerla con el ánimo de ser enseñado por Dios a través de Su palabra y confrontado por ella, para andar en consonancia con el carácter de Cristo.

Pero debemos reconocer que nos da pereza, y nos conformamos con lo recibido en el culto, mientras justificamos nuestra inactividad evangelística con lo poco dispuestos que están los incrédulos de buscar a Cristo.

Pero, ¿cómo van a buscarlo si no lo conocen? Es necesario, para esto, que agachemos el dedo señalador desde nuestra zona de confort y levantemos el amor de Cristo a estas almas.

Es la única forma de dar fruto: hacer lo que se nos ha encomendado por el Señor Jesucristo.

Y esto es lo que se nos encomendó:

"Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén."
Mateo 28:19-20

Y como convino Pablo a aquellos que no sentían la necesidad de esparcir el mensaje a quienes quizá lo fueran a rechazar de antemano:

"¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!"
Romanos 10:14-15

Cierto es que nos sentimos rechazados por el mundo a causa del evangelio y nos suele encantar refugiarnos en el siguiente versículo:

"No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen."
Mateo 7:6

Y con estas letras ya zafamos de cumplir nuestro ministerio.

Pero, si dejáramos de confundir nuestra labor con la del Espíritu Santo, entenderíamos el significado de esta parábola, con respecto al crecimiento de la semilla:

"Decía además: Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado."
Marcos 4:26-29

Hoy toca pregunta introspectiva: ¿Voy a continuar mirando hacia mí, como los sacerdotes en tiempos de Malaquías, o voy a calzarme del evangelio y a mirar a Cristo? 




















ACTITUD VICTORIOSA, 2 Crónicas 20:15-17

ACTITUD VICTORIOSA, 2 Crónicas 20:15-17 Y dijo: Oid, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén , y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: N...