miércoles, 8 de junio de 2022

TODO DISPUESTO, 1 Crónicas 17:7-10

TODO DISPUESTO, 1 Crónicas 17:7-10

Por tanto, ahora dirás a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo Israel; y he estado contigo en todo cuanto has andado, y he cortado a todos tus enemigos de delante de ti, y te haré gran nombre, como el nombre de los grandes en la tierra. Asimismo he dispuesto lugar para mi pueblo Israel, y lo he plantado para que habite en él y no sea más removido; ni los hijos de iniquidad lo consumirán más, como antes, y desde el tiempo que puse los jueces sobre mi pueblo Israel; mas humillaré a todos tus enemigos. Te hago saber, además, que Jehová te edificará casa.
1 Crónicas 17:7-10

Y con el desarrollo del por qué Dios no quiere que David le edifique casa donde Él habite, le recordará de dónde lo llamó y todo el proceso que experimentó hasta sentarse en el trono, en el cual Dios lo estuvo acompañando en cada paso.

Y hablando del lugar donde hacer habitar el arca, Dios le aservera cómo en Su voluntad Israel es que habita en estas tierras y las cuales también ha dispuesto que las habitará para siempre.

Y como punto al desarrollo, Dios le hace una promesa diciéndole que no será David, sino Dios el que le edificará casa a éste.

Y con todo esto Dios le está diciendo que no necesita que el hombre se preocupe por el bienestar del Creador, sino más bien acepte y confíe en que en Él está todo dispuesto, siendo que al hombre le es dado a creer, aceptar y esperar en Su perfecta y santa voluntad.

Dios creó al hombre con libertad de escoger, pero en cuanto al plan eterno de salvación Dios no ha dejado cabo suelto, siendo que aún el hombre decida lo que decida, Su plan nunca se va a ver frustrado.

Porque Dios en Su omnisciencia puede usar la propia elección humana en favor de Su plan, del mismo modo que usó la envidia de los hermanos de José para que éste llegara a gobernar en Egipto para asegurar la subsistencia de Israel en tiempos de hambrunas.

Tampoco fue nada improvisado que Jesús fuera traicionado y entregado a los romanos para acabar muriendo en la cruz del Calvario, porque precisamente a eso vino a nacer según todo lo indicado por los profetas y en los Salmos.

Pero a veces pensamos que Dios necesita que le demos "una ayudita" para cumplir Su voluntad decretiva sobre la tierra, cuando lo cierto es que no nos necesita para nada, ya que Él es Todopoderoso.

Por lo que la realidad es que Él nos permite servirle y hacernos partícipes de Su obra por amor a nosotros, a Sí mismo y para Su gloria y honra.

En la historia de Israel han habido varios casos registrados en los que alguien pensó estar ayudando a Dios con sus aportes o a causa de su razonamiento humano. Aunque realmente lo que conseguían era, no el efecto contrario, porque a Dios no se le puede frustrar nada, sino añadirle una carga en consecuencia del error humano.

Y en primer vistazo Bíblico nos puede venir a la mente Sara, quien habiendo escuchado de la promesa de Dios a Abraham sobre su descendencia, y ella siendo anciana y estéril, le pareció que la única forma de que esa promesa se cumpliera era dando su esclava a su marido para que tuviera un hijo con ella ( y de ahí la descendencia prometida).

Pero Sara se equivocó, pues el niño que nació de su esclava no era quien Dios había prometido, sino un niño que le había de nacer a ella, el cual nació y se llamó Isaac.

En consecuencia sucedió que del niño nacido de la esclava nacieron doce tribus, pero estas no acordes con la voluntad de Dios, sino que persistiendo el linaje hasta la fecha, perdura la enemistad entre ambos hijos, no poca, sino tan grave como hasta llevada a muerte por la parte Ismaelita.

Pero no alterará en nada el plan de Dios, del cual se dió cumplimiento una parte y se dará en un poco de tiempo más, el cumplimiento total.

En lo cumplido, Dios Padre entregó a Su Hijo quien, habiéndose despojado a Sí mismo de Su gloria, vino a nacer como hombre y a vivir como tal, pero sin pecado.

Y en Su impecabilidad entregóse a muerte por manos romanas en la cruz del Calvario, muerte totalmente planificada desde la eternidad y en calidad de pago por el pecado del hombre.

Luego de tres días sepultado, resucitó, anulando con ella a la acción de la muerte y abriéndonos el acceso al perdón y a la vida eterna.

Después de cuarenta días con Sus discípulos y en Su cuerpo resucitado, ascendió a la diestra del Padre, en donde aguarda el momento en que ha de volver en culminación de Su plan eterno, en todo Su poder y Su gloria.

Mientras tanto, y a los diez días de Su ascensión, nos fue dado el Espíritu Santo a morar e  cada creyente, dándose el nacimiento de la iglesia, a quien Dios ha prometido preparar casa y llevarla con Él, haciéndola partícipe en coheredad con el Hijo, para Su gloria y honra eternas.

Por veinte siglos y dos décadas más, está permaneciendo la iglesia por lumbrera de Cristo al mundo, y permanece mientras va creciendo en número y en la altura de la perfección de Cristo, hasta el día en que el Señor la lleve con Él.

Y aunque la esperanza late cada vez con más fuerza en el corazón cristiano, el cada vez mayor nivel de maldad sobre la tierra y la incredulidad que impera en cada vez más conciencias embotadas por el egocentrismo, nos tienta a buscar fórmulas con las que dar "una ayudita" a Dios con esto de la exposición del Evangelio, apelando más que a las conciencias, al intelecto o a la distracción del hombre.

Pero debemos recordar que Dios no depende del hombre para hacer cumplir Su plan sobre la tierra sino que, en Su inconmensurable amor y misericordia, ha permitido que seamos parte de esta obra milagrosa de la salvación, poniéndonos por lumbreras y voceros de Cristo.

Como lumbreras y voceros, pues, limitémonos a tal, que es llevar la luz de Cristo y expandir Su evangelio, sin "ayuditas", recordando que la obra de convicción de pecado y de regeneración es exclusiva del Espíritu Santo.

Hoy es día de descansar en el alivio de saber que Dios lo tiene ya todo dispuesto y que pronto todo se cumplirá.

"En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis."
Juan 14:2-3



















NO HAY LÍMITE, 1 Crónicas 17:5-6

NO HAY LÍMITE, 1 Crónicas 17:5-6

Porque no he habitado en casa alguna desde el día que saqué a los hijos de Israel hasta hoy; antes estuve de tienda en tienda, y de tabernáculo en tabernáculo. Por dondequiera que anduve con todo Israel, ¿hablé una palabra a alguno de los jueces de Israel, a los cuales mandé que apacentasen a mi pueblo, para decirles: ¿Por qué no me edificáis una casa de cedro?
1 Crónicas 17:5-6

Durante los versículos que prosiguen al consejo precipitado de Natán, Dios interviene en corrección de él. No solamente mandándole decir "tú no me edificarás casa en que habite", sino aún desarrollándole el por qué, en una invitación a recordar cómo anteriormente no hubo dónde ni quien contuviera Su santa presencia.

Porque David, ahora siendo rey y habitando en palacio, en días atrás no necesitó acudir a un punto en concreto para hallar el favor y la protección de Dios. Sino que, desde los lugares de su pastoreo y hasta los más fríos y oscuros huecos en la montaña en que huía de Saúl, hubo Quien lo libraba de osos y leones y quien lo protegía cálidamente como estando en Su regazo.

Tanto así que David representa esa sensación de amparo como de estar cobijado a la sombra de sus alas en, por lo menos, cinco de sus Salmos y en su etapa de prófugo perseguido por el rey.

"Jehová, hasta los cielos llega tu misericordia, y tu fidelidad alcanza hasta las nubes. Tu justicia es como los montes de Dios, tus juicios, abismo grande. Oh Jehová, al hombre y al animal conservas. ¡Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas."
Salmos 36:5-7

Así que, además de que Dios le tenía preparado a David otro designio en su reinado, tocaba que el rey recordara que su nueva situación en palacio no iba a limitar a Dios, como nada ni nadie pudo limitarlo hasta la fecha.

El ser humano es limitado y por mucha fe que tenga, hay que reconocer que alguna vez ha necesitado ver para creer.

Tenemos un Dios Ilimitado y Eterno, e invisible (porque al Padre nadie le vió jamás).

Pero Dios es manifestado en el Hijo y por ahí se nos da a conocer, de modo que en el Hijo hallamos al Padre y Su presencia es puesta en nosotros por morada de Su Santo Espíritu, así como de tabernáculo en tabernáculo, en cada uno de Sus hijos y en todos a la vez.

Todos somos criaturas de Dios, pero no todos somos Sus hijos, sino aquellos que creemos en el Hijo, Jesucristo y lo reconocemos y recibimos como Señor y Salvador personal. De modo que por medio de la fe, Dios nos manifiesta Su gracia dándonos el perdón y la vida eterna en Él, por medio de la muerte y la resurrección de Cristo, en obra perfecta de salvación al hombre.

Dios no deja de ser por la incredulidad del hombre, del mismo modo que Dios no se concentra en un sólo lugar porque alguien crea que así sea.

Pero aún cuando la gracia de Dios se ha hecho manifiesta en el hombre, éste centra su mirada en aquello que, por sus limitaciones, le sirve en pos de afianzar su fe, no por el Espíritu el cual no limita al Hijo ni al Padre, sino por la propia limitación humana.

Puede que nosotros mismos pensemos: "yo estoy exento de esto". Lo cierto es que, de forma casi instintiva, tendemos a limitar las bendiciones de Dios y los grandes beneficios de Su presencia, al lugar físico y material de la congregación de los santos.

A esto le podemos llamar el "efecto Jonás", por cuanto él creyó que la presencia de Dios sólo alcanzaba desde donde estaba el arca, en el templo de Salomón y hasta los límites de las tierras de la promesa a Abraham.

Cual fue su sorpresa al descubrir que, aun en el fondo del mar y hasta en las entrañas de un gran pez, los ojos y las manos de Dios continuaban ahí.

La conclusión es que Dios no puede ser contenido en modo alguno y que, para bien o para mal, nadie puede escapar de Su presencia.

Hoy es día de ejercitar la memoria para recordar los lugares recónditos de perdición de donde Dios nos sacó, así como David fue guardado durante su anonimato. Para que no sea que, habiéndonos sacado de ahí para llevarnos a la vida eterna, caigamos en la pretensión de limitar Su presencia a las cuatro paredes de un local.

"¿A dónde me iré de tu Espíritu?¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra."
Salmos 139:7-10




















martes, 7 de junio de 2022

UN CONSEJO PRECIPITADO, 1 Crónicas 17:2-4

UN CONSEJO PRECIPITADO, 1 Crónicas 17:2-4

Y Natán dijo a David: Haz todo lo que está en tu corazón, porque Dios está contigo. En aquella misma noche vino palabra de Dios a Natán, diciendo: Ve y di a David mi siervo: Así ha dicho Jehová: Tú no me edificarás casa en que habite.
1 Crónicas 17:2-4

David aprendió a ser cauteloso con respecto a lo concerniente al arca del pacto, porque la primera vez que la movió de casa de Abinadab para traérsela a Jerusalén lo hizo siguiendo su propio parecer y no el consejo de Dios, cosa que causó la desgracia de la muerte de Uza.

Ahora, pues, David le trasladó a Natán su inquietud por el hecho de tener el arca en una tienda mientras él dormía en palacio, confiando que del profeta de Dios recibiría el buen consejo.

Pero este consejo de Natán no venía de parte de Dios, sino de su propio parecer, en vista de que David gozaba del favor de Dios en todo lo que se proponía.

Se precipitó, pues, creyendo que no sería diferente al resto de propuestas nacidas en las meditaciones de David por lo que rápido lo despachó dándole carta blanca para poner por obra su pensamiento.

Y es que, Natán, como profeta de Dios, tenía la peculiaridad de atinar siempre en el consejo de Dios, por cuanto el Espíritu se lo revelaba. Pero esta vez se le hizo tan evidente que no se tomó su tiempo en contestar la inquietud de David.

Entonces el cronista narra como en aquella misma noche se dió la intervención de Dios para corregir este consejo dado tan precipitadamente.

Después de Natán Dios envió muchos profetas que se fueron sucediendo e incluso solapando en la historia de la nación de Israel para asegurar el buen hacer de sus reyes.

Lamentablemente muchos de éstos desatendieron por completo a los profetas, hasta provocar su propia destrucción y deportación a Babilonia.

Y en tiempos del exilio hubo un noble llamado Daniel que fue llevado al servicio del rey de Babilonia siendo adolescente y perduró en sus labores hasta su anciana edad.

Daniel fue un profeta diferente, tal que en el judaísmo no se le tiene como uno de éstos, ya que no consideran que sus relatos carguen valor profético aplicable a ellos.

Pero sí que era profeta y sus profecías son tan importantes que implican de lleno al remanente judío en la época más importante del mundo que está por acontecer: el final de los tiempos y el establecimiento del reino Mesiánico sobre la tierra.

Daniel fue grandemente usado por Dios durante todo su paso por Babilonia. Porque él buscaba a Dios todos los días. No sólo una, ni dos, sino tres veces al día eran las que se postraba o arrodillaba a orar, abriendo las ventanas de su casa, y dirigiendo su mirada a su recientemente destruída Jerusalén.

Una vez experimentó una situación de extrema urgencia donde todos humanamente pensamos que requería de una muy pronta respuesta, pues el rey había mandado matar a todos sus sabios, y entre ellos se encontraban los traídos de Jerusalén.

Pero Daniel, a diferencia de Natán, no obró de forma impulsiva. Sino que, por tal de asegurarse de recibir la respuesta correcta de parte de Dios, le pidió al rey algo así como una tregua.

"Y Daniel entró y pidió al rey que le diese tiempo, y que él mostraría la interpretación al rey."
Daniel 2:16

Gracias a Dios, ese tiempo le fue concedido. Así que ocupó las horas nocturnas, junto a sus tres amigos, en buscar la revelación Divina sobre este asunto.

Este supuso su inicio ministerial en Babilonia el cual le aseguró un puesto muy cercano al rey, sin dejar nunca de ceñirse a la voluntad de Dios en toda labor desempeñada.

Cuando leemos a Daniel muchos vemos en él al ejemplo ideal de un siervo de Dios. Escudriñando las Escrituras y sin dejar de orar aún en medio de Babilonia, no se describe en la Biblia transgresión alguna por su parte, sino un continuo ejemplo de búsqueda de la presencia de Dios y en fidelidad a Él.

Pero aunque, entre Natán y Daniel, prefiramos tomar como ejemplo al último, debemos reconocer que lo más natural, humanamente hablando, es que nos precipitemos en hablar o actuar, sin haber buscado antes el consejo de Dios.

Luego todo este impulso humano nos pasa factura, si es que no sabemos corregirlo a tiempo, cuando somos inquietados por el Espíritu Santo para enmendar la situación.

Tras la meditación me pregunto cuántos son los consejos precipitados que hemos dado a hermanos sin habernos molestado en buscar primero la respuesta correcta en oración a Dios.

Hoy va siendo el día de agudizar nuestra atención a la Palabra de Dios y de dejar de llevarnos por lo que en nuestro instinto somos impulsados a actuar.

"No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras."
Eclesiastés 5:2


















lunes, 6 de junio de 2022

DONDE ESTÁN SUS PENSAMIENTOS, 1 Crónicas 17:1

DONDE ESTÁN SUS PENSAMIENTOS, 1 Crónicas 17:1

Aconteció que morando David en su casa, dijo David al profeta Natán: He aquí yo habito en casa de cedro, y el arca del pacto de Jehová debajo de cortinas.
1 Crónicas 17:1

Después del traslado del arca y de la inauguración del nuevo ministerio levítico de adoración, cada uno tomó participación de sus funciones y cada cual de los del pueblo, David incluído, se fue a su casa.

Prosiguiendo la lectura por el capítulo diecisiete, el cronista narra cómo David le traslada un pensamiento al profeta Natán con respecto al habitáculo donde reposaba el arca.

Y es que debía inquietarle bastante, pues de lo contrario, ¿a qué decírselo a Natán, el cual era profeta de Dios?

"¿Cómo puedo estar tan tranquilo morando en una casa hecha de materiales nobles de primera calidad, mientras el arca reposa en una tienda?" Debía pensar para sí mismo.

Aún así, la inquietud no le impidió buscar consejo en el profeta Natán antes de dar un sólo paso con respecto a este asunto.

Y es que ya tuvo una muy mala experiencia la primera vez que decidió por su cuenta tocante al arca y su traslado, que se saldó con la vida de Uza. Así que no tomará más decisiones concernientes a ella sino con previo consejo de Dios.

En este tiempo David era el rey, y tras él vinieron unos cuantos. Pero a los siglos sucedió que Jerusalén fue destruída y con ella el templo, y desaparecida el arca del Pacto para no volver a verla más.

Después de setenta años deportados a Babilonia, Dios permitió que pudieran volver a Jerusalén para reedificar el templo y la ciudad, reuniendo a Su remanente para retomar las funciones, ya no como nación, por cuanto todo el territorio estaba sometido al dominio Medo-Persa, pero en vistas a la promesa de quien vendrá a tomar Su trono para siempre.

Y habiendo Dios dispuesto todo, incluso el favor de los reyes paganos dominantes, para que el pueblo pudiera volver libremente y levantar de nuevo la casa de Dios, los israelitas, encabezados por Zorobabel, se amedrentaron a causa de las amenazas de los territorios vecinos, dejando en "stand by" la reconstrucción del templo.

Claro, durante el tiempo de inactividad en la obra del Señor, debieron pensar: "¡Qué lástima que todos estos materiales nobles se vayan a echar a perder, ya que no construiremos el templo! Aprovechémosla para artesonar nuestras casas..." Pues aquello que debía haber servido para levantar el templo lo acabó usando cada cual para su propia casa.

En la duración en que persistían las amenazas vecinas bien tuvieron oportunidad de buscar a Dios y Su consejo, pero lo más sensato para ellos fue mantenerse estancados en lo que habían ido a hacer, incluso por decreto del rey persa, al cual Dios usó en gran manera, para que nadie pudiera detener Su obra.

El pueblo se centró, pues, en donde estaban sus pensamientos, cada cual en su propia casa.

Pero no se tardaría Dios en enviar a sus profetas, uno de los cuales fue Hageo, para denunciar abiertamente el caso:

"¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta? Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto."
Hageo 1:4-6

Con la llamada de atención se consiguió que Zorobabel retomara la obra del templo, que pudo ser levantado sin que las tantas amenazas que el pueblo temía llegaran a materializarse.

Porque se trataba de una obra ordenada, preparada y amparada por Dios, la cual nada ni nadie pudo frustrar.

Con la reprimenda de Hageo dilucidamos que había insatisfacción generalizada en el pueblo y sensación entre sus hombres como de desamparados.

Y es que cuando el pensamiento del hombre se sitúa en él mismo y en lo terrenal y pasajero, la prosperidad de él es vana, y nunca se sentirá satisfecho, a menos que su conciencia esté cauterizada, lo cual es peor aún, pues no habrá quien le saque del error.

Pero el pensamiento del rey David estaba en Dios y en Su obra, por lo que aún con la bendición de andar en palacio real, su deseo era más bien que todo ese artesonado de su casa se dispusiese por completo al servicio de la presencia de Dios, en reposo del arca del Pacto, entre paredes trabajadas con los más nobles materiales.

Y como su pensamiento no era para nada de reprender ni para avergonzarse, David pudo soltar su carga sobre Natán, en la confianza y el alivio de que Dios le daría pronto consejo sobre su disyuntiva.

Pero cuando nos ensimismamos en lo que no concierne a Dios, ¿a qué pedirle consejo? Pues no lo hacemos, y cargamos el corazón de descontentos.

Hoy va a ser día de meditar si nuestros pensamientos están donde estaban los de David, en Dios y en Su obra, o si más bien los hemos llevado a nuestras casas, como los de Zorobabel, en detrimento de nuestra relación con nuestro Padre celestial y de Su propósito para con nosotros.

Perseveremos con nuestros pensamientos sujetos en Cristo Jesús, y dispuestos a Su voluntad.

"Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado."
Isaías 26:3

















domingo, 5 de junio de 2022

LEVANTANDO UN ALELUYA, 1 Crónicas 16:34-36

LEVANTANDO UN ALELUYA, 1 Crónicas 16:34-36

Aclamad a Jehová, porque él es bueno; Porque su misericordia es eterna. Y decid: Sálvanos, oh Dios, salvación nuestra; Recógenos, y líbranos de las naciones, Para que confesemos tu santo nombre, Y nos gloriemos en tus alabanzas. Bendito sea Jehová Dios de Israel, De eternidad a eternidad. Y dijo todo el pueblo, Amén, y alabó a Jehová.
1 Crónicas 16:34-36

Seguimos leyendo hasta finalizar el recital de David, junto con Asaf y los músicos, levantando un Aleluya con una pequeña alusión al Salmo ciento seis.

También de autoría desconocida, el Salmo ciento seis inicia invitando a dar la gloria a Dios, y resalta Sus maravillas y Su amor y misericordia para con Su pueblo rebelde, donde el salmista hace un reconocimiento de la constante desobediencia de Israel, desde su salida en el desierto y hasta donde parece estar clamando por otra nueva liberación, a saber si en la época de los jueces o se trate de un clamor en el exilio.

Sea por anacronismo o porque el Salmo se ciñera a los tiempos de David, el cronista omite por completo todo el alarde de transgresiones de Israel, atribuyéndole a él, en este canto, nada más que la doxología.

Desde que Adán pecara toda la humanidad quedó por defecto desterrada de la santa y gloriosa presencia de Dios, por la corrupción de aquel primer hombre.

Solamente diez generaciones después de Adán, la maldad fue tal sobre la tierra que Dios hizo destruir a todos sus habitantes bajo las aguas de un diluvio que lo cubrió todo, excepto a Noé y su familia.

"Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal."
Génesis 6:5

Desaparecidos todos esos hacedores de maldad, Dios hizo pacto con Noé y con toda la humanidad para no volver a enviar ya nunca más otro diluvio de tal magnitud que desaloje la tierra, aún con todo el merecimiento del hombre a causa de su pecado.

"Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra. Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes. Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne."
Génesis 9:13-15

Y es que una simiente corrompida por el pecado se tuerce instintivamente hacia lo malo, pues sólo tres generaciones bastaron a partir de Noé para que se fundara la mayor cuna de idolatría en el mundo que aún permanece en la actualidad bajo otros nombres, y que bien podemos atribuirle espiritualmente el apodo de Babilonia.

Se puede decir pues que, desde Nimrod y hasta nuestros tiempos, la existencia del hombre permanece por pura misericordia de Dios.

No es que sea el hombre tal alarde de magnificencia que su propio Creador se resista a destruirlo, sino que siendo que Dios lo creó para Su gloria y honra, y nada ni nadie va a evitar que esa gloria le sea dada a Su nombre.

Y el mismo Salmo ciento seis lo indica:

"Pero él los salvó por amor de su nombre, para hacer notorio su poder."
Salmos 106:8

Consta entonces que el hombre sólo adquiere valor cuando tiene la posibilidad de dar la gloria a Aquel quien lo creó, y no por sí mismo.
El profeta Isaías ratifica lo dicho, donde el Señor le hace decir a Israel:

"Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará."

"Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados."
Isaías 43:21 y 25

Así que, puesto que el hombre ha sido creado con el principal propósito de glorificar a su Creador y no hay nada que pueda impedir que así se haga, Dios trazó un plan para redimirlo antes incluso de que éste fuera creado, tal como indica Pablo a Timoteo:

"quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos,"
2 Timoteo 1:9

En el Señor Jesucristo se cumple el plan de salvación al hombre donde, en Él es reconciliado con Dios y vuelto al lugar de donde nunca debió de haber caído, Su santa y gloriosa presencia, para ocupar la labor que nunca debió de haber descuidado, glorificar por siempre Su santo nombre.

Y no es que Dios haya enlistado, como hizo a Moisés, una serie de requisitos y obras que el hombre deba hacer por sí mismo para ser salvo. Porque la ley a Moisés no le fue dada para salvación sino para evidencia de condena, por cuanto al hombre le es imposible no transgredir la ley en algún punto.

Cristo es, pues, la finalidad de la ley, por cuanto ésta evidenciaba la imperiosa necesidad de un perfecto hombre que viniera en calidad de Redentor, como ayo hacia la libertad.

"De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe."
Gálatas 3:24

Porque el proceso de salvación es tan sencillo como complicado se lo quiera hacer el hombre, ya que lo difícil y doloroso lo sufrió Cristo para que nosotros no tengamos nada más que hacer que creer y arrepentirnos, ¿cómo no glorificar a Dios por tan precioso, perfecto y eterno regalo de la vida en Él?

Y tal como el carcelero de Pablo y Silas recibió una muy sencilla indicación, esta misma se aplica a todos los hombres: "Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa."

Ninguna otra acción que se haga fuera de esta directriz va a hacer que el hombre tenga mayor mérito de salvación, sino más bien lo contrario, por la incredulidad de quien no ha confiado en el poder de Dios y en Su misericordia, habiendo tomado toda la gravedad del asunto del pecado y, por medio del Señor Jesucristo, reducirla a la mínima expresión en favor del hombre: la fe.

"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe."
Efesios 2:8-9

Por haber gustado de la salvación en Cristo, por medio de la fe y sin nosotros merecerlo, hoy es día de reconsiderar con qué ánimo concluímos los pasos de nuestro diario vivir en este mundo, si con queja o pena, o como cual David delante del pueblo, i un aleluya, por el  inconmensurable amor y misericordia de Dios para con nosotros.

Bendito sea Jehová Dios de Israel, de eternidad a eternidad. Amén. 






















sábado, 4 de junio de 2022

DAVID Y EL SALMO 96, 1 Crónicas 16:23-33

DAVID Y EL SALMO 96, 1 Crónicas 16:23-33

"Cantad a Jehová toda la tierra, Proclamad de día en día su salvación. Cantad entre las gentes su gloria, Y en todos los pueblos sus maravillas. Porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza, Y de ser temido sobre todos los dioses. Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos; Mas Jehová hizo los cielos. Alabanza y magnificencia delante de él; Poder y alegría en su morada. Tributad a Jehová, oh familias de los pueblos, Dad a Jehová gloria y poder. Dad a Jehová la honra debida a su nombre; Traed ofrenda, y venid delante de él; Postraos delante de Jehová en la hermosura de la santidad. Temed en su presencia, toda la tierra; El mundo será aún establecido, para que no se conmueva. Alégrense los cielos, y gócese la tierra, Y digan en las naciones: Jehová reina. Resuene el mar, y su plenitud; Alégrese el campo, y todo lo que contiene. Entonces cantarán los árboles de los bosques delante de Jehová, Porque viene a juzgar la tierra."
1 Crónicas 16:23-33

Del Salmo ciento cinco, ahora vemos cómo David continúa recitando casi íntegramente el Salmo noventa y seis.

Este Salmo es de autoría desconocida, aunque algunos puedan imaginarse a David componiéndolo con su arpa.

Y es que más bien pudiera ser anterior a él, como supuestamente lo sería el Salmo ciento cinco que citó justo antes que éste, o que fuera posterior, (y hasta post-exílico, como algunos tienen por sospecha), y por tanto, un anacronismo del cronista, atribuyéndolo, como parte del discurso, al rey David.

Sea como fuere, no debemos olvidar el carácter profético de los Salmistas, por cuanto cuando escribieron, lo hicieron por inspiración del Espíritu Santo. Por lo que no es extraño que el Salmo hubiera sido anterior a este gran día de David y decidiera incluirlo en sus citas durante la alabanza de apertura al ministerio musical de la casa de Dios.

Con el Salmo noventa y seis, David hace un llamamiento, ya no sólo a los levitas seleccionados para componer, entonar y acompañar Salmos con instrumentos musicales para el servicio en el templo, sino a todo Israel, para levantarse a proclamar a Dios a todas las naciones, Su salvación, Su poder y todas Sus maravillas.

La revindicación reside en dar a conocer al mundo la soberanía de Dios como Creador de los cielos y la tierra, Su gloria y Su poder sobre todas las cosas. Entonces, los versos reducen a los dioses ajenos a meros ídolos creados por el hombre.

Porque Dios avisa al hombre, en este Salmo, con respecto a Su segunda venida, cuando vendrá a reinar en toda Su gloria y todas las naciones tendrán que reconocer que Jesús es el Señor.

Y no solamente el hombre, sino toda la creación se estremecerá por la gloria del Señor en el día en que sea cumplida toda Su justicia sobre la tierra.

No es novedad que el mundo tiene a sus dioses creados cada cual según las concupiscencias del hombre.

Hubo un tiempo en que esto no era así, sino que siendo el hombre creado por Dios, fue llamado Adán y éste señoreaba sobre la tierra según la voluntad de Dios y en comunión con Él.

Entonces toda la creación glorificaba a Dios sin necesidad de un Salmo que la invitara a hacerlo.

Pero Adán cayó transgrediendo el único mandamiento que Dios le puso, el cual era bien claro, pues le daba aviso diciendo "ciertamente morirás".

La advertencia se transformó en condena por la desobediencia de Adán. Condena transferida desde entonces a toda la humanidad por la simiente de éste, corrompida y extraviada de la gloriosa y santa presencia de su Creador.

Pero Dios, que todo lo sabe, en Su inconmensurable amor y misericordia puso en marcha Su plan de salvación, trazado desde antes de la fundación del mundo.

Habiendo creado de un hombre una nación, de esta nación compuso un linaje especialmente seleccionado para que de él naciera el Salvador.

Y el Salvador era Dios Hijo hecho hombre reconciliando a Dios con el hombre, dándose en pago por nuestros pecados, en la cruz del Calvario, y abriéndonos el acceso a la vida eterna con Su resurrección al tercer día.

Tras Su ascensión a la diestra del Padre, Dios hizo nacer a Su iglesia en la tierra, enviando el Espíritu Santo a morar en todo aquel que cree en Jesús y lo reconoce como Señor y Salvador personal.

"Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna."
Tito 3:4-7

Y a la iglesia Dios le ha dado la portavocía de la luz de Cristo al mundo, para que la salvación alcance a todos los hombres por medio del evangelio de Jesucristo, el cual llama todos al arrepentimiento en reconciliación con su Creador.

Dios no tiene necesidad de salvar a nadie, siendo Él el Creador, bien podría haber hecho desaparecer para siempre al primer hombre en el momento de su transgresión y crear algo nuevo del barro, o incluso destruir por completo toda la tierra y hacer una nueva donde no morara ya jamás el pecado ni la muerte.

Pero esto es precisamente lo que Dios está haciendo, un nuevo hombre del viejo hombre, pero desde el amor de Dios y desde Su misericordia, poniéndose a Sí mismo para cumplir con toda justicia, la cual también es de Dios.

Porque Dios hace, de todo creyente, una nueva criatura en Cristo y, además, cuando el tiempo se cumpla en que el Señor reine sobre la tierra y juzgue a todas las naciones, pondrá también cielos nuevos y tierra nueva, no existiendo nunca más todo lo que vemos ahora, contaminado por el pecado.

Y aunque el milagro de la conversión de muerte a vida es de Dios por el Espíritu Santo y en el Señor Jesucristo, Dios muestra Su amor para con Su iglesia haciéndola partícipe del proceso de salvación como voceros de Cristo, para el anuncio de Su salvación al hombre y como advertencia a todo aquel que rechaza el mensaje, por el juicio con que vivos y muertos serán juzgados por la mayor justicia y verdadera de todas, que es la justicia de Dios.

Ahora, igual que entonces el pueblo de Dios escuchaba el llamamiento de David a proclamar la salvación de Dios a todas las naciones por medio del Salmo noventa y seis, nosotros escuchamos a Pablo, a quien Dios llamó a ser apóstol a Su iglesia, a dar anuncio de vida al mundo, en Cristo Jesús.

"Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios, quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio,"
2 Timoteo 1:8-10

Hoy es día de pedir a Dios que nuestra boca sea pronta para publicar Sus maravillas y que nuestro diario vivir sea un fiel testimonio de Cristo.

"Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras. Cumplirá el deseo de los que le temen; Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará. Jehová guarda a todos los que le aman, mas destruirá a todos los impíos. La alabanza de Jehová proclamará mi boca; Y todos bendigan su santo nombre eternamente y para siempre."
Salmos 145:18-21






















jueves, 2 de junio de 2022

CANTANDO EL SALMO 105, 1 Crónicas 16:8-22

CANTANDO EL SALMO 105, 1 Crónicas 16:8-22

Alabad a Jehová, invocad su nombre, Dad a conocer en los pueblos sus obras. Cantad a él, cantadle salmos; Hablad de todas sus maravillas. Gloriaos en su santo nombre; Alégrese el corazón de los que buscan a Jehová. Buscad a Jehová y su poder; Buscad su rostro continuamente. Haced memoria de las maravillas que ha hecho,De sus prodigios, y de los juicios de su boca, Oh vosotros, hijos de Israel su siervo, Hijos de Jacob, sus escogidos. Jehová, él es nuestro Dios; Sus juicios están en toda la tierra. El hace memoria de su pacto perpetuamente, Y de la palabra que él mandó para mil generaciones; Del pacto que concertó con Abraham,Y de su juramento a Isaac; El cual confirmó a Jacob por estatuto, Y a Israel por pacto sempiterno, Diciendo: A ti daré la tierra de Canaán, Porción de tu heredad. Cuando ellos eran pocos en número, Pocos y forasteros en ella, Y andaban de nación en nación, Y de un reino a otro pueblo, No permitió que nadie los oprimiese; Antes por amor de ellos castigó a los reyes. No toquéis, dijo, a mis ungidos, Ni hagáis mal a mis profetas.
1 Crónicas 16:8-22

Después de instalar el arca en la tienda y de toda la ceremonia inaugural, David ordenó varios levitas para el cuidado y las labores del Santo Lugar.

También puso, de entre ellos, a unos que se ocuparían exclusivamente al servicio de alabanzas, entonando y componiendo Salmos delante del tabernáculo de David y en los servicios de adoración.

La conclusión de este nombramiento se dió tal cual leemos a partir del versículo ocho, donde el rey David se anima a entonar unos Salmos, en presentación del recién estrenado ministerio de alabanza en la casa de Dios.

Leyendo desde el verso ocho y durante los siguientes quince versículos, hallamos que David está cantando una fiel reproducción de los primeros quince versos del Salmo número ciento cinco.

Y aunque de este Salmo se desconoce el autor, bien algunos podríamos aventurarnos a pensar que lo escribió el mismo David, aunque el contenido del mismo nos traslada más a un Moisés tratando de estimular en gratitud a un pueblo que estaba a punto de cruzar el Jordán.

Porque este Salmo es una invitación a alabar a Dios, en alusión a todas Sus bondades para con Su pueblo, y como un ejemplo que deberán seguir los recién ordenados Salmistas en su composición de loores a Dios, desde el conocimiento de Aquel a quien se adora.

Y mientras Asaf y los músicos le acompañaban, el cronista narra el proseguir de David en este Salmo, donde les lleva a recordar los orígenes de la nación de Israel, con las pequeñeces de ellos y las grandes maravillas de Dios, guardándoles y haciéndoles crecer y prosperar por encima de las naciones.

Y entonando este Salmo, David les traslada a esas escenas paralelas que vivieron Abram y su hijo Isaac, en tiempos que experimentaron escasez y decidieron bajar a otras tierras para abastecerse. Ambos, una cada cual en la tierra en cuestión, por temor a que los mataran a causa de la hermosura de sus esposas, mintieron diciendo que eran sus hermanas.

En ambos casos Dios intervino para evitar que Faraón y el rey de Gerar tomaran para sí a Sarai y a Rebeca, respectivamente, como esposas o concubinas.

Y el mayor paralelismo entre estas dos situaciones vendrá con la reacción de estos reyes y con la prosperidad de Abram e Isaac.

"Entonces Faraón llamó a Abram, y le dijo: ¿Qué es esto que has hecho conmigo? ¿Por qué no me declaraste que era tu mujer? ¿Por qué dijiste: Es mi hermana, poniéndome en ocasión de tomarla para mí por mujer? Ahora, pues, he aquí tu mujer; tómala, y vete. Entonces Faraón dio orden a su gente acerca de Abram; y le acompañaron, y a su mujer, con todo lo que tenía."

"Y Abimelec dijo: ¿Por qué nos has hecho esto? Por poco hubiera dormido alguno del pueblo con tu mujer, y hubieras traído sobre nosotros el pecado. Entonces Abimelec mandó a todo el pueblo, diciendo: El que tocare a este hombre o a su mujer, de cierto morirá. Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová. El varón se enriqueció, y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso."
Génesis 12:17-20 y Génesis 26:10-13

Así que en ambos casos estuvo a punto de ser frustrado el nacimiento de la nación de Israel por la propia decisión de los patriarcas, quedando en evidencia que ésta iba a ser una nación formada exclusivamente por providencia de Dios.

Y David escoge entonar hasta el verso quince de este Salmo, el cual dice: "No toquéis, dijo, a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas", por clara advertencia a todo aquel que intente entorpecer la obra de Dios y dañar a sus siervos.

Porque los siervos de Dios, aunque con libertad de escoger ellos hacia dónde ir, viven en pos del cumplimiento de la voluntad de Dios y para glorificarlo, de manera que se asegura Su total amparo.

Como bien inicia este otro Salmo:

"El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente."
Salmos 91:1

Desde los primeros hombres de Dios y hasta el último que quede sobre la tierra habremos vivido en Su completa cobertura.

Es una razón de peso para animarse a levantar cada día unos Salmos de alabanza al Señor y para animar a los hermanos a hacer lo propio.

El apostol Pablo fue muy consciente de cómo interviene Dios de una forma muy poderosa en todo siervo fiel y, cual David animando a su recién estrenado ministerio de alabanza, Pablo hace lo propio con sus hermanos de Filipos:

"Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias."
Filipenses 4:4-6

Hay que reconocer que a veces pasamos por tales circunstancias adversas que en lugar de buscar a Dios, preferimos ensimismarnos en la autocompasión y el victimismo, dos aférrimos enemigos de la gratitud y la alabanza.

Pero he aquí que el que nos indica "¡regocijáos!" ha estado llevando un ministerio marcado por torturas y persecuciones de inicio a fin, de manera que, en su carne, jamás Pablo se hubiera animado ni a musitar una sola alabanza al Señor.

Pero cuando el hombre es transformado por Dios en el momento en que recibe a Jesús como Señor y Salvador personal, a éste le  viene a morar el Espíritu Santo, y Él le encaminará por el mundo con un corazón nuevo lleno de adoración al Padre, desde el primer día de su nuevo nacimiento y hasta su perfección en el carácter de Cristo.

Por eso hoy es día de entonar, como David, el Salmo ciento cinco, recordando que es Dios, y no nosotros, el que nos encamina por los pasos de Cristo a pesar de las dificultades.

Sea por colofón a nuestro ánimo, la conclusión del consejo de Pablo hacia el gozo y la gratitud a Dios:

"Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús."
Filipenses 4:7




















ACTITUD VICTORIOSA, 2 Crónicas 20:15-17

ACTITUD VICTORIOSA, 2 Crónicas 20:15-17 Y dijo: Oid, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén , y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: N...