jueves, 14 de abril de 2022

EN CONSECUENCIA DEL ORGULLO, 1 Crónicas 5:3-6

EN CONSECUENCIA DEL ORGULLO, 1 Cronicas 5:3-6 

fueron, pues, los hijos de Rubén primogénito de Israel: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi. Los hijos de Joel: Semaías su hijo, Gog su hijo, Simei su hijo, Micaía su hijo, Reaía su hijo, Baal su hijo, Beera su hijo, el cual fue transportado por Tiglat-pileser rey de los asirios. Este era principal de los rubenitas.
1 Crónicas 5:3-6 

Habiendo iniciado el registro genealógico de Rubén, el cronista se detiene en Beera para recordar su deportación por los asirios, por mano de Tiglat-Pileser. 

Este acontecimiento debió ocurrir poco tiempo antes de la total destrucción del reino de Israel, el cual era el reino del Norte, y la deportación de sus habitantes  acontecida en el año 722 a.C. 

Se conoce del tal Tiglat-Pileser que fue un rey Asirio, el cual reinó desde el 745 y hasta el 727 a.C. Existieron dos anteriores a él con el mismo nombre, por lo que éste en concreto era Tiglat-Pileser III. 

La táctica de este rey Asirio tras sus victorias en conflictos bélicos era la de desalojar al enemigo derrotado para evitar la organización de revanchas. 

El caso está en que Beera, el principal de los rubenitas, no entró en conflicto directo con el rey de Asiria, sino más bien su deportación acabó siendo la consecuencia de un yugo desigual entre Acaz, el rey de Judá con quien en realidad era su pugna, y Tiglat-Pileser, quien respondió a la solicitud de éste. 

Porque habiéndose levantado Israel contra Judá, junto con Rezín, rey de Siria, Isaías fue a dar aviso a Acaz, alentándolo en profecía en favor del reino de Judá, pero instándolo directamente a que acudiera a Dios para su consejo y dirección. 

Pero Acaz se negó rotundamente a acudir a Dios y prefirió someterse a Tiglat-Pileser, rey de Asiria, por tal de recibir en favor que éste le protegiera. 

"Habló también Jehová a Acaz, diciendo: Pide para ti señal de Jehová tu Dios, demandándola ya sea de abajo en lo profundo, o de arriba en lo alto. Y respondió Acaz: No pediré, y no tentaré a Jehová."
Isaías 7:10-12 

En conceptos bélicos, este acuerdo fué un éxito, pero también significó, para Acaz, haber perdido la oportunidad de humillarse delante de Dios, quien le iba a dar igualmente la victoria, y haber salvado así también su alma, después de todo su mal hacer durante su reinado. 

Y como Acaz depositó su confianza a este rey pagano y hasta le rindió pleitesía, ordenando construir un altar expresamente para ofrendar sacrificios a sus dioses, Tiglat-Pileser se dió la libertad de actuar como actuaría conforme a sus trofeos de guerra, haciéndose con terrenos israelitas, y de ahí que Beera acabara siendo transportado por él. 

Y en esta lectura podemos ver cómo Acaz prefirió entregar el reino del norte en manos de un pagano antes que acudir a Dios para lidiar en el conflicto, siendo ambos reinos hijos de Israel. 

Porque aunque cabe decir que el reino del norte hizo siempre lo malo delante de Dios desde su inicio y hasta su fin, la misericordia de Dios alcanza a todo Su pueblo, por cuanto ya lo sabemos en las revelaciones de los últimos tiempos, que habrá salvación para Su remanente. 

Pero el orgullo y la soberbia del rey Acaz provocó el inicio de lo que acontecería unos pocos años después, la destrucción total del reino del Norte y, ahora sí, la dispersión de todos sus habitantes. 

Cierto es que el reino ya venía dividido tras la muerte de Salomón, siendo que las diez tribus del Norte no aceptaron la sucesión al trono del hijo de Salomón, pero esta división fue dada por permiso Divino. 

"Y tomando Ahías la capa nueva que tenía sobre sí, la rompió en doce pedazos, y dijo a Jeroboam: Toma para ti los diez pedazos; porque así dijo Jehová Dios de Israel: He aquí que yo rompo el reino de la mano de Salomón, y a ti te daré diez tribus; y él tendrá una tribu por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusalén, ciudad que yo he elegido de todas las tribus de Israel;" 

"Pero quitaré el reino de la mano de su hijo, y lo daré a ti, las diez tribus."
1 Reyes 11:30-32 y 35. 

Aún así, los conflictos entre ambos reinos debían ser puestos siempre en manos de Dios, por cuanto ambos eran de Su mismo pueblo, para que fuera resuelto de manera interna. 

Generalmente, y aunque siempre había un victorioso y un derrotado, la experiencia dirigida por Dios acababa resultando en la humillación, el arrepentimiento y en volver a someterse a Dios. Esto, por lo menos, es lo que solía ocurrir en el reino de Judá, pero el reino de Israel siempre anduvo torcido, con o sin victorias. 

Y esto es lo que hace el orgullo, que capacita al hombre a entregar a su hermano al enemigo, por tal de no ceder en un conflicto. 

Esto también puede suceder entre hermanos en Cristo. Que habiendo un desacuerdo entre ellos y no queriendo humillarse delante de Dios, se busque una solución externa. De este modo siempre existirá un Beera deportado de una sana y sincera congregación entre hermanos y un mal testimonio de la iglesia. 

Algo así sucedía en la iglesia de Corinto, donde el orgullo estaba en el ambiente, y donde Pablo tuvo que ser muy contundente en este y otros aspectos: 

"Para avergonzaros lo digo. ¿Pues qué, no hay entre vosotros sabio, ni aun uno, que pueda juzgar entre sus hermanos, sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto ante los incrédulos? Así que, por cierto es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudados? Pero vosotros cometéis el agravio, y defraudáis, y esto a los hermanos."
1 Corintios 6:5-8 

Es muy doloroso que un hermano se levante en contra nuestro, sea cual fuere el motivo, o traicione nuestra confianza usando en nuestra contra aquella confesión que le hicimos en nuestros días bajos. Pero no podemos permitir que ese dolor melle en el corazón encostrándolo en orgullo y antipatía, pues esto sólo provoca aún más dolor y amargura que nos priva de disfrutar de nuestro gozo en Cristo y de mantener una sana comumión con nuestro Padre celestial. 

Quizá sea que tenemos razón y el hermano anda errado, aún así vale la pena ceder y poner la situación en manos de Dios y en conocimiento de la iglesia, para la pronta reconciliación. 

Hoy es día de finiquitar este conflicto interno y exponer el caso a nuestro Padre,  el Juez de los jueces. 

"Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta."
Santiago 5:9






















CONSECUENCIAS Y RECOMPENSAS, 1 Crónicas 5:1-2

CONSECUENCIAS Y RECOMPENSAS, 1 Crónicas 5:1-2

Los hijos de Rubén primogénito de Israel (porque él era el primogénito, mas como violó el lecho de su padre, sus derechos de primogenitura fueron dados a los hijos de José, hijo de Israel, y no fue contado por primogénito; bien que Judá llegó a ser el mayor sobre sus hermanos, y el príncipe de ellos; mas el derecho de primogenitura fue de José);
1 Crónicas 5:1-2

Iniciamos el capítulo cinco del primer libro de Crónicas con una pequeña presentación de Rubén, antes de comenzar a exponer su descendencia.


Y aquí está el cronista haciendo alusión a la primogenitura perdida de Rubén. Pero no sólo a eso, sino que aprovecha para plasmar, en un pequeño párrafo, el recordatorio de las consecuencias o las recompensas de los hijos de Israel, en virtud de su obediencia.

Rubén fue el hijo primogénito de Jacob según el orden de nacimiento. Tras él nacieron Simeón y Leví, siendo Judá el cuarto en nacer.

Luego, José fue el penúltimo de los hijos de Israel, el preferido de su padre y el que despertó el celo y la envidia de todos sus hermanos mayores, mientras su hermano menor, Benjamín, a quien no vió nacer, no le conoció hasta que fuera gobernador en Egipto.

De Rubén se recuerda que le fue quitado el derecho a la primogenitura. Porque Rubén sobrepasó la autoridad de su padre acostándose con Bilha, una de sus concubinas y madre de sus hermanos Dan y Neftalí.

"Aconteció que cuando moraba Israel en aquella tierra, fue Rubén y durmió con Bilha la concubina de su padre; lo cual llegó a saber Israel. (...)"
Génesis 35:22

Automáticamente se nombra a Judá, haciendo constar a éste como al mayor de entre sus hermanos, aunque no primogénito.

No es que el cronista se despistara y se olvidara de sus dos hermanos mayores, Simeón y Leví, sino que en su omisión apela a recordar que ellos dos también sobrepasaron gravemente la autoridad de su padre.

Pues, tomándose la justicia por su mano para vengar a su hermana Dina, y totalmente en contra de lo acordado entre Jacob y el príncipe de Siquem, estos dos hijos aprovecharon el momento de mayor debilidad de los hombres de Siquem para perpetrar una gran matanza, afectando muy negativamente a Israel a partir de ese momento, para con sus relaciones diplomáticas.

"Entonces dijo Jacob a Simeón y a Leví: Me habéis turbado con hacerme abominable a los moradores de esta tierra, el cananeo y el ferezeo; y teniendo yo pocos hombres, se juntarán contra mí y me atacarán, y seré destruido yo y mi casa."
Génesis 34:30

Judá podría haberse beneficiado del derecho de la primogenitura, al igual que el resto de los hermanos, de no haber sobrepasado también la autoridad de su padre, permitiendo la venta de José como esclavo y engañando a su propio padre haciéndole creer que estaba muerto.

Es por eso que la primogenitura acaba recayendo sobre José, por ser éste el mayor de entre los dos hijos que sí respetaron a su padre, José y Benjamín.

Porque, aunque de buen principio Jacob mostró clara preferencia en su hijo José, por ser el hijo nacido de su amada Raquel, Israel no cometería la injusticia de privar a nadie de sus derechos por una mera predilección entre sus hijos.

Pero en cuanto todos ellos, excepto Benjamín, que aún no había nacido,  se dejaron llevar por sus celos contra José, cometiendo tamaño agravio contra él y contra su padre, ellos mismos se privaron de la bendición. Quedando así, por justicia el derecho de la primogenitura sobre el predilecto de Israel.

Predilecto que fue desechado de los suyos, como fue también así Cristo Jesús, que presentándose a Su pueblo, éste lo desechó, no quiso reconocer que era el Mesías y lo mandaron a crucificar.

Gracias a Dios, esta cruz ya estaba trazada en su plan desde antes de la fundación del mundo. Porque era necesario que el Señor fuera entregado, muriera y resucitara al tercer día, para consumar la obra salvífica de Dios para con el hombre, por medio del Hijo.

Y ahora por el Hijo somos pasados de muerte a vida, tomados por justos, en Cristo, delante del Padre y adoptados como hijos de Dios por el sello del Espíritu Santo, viniendo a morar permanentemente en cada uno de nosotros.

Somos hechos coherederos en Cristo, y así nuestra autoridad es en Él, por cuanto es nuestra cabeza. Estamos, por el Espíritu Santo, nosotros en Él y Él en el Padre.

Dios es fiel, y si nos ha dado una nueva identidad en Cristo, esta no nos la va a quitar. Pero nosotros somos, por nuestra vieja naturaleza, infieles, y si no nos cuidamos en nuestro día a día en sometimiento a la autoridad del Padre, puede suceder que, por nuestras propias actitudes, nos estemos privando a nosotros mismos de las bendiciones de Dios.

¡Quién sabe qué consecuencias nos acarreará, pues, nuestra desobediencia, ante el Tribunal de Cristo!

Si aspiramos a ser como Cristo, dejemos que Cristo señoree en nosotros.

"Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad."
Filipenses 2:5-13



















martes, 12 de abril de 2022

LOS QUINIENTOS DE SIMEÓN, 1 Crónicas 4:42-43

LOS QUINIENTOS DE SIMEÓN, 1 Crónicas 4:42-43

Asimismo quinientos hombres de ellos, de los hijos de Simeón, fueron al monte de Seir, llevando por capitanes a Pelatías, Nearías, Refaías y Uziel, hijos de Isi, y destruyeron a los que habían quedado de Amalec, y habitaron allí hasta hoy.
1 Crónicas 4:42-43

Para finalizar el recuento de los descendientes de Simeón, el cronista añade, en lo que cabe en tan sólo dos versículos, un muy breve relato de cómo quinientos de sus hombres tomaron para sí el monte de Seir, finiquitando a los Amalecitas que se habían refugiado en esas tierras.

El monte de Seir cae en una cadena montañosa del reino de Edom. Edom es el nombre que adquirió Esaú y esta es la tierra que le fue dada.

"Y Esaú habitó en el monte de Seir; Esaú es Edom."
Génesis 36:8

Esaú era hermano de Jacob, el cual es Israel. Pero a pesar de ello no quiso ayudarlo, sino más bien aprovechó sus decadencias para tratar de destruirlo y quedarse con sus bienes.

Así sucedió cuando Moisés junto con todos los que salieron de Egipto, necesitó atravesar las tierras de Edom para continuar la famosa travesía que les costaría cuarenta años de desierto. Que solicitando previamente permiso para poder pasar, no solo se lo denegaron, sino que aún los amenazaron y hasta se levantaron en ataque contra ellos, de modo que no les quedó otra que rodear su nación.

"Pero él respondió: No pasarás. Y salió Edom contra él con mucho pueblo, y mano fuerte. No quiso, pues, Edom dejar pasar a Israel por su territorio, y se desvió Israel de él."
Números 20:20-21

Por éste y otros desplantes de Edom cayó maldición sobre él por parte de varios profetas, aunque recordaremos al más sonado, por lo contradictorio de su situación.

Se encontraba Balaam contratado por los Moabitas para que maldijese al pueblo de Israel, y de camino hacia allá se vió impedido por el Señor de proferir maldición alguna contra Su pueblo, sino más bien le hizo ir, pero para maldecir a los contratantes y, de paso, recibieron también, su ración, los Edomitas y los Amalecitas.

"Será tomada Edom, será también tomada Seir por sus enemigos, e Israel se portará varonilmente. De Jacob saldrá el dominador, y destruirá lo que quedare de la ciudad. Y viendo a Amalec, tomó su parábola y dijo: Amalec, cabeza de naciones; Mas al fin perecerá para siempre."
Números 24:18-20

Y aquí encontramos a estos quinientos de Simeón, abriendo paso al cumplimiento de estas profecías, comenzando por Amalec, ya que la destrucción total de Edom no se dará hasta tiempos intertestamentarios por mano de un levita llamado Judas Macabeo, que no llegó a registrarse en la Biblia, aunque aparece en escritos del historiador judío Flavio Josefo, quien recapituló los acontecimientos habidos durante el perdiodo de transición entre el Antiguo y el Nuevo pacto.

Lo consumado por los quinientos de Simeón y sus capitanes supondrá la extensión del reino y el cumplimiento del juicio de Dios contra los que obraron en contra de Israel.

En el pasar de los siglos se dará la consumación de la mayor de las bendiciones de Dios para con el hombre, la gracia de Dios por medio de Jesucristo, con Su obra salvífica en la cruz del calvario y su resurrección al tercer día  para el perdón, la reconciliación y la vida eterna en Él.

Y tras Su ascensión a la diestra del Padre se dió el nacimiento de Su iglesia, formada por todos los que en Él creen, viniendo a ser hechos miembros de su cuerpo y morada permanente del Espíritu Santo.

Y con esta consumación se rompió el yugo de maldición contra los hombres y el dominio de la muerte con la resurrección y condenando al maligno al lago de fuego, juicio que le será ejecutado en el día en que el Señor juzgue al mundo en Su gran trono blanco.

Mientras tanto, nosotros debemos andar como los quinientos de Simeón, todos en la iglesia unidos en el mismo Espíritu, expandiendo el reino por el anuncio del evangelio de Jesucristo, para conquistar con la luz de Cristo a aquellos que ahora son habitados por las tinieblas, y vengan a ser nuestros hermanos en la fe, para siempre.

Nos sirvan estas palabras de Pablo a los Corintios para tomar ánimo y prosigamos habitando con la luz lo que está ocupado por las tinieblas.

"¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano."
1 Corintios 15:55-58


























lunes, 11 de abril de 2022

LOS PASTOS DE GEDOR, 1 Crónicas 4:38-41

LOS PASTOS DE GEDOR, 1 Crónicas 4:38-41

Estos, por sus nombres, son los principales entre sus familias; y las casas de sus padres fueron multiplicadas en gran manera. Y llegaron hasta la entrada de Gedor hasta el oriente del valle, buscando pastos para sus ganados. Y hallaron gruesos y buenos pastos, y tierra ancha y espaciosa, quieta y reposada, porque los de Cam la habitaban antes. Y estos que han sido escritos por sus nombres, vinieron en días de Ezequías rey de Judá, y desbarataron sus tiendas y cabañas que allí hallaron, y los destruyeron hasta hoy, y habitaron allí en lugar de ellos; por cuanto había allí pastos para sus ganados.
1 Crónicas 4:38-41

Siguiendo la descendencia de Simeón encontramos el contrapunto de Simei, con Mesobab y sus hijos.

Porque aunque Simei tuvo muchos hijos, estos no continuaron multiplicándose como debieran, pero en Mesobab se ve cómo han crecido tanto que les llegó la necesidad de ocupar otras tierras.

Mesobab fue el que encabezaba su familia durante la experiencia en Gedor, durante el reinado de Ezequías, en la que dedicaron su tiempo en buscar terrenos de buenos pastos, porque ellos tenían bastante ganado.

Además, los de Cam que habitaban allá fueron destruídos por completo, quedando el lugar totalmente habitable para los de Simeón.

Cabe decir que Cam era uno de los enemigos de Israel, de los cuales también debió ser sacado de estas tierras durante la toma de la heredad, en tiempos de Josué. Pero en ese entonces no se consiguió obedecer la orden de Dios de desalojar por completo todas las tierras de Canaán, para su uso y disfrute, y de ahí que existieran asentamientos paganos en medio del pueblo de Dios.

Los de Mesobab, pues,  vinieron a hacerse de provisión durante su etapa de crecimiento, procurando para sí los pastos de Gedor desde tiempos de Ezequías y hasta la época contemporánea al cronista.

Cierto es que en medio de los tiempos experimentaron guerras, desalojos y deportaciones, pero no quedaron las tierras totalmente deshabitadas, manteniéndose un mínimo de población por la zona, aunque nuestra atención en esta historia suele estar más centrada entre los exiliados y los retornados, que en los que se quedaron, mezclándose con los invasores. Pero aquí está el cronista haciendo memoria de ellos.

Destacan pues, la iniciativa y la libertad de los de Mesobab, de Simeón, de buscarse la provisión necesaria para su mantenimiento y hacerse con ella.

El rey David conocía muy bien de dónde venía su provisión, por cuanto escribió:

"Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará."
Salmos 23:1-2

Y como a delicados pastos refiere al suministro siempre fresco y listo para consumo, que el Señor le aporta día a día, como el Proveedor de su paz y su reposo.

Reposo que se hizo carne en la persona de Jesucristo, Dios Hijo, venido a esta tierra para poner su vida en pago por la nuestra y librarnos así del pecado y de la muerte.

Primeramente se presentó ante Su pueblo, anunciando Su reino y dando cumplimiento a toda señal mesiánica mencionada anteriormente por los profetas, que sólo podía ser cumplida por Dios Hijo, el Mesías prometido por Dios desde el principio de los tiempos, con la simiente de la mujer, mencionada en respuesta al pecado de Adán y para  maldición de la serpiente antigua.

El Señor Jesucristo se presentó muy claramente y de diversas maneras. Una de las más populares era aquella de presentarse como el "Yo Soy", aludiendo claramente al nombre del Señor.

En uno de estos "Yo Soy", se mencionó a Sí mismo como la puerta.

"Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos."
Juan 10:9

Aquella puerta por la que, quien entra, adquiere libertad verdadera, (fíjese cuando dice: "y entrará, y saldrá"), esto denota que en Cristo hay libertad.

Pero también aseguró provisión en Él, afirmando que aquél que por Él entrare, hallará pastos.

En lo natural de la vida, después de nacer y conforme se va creciendo, más espacio se va necesitando, pues también se incrementan las necesidades de uno. Luego, en conformidad de cómo uno va envejeciendo ya no va a ir necesitando más, y va a ir manteniéndose con lo que consiguió mientras fue más joven o incluso irá desligándose de lo que ya no ve necesario.

Los de Mesobab esperaron a crecer antes de aventurarse a buscar pastos. Y aunque Gedor estaba ocupado por el enemigo, pudo deshacerse de él por completo y disfrutar así de unas tierras fértiles idóneas para su ganado. Todo esto lo consiguieron con el beneplácito del rey, por lo que no le faltaría el apoyo para cumplir exitosamente su misión.
Porque de no haber tenido el permiso de la corona difícilmente hubieran podido siquiera acercarse a Gedor.

A veces nos afanamos creyendo que necesitamos más de lo que tenemos, sin habernos molestado antes en nuestro crecimiento personal y espiritual. De modo que acumulamos sin haber buscado previamente cuál es la voluntad de Dios para nuestras vidas. Sin pensar si esto que adquirimos era lo que realmente cubre nuestra necesidad real, o va a suponer, más bien, un tropiezo.

Hoy es día de meditar en los pastos que recibimos del Señor Jesucristo y si lo que nos hemos procurado por nosotros mismos se asemeja algo a estos.

Es hora de ir confiando en nuestro principal Proveedor de bendiciones, y no tanto en nuestra capacidad propia.

"La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella."
Proverbios 10:22


























domingo, 10 de abril de 2022

ESTANCADOS Y DISUELTOS, 1 Crónicas 4:27-31

ESTANCADOS Y DISUELTOS, 1 Crónicas 4:27-31

Los hijos de Simei fueron dieciséis, y seis hijas; pero sus hermanos no tuvieron muchos hijos, ni multiplicaron toda su familia como los hijos de Judá. Y habitaron en Beerseba, Molada, Hazar-sual, Bilha, Ezem, Tolad, Betuel, Horma, Siclag, Bet-marcabot, Hazar-susim, Bet-birai y Saaraim. Estas fueron sus ciudades hasta el reinado de David.
1 Crónicas 4:27-31


Muchos hijos tuvo Simei, un total de veintidós, entre hijos e hijas. No han trascendido sus nombres en el registro del cronista.

Lo que sí que comenta es que sus hijos no fueron tan fértiles, lo que peligraba que su linaje se desvaneciese en el tiempo por el estancamiento de su labor reproductiva.

No es que la familia fuera a desaparecer de la noche a la mañana sino que, conforme se sucedían las generaciones, el clan iría experimentando el decrecimiento paulatino a causa del envejecimiento de la familia y su baja tasa de natalidad.

Con el tiempo sucederá lo esperable. Pues mientras Simei pobló con sus hijos varios terrenos en Beersheva y alrededores, estos sucumbirían ante el rey David al no poder mantenerse por sí solos en sus tierras y acabarán prácticamente absorvidos por la tribu de Judá.

Y es que en esos tiempos, en que aún no tenían en mente el concepto de la resurrección y la vida eterna, debieron ocupar más empeño en multiplicar su descendencia. Pero aún pensando que las bendiciones solamente se tenían en el plano terrenal y hasta la muerte, también desestimaron este pensamiento mirando quizá más por ocuparse de sí mismos y no por sacrificarse por criar a unos hijos que trajeran al mundo.

Porque en ese entonces aún se pensaba que tanto los justos como los impíos acababan ambos en el Seol una vez muertos, sin distinción entre unos y otros.

Pero Dios fue revelando progresivamente el misterio de la vida eterna y Su plan de salvación por medio del Hijo, de manera que en David ya se esbozaba la esperanza para aquellos que invocaban al Señor, pincelando en sus Salmos varias menciones al respecto:

"Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción."
Salmos 16:10

Y en este verso se profetizaba sobre el momento de la sepultura y de la resurrección del Señor Jesucristo, que rompería el yugo del pecado y de la muerte que, desde que Adán pecare, se cernía irremediablemente sobre toda la humanidad.

Pero Jesús vino a este mundo para liberar al hombre, pagando el precio de la condena y poniendo Su vida por la nuestra por toda la eternidad.

Jesús es la vida, y Él no puede morir, pero en el día en que exhaló el "consumado es" en la cruz del Calvario, Él entregó su espíritu al Padre experimentando la muerte por tres días, tiempo en el que fue sepultado en una tumba sellada y fuertemente custodiada por soldados romanos.

Porque los judíos lo habían acusado de alborotador y sedicioso, por lo que la custodia evitaría la profanación de su tumba.

Aún así nada ni nadie pudo impedir que la gran losa que sellaba la tumba se abriera para salir el Cristo resucitado, al tercer día.

Tras su resurrección anduvo por cuarenta días entre sus discípulos, quienes vendrían a ser los apóstoles para el fundamento de Su iglesia, la cual nació a los diez días de que el Señor ascendiera a la diestra del Padre y les fuese dado el Espíritu Santo en el aposento alto.

Y es por el Espíritu Santo que todo aquel que cree al evangelio y reconoce a Jesús como Señor y Salvador, es pasado de muerte a vida, posicionándolo en Cristo, como hijo de Dios.

Como a Simeón en su día se le dieron las tierras cobijadas en Judá, así está la vida de todo creyente, cobijada en Cristo Jesús desde el primer momento de su conversión y para siempre.

Pero Simeón pudo mantener mejor su territorio, de no ser que la descendencia de Simei se diluyera en su decrecimiento.

Igualmente la iglesia, que está formada por todos los santos en Cristo Jesús, debe mantenerse y multiplicarse, aún se sienta arropada en Cristo, para su crecimiento y desarrollo, en conocimiento y sometimiento a la voluntad de Dios.

Y por el conocimiento, adquirido a través de la palabra de Dios, conocemos Su voluntad y Su propósito para con la iglesia en el mundo. Los cuales son la evangelización, para su multiplicación y la edificación, para su madurez y crecimiento según la estatura de Cristo.

La labor evangelística fue la primera que delegó Jesús a Su iglesia incluso antes de que esta estuviera aún constituída:

"Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones."
Marcos 13:10

Luego, cuando la iglesia vino a nacer, conociéndola también como el cuerpo de Cristo, ésta, como todo cuerpo, debe alimentarse y procurar un desarrollo homogéneo y conforme a su cabeza, en este caso, conforme al carácter y a la altura de Cristo.

"Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;"
Efesios 4:11-13

Ahora toca examinar si nuestra mirada está puesta en las alturas, fructificando para la vida eterna, o más bien estamos afanados en lo terrenal y pasajero, desatendiendo nuestro crecimiento y edificación en Cristo.

Hoy nos serviremos de este Salmo, para enriquecer nuestras peticiones al Padre:

"Hazme entender el camino de tus mandamientos, para que medite en tus maravillas."
Salmos 119:27



























viernes, 8 de abril de 2022

OCUPADOS EN SU SERVICIO, 1 Crónicas 4:23

OCUPADOS EN SU SERVICIO, 1 Crónicas 4:23

Estos eran alfareros, y moraban en medio de plantíos y cercados; moraban allá con el rey, ocupados en su servicio.
1 Crónicas 4:23

Los alfareros solían vivir retirados de la ciudad, junto a los yacimientos de arcilla, para poder desempeñar eficazmente su trabajo.

Sin embargo el cronista está detallando a ciertos alfareros viviendo con el rey, en medio de plantíos y cercados, por lo que entendemos que éstos se dedicaban a crear el ultillaje exclusivo del rey y de palacio.

Un alfarero era aquel artesano dedicado exclusivamente a la creación de utensilios de diversas formas y utilidades a partir de la arcilla o de cualquier otra materia de consistencia barrosa.

El material era golpeado, contundentemente manipulado y amasado hasta que adquiría la ductilidad necesaria para ser trabajado y moldeado sin resistencia. Una vez dada la forma a su pieza, la hacía pasar por el horno para fijarla y endurecerla, para finalmente aplicarle algún tipo de barniz o pintura para protegerla y darle un mejor aspecto.

La figura del alfarero es utilizada en las Escrituras para representar a Dios como Creador y Restaurador del hombre, siendo Él el alfarero y los hombres, como barro en sus manos.

El caso de estos alfareros que habitaban en medio de los plantíos, parece recordarnos más a las funciones que Dios delega a los pastores y maestros en Su iglesia, los cuales restauran y moldean a los hermanos por medio de la Palabra, por tal de que sean formados y  capacitados para la edificación mutua en Cristo y para el crecimiento de la iglesia por medio del evangelio.

Podríamos visualizar a la congregación de los santos en la representación del plantío, por cuanto se trata de un terreno en el que se cultivan plantas de la misma especie, siendo todos hermanos en Cristo e hijos del mismo Padre. Así como por la representación del cercado, por la protección contra agentes externos dada por el Espíritu Santo, a modo de vallado.

También entendemos la dedicación completa del siervo de Dios, cuando leemos cómo los alfareros moraban con el rey, sugiriendo que han de llevar una vida devocional activa, en una buena comunión con el Señor.

Porque los pastores y maestros han sido puestos por el Señor para que a Su iglesia no le falte la edificación y el crecimiento, y ellos, cual alfarero, hacen el recto uso de la Palabra de Dios para golpear, ablandar y afirmar a sus hermanos, todo ello, bajo la dirección del Espíritu Santo, conforme a la voluntad de Dios.

Y así instaba Pablo a Timoteo, conduciéndolo a la entera dedicación en el pastorado y en la enseñanza.

"Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio."
2 Timoteo 4:1-5

Porque el enemigo no descansa por tal de hacer desviar a la iglesia en pos de falsas doctrinas, toca que haya alfareros dedicados que capaciten a otros, ocupados en su servicio.

Y aún a quienes ni somos pastores ni maestros busquemos ofrecer esta entera disposición a nuestro Padre celestial, por tal de ser formados y enteramente capacitados, sin desechar las enseñanzas de los fieles maestros de las Escrituras.

"Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso."
Hebreos 13:17
























jueves, 7 de abril de 2022

ELLAS RESALTADAS, 1 Crónicas 4:17-19

ELLAS RESALTADAS, 1 Crónicas 4:17-19

Y los hijos de Esdras: Jeter, Mered, Efer y Jalón; también engendró a María, a Samai y a Isba padre de Estemoa. Y su mujer Jehudaía dio a luz a Jered padre de Gedor, a Heber padre de Soco y a Jecutiel padre de Zanoa. Estos fueron los hijos de Bitia hija de Faraón, con la cual casó Mered. Y los hijos de la mujer de Hodías, hermana de Naham, fueron el padre de Keila garmita, y Estemoa maacateo.
1 Crónicas 4:17-19

Dios creó al hombre y a la mujer en igualdad de importancia con respecto al resto de la creación.

"Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra."
Génesis 1:27 -28

Pero Dios ha marcado un orden específico en cuanto a los menesteres y a las funciones de cada uno, para que sirva el reparto de los roles del hombre y de la mujer dentro de la unión conyugal como ejemplo de sujección de la iglesia para con Cristo, así también como el cuerpo obedece a su cabeza.

Es por eso que la familia es encabezada por el varón y, por tanto, en el general de los registros genealógicos es esperable que sean sus nombres los que adquieran la relevancia histórica, en representación de sus casas.

Aunque parece que el cronista, en esta ocasión, buscó que la atención del pasaje se centrara en las mujeres.

Podría centrarme en el significado de los nombres de estas mujeres, que son importantes, incluso aquellas a las que se ha omitido nombrarlas, para extraer de ahí que la mujer también ha de honrar y glorificar a Dios con su existencia, y no solamente el varón.

Pero me centraré en el propósito del texto, que es genealógico, en el cual registra los descendientes de quienes ellas ejercieron la maternidad.

Se trata de generaciones postexílicas, en las que el entusiasmo por el retorno y por el compromiso de vivir conforme a la voluntad de Dios se habían vuelto a esfumar, y no se reconoce a un líder destacable de esta época, de la altura de Josué.

[No es que el papel de la mujer deba sobresaltar por sobre el del hombre, porque de este modo se estaría infringiendo el orden natural y delegacional entre el hombre y la mujer, según Dios los ha creado.
Pero entendiendo que la mujer juega el rol de ser la ayuda idónea del varón, (no porque esta función se la autoimponga, sino porque su misma naturaleza la lleva a ser así por defecto), ha habido ocasiones en que el varón ha fallado en sus funciones y éstas han tenido que ser ejecutadas por sus esposas o alguna mujer cercana.]

También existen labores sumamente importantes en la obra del Señor en los que la mujer no solamente no está impedida de hacerlas, sino que debe ocuparse de ellas, como el resto de miembros en el cuerpo de Cristo, al tratarse del cometido por excelencia de todo creyente, que es la obra evangelística al mundo y la edificación del cuerpo de Cristo en la iglesia.

Y en este punto se puede comparar el fruto de la labor evangelística con hijos dados a luz por medio del evangelio, del mismo modo que estas mujeres fueron registradas como madres de los suyos.

Porque aunque los linajes eran contados por el nombre del varón, para la reproducción familiar es necesario también la parte que a la mujer le pertoca, que es la concepción y el dar a luz a los hijos.

Asimismo Dios, que es quien da vida al hombre por medio de la fe en el Hijo, el Señor Jesucristo, ha establecido que sea la iglesia el instrumento por el que se lleve a cabo la propagación del evangelio, por tal de hacerla partícipe del milagro de la nueva vida en todo aquel que, recibiendo el mensaje, ha creído y reconocido a Jesús como Señor y Salvador suyo.

Entonces pues, como todos en la iglesia recibimos el cometido de la gran comisión, la cual es la propagación del mensaje de salvación al hombre por medio de Jesucristo, seamos como estas mujeres resaltadas en las crónicas por el fruto de sus vientres, y sea que demos a luz a muchos, para vida eterna, y por la luz de Cristo.

"Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud,sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos."
Mateo 5:14-16



















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