viernes, 17 de septiembre de 2021

LO JUSTO PARA MANTENERSE, Deut. 25:4


LO JUSTO PARA MANTENERSE, Deuteronomio 25:4.

No pondrás bozal al buey cuando trillare.
Deuteronomio 25:4

REFLEXIÓN:

(Hay algo más feo que impedir que un animal se alimente cuando éste tiene hambre, y es cuando el animal está trabajando para la provisión de nuestro alimento.)

El buey, mientras trillaba, tenía la posibilidad de echarse un bocado de pasto con tan sólo agachar la cabeza.

La trilla es un elemento pesado de madera que contiene incrustaciones cortantes en la cara que va a hacer contacto con el suelo. De manera que, la fricción que ejerce la plancha en la  tierra, facilita que el grano se suelte de la paja. Además de ser una herramienta muy pesada y difícil de desplazar, debido a la abrasión contra el terreno, el que guiaba los bueyes aún podía sentarse o cargar un bulto sobre la trilla, para ejercer más peso contra los granos, complicando más la tarea.

Con el esfuerzo del animal le era necesario ir echándose de tanto en cuando algún bocado para no desmoronarse agotado.

Podía suceder que el dueño del campo se pensara que un buey fuera capaz de engullirse todo el campo a lengüetazos, o quizá hasta lo inservible quería para sí. El caso es que al animal le ponía un bozal.

Y puesto que el animal no ha sido creado para ser esclavizado, sino enseñoreado por el hombre, va a haber que plantear este mandamiento, para reconvenir y fomentar la sensatez al que se olvida que los bueyes también se cansan y pasan hambre.

APLICACIÓN:

El buey es un animal de servicio muy valorado antes de la era industrial, que aún se valora mucho para las labores del campo, en zonas donde no hay posibilidad de usar maquinaria agrícola.

Pablo se usa de este mandamiento para aplicarlo a los siervos del Señor que se ocupan por completo de la mies y, por lo tanto, necesitan ir echando bocados del pasto para mantener su ritmo sin desfallecer.

"Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario."
1 Timoteo 5:17-18

También a los Corintios los exhortó usando el mismo ejemplo, ya que ellos ni le ayudaban para su sustento, ni tenían pretensión de hacerlo, entre tanto Pablo se encontraba proveyéndoles de su alimento espiritual.

"Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes, o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto. Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material? Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros? Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo."
1 Corintios 9:9-12

ACCIÓN:

Sin más dilación en cuanto a este tema, y pensando si es que acaso yo me creo, que facilitar un plato al siervo de Dios, va a provocar que se vacíe mi despensa, basta con recordar que todo lo que tengo me es dado gracias a Dios, y por tanto no es mío, sino de Él. ¿Cómo voy a impedir entonces el sustento del  cuerpo de Cristo, mientras sus miembros trabajan? Y mucho menos siendo yo también, miembro del mismo cuerpo.

Es necesario reconocer qur si los bueyes pasan hambre, no menos lo pasan los hermanos dedicados a tiempo completo en la obra del Señor. Que por un plato en su mesa no se vavía una despensa y por una prenda de abrigo o un calzado no desaparece un fondo de armario.

Y he aquí mi apunte final:

"Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?"
1 Juan 3:17






jueves, 16 de septiembre de 2021

JUSTA CORRECCIÓN, Deut. 25:1-3


JUSTA CORRECCIÓN, Deuteronomio 25: 1-3

Si hubiere pleito entre algunos, y acudieren al tribunal para que los jueces los juzguen, éstos absolverán al justo, y condenarán al culpable. Y si el delincuente mereciere ser azotado, entonces el juez le hará echar en tierra, y le hará azotar en su presencia; según su delito será el número de azotes. Se podrá dar cuarenta azotes, no más; no sea que, si lo hirieren con muchos azotes más que éstos, se sienta tu hermano envilecido delante de tus ojos.
Deuteronomio 25:1-3

REFLEXIÓN:

Porque el propósito del castigo es la corrección para el bien del que lo recibe, y no una venganza. No se observa la posibilidad de escarnio en la práctica de la justicia dictaminada por el Juez de los jueces.

Cuarenta azotes como tope, y lo demás sería motivo de castigar al que azota, por interpretar que ya no aplica ley, sino ultraje contra su semejante.

Una vez recibido los cuarenta azotes, los cuales se entienden que son reservados al reo merecedor del mayor castigo, ya quedaba saldado el pago, y luego paz.

En tiempos del primer siglo de la era de Jesucristo, Pablo indica como fue receptor de este máximo castigo a causa del evangelio.

"De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno."
2 Corintios 11:24

Vemos dos detalles en este verso. El primero es ver como a Pablo no le amilanó recibir una sola primera vez el máximo castigo por parte de los judíos que trataban de silenciar el evangelio. Sino que continuó con su labor, recibiendo hasta cinco veces la misma pena.

Luego, el concepto "cuarenta azotes, menos uno" es una alteración legalista de los intérpretes de la ley del momento que, no teniendo en cuenta la integridad del castigado, que es lo que en realidad pretende el mandamiento original, el cual manda infringir solamente el justo castigo sin peligrar la vida del hombre, más bien trataban de salvaguardar sus propias espaldas, de ser castigados por excederse en el número de azotes, lo que denota una doble moral religiosa.

APLICACIÓN:

Aunque secularmente se entienden los desastres naturales y los diversos problemas más o menos graves del hombre como "los azotes de la vida", hay que tener en cuenta que el hombre y toda la creación no sufre sino la consecuencia de la acción del pecado y de la muerte. Siendo que el hombre que no tiene a Dios se puede ver envuelto en desgracias buscadas por sí mismo directamente o por su propia incredulidad.

Pero cuando este incrédulo es alcanzado por la palabra de verdad, y en aceptación a Cristo, pasa a pertenecer a la familia de Dios, por su adopción por medio del Espíritu Santo, se vé liberado de la acción de la muerte como pago por sus pecados, habiendo sido saldados por el Señor Jesucristo en su obra redentora en la cruz del Calvario.

Las palabras "disciplina" y "corrección" van a tomar el espacio propio que ocupan en la relación Padre-hijo, por tal de que este último crezca recto y firme en su nueva  identidad en Cristo.

Mientras que la disciplina de Dios abarca las instrucciones de vida conforme a Su voluntad, dadas en Su palabra. La corrección es la acción resultante de la confrontación directa entre la instrucción del Padre y la obediencia del hijo.

Cuando no se da esta obediencia, tarde o temprano se va a dar la consecuencia, la cual es el castigo. Claro que no se trata de recibir azotes literalmente dichos, pero si que estos achaques tienen  una acción similar tanto en el ámbito terrenal como en el espiritual, por tal de que la corrección se dé lo antes posible.Y esta corrección tiene por finalidad llegar a ser conforme a la perfección del carácter de Cristo y a Su santidad, según dice el Señor a través de  Pedro.

"como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo."
1 Pedro 1:14-16

ACCIÓN:

En confrontación con lo leído y reflexionado, en la vergüenza de mi corazón, constreñido por la perfecta palabra de Dios, veo que no me cuesta nada proferir juicio e incluso si yo pudiera, infringir castigo sobre los demás, señalando "éste no es obediente a ésta o a aquella instrucción del Padre"... ¡Cuántas veces debía dirigirse a mí este, mi dedo acusador!

Tengo un último versículo que quiero plasmar antes de mi oración, que es el siguiente:

"Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo."
1 Corintios 11:31-32

Señor, Dios Todopoderoso y Padre Amado. Te doy las gracias por esta, Tu perfecta palabra que me instruye, me enseña y  me confronta para que mis pasos anden según la perfecta huella del Señor Jesucristo. Pues hallo que debo corregir mi mirada hacia los hermanos  sobretodo hacia los más débiles, por tal de tratar con ellos de la forma más amorosa y paciente posible según Tú lo haces con todos tus hijos sin acepción de personas, para su aliento y corrección. Amado Padre, también te pido la sabiduría necesaria para poder contribuir a la mutua edificación en Cristo en obediencia a Tu perfecta voluntad y para Tu gloria y honra, por los siglos de los siglos. Amén.




miércoles, 15 de septiembre de 2021

PROVISIÓN DE GRACIA, Deuteronomio 24:19-22


PROVISIÓN DE GRACIA, Deuteronomio 24:19-22 

Cuando siegues tu mies en tu campo, y olvides alguna gavilla en el campo, no volverás para recogerla; será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda; para que te bendiga Jehová tu Dios en toda obra de tus manos. Cuando sacudas tus olivos, no recorrerás las ramas que hayas dejado tras de ti; serán para el extranjero, para el huérfano y para la viuda. Cuando vendimies tu viña, no rebuscarás tras de ti; será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda. Y acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto; por tanto, yo te mando que hagas esto.
Deuteronomio 24:19-22 

REFLEXIÓN: 

(Porque la nación más poderosa y abundante del mundo no es ni puede ser otra, que la que tiene al Omnipotente por Rey, al Omnisciente por Gobernador y al Omnipresente por cobijo... La generosidad ha de ser el distintivo de quien recibe sus bienes directamente de la provisión Divina. Una provisión, la cual Dios le plació suministrarla al mundo entero a través de un pueblo, como, asimismo, a través de un hombre ha provisto de salvación para toda la humanidad.) 

Las primeras palabras a Booz, de una moabita que hará parte con él, en la línea genealógica del Señor Jesucristo, no pudieron más que proferir una pregunta: 

"¿Por qué he hallado gracia en tus ojos para que me reconozcas, siendo yo extranjera?"
Rut 2:10 

Hubo un hombre en Belén que tenía una buena heredad con campos productivos y muchos trabajadores a su cargo. Cierto día una extranjera se aventuró a espigar en su campo, él no se lo impidió sino más aún, le facilitó el trabajo proveyéndole de más de lo que ella ppr si sola hubiera podido sacar: 

"Luego se levantó para espigar. Y Booz mandó a sus criados, diciendo: Que recoja también espigas entre las gavillas, y no la avergoncéis; y dejaréis también caer para ella algo de los manojos, y lo dejaréis para que lo recoja, y no la reprendáis."
Rut 2:15-16 

Es el momento en que la gracia de Dios se extiende a los gentiles, a los no dignos, a los que no conocieron la ley de Moisés ni disfrutaron de la poderosa mano de Dios sacándoles de la esclavitud de Egipto. 

Porque anteriormente esa gracia había llegado a su madre, Rahab, quien siendo ramera en Jericó, Dios la guardó de la destrucción de la ciudad, por haber obrado con fe, escondiendo a los espías israelitas en su casa. Extranjera y además, ramera, fue adoptada y restaurada como una más entre los judíos. Tanto así que su nombre quedó grabado por todos los tiempos en la genealogía de Jesús. Ahora Booz, su hijo, que por gracia es nacido entre los judíos, da generosamente de lo que se le ha dado. 

Y como se da de lo que se tiene, así es que fue sanado el cojo que pedía limosnas en la puerta del templo. Pues no teniendo Pedro, qué darle en lo material, le dió de lo suyo, y desde aquel momento el hombre pudo beneficiarse de la gracia de Dios para con su vida. 

"Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda."
Hechos 3:6 

Porque Dios no nos ha dado de Su gracia en una medida limitada, racionada y perecedera. Sino que en sobreabundancia e ilimitadamente estamos siendo llenos de ella, en Cristo Jesús, por la obra del Espíritu Santo en cada uno de los que en Él creemos. 

¿Cómo gestionar esta gracia? ¿La limitaremos nosotros a los demás, si Dios nos la está ofreciendo sin medida? 

Y he aquí Pablo apelando a la generosidad a los Corintios, por cuanto animaron a otras ciudades para ofrendar a los hermanos de Judea pero, habiendo ya dado todos, Corinto aún no había soltado ayuda de provisión aún tratándose de una congregación bien sostenida: 

"Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; como está escrito: Repartió, dio a los pobres; Su justicia permanece para siempre. Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios. Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios; pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos; asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros. ¡Gracias a Dios por su don inefable!"
2 Corintios 9:7-15 

Hallamos pues que en Cristo somos agraciados con dos tipos de provisión. La primera provisión de gracia, que es la más importante, es para la salvación del alma, recibida mediante la fe en la acción redentora del sacrificio de Jesús en la cruz del Calvario y su resurrección  al tercer día. Y también recibimos provisión de gracia para el sustento básico, para capacitación y para el cumplimiento del propósito que Dios tiene para con Su iglesia en este mundo. 

Y como dijo el Señor a sus discípulos: "De gracia recibisteis, dad de gracia", así nosostros, los que recibimos de gracia la justificación por Cristo delante de Dios, tenemos el sino de dar a los demás de esto que hemos recibido, de modo que el evangelio se extienda en favor de la salvación de las almas. 

Y si somos portadores de la luz de Cristo al mundo y de Su incomnensurable amor para con el hombre, ¿cómo no mostraremos las abundantes riquezas del Creador de todas las cosas, con un corazón generoso y ayudador hacia el necesitado? 

Pues si nos cerramos a ayudarnos entre nosotros, siendo miembros del mismo cuerpo en Cristo, ¿dónde queda nuestro testimonio? Se pierde, pues, según dice Juan: 

"Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?"
1 Juan 3:17 

Del mismo modo, Santiago, en amonestación, detectando a quienes siendo creyentes se sentían justificados y puros delante de Dios, por medio de sus prácticas religiosas, espeta esta conclusión: 

"La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo."
Santiago 1:27 

ACCIÓN: 

La Palabra de Dios no es escueta en cuanto a despertar la generosidad de sus hijos. Su mano es amplia en bendecir a quien le sigue y cómo mínimo, el pide que el bendecido no viva con el puño cerrado, sino en un abrir de par en par los brazos para dejar caer espigas de la gracia y del inconmensurable amor de Dios en Cristo Jesús, para con nosotros. 

Es el momento de la confrontación  donde, en autoexamen, dirijo un foco hacia mi corazón que se pregunta, expectante a la respuesta, si mi fe da fruto del carácter de Cristo o simplemente se limita a vivir religiosamente. 

Ultimo mi reflexión con estos versículos: 

"Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?" 

"Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad." 

(Santiago 2:15-16 y 1 Juan 3:18)





martes, 14 de septiembre de 2021

PERSONAL E INTRANSFERIBLE, Deut. 24:16


PERSONAL E INTRANSFERIBLE, Deuteronomio 24:16

Los padres no morirán por los hijos, ni los hijos por los padres; cada uno morirá por su pecado.
Deuteronomio 24:16

REFLEXIÓN:

(Es muy fácil estirar el dedo índice, con el resto del puño cerrado, y mientras tanto el brazo va haciendo ascender la mano en dirección de un culpable, dejar que la lengua vaya profiriendo el típico: "la culpa es suya".)

Sí, Adán pecó, y sí, Eva también lo hizo. Pero ambos pretendieron "escurrir el bulto", siendo que Adán señaló a Eva y ésta hizo lo propio con la serpiente.

Lamentablemente no se zafaron de la consecuencia del pecado y, a raíz del susodicho, la maldición de la muerte se ha cernido por toda la creación, generación tras generación.

Así, generación tras generación, se pasan también las costumbres cotidianas, sean buenas o malas. Van conformando una forma de vida en la descendencia que influirá, en mayor o menor grado, en su relación con el Todopoderoso.

"(...) porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos."
Éxodo 20:5b-6

Ahora bien, aunque con respecto al uso de la idolatría, el Señor expresa una maldición, que se va extendiendo de padres a hijos por generaciones, la misma Palabra indica Su acción misericordiosa sobre el descendiente que dejara de practicar lo malo, cortando así con la condenación, causada por la práctica pagana que venía adquiriéndose desde sus ancestros.

Vemos pues que aunque, inevitablamente, toda la creación se ha visto afectada por la consecuencia de un primer pecado, se abre una puerta con la indicación de Dios en Su palabra, diciendo "cada uno morirá por su pecado", y se cierra el paso a la idea de acojerse a pensar "la culpa es de Adán".

Sépase entonces que de Adán fue su culpa y de cada uno es la nuestra propia.

APLICACIÓN:

Desde que tenemos uso de razón, somos dotados de la capacidad de decidir si hacemos lo malo o lo bueno. Podemos decidir ser sinceros, generosos, compasivos, amorosos, productivos, castos... Pero no hay persona humana que no haya pecado, deliveradamente hablando, sabiendo de antemano que el acto que iba a cometer no era bueno. Y ya no contemos todas aquellas transgresiones cometidas por ignorancia, que también cuentan.

Porque la ignorancia deja de serlo cuando la palabra la ilumina con su conocimiento. Tras el conocimiento viene la decisión de continuar en lo malo deliveradamente o cambiar.

De este modo lo expone Pablo a los Atenienses:

"Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos; porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio. El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas. Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos. Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres. Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos."
Hechos 17:22-31

Cuando la ignorancia se desvanece, el alma se enrola en la búsqueda de la forma de salir del estado pecaminoso que lo condena, concluyendo en Cristo:

"Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia."
Romanos 5:17

Gracias a Dios Padre que nos ha provisto del Señor Jesucristo, quien con la consumación de su obra redentora en la cruz del Calvario, nos redime  del pecado, nos pasa de muerte a vida por medio de su resurrección y, ascendido a la diestra del Padre, seremos glorificados juntamente con Él.

ACCIÓN:

Visto y meditado, viendo que la condenación se extendió por toda la creación por un sólo hombre, pero que cada uno de nosotros hemos pecado también, cargando sobre nuestras cabezas la culpa.

Siendo que el juicio es personal e intransferible, de modo que cada uno morirá por su pecado, la salvación también lo es, por lo que cada uno es justificado conforme cree que Jesucristo es el Señor y Salvador, aceptando Su obra redentora.

Mi pregunta es para ti, que lees, ¿Morirás por tu pecado o por tu fe en Cristo, vivirás?

Cierro el pensamiento con el pasaje emblema de la salvación:

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él."
Juan 3:16-17





lunes, 13 de septiembre de 2021

LA JUSTA PROVISIÓN, Deut. 23:24-25

LA JUSTA PROVISIÓN, Deuteronomio 23:24-25

Cuando entres en la viña de tu prójimo, podrás comer uvas hasta saciarte; mas no pondrás en tu cesto. Cuando entres en la mies de tu prójimo, podrás arrancar espigas con tu mano; mas no aplicarás hoz a la mies de tu prójimo.
Deuteronomio 23:24-25

REFLEXIÓN:

En favor del hambriento y del sediento, en contra del codicioso. Este mandamiento asegura la sustentación al necesitado y evita que el codicioso, echando mano, haga acopio de fruto ajeno.

Tiene su similitud con este principio del "recoge sólo lo que vas a comer" que, a más de atacar a la avaricia, lo que fomenta es la confianza en el Creador y Proveedor de todas las cosas.

"Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no. Mas en el sexto día prepararán para guardar el doble de lo que suelen recoger cada día."
Éxodo 16:4-5

A este mandamiento también se acogieron los discípulos, estando con Jesús, un día de reposo.Teniendo hambre, pasaron por unos sembrados y frotaron las espigas para aliviar sus estómagos.

"Aconteció en un día de reposo, que pasando Jesús por los sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y comían, restregándolas con las manos."
Lucas 6:1

APLICACIÓN:

Dios es nuestro Proveedor.

Cuando Abraham se encontró frente al montículo de piedra, la leña y el fuego dispuestos encima, Isaac le preguntó por el cordero. "Jehová proveerá" quedó por lema, cuando Dios libró al hijo del sacrificio, cuando Dios le abasteció con un carnero enredado entra las zarzas.

Y así es como el Señor apela a la confianza de sus discípulos, tocante a la provisión:

"Dijo luego a sus discípulos: Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis. La vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido. Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen despensa, ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves? ¿Y quién de vosotros podrá con afanarse añadir a su estatura uncodo? Pues si no podéis ni aun lo que es menos, ¿por qué os afanáis por lo demás? Considerad los lirios, cómo crecen; no trabajan, ni hilan; mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo, y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud. Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas. Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas."
Lucas 12:22-31

ACCIÓN:

(Echando la vista atrás, recuerdo cuando era niña e íbamos mis hermanos junto con mi padre a dos higueras que habían en medio de un campo abierto. Subíamos a ellos, llenábamos dos o tres cestos de estos ricos frutos y nos volvíamos tan felices a casa.)

En la actualidad me doy cuenta de mi falta de fe en todas aquellas ocasiones que trato de buscar una provisión de más por mi cuenta, por eso del "qué será de mañana", con la intención de procurar una despensa para cubrir posibles necesidades futuras.

No está mal ser precavido, lo malo es cuando esa precaución va por delante de la confianza en el Proveedor de la vida. Pues si Dios nos da vida por el Hijo, ¿cómo no nos sustentará también el cuerpo, para que podamos mostrar esa vida al mundo?

Así que en caso de necesidad, bueno es confiar en el Padre y no dejarse llevar por aquellos que prometen lo que no se va a tener, echando a perder aquello que ya teníamos por confiar en nuestro propio parecer.

Hoy me quedo con este pensamiento para este día:

"No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino."
Lucas 12:32







domingo, 12 de septiembre de 2021

EL VALOR DE LA PALABRA, Deut. 23:21-23


EL VALOR DE LA PALABRA, Deuteronomio 23:21-23 

Cuando haces voto a Jehová tu Dios, no tardes en pagarlo; porque ciertamente lo demandará Jehová tu Dios de ti, y sería pecado en ti. Mas cuando te abstengas de prometer, no habrá en ti pecado. Pero lo que hubiere salido de tus labios, lo guardarás y lo cumplirás, conforme lo prometiste a Jehová tu Dios, pagando la ofrenda voluntaria que prometiste con tu boca.
Deuteronomio 23:21-23 

REFLEXIÓN: 

(Cuando la mente humana empieza a planificar desde su limitada perspectiva, pronto se dará cuenta de que nada ha acontecido según su plan establecido por ese conjunto de ideas que plasmaron sus pensamientos.) 

A Salomón debió venirle en mente este mandamiento, mientras escribía en el Libro del Predicador. Quizá para volverlo a plasmar como recordatorio, o más bien porque sintiera confrontación al recordarlo, observando su recorrido vivencial, con respecto aquellos consejos que recibió de su padre, el rey David y de Dios por medio de Su sabiduría. Y su parafraseo quedó plasmado de este modo: 

"Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas. No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos? Donde abundan los sueños, también abundan las vanidades y las muchas palabras; mas tú, teme a Dios."
Eclesiastés 5:4-7 

Posiblemente, en la divagación de mi pensamiento, pudiera imaginarme a Salomón suspirar, recordando el momento en que su padre lo mandara ungir como rey, desde el lecho en que descansaran sus huesos. Un ungido, el cual recibe trono, pero que a su vez, con su nombramiento está dando voto a Jehová de que cumplirá con Su palabra mientras dure su vida de rey en Israel. 

Y más de un suspiro debió escaparse de su boca, por cada palabra recordada sobre este mandamiento. Letras que debieron pesar en su conciencia, hasta el arrepentimiento, mientras las iba soltando en su último rollo de sabiduría. 

Y es que jurar por Dios y hacerle voto es lo mismo, igual que el resultado, si este voto no se cumple, el cual es que el nombre de Dios se vé profanado, por cuanto hubo mentira, y no verdad, en el juramento. 

"Y no juraréis falsamente por mi nombre, profanando así el nombre de tu Dios. Yo Jehová."
Levítico 19:12 

APLICACIÓN: 

El Señor Jesucristo tuvo que recordar este mandamiento durante su sermón del monte, ya que el pueblo se había vuelto muy asiduo a jurar cualquier cosa y poniendo a cualquier otra cosa por testigo. Lo peor, que en su mayoría terminaba no cumpliendo el juramento o que ya de inicio no había intención de hacerlo. 

"Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera;ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede."
Mateo 5:34-37 

Vemos como el Señor Jesucristo última esta corrección con un imperativo hacia la claridad en la declaración de intenciones, sin comprometer otro nombre que no fuera el del mismo que asintiera o negara. 

Ahora bien, el sistema del compromiso por palabra de un cristiano se complica desde el momento en que el creyente dejó de tener identidad propia, pues en la experiencia de su conversión a Cristo, su vida pasó a ser del Señor, siendo que desde entonces, sus andares llevan todos el nombre de Cristo. 

Esto viene a ser que cada día que vivimos en Cristo es un voto en Su nombre. Cada cosa que hacemos en el mundo, cada actitud nuestra, cada palabra que sale de nuestra boca... Ya no solo compromete a nuestra propia persona, sino a la del Hijo, que nos rescató de la muerte y nos llevó a la vida y a la esperanza de la eternidad en Él. 

Se puede decir que la palabra que ha de regir en un cristiano ya no es la suya propia, sino la palabra de Dios en él, conformándole en el carácter de Cristo según la acción del Espíritu Santo en su vida. 

ACCIÓN: 

Con esta lectura y reflexión comprendo que no ha de ser mi palabra la que rige mi vida. Igualmente, mis pensamientos, si van en consonancia con mi naturaleza humana, ya están comprometiendo el Santo nombre del Señor en mi vida, por cuanto se dió a Sí mismo por mí y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. 

Mi meditación me hace preguntar hasta qué punto estoy dejando que la Palabra de Dios impregne mi vida, de tal manera que mi pensamiento y mis palabras exhalen Su verdad, y no sólo eso. Sino que hasta qué punto estoy actuando de acuerdo a ella. 

A veces dejo de pensar en Salomón como de aquél rey más poderoso y sabio sobre la tierra y llego a su lado más personal y humano, al de sus errores, sus debilidades, su peor caída y su arrepentimiento... Y mi conclusión me lleva a alabar a Dios por Su gran amor y misericordia para con él y para con todos los hombres, incluída mi persona, la cual reconozco que habría besado la perdición tantas veces como tántas acude en mi rescate. Sea por consejo, advertencia o sea ya con disciplina, siempre me devuelve a Su presencia a pesar de mis contínuas faltas a Su santa y perfecta palabra. 

Sírvanme, estos versos, de oración: 

"Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, y lo guardaré hasta el fin. Dame entendimiento, y guardaré tu ley, y la cumpliré de todo corazón. Guíame por la senda de tus mandamientos, porque en ella tengo mi voluntad. Inclina mi corazón a tus testimonios, y no a la avaricia." 

"No quites de mi boca en ningún tiempo la palabra de verdad, porque en tus juicios espero."
Salmos 119: 33-36 y 43. 

Amén. 






sábado, 11 de septiembre de 2021

INCOMPATIBLES, Deut. 22:9-11


INCOMPATIBLES, Deuteronomio 22:9-11

No sembrarás tu viña con semillas diversas, no sea que se pierda todo, tanto la semilla que sembraste como el fruto de la viña. No ararás con buey y con asno juntamente. No vestirás ropa de lana y lino juntamente.
Deuteronomio 22:9-11

REFLEXIÓN:

Será cuestión de subsistencia o extinción...
El uso de semillas diferentes en el mismo campo provoca que tanto un fruto como el otro se entorpezcan entre sí y ninguna de las dos fructifiquen. En especial la viña, que requiere de unos cuidados especiales, y un terreno dedicado exclusivamente a ella.  

Tortuoso es el trabajo de arar un campo si el arado no es arrastrado equitativamente, y como un surco irregular y torcido no asegura una correcta distribución de la semilla, la productividad se ve mermada, y  desaprovechado un espacio que rendiría mayor fruto de haber sido correctamente labrado.

Con respecto al uso de diferentes tipos de tejidos para una misma prenda de vestir, peligra la durabilidad del buen estado de las vestiduras. Ya que cada tejido en cuestión requiere de un tratamiento diferente en su lavado y conservación, se trata de una prenda condenada al desgaste prematuro y a los desgarros en sus costuras. Alude también, en un sentido más espiritual, a la pureza, al no mezclar lo santo con lo profano y a una identidad claramente definida, sin medias tintas, segundo sentido o variaciones según conveniencia.

APLICACIÓN:

Este pasaje aporta una enseñanza  aplicable a la Iglesia y al crecimiento del cristiano en su vivir diario y en la práctica de la fe en Cristo.

Igual que en la persona de Jesús, el Hijo siendo con naturaleza Divina, adquirió también la naturaleza humana aunque no por Adán, sino por simiente de Dios en María, esto es, un hombre no afectado por la caída de Adán. Sino Santo, sin mancha ni atadura de pecado.
Cuando somos hechos nuevas criaturas en Cristo por haber creído en el Hijo y en su obra redentora en la cruz del Calvario, adquirimos una nueva naturaleza sin dejar de tener la antigua,  estas son la carnal o la del viejo hombre, en la cual se rige nuestro cuerpo físico terrenal y la espiritual o la de la nueva criatura en Cristo que es la guiada por el Espíritu Santo.

(Es cuestión de productividad o estancamiento.)
Pues es en esta dualidad de naturalezas que andamos instados como iglesia a:

"Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis."
Gálatas 5:16-17

Porque si después de haber adquirido la naturaleza Divina, en Cristo Jesús, vamos a continuar haciendo caso y uso a la naturaleza carnal, va a acontecer que nos volveremos poco productivos, inmaduros y entorpeciéndonos en el crecimiento en el cuerpo de Cristo y en el conocimiento de la voluntad de Dios.

Y así, como nos indica Pedro, debemos ir haciendo, para evitar ser hallados infructuosos, ante el tribunal de Cristo:

"Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo."
2 Pedro 1:3-8

El pasaje de hoy también es aplicable a las relaciones interpersonales, conyugales y sociales, tocante a las incompatibilidades y claras diferencias entre el evangelio y el sistema secular. No es que no podamos mantener una vida cristiana dentro de la secularidad, pues no hay otro modo que hacerlo sirviendo de portadores de la luz de Cristo al mundo. Por ende, sí o sí debemos tener un trato con el mundo. El problema acontece cuando se acepta el sistema a un nivel más íntimo, ya sea en unión marital, por permitir costumbres y creencias paganas de amistades en participación de ellas. O mimetizándonos tanto a nivel social que no se sepa distinguir quién es de Cristo.

Para este caso nos hacemos uso de las palabras de Pablo a los Corintios, que dicen así:

"No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré, Y seré para vosotros por Padre, Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso."
2 Corintios 6:14-18

ACCIÓN:

Y ahora me pregunto yo: ¿Hasta qué punto estoy yo obedeciendo a la palabra de Dios, a través de Pablo y Pedro?

Voy a  aplicarme esta Palabra en el sentido en que no puedo pretender llevar una vida de santidad desde la praxis de la voluntad de mi carne.

Va a ser momento de hacer un ejercicio de introspección, tratando de clasificar cuánto fruto estoy dando y de qué tipo, así como en qué área he ido creciendo en el conocimiento del Señor y en el carácter de Cristo.

Y mi último pensamiento al respecto es el siguiente: "Mirando hacia adelante,  hacia donde la alargada sombra de la cruz del Calvario apunta al camino angosto y marca la puerta de acceso a la vida eterna, iré dando mis pasos uno a uno, quizá lentos, pero seguros en la Roca que me sostiene, que es Cristo, acercándome, con cada uno de ellos, cada vez más al carácter de Cristo."










ACTITUD VICTORIOSA, 2 Crónicas 20:15-17

ACTITUD VICTORIOSA, 2 Crónicas 20:15-17 Y dijo: Oid, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén , y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: N...