martes, 1 de noviembre de 2022

SECUELAS, 2 Crónicas 12:7-8

SECUELAS, 2 Crónicas 12:7-8

Y cuando Jehová vió que se habían humillado, fue palabra de Jehová a Semaías, diciendo: Se han humillado; no los destruiré; antes los salvaré en breve, y no se derramará mi ira contra Jerusalén por mano de Sisac. Pero serán sus siervos; para que sepan lo que es servirme a mí, y que es servir a los reinos de las naciones.
2 Crónicas 12:7-8

Continuando con la lectura de lo acontecido durante el reinado de Roboam, recién leemos sobre el ataque masivo y sorpresivo a Judá por parte de Sisac de Egipto.

El profeta Semaías es enviado por Dios para hablar con el rey y sus principales, diciendo: "Así ha dicho Jehová: vosotros me habéis dejado, yo también os he dejado en manos de Sisac."

Ya no quedaba la menor duda que en este ataque tan dañino, que llegó incluso a la ciudad de Jerusalén, no iban a tener la protección Divina que les guardó hasta la fecha.

Les tocaría sufrir, pues, el desamparo total ante un enemigo que invirtió todas sus fuerzas en atacarles, como recordando los viejos tiempos de las tropas invencibles del guerrero David.

Entre el horror y la vergüenza, se humillaron y reconocieron el justo pago por su rebelión.

Tras su humillación, respondió Dios con su perdón, tal como leemos en el texto, mas sin librarles de las secuelas de este ataque, que les tocará pagar con una vida de servidumbre a Sisac. Como dice el Señor, para que se den cuenta de la abismal diferencia entre lo que es servir libremente a Dios, en Su amor y misericordia, y lo que supone hacerlo en la opresión de este mundo.

A partir de este acontecimiento,  la historia del reino de Judá se verá manchada con tintes de amenazas y servidumbre a otras naciones, en mayor o menor medida, según la fidelidad del rey de turno.

Hubo un tiempo en que el hombre vivió en un entorno carente de problemas. Todo era perfecto. No existía el hambre, ni la enfermedad, ni el cansancio ni la preocupación...

Adán tuvo el privilegio de pisar el Edén y de tomar de sus frutos. Pero no le bastó, y llegó el momento en que la idea de independizarse tomó forma, clavando sus dientes en el fruto de la perdición.

Perdición que no sólo afectó a él y a Eva, sino que por su simiente vendrá a sufrir inevitablemente el resto de la humanidad, con la muerte por secuela.

Las secuelas atestiguan la necesidad de  rescate y restauración del ser humano, y la existencia perecedera de su carne en este mundo.

Dios mostró Su misericordia desde el primer momento en que se anunciara la simiente de la mujer, en presentación de Su plan eterno de salvación, trazado desde la eternidad, para que todo aquel que creyera en Su promesa alcanzara Su gracia y la justificación por medio del Hijo de la promesa.

Y el Hijo nos fue dado, Dios encarnado y habitando entre Su pueblo, mostrando con Su presencia el cumplimiento de la promesa y el inminente fin de la acción del pecado y de la muerte en todo aquel que lo reconocía.

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna."
Juan 3:16

Lamentablemente muchos fueron los que, en su ceguera, negaron a Dios teniéndolo aún delante de sus narices (y conociendo el valor de Sus señales).

Jesús sufrió en su carne hasta quedar irreconocible allá, clavado en el madero. Y en Su sufrimiento, planificado desde antes de la fundación del mundo, tenemos hoy libertad. Habiendo sido muerto y sepultado, resucitó al tercer día y ascendiendo a la diestra del Padre nos envió al Espíritu Santo, sello de pertenencia a la vida eterna en Él.

En Cristo hemos sido libertados de esa secuela espiritual que nos ataba a condena. No así de la carnal, por lo que nuestro cuerpo físico obedece a la ley terrenal, atado al envejecimiento, a la enfermedad y a la muerte de esta carne, como así expresa Pablo:

"Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día."
2 Corintios 4:16

Hay que reconocer que a veces se torna agotador el tener que lidiar con las limitaciones de este cuerpo. ¿Cuántas veces el dolor y la enfermedad nos ha tenido postrados en cama? Muy a menudo dejamos que el dolor físico melle en nuestro estado de ánimo.

Hoy es día de tomar todo el sufrimiento de nuestra carne y soportarla, sabiendo que nuestra alma está guardada en Cristo.

El Señor nos fortalezca y ni el dolor, ni las crisis, ni los enemigos, ni siquiera el tiempo, alteren nuestro gozo y nuestra paz recibida en nuestro Señor Jesucristo. Sea que las únicas secuelas que sintamos sean las marcas de Cristo.

"De aquí en adelante nadie me cause molestias; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús."
Gálatas 6:17

















domingo, 30 de octubre de 2022

CONSECUENCIAS, 2 Crónicas 12:2-4



CONSECUENCIAS, 2 Crónicas 12:2-4

Y por cuanto se habían rebelado contra Jehová, en el quinto año del rey Roboam subió Sisac rey de Egipto contra Jerusalén , Con mil doscientos carros, y con sesenta mil hombres de a caballo: mas el pueblo que venía con él de Egipto, esto es, de libios, suquienos, y etíopes, no tenía número. Y tomó las ciudades fortificadas de Judá, y llegó hasta Jerusalén .
2 Crónicas 12:2-4

En sus inicios, Roboam ejerció muy bien su reinado, permitiéndose la oportunidad de fortificar sabiamente varias ciudades, sitas al sur de su reino. Estas fortificaciones, por su cercanía fronteriza con Sisac, asegurarían una protección extra a Judá, además del amparo de Dios, como escudo contra las naciones vecinas. 

Y en esa protección y fortaleza Roboam relajó su obediencia hasta tal punto de hacer lo mismo que el reino del Norte, irse en pos de la idolatría. 

Poco tardaría el enemigo en entrar al ataque, y no él solo, sino con sus muchas tropas y poblado, masa tal de atacantes que no se podía ni contar. 

Sisac entró con todo el arsenal a sabiendas de las fortificaciones y en conocimiento de lo que fue el reinado de Salomón en una nación unificada. Porque a pesar de su división, contaba con la protección de lo Alto. 

Pero en este caso hubiera conseguido el mismo efecto de haber entrado con cuatro, en lugar de con miles. Porque Dios así lo estaba permitiendo, como un juicio directo contra el pecado de Judá, tanto así, que el daño llegó a alcanzar a la misma ciudad de Jerusalén. 

La rebeldía de Judá, cayendo en pos del pecado de su reino hermano, el de Israel, nos recuerda la amonestación de Pablo en el inicio de su carta a los Romanos, sobre aquellos que miran el pecado ajeno como si jamás fueran a caer en lo mismo, ya ni contando sus propios pecados. 

"¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios?"
Romanos 2:3

Pues así le acontecía a Judá, receptáculo del juicio de Dios al haberse ido por el camino de Efraín...

La vida cristiana sobre la tierra está plagada de retos y adversidades. Generalmente, siempre que nos encontramos en situaciones complicadas, decimos que estamos pasando por pruebas. 

Entendemos las pruebas como un elemento más en la formación de la práctica de la fe cristiana, que nos implica el madurar y fortalecer la fe para sobrellevarlas.

Pero muchas veces no se trata de meras pruebas, sino más bien de consecuencias disciplinarias a causa de nuestros actos. 

Y esto acontece a causa de un relajo en nuestra vida devocional, descuidando nuestra nutrición en la Palabra y el mantenimiento de la cercanía relacional con Dios. 

Tras el descuido viene la desobediencia, y es ésta la que desencadena una serie de contrariedades que impiden la paz y el gozo en el corazón cristiano. 

Se soluciona en arrepentimiento, pero mientras este no se dé el daño irá en aumento, pues éste tiene el cometido de evidenciar una vida desprovista del amparo Divino y la inminente necesidad de arrepentirse y volver a Sus brazos.

Ahora bien, la misma amonestación de Pablo a los Romanos debería ir dirigida a nosotros por cuanto, cuando vemos a un hermano sufriendo una adversidad pronto lo juzgamos como de estar siendo golpeados por el peso de su pecado, mientras que cuando nos acontece a nosotros preferimos pensar que estamos experimentando un mero proceso en la formación de nuestro carácter. 

Hoy es día de reflexionar sobre el estado de nuestra vida devocional. No sea que, pensando que estamos experimentando unas pruebas, el juicio de Dios esté cayendo sobre nuestra desobediencia. 

Y si por si acaso nos cuesta acudir con corazón contrito para volver a nuestra senda de paz y gozo en Cristo, cobremos ánimo y sirvámonos de estos versos para nuestra restauración. 

"Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios. Por amor de tu nombre, oh Jehová, perdonarás también mi pecado, que es grande. ¿Quién es el hombre que teme a Jehová? El le enseñará el camino que ha de escoger."
Salmos 25:10-12
























viernes, 28 de octubre de 2022

CONVENIENCIAS, 2 Crónicas 12:1

CONVENIENCIAS, 2 Crónicas 12:1

Cuando Roboam había consolidado el reino, dejó la ley de Jehová, y todo Israel con él.
2 Crónicas 12:1

Roboam desvió su corazón visto asegurado su trono.

Humanamente hablando, es imposible caminar sin tropiezos. Tropezar y caer es algo que suele suceder, aunque lo esperable es levantarse y continuar en el trayecto en que se estaba antes de la caída.

Pero la caída se torna desvío cuando uno ya no se mantiene en su sitio.

Esto mismo le aconteció a su padre, el rey Salomón, en su vejez. Que influenciado por sus tantas mujeres, desvió su corazón a sus dioses. Primeramente tuvo el error de permitirles que ellas continuaran practicando su idolatría, y eso acabó torciendo su corazón en pos de sus ídolos.

Aunque Roboam no se estaba desviando por "descuido", sino que dice la Palabra que esperó a verse fuerte y consolidado en su trono. Esto indica que el rey se mantuvo en la ley por conveniencia.

Que un hombre se desvíe no implica que deba desviarse todo un pueblo, pero cuando éste es el que lo encabeza, el resto del cuerpo se va a ir con él.

Y aquí podemos ver que Israel tampoco estaba sirviendo a Dios honestamente, sino en mimetización con lo que hacía su rey.

No es que no existiera advertencia sobre ésto, y hasta en los cánticos de David podemos verla en forma de bienaventuranza.

"Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza, Y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira."
Salmos 40:4

Desdichadamente el rey, y no Dios, era a quien el pueblo seguía y  tenía por cabeza.

Cuando el Señor Jesús anduvo entre su pueblo, durante el inicio y el desarrollo de Su ministerio terrenal, se escogió para sí doce discípulos, mas los tantos otros que le seguían.

He aquí algunas motivaciones de sus tantos seguidores:

"Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos."

"Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis."
Juan 6:2 y 26

La evidencia está en que de los millares de personas que movía en su trayecto evangelístico, solamente unos quinientos lo vieron ascender en las nubes y sólo ciento veinte se mantuvieron fieles en el aposento alto, en espera de Su promesa.

¿Y qué, de aquellos diez leprosos sanados por Jesús, de los cuales sólo el extranjero se volvió a él agradecido?

"Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado."
Lucas 17:17-19

Peor aún de aquel que estaba entre los doce escogidos del Señor, el que lo entregó a cambio de treinta monedas de plata. El Señor ya supo ofrecerle a éste aquello que lo motivara a permanecer entre ellos hasta que se cumpliera el momento de entregarlo, la tesorería del grupo.

Actualmente y aunque los creyentes tenemos el Espíritu Santo que mora en nosotros y nos guía a toda verdad, por nuestra debilidad carnal, es esperable que tengamos a un hermano por referente de cómo encaminarnos y de cómo poner en práctica nuestra vida de fe cristiana.

Hubo advertencia de Pablo a la iglesia de Corinto, con respecto a eso, que iniciaba diciendo "sed imitadores de mí", mientras decía seguidamente "como yo imito a Cristo", para dirigir la mirada del oyente, no hacia sí mismo, sino hacia el Señor.

Los hombres cometen errores, pero Dios es perfecto en todos los sentidos.

Cuando la cabeza no está sana, todo el cuerpo inevitablemente está enfermo, igualmente el cuerpo irá donde su cabeza indique.

Como Roboam inició de bien su reinado para luego desviarse, desviando con él a todo el pueblo hacia la idolatría, así podemos ver como acontece tristemente en varias congregaciones de la iglesia actual. Que habiendo iniciado humildemente y fiel a las Escrituras, una vez establecida, su pastor decida alterar el mensaje para ampliar la audiencia y sus ofrendas.

Luego están los congregantes fieles a su pastor y no a Cristo. Que no examinándolo a la luz de las Escrituras, dan sí y amén a todo lo que éste proponga.

Con esta reflexión hoy se nos invita a la mirada introspectiva, para preguntarnos sobre cuál es nuestra motivación y quién es nuestra cabeza.

Y por si acaso resulte tener más peso otra motivación que no sea la del evangelio y otra autoridad que no sea la de Cristo, sean grabadas en nuestro corazón estas palabras del Señor:

"Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer."
Juan 15:5

























jueves, 27 de octubre de 2022

UN ACTO SAGAZ, 2 Crónicas 11:23

UN ACTO SAGAZ, 2 Crónicas 11:23 

Obró sagazmente, y esparció todos sus hijos por todas las tierras de Judá y de Benjamín, y por todas las ciudades fortificadas, y les dio provisiones en abundancia, y muchas mujeres.
2 Crónicas 11:23 

Ultimamos el capítulo once referente a Roboam, en el que el cronista anota la dispersión planificada de sus hijos como un acto de sagacidad. 

Y es que debemos recordar que el rey tuvo predilección por uno de sus hijos, para hacerle sucesor al trono, quien no era, como mandaba la ley, su primogénito. 

También aconteció esto con anterioridad, ya que David dejó el trono a Salomón, teniendo más hijos que le precedían. 
Esto provocó que cada cual se viera en derecho al trono, lo que acarreó disputas entre los hermanos, además del juicio de Dios, del cual Natán dio aviso: "jamás se apartará la espada de tu casa". 

Sabiendo esto, he aquí su sagacidad, palabra que en otras versiones traducen como astucia, sabiduría o prudencia. Que teniendo en cuenta los acontecimientos del pasado, Roboam obrara en base a ello, impidiendo, en la medida de lo posible, no volver a caer en los errores de sus antecesores.  

Hacer uso de memoria es una forma de aprendizaje experimental. Y por lo que experimentó su abuelo, aprendió el nieto a procurar bienes y dominios particulares para cada uno de sus hijos, y a distanciarlos entre sí. 

Hay un pensamiento muy humano, que reza que desde que el mundo es mundo, no hay mejor enseñanza que la de los palos que da la vida. 

Palos que bien sirven de correctivos a quienes los tienen en cuenta, o de piedras de tropiezo a los que no. 

Y para que el pueblo de Dios no tropezara en el discurrir de su historia, el llamado a hacer memoria no le era consejo, sino mandato. 

"Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo."
Deuteronomio 5:15 

La memoria histórica ha sido una asignatura pendiente en el pueblo de Dios a lo largo de su existencia, y sus caídas recurrentes así lo indican. 

Durante el transcurso de la lectura Bíblica la historia de Israel se torna un continuo bucle en el que distinguimos claramente su caída, su clamor y su rescate. 

A veces pareciera que el pueblo de Dios se fuera a mantener en la bonanza para siempre, como cuando reinó Salomón. Pero aún en este caso fue el mismo rey el que evidenció que es inevitable que el hombre caiga, y que es necesario un Redentor. 

Y el Redentor se hizo carne y habitó entre nosotros. Y como expresó Juan: "Vimos su gloria. Gloria que recibe del Padre como Hijo Único, lleno de gracia y verdad." 

Muchos detectaron en Él al Mesías, pero mientras Jesús expresaba Su palabra libertadora, la necedad de ellos se hizo palpable al responder lo siguiente: 

"Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres?"
Juan 8:33 

¿Cómo es posible olvidar su esclavitud en Egipto? ¿Es posible que olvidaran el exilio a Babilonia? ¿Y cómo conseguirían no recordar el crudo y largo periodo intertestamentario, del cual no se conoce profeta? 

Prefirieron olvidar, desobedeciendo el mandato y cerrando los ojos delante de Dios, predicándoles en su propia cara. 

Les acontecía lo que Salomón en uno de sus proverbios. 

"Como perro que vuelve a su vómito, así es el necio que repite su necedad."
Proverbios 26:11 

Llevado a la cruz, muerto, sepultado y resucitado, se cumplió el mensaje libertador: "Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres", para todo aquel que creyó, cree y creerá en Él, desde el principio y hasta el día en que volverá para tomar Su trono, en todo Su poder y Su gloria.  

(Porque dicho sea de paso, aún los que vivieron bajo el Antiguo Pacto eran salvos por fe y no por obras, en donde la gracia de Dios se manifestaba en todo aquel que creyó en Su promesa.) 

Ahora, los creyentes que conformamos la iglesia y el cuerpo de Cristo, del cual Él es cabeza, no estamos exentos de la memoria histórica plasmada en la palabra de Dios. Pues ella, aunque podemos pensar que nos queda muy lejos, sigue palpándose en la actualidad, no en tiempo, pero sí en forma. De modo que las experiencias pasadas nos proporcionan la enseñanza y la aplicación en nuestro diario vivir. 

Debemos, pues, como sagazmente hizo Roboam, por la experiencia del pasado, tener nosotros también en cuenta toda la Escritura, y no solamente la neotestamentaria, como si lo demás no tuviera nada que ver con la iglesia y con nuestro diario caminar en Cristo. 

Y tenemos exhortación a ello: 

"Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza." 

"Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra."
Romanos 15:4 y 2 Timoteo 3:16-17 

Asimismo, ¿cómo olvidar de dónde Dios nos rescató, haciéndonos aceptos por medio del Hijo? 

Hoy es día de hacer memoria del pozo cenagoso de donde fuimos sacados por la mano extendida de Cristo. Podemos recordar también el abrigo de los brazos de nuestro Padre celestial en nuestros primeros días de vida en Él, y aquellos primeros pasos en Cristo, tomados de Su mano. 

Cada respuesta, cada bendición, cada caída y cada restauración... La memoria de todo ello nos va forjando a un cada vez más marcado carácter de Cristo. 

















martes, 25 de octubre de 2022

A SU GUSTO, 2 Crónicas 11:18-22

A SU GUSTO, 2 Crónicas 11:18-22

Y tomó Roboam por mujer a Mahalat, hija de Jerimot hijo de David, y a Abihail, hija de Eliab hijo de Isaí. La cual le dio a luz estos hijos: a Jeus, Semarias, y a Zaham. Después de ella tomó a Maaca hija de Absalón, la cual le dio a luz a Abías, a Atai, Ziza, y Selomit. Pero Roboam amó a Maaca hija de Absalón sobre todas sus mujeres y concubinas; porque tomó dieciocho mujeres y sesenta concubinas, y engendró veintiocho hijos y sesenta hijas. Y puso Roboam a Abías hijo de Maaca por jefe y príncipe de sus hermanos, porque quería hacerle rey.
2 Crónicas 11:18-22

Leyendo sobre Roboam, llegamos al conteo de sus mujeres y descendencia.

Claro, pudiera ser aplaudible,  humanamente hablando, que el hombre "sólo" llegó a tener dieciocho esposas y setenta concubinas, si las comparamos con el total del millar de mujeres que llegó a tener su padre. Pero siguen siendo muchas, y a ojos de Dios aún serían multitud de haberse tomado para sí solamente a dos.

Pero dada la dureza del corazón del hombre y sus debilidades, el mandamiento del Señor al respecto fue tal que así:

"Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe; ni plata ni oro amontonará para sí en abundancia."
Deuteronomio 17:17

Un mandamiento bien conocido por el rey, además de la consecuencia de su desobediencia, habiendo tenido que experimentar con la división de Israel en dos reinos, en su propio reinado, el resultado del corazón desviado de su padre Salomón en su vejez, a causa de sus tantas mujeres.

Digamos que para Roboam (teniendo en cuenta lo visto en su casa o quién sabe cuán débil fuera su carne), no significaran muchas, las ochenta y ocho mujeres que en total tomó para sí.

Soportando Dios que el hombre pudiera tomar para él más de una esposa, ordenó ésto:

"Si un hombre tuviere dos mujeres, la una amada y la otra aborrecida, y la amada y la aborrecida le hubieren dado hijos, y el hijo primogénito fuere de la aborrecida; en el día que hiciere heredar a sus hijos lo que tuviere, no podrá dar el derecho de primogenitura al hijo de la amada con preferencia al hijo de la aborrecida, que es el primogénito; mas al hijo de la aborrecida reconocerá como primogénito, para darle el doble de lo que correspondiere a cada uno de los demás; porque él es el principio de su vigor, y suyo es el derecho de la primogenitura."
Deuteronomio 21:15-17

Pero bueno, una vez ya tomada no sólo una, ni dos ni tres, sino casi la noventena de mujeres que alegraran su corazón, raro sería que la primera fuese su preferida, pues no habría dado cabida ya a la segunda.

¿A qué hijo hizo Roboam su sucesor al trono? Obviamente, al que le dio su preferida, Maaca, que no era ni la primera, ni la segunda, sino la tercera, suponiendo que entre esposa y esposa no hubiera pasado alguna concubina por su lecho.

Y de sus primeras mujeres tuvo al menos tres hijos, antes que de Maaca. Pero el hijo de la preferida suele ser también el preferido del padre. Y la sucesión la decidió dar a Abías, su preferido.

Y he aquí la consecuencia de tomarse la sucesión a su gusto y no según el orden establecido:

"Y anduvo (Abías) en todos los pecados que su padre había cometido antes de él; y no fue su corazón perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de David su padre."
1 Reyes 15:3

El primer rey que hubo en Israel, este fue Saúl, de la tribu de Benjamín, fue puesto por Dios a petición e insistencia del pueblo, y según el agrado de ellos.

La aflicción de Samuel por tal petición no era poca, y orando al Señor, esta fue Su respuesta:

"Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos."
1 Samuel 8:7

Pues a su gusto tuvo Israel su primer rey, un rey que era alto, fuerte y con buenas dotes de guerrero. Pero también, impaciente, por cuanto no esperó al profeta Samuel y se adelantó ofreciendo él mismo el holocausto, irresponsable, por cuanto escondía con excusas su desobediencia, y envidioso, por cuanto deseó la muerte de David desde el mismo momento  en que éste destacó delante del pueblo por encima de su rey.

Sí, fue un rey al gusto del pueblo.

Dios revela en Su palabra Sus atributos pero también Su voluntad.

Y la palabra de Dios es clara, de manera que pueden leerla y entenderla tanto el joven como el anciano, y conocer el consejo Divino para vivir santa y piadosamente, según el carácter de Cristo.

Pero somos más débiles de lo que creemos, y son muchas las veces que actuamos en nuestro diario vivir sin haber presentado nuestra intención al Padre, para dejarnos guiar por el Espíritu Santo, según Su palabra. Sino que preferimos actuar a nuestro gusto o según nos parece.

Claro, luego llegan las consecuencias de nuestros actos y nos gusta mucho alzar el grito al cielo, como si no fuera con nosotros la responsabilidad de las decisiones que tomamos por nuestra cuenta.

Y cuando esto sucede, la Palabra de Dios empieza a tomar forma en nuestra mente, recordándonos la devastadora consecuencia que se obtuvo a causa de que Adán prefiriera, con su decisión de desobedecer a Dios, vivir a su gusto, y no según la voluntad Divina.

Sí, porque nuestro ideal es parecernos cada vez más a Cristo, pero como dice el Señor: "El espíritu a la verdad esta dispuesto, pero la carne es débil."  Y para no ser vencidos por la carne, nos impera "velad y orad" .

Y hoy puede ser ese día en que nuestro ánimo parece desfallecer. Porque sabemos en el fondo de nuestra conciencia que tenemos alguna parte de responsabilidad sobre estos problemas, ocasionados por aquellas decisiones, tomadas al márgen del consejo de nuestro Padre celestial, sino a nuestro gusto o parecer.

Pero el desfallecimiento nos sirva solamente para acudir al Padre, quien nos sostiene con Su mano, y nos fortalece para superar las consecuencias de nuestros errores.

Y si por si acaso nuestra vergüenza nos hace sentir indignos e inmerecedores del perdón de Dios... Consolémonos recordando que es cierto, ¡todos somos indignos e inmerecedores del perdón de Dios! Pero Cristo dignifica y perdona en Sí mismo y por Su obra salvífica en la cruz del calvario, a todo aquel que en Él cree, con corazón sincero y arrepentido.

"Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro."
Hebreos 4:15-16




















domingo, 23 de octubre de 2022

LA UNIFICACIÓN DE LOS FIELES, 2 Crónicas 11:16-17

LA UNIFICACIÓN DE LOS FIELES, 2 Crónicas 11:16-17

Tras aquellos acudieron también de todas las tribus de Israel los que habían puesto su corazón en buscar a Jehová Dios de Israel; y vinieron a Jerusalén para ofrecer sacrificios a Jehová, el Dios de sus padres. Así fortalecieron el reino de Judá, y confirmaron a Roboam hijo de Salomón, por tres años; porque tres años anduvieron en el camino de David y de Salomón.
2 Crónicas 11:16-17

Durante el reinado de Roboam, de Judá, y en la adaptación de las tribus de Israel a la nueva división en dos reinos, las diez del norte fueron llevadas a la idolatría desde el mandato de Jeroboam y en adelante, y todos los reyes que le sucederán en el trono irán de mal en peor.

Los levitas sitos en el reino del Norte partieron al Sur, pero no fueron los únicos en salir. Otros que también pusieron los pies en polvorosa de ese lugar entregado a la idolatría, fueron todos los fieles de las diez tribus sometidas a Jeroboam.

Este éxodo supondrá la unificación de todos los fieles en un mismo reino, el de Judá. Cosa que hará, con el paso del tiempo, que a todo Israelita se le conozca como judío, aunque aún le tienen que acontecer más cosas a ambos reinos de Israel, hasta que esto suceda.

Bajo el estandarte de Judá subsistieron las doce tribus, dos de ellas claramente diferenciadas, que son Judá y Benjamín, luego los levitas y los fieles de las diez tribus que se dieron por perdidas al paso de las generaciones, con la total destrucción del reino del Norte.

Es de la tribu de Judá, del linaje de David, de donde nacerá el Mesías prometido, Jesús, Dios Hijo hecho carne y viniendo a morir según anunciaron los profetas, para librar del pecado y de la muerte a todo aquél que en Él cree.

Y a pesar de que el Mesías provenga en la carne (por cuanto se hizo hombre), de una nación, de un reino y de una tribu en concreto, la acción de Su obra salvífica consumada en la cruz del Calvario no se queda sólo ahí, sino que abarcará a toda lengua, tribu y nación, a todo hombre hasta los confines de la tierra.

Así dice el apostol Juan del Señor Jesucristo, con respecto a la universalidad de la promesa de salvación de Dios al hombre por medio del Hijo:

"Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo."
1 Juan 2:2

El tiempo en que Jesús fue llevado ante Pilato y puesto a morir en la cruz del Calvario coincidía con la celebración de la Pascua judía, precisamente aquella en la que sacrificaban un cordero limpio y sin tacha, en recordatorio de la liberación de Dios a Su pueblo, de la esclavitud en Egipto.

La noche en que Dios iba a mandar muerte a todos los primogénitos en Egipto como último juicio de Dios contra la dureza del corazón de faraón, los israelitas debían sacrificar un cordero y tomarlo en familia dentro de sus casas, bañando, con la sangre resultante de su sacrificio, el dintel y los postes de la puerta de entrada de todos los pertenecientes al pueblo de Dios.

El cordero Pascual vino a ser, de todo el Antiguo Testamento, el tipo de Cristo que más representaba el plan eterno de salvación de Dios y Su inconmensurable amor y misericordia, viniendo a derramar, como manso cordero, hasta la última gota de Su sangre, por tal de que Dios pase por alto la muerte en todo corazón que se aferra a la justificación en Cristo, en reconocimiento de Su Señorío y Majestad, y con corazón contrito y sincero.

Tras Su muerte, sepultura y resurrección al tercer día, anduvo por cuarenta días más entre Sus discípulos, ya en Su cuerpo resucitado y ascendió luego a la diestra del Padre.

A diez días más, el cumplimiento de la promesa del Espíritu a los discípulos vino a coincidir con la festividad del Pentecostés, motivo principal, junto con la Pascua, del peregrinaje de todos los judíos dispersos por tierras extranjeras, que se acercaban a celebrar la fiesta solemne al templo, según la instrucción Divina.

Y de estos fieles que, a pesar de la distancia y de las dificultades, se trasladaban a Judea para acampar allá desde antes de Pascua y hasta pasado el Pentecostés, muchos acudieron al aposento alto, atraídos por el estruendo provocado al descender el Espíritu Santo en los allá congregados y en toda la casa.

No pocos fueron los que atendieron y creyeron a la palabra y al testimonio de salvación, sino indican las Escrituras que se estimó un grosso modo de tres mil personas, añadidas al cuerpo de Cristo y a Su iglesia por el Espíritu Santo.

Cumplida la promesa del Espíritu, nacía la iglesia de Cristo, inicialmente formada por judíos venidos de distintos lugares de medio oriente que, en su conversión, permanecieron unidos en Judea, congregados en un mismo sentir, sin salir de la ciudad.

Pero esto no es lo que les anunció el Señor que acontecería, cuando viniera el Consolador. Sino más bien dijo esto:

"pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra."
Hechos 1:8

Un anuncio de la expansión del evangelio que acabó siendo posible tras la muerte de Esteban por manos judías y la consiguiente persecución a la iglesia, que esparció a los creyentes a otros pueblos y a sus lugares de origen.

También Dios dispuso que Saulo pasara de ser perseguidor de la iglesia a siervo suyo, presentándosele el Señor en persona y en Su gloria cegadora, para convertirlo en Pablo, el apostol a los gentiles.

En tres importantes viajes misioneros, e incluso se habla que pudo llegar a haber un cuarto en el que pisara España, el evangelio de Jesucristo alcanzó a personas de toda lengua y nación por las predicaciones de Pablo y su obra evangelística.

Una obra evangelística iniciada por Bernabé y Pablo, y que no se detendrá hasta que el Señor se lleve consigo a Su iglesia, en la que se evidencia el milagro del Espíritu Santo, uniendo en un mismo sentir y pensar a tan variopinto compuesto eclesial, que no distingue entre idiomas, razas o aspectos socio-culturales. 

Cristo, como en su día pudo significar Judá para los fieles que huyeron de la idolatría de cada una de sus tribus de procedencia, es el estandarte de la identidad común de todo creyente en Él, el que nos hace pensar, sentir y hablar a todos la misma cosa, por el mismo Espíritu morando en nosotros, que nos guía a toda verdad por el conocimiento de Su palabra, hacia un cada vez más marcado carácter de Cristo.

Gracias a Dios que, por Su inconmensurable amor y misericordia, permitió que todo aquel que huyó de la idolatría pudiera acogerse bajo el manto del reino del Sur.

Con los avances tecnológicos de las ultimas décadas hemos comenzado a asimilar la enorme diversidad entre los miembros de la iglesia alrededor del mundo y el milagro del estar unidos en un mismo sentir, en un sólo cuerpo.

¡Cuán impresionante será cuando nos encontremos todos ante la presencia de Dios, fundiéndonos en loores a nuestro Señor Jesucristo y a nuestro Padre celestial!

El evento más esperado de la iglesia, que es el día en que el Señor nos lleve con Él, está cada vez más cerca. Va siendo hora de desechar las diferencias que nos separan a causa de nuestro origen terrenal y fortalecer nuestra unión verdadera en Cristo Jesús, en gratitud y con gozo.

"¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!"
Salmos 133:1
























viernes, 21 de octubre de 2022

PIES EN POLVOROSA, 2 Crónicas 11:14

PIES EN POLVOROSA, 2 Crónicas 11:14

"Porque los levitas dejaban sus ejidos y sus posesiones, y venían a Judá y a Jerusalén : pues Jeroboam y sus hijos los excluyeron del ministerio de Jehová."
2 Crónicas 11:14

Continuando con el relato del reinado de Roboam, ya dividido el reino en dos, el cronista nos relata el éxodo de los levitas habidos en el reino del norte, el cual se conoce como reino de Israel, regentado por Jeroboam.

Y es que el monarca les impidió continuar con sus funciones sacerdotales allá en sus tierras, cosa que les llevó a trasladarse al reino de Judá para continuar con su cometido dado por Dios.

Jeroboam manifestó abiertamente su  rechazo a Dios, prohibiendo los cultos y sacrificios a Su nombre. Por lo que, de haberse quedado ahí, habría supuesto el consentimiento de ellos.

Marcharon, pues, poniendo los pies en polvorosa, como expresa el dicho popular, de los que marchan sin mirar atrás.

Tenemos un Dios que es misericordioso y paciente para con todos, por tal de que podamos llegar al arrepentimiento y ser salvos en Cristo.

Para ello el Padre nos entregó a Su Hijo para que, Dios Hijo hecho carne, viniera a satisfacer con Su vida el precio de la nuestra, endeudada hasta la muerte a causa del pecado.

De modo que nosotros podemos ser salvos tan pronto lleguemos al conocimiento del perfecto sacrificio en Cristo Jesús, en arrepentimiento y aceptación de Él como Señor y Salvador personal.

Antes de esto, Jesús anduvo por un tiempo entre Su pueblo obrando toda señal y milagro que indicaban que Él era el Mesías tan esperado por ellos, el Hijo de Dios.

Asimismo mandó a Sus discípulos a expandir el evangelio del reino, con la siguiente instrucción para con aquellos que les rechazaran abiertamente:

"Y si alguno no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies. De cierto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra, que para aquella ciudad."
Mateo 10:14-15

Con la expresión "sacudid el polvo de vuestros pies" venía a decir que se despojasen de la inmundicia de ese lugar en donde estaban siendo rechazados.

Sabemos que es por medio de la Palabra que puede ser dada, por la acción del Espiritu Santo, la convicción de pecado.

Y aunque en este momento aún se regían bajo el Antiguo Pacto, la salvación del hombre ha sido siempre por gracia de Dios por medio de la fe.

Si bien aún no se había consumado la obra salvífica en la cruz del Calvario, sí que se tenía la Palabra de Dios anunciando la salvación por medio del Hijo de la promesa, la simiente de la mujer, el retoño de David y tantas otras formas más con las que el Señor Jesucristo fue anunciado desde que Adán pecó y hasta Cristo, por medio de todos los profetas habidos a lo largo de la historia de Israel.

Por lo que esa era la Palabra que anunciaban, al Mesías y Su reino, cercanos al hombre en la persona del Señor Jesucristo, para la reconciliación entre Dios y el hombre y para el establecimiento de Su trono perpetuo sobre Israel y sobre todas las naciones.

Quien escucha el evangelio puede escoger creer o no creer, arrepentirse o no, en el momento en que Dios lo ilumine por el Espíritu Santo, para la salvación de Su alma.

Es más, quizá en ese momento, a alguien no se le dá su decisión de arrepentirse. Puede que más adelante en el tiempo le surja una situación que le lleve a recordar las palabras que escuchó del evangelista, y esta vez sí acepte el llamado a la salvación.

Pero cuando alguien se niega incluso a que se le pueda dar el evangelio, ¿cómo podrá llegar a la oportunidad de arrepentirse? Ya se la ha negado a sí mismo, no permitiendo que sus oídos escucharan el mensaje.

No en vano dice Pablo:

"¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!"
Romanos 10:14-15

La expansión del evangelio de salvación es una labor dada por Dios exclusivamente a la iglesia de Cristo, para que esta sea la portadora de Su luz al mundo, a través de la cual el Espiritu Santo actúa dando vista al ciego y restaurando el pie del cojo, para que pueda ver y seguir a Cristo.

Ahora bien, una vez dado el mensaje y este es escuchado, la semilla ya fue esparcida y ahora sólo resta dejarlo en manos de Dios y marchar hacia otro lugar.

En caso de que alguien acuda al llamamiento de salvación, allá habrá otro hermano, pero si la respuesta es el rechazo, ¿a qué insistir?, ¿acaso queremos con nuestra insistencia provocar que el incrédulo añada más pecado a su pecado? Mas es muestra de amor evitar que eso suceda y esperar que en un futuro se arrepienta.

Aunque la obra evangelística de la iglesia del primer siglo tenía por objetivo expandirse cada vez más sobre la tierra, la iglesia actual ha adquirido un concepto de evangelismo diferente, el cual suele darse dentro de las congregaciones a la espera que los incrédulos vengan por su propio pie a escuchar el mensaje de salvación.

Luego centramos nuestra zona de acción externa en puntos clave como el entorno familiar, el trabajo y poco más, cargando siempre a las mismas personas con el mismo mensaje, cada vez que se acerca la campaña evangelística a pesar de que con nuestro empeño vayamos a provocar los chistes e insultos de los burlones de turno.

Que sobre esto también avisó el Señor a Sus discípulos:

"No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen."
Mateo 7:6

Esto no quiere decir que no prediquemos el evangelio, sino que donde ya ha sido predicado y claramente rechazado, no insistamos más, para evitar males gratuítos, y confiemos en el mensaje que ya se dio, pues a través de él aún puede obrar el Espiritu Santo en cualquier momento, pues dice el Predicador: "Aún hay esperanza para todo aquel que está entre los vivos".

En tiempos de Roboam, los levitas que querian continuar con su obra sacerdotal en el reino del Norte tuvieron que emigrar al Sur, allá donde el nombre de Dios no era rechazado.

Del mismo modo que si se hubieran quedado en sus lugares habrían dejado de ejercer la labor por la que fueron llamados, cada creyente que se estanca en un sólo punto de acción y no se mueve, se hace infructuoso, insípido e imperceptible en la obra del Señor.

Puede que hoy vaya siendo el día de desenrollar nuestro mapa de misiones y valorar si acaso se pueda parecer en algo al del apostol Pablo:

"Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno, sino, como está escrito: Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; Y los que nunca han oído de él, entenderán."
Romanos 15:20-21














ACTITUD VICTORIOSA, 2 Crónicas 20:15-17

ACTITUD VICTORIOSA, 2 Crónicas 20:15-17 Y dijo: Oid, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén , y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: N...