lunes, 16 de agosto de 2021

DISTINTO A LOS DEMÁS, Deut. 14:1-2.


DISTINTO A LOS DEMÁS, Deut. 14:1-2.

Hijos sois de Jehová vuestro Dios; no os sajaréis, ni os raparéis a causa de muerto. Porque eres pueblo santo a Jehová tu Dios, y Jehová te ha escogido para que le seas un pueblo único de entre todos los pueblos que están sobre la tierra.
Deuteronomio 14:1-2

REFLEXIÓN:

Una distinción singular con respecto al resto de los pueblos, sobre la tierra, ordena Dios que se haga en cuanto al uso del luto y del duelo. La cual vuelve a recordar, pues la primera vez fue dicha como instrucción Levítica, para que se deshicieran por completo de esa costumbre adquirida desde su esclavitud en Egipto y que aludía a las diferentes cosmovisiones idólatras que se concentraban en la zona.

(Porque sufrir una pérdida, una desgracia o una eminente amenaza de destrucción, acarrean un pesar difícil de gestionar. El cual la sociedad soporta mejor, según su entendimiento, exponiéndose públicamente de la manera en que le parece que su dolor va a ser mejor reconocido entre los hombres, provocándoles a empatía, y le aporten un aliciente a su persona que le permita sobrellevar su vivencia a base de la condescendencia ajena.)

Los pueblos paganos se usaban del tipo de prácticas mencionado en este peculiar mandato de Dios.

Los cortes en la piel eran señas de duelo por la muerte de algún ser querido. Se provocaban incisiones que, además de dañarlos y exponer un dolor sufriente ante la sociedad, les permitían participar en su creencia de que, con la sangre caída por esas heridas, iban alimentando a sus muertos. Y al parecer, luego del corte, dejaban la marca impresa para la posteridad, según sus creencias.

El tema de raparse el pelo venía a ser parecido, pues no solamente trataba de cortarse un cabello porque sí, sino que de manera que sugiriera una acción violenta contra su cabellera, a modo de trasquilones o afeitados no a modo estético sino añadiendo a su dolor un punto extra de humillación, compadeciéndose de sí mismos públicamente.

Aunque curiosamente, Job sí que participó en este tipo de demostración de duelo. Debemos tener en cuenta que él vivió en una época que se supone anterior, incluso, a que a la de la salida de Abram de la tierra de Ur de los caldeos, en la época post-Diluviana. Donde el hombre se había vuelto a enrolar por completo en la idolatría, a raíz de la subida al poder sobre la sociedad de Mizraim, hijo de Cam y de  Nimrod nieto de éste.

Volviendo al tiempo en que Moisés les recordaba la Ley antes de traspasar el Jordán, ellos venían de 430 años de opresión politeísta y habían adquirido para sí como si de su cultura se tratase, muchas costumbres y creencias paganas, de las cuales, algunas se mantienen a día de hoy en el pueblo judío.

¿Pretendía Dios quitar el duelo al pueblo con este mandato? Para nada, sino que se deshicieran de las prácticas paganas tocante a ese duelo y de la connotación idólatra que contenían, ya que tenían otras formas de dolerse lícitas, dentro de su identidad como pueblo de Dios, tales como el ayuno, sentarse sobre ceniza y cubrirse de ella, vestirse de cilicio y rasgarse los vestidos... Que son los más comunes durante la lectura Bíblica.

APLICACIÓN:

Aunque nos conviene, como miembros de la iglesia de Cristo, aplicar este mandamiento, no por el uso propio del duelo sino por el mantenimiento y por la integridad de nuestro cuerpo, el cual ha venido a ser morada del Espíritu Santo, en cuanto a la demostración del dolor ante la muerte de un ser querido o su partida a la  presencia del Señor, la connotación del duelo deja de tomar la imagen exterior y el lamento desesperanzado, como protagonistas, sino que somos alentados con la esperanza de una vida eterna después de ésta, que se vive estando en carne en este mundo, la cual está destinada a perecer.

Por supuesto, seguimos experimentando un duelo por la ausencia de nuestros seres queridos. Cierto es que el lamento viene cuando el que se ha ausentado no había llegado a conocer a Cristo o había mostrado rechazo hacia el Evangelio, mas cuando la ausencia se trata de un hermano en Cristo, ya sea también familiar de carne o no, nos consuela bastante el saber que se encuentra en la presencia del Señor y que tarde o temprano estaremos también, con Él nosotros.

ACCIÓN:

Estamos viviendo un tiempo en que se ha aumentado considerablemente el número de ausencias, debido a esta afección virulenta que está azotando al mundo, además de las causas que ya existían, como enferemedades, vejez o accidentes fortuítos.

Esto nos causa gran dolor, porque ya no podemos disfrutar de aquella persona estimada o familiar cercano, o contar con nuestro ser querido en esas fechas señaladas, o buscarlo cuando necesitamos un consejo o confiarle una experiencia personal.

Por una causa similar, Pablo se vió en la tesitura de escribir unas palabras de aliento a los hermanos de Tesalónica, quienes se sentían turbados por el qué habría sido de sus seres queridos fenecidos en la tierra, puesto que alguien les había hecho creer que la segunda venida del Señor ya se había llevado a cabo.

Alentémonos, pues, con las siguientes palabras:

"Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras."
1 Tesalonicenses 4:13-18







domingo, 15 de agosto de 2021

CORAZÓN A PRUEBA, Deut. 13:1-4


CORAZÓN A PRUEBA, Deuteronomio 13:1-4.

Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios, y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles; no darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma. En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis, y a él seguiréis.
Deuteronomio 13:1-4

REFLEXIÓN:

De en medio de ellos, y no de afuera, sino aquel que es conocido, familiar y conciudadano... Podía levantarse el soñador o el profeta que desviara el corazón del pueblo.

Pero Israel está advertido.
Tal es la bondad de Dios que incluso le avisa de que éste puede ser un modo en que vaya a ser probado el corazón de Su pueblo, para que no les pille de sorpresa y en consecuencia se desvíen de nuevo a la idolatría.

Dios, que es bueno, les ha advertido, y aún  también les da las instrucciones que les evite caer en estas cosas:

Andar buscando a Dios.
Temerle a Él.
Obedecer sus mandamientos.
Estar atentos a Su voz.
Servir y seguir a Dios.

Son instrucciones de acción contínua, por ende, de mantenimiento constante en el diario vivir del pueblo, así como las funciones vitales de un cuerpo, que sólo cesan su función si les viene la muerte.

APLICACIÓN:

Cuando el evangelio de Cristo llega a nuestro conocimiento, tenemos dos opciones: aceptarlo o rechazarlo.

En la aceptación existen dos casos: el arrepentimiento genuíno, con el nuevo nacimiento, y el proceder litúrgico o religioso de una vida cristiana, sin haber experimentado aún la conversión verdadera en Cristo.

De estos dos casos, el segundo se va a ver siempre influenciado por palabras engañosas y mensajes humanistas, motivacionales y sensacionalistas. Así también como por prácticas sensoriales y moveres espirituales extraños, hechos pasar como si provinieran de Dios, mas sin tener concordancia con Su Palabra.

Esto sucede porque no han experimentado todavía el nuevo nacimiento, sino que se encuentran usando una identidad por mera preferencia religiosa, pero sin ánimos de abandonar su forma de vida mundana.

Aún así, los cristianos verdaderos no están exentos de caer en engaños, cierto es que tarde o temprano saldrán de ellos, mas las consecuencias por haber caído pueden ser más que graves, habiéndoles hecho recular mucho en todo lo que habían adquirido en Cristo hasta el día del tropiezo.

Dios nos advierte en su palabra, a través de Pedro y Pablo, sobre estos acontecimientos:

"Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme."

"Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas."

"Pues hablando palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error. Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció."
(2 Pedro 2:1-3, 2 Timoteo 4:3-4 y 2 Pedro 2:18-19)

Pedro advertía a creyentes judeo-cristianos, de los cuales habían quienes aún dudaban y estaban tentados a abandonar la fe, por lo que habiendo llegado al conocimiento del evangelio, no todos se habían convertido aún a Cristo. De la misma manera Pablo advierte a Timoteo, que es pastor de la iglesia de Éfeso, para que no se encuentre desprovisto de defensa ante los falsos maestros. Porque ninguno está exento de tropezar y caer en engaño si no se encuentra firme en el Señor, mucho menos el que no tiene a Cristo.

Por eso debemos ser constantes con  nuestras funciones vitales en Cristo, en una vida devocionalmemte activa, asimismo, aplicarnos el consejo de Pedro:

"vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás."
2 Pedro 1:5-10

ACCIÓN:

Si echo la vista atrás veo como llegué a creer cosas realmente heréticas, por no llevar una vida constante de oración y lectura de la Palabra. Sino poniendo oídos a los falsos maestros, profetas y soñadores, que tanto abundan en el ámbito actual del cristianismo.

Por la gracia de Dios, por Su Espirítu Santo que vino a hacer morada permanente en mí desde el día de mi conversión, y por Su gran misericordia, mi vida fue reconducida de nuevo a la verdad en Cristo. Y aunque en principio fue humillante tanto en lo secular como en lo espiritual, la situación propició que me sometiera seriamente a la voluntad de Dios, le expusiera todo aquello que trataba de revertir por mis propios medios y dejara que fuera Él quien manejara mis circunstancias.

Por lo que habiendo leído y reflexionado el texto de hoy, es conveniente que haga un ejercicio serio de introspección, valorando cuán activas están siendo mis funciones vitales como miembro en el cuerpo de Cristo y cuales son aquellas áreas que tengo descuidadas, para retomarlas y fortalecerme ante la peligrosa y contínua propaganda herética disfrazada entre lo aparentemente sano.

Y a los que una vez degustaron el favor de Dios en su vida a través del evangelio de Cristo, pero, no habiéndose arrepentido, no se convirtieron a Él sino que se volvieron a su pecaminosa forma de vivir, tras haberse mantenido un tiempo entre el cuerpo de Cristo, les dedico el siguiente pasaje:

"Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero. Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado. Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno."
2 Pedro 2:20-22







sábado, 14 de agosto de 2021

NI MÁS, NI MENOS, Deut. 12:32.


NI MÁS, NI MENOS, Deuteronomio 12:32.

Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás.
Deuteronomio 12:32

REFLEXIÓN:

Es contínua la orden de escuchar, guardar, atender y obedecer a todos los mandatos que Dios les prescribe.

Y manda a Moisés a insistirles una y otra vez, y en esta ocasión lo borda ordenando, por si acaso se les ocurriera hacerlo, que no le añadan ni le quiten a lo que Él ha decretado.

Y Dios en Su omnisciencia no deja puntada sin hilo, que no haya de ser deshilachado en el futuro, por el mismo Señor Jesucristo, tocante a este tema.

Porque resulta ser que  por querer ser tan influentes como los sacerdotes sobre el pueblo de Israel, los fariseos decidieron atribuirse el cargo de intérpretes de la ley y eruditos de las Escrituras. Siendo que, solamente a través de ellos, el pueblo pudiera acceder al conocimiento de las mismas, en un intento de anular por completo el cargo sacerdotal.

Eso les permitió añadir una gran cantidad de tradiciones y preceptos provinientes de sus costumbres sociales, supuestamente  amparados por la Ley dada por Dios en el Sinaí, a base de retorcer las Escrituras.

Puesto que el pueblo no tenía el fácil acceso a la Palabra de Dios, que tenemos hoy día, sino que debía acudir a los intérpretes de la Ley ante cualquier consulta o duda existencial, era engañado por la facilidad en que los fariseos añadían lo cultural y humano a los mandatos exclusivos de Dios.

Durante el anuncio del reino, el Señor Jesucristo se vió en la labor de iniciar su discurso, en lo que conocemos como el Sermón del Monte, dando una correcta interpretación de la Ley, alterada y malinterpretada en el pasar de los tiempos, y los requisitos indispensables para acceder al reino el cual representaba.

Y un "oistéis que fue dicho" se iba repitiendo, entre apelando a la memoria de mandatos puestos en el olvido y descubriendo lo incorrecto de ellos, para corregir, aclarar y ofrecer una aplicación práctica y correcta de los mandamientos.

Y después de tantos molestos intentos de los fariseos por desprestigiar al Señor Jesucristo delante del pueblo, alegando que Él no cumplía con sus costumbres y tradiciones, como si de Ley se trataran, Jesús les dijo ésto:

"Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes. Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición."
Marcos 7:6-9

APLICACIÓN:

(Es lo que tiene la debilidad del hombre, que cuando no quiere someterse a unas normas, pronto vienen los consensos para cambiarlas, añadirles artículos constitucionales o atenuar unos otros... La excusa perfecta del hombre es: "Los tiempos cambian y las necesidades y aplicaciones de la ley deben cambiar al compás de la sociedad". Pero cambiar la ley bajo ese parámetro provoca una anarquía disfrazada de disciplina, donde lo legal de ahora es lo que antes no estaba permitido. )

En tiempos del Antiguo Pacto, el hombre debía ofrecer un animal sin defecto en sacrificio a Dios para que Su ira fuera descargada sobre la vida de este animal, a causa del pecado del que lo ofrecía, en su lugar. Esto debía hacer periódicamente pues el pecado no quedaba remitido, sino simplemente que la ira que debía caer sobre el pecador, iba siendo descargada sobre el sacrificio.

Pero el Señor Jesucristo, siendo Dios, habitó entre nosotros como hombre, y vivió sin pecado para ofrecer en perfecto, definitivo y eficaz  sacrificio, en remisión por todo el pecado del mundo, a través de su obra expiatoria consumada en la cruz del calvario.

Ahora Dios ya no nos demanda ofrecer más sacrificios para poder acercarnos a Él, sino que creamos en Su Hijo el Señor Jesucristo y en arrepentimiento por nuestros pecados, recibamos el perdón del Padre a través de Cristo, aceptándolo como Señor y Salvador en nuestras vidas, para que sean libres del pecado y de la muerte y hechas nuevas por el bautismo del Espíritu Santo.  

Lo que ocurre es que muchos queremos apropiarnos del mérito del Sumo Sacerdote, el cual es Cristo, añadiendo a su perfecta y definitiva obra expiatoria, diversos ritos, ceremonias y penitencias que nosotros estimamos, según nuestro razonamiento humano, más acordes con nuestra idea de presentarnos justificados delante de Dios.

Y de ahí surge la multitud de sectas religiosas, tanto legalistas como liberales, que desvían el Único y perfecto requisito para la salvación, que es creer en Cristo, para depositar su confianza en otras cosas como la capacidad del hombre de resistir castigos autoimpuestos o ensalzando prácticas ocultistas y supersticiosas por encima de la obra consumada en la cruz del Calvario.

ACCIÓN:

Del corto versículo de hoy extraigo varias reflexiones que me hacen preguntarme, en la introspección de la práctica de mi fe cristiana, si estoy manteniéndome fiel a Dios y a Su perfecta palabra. O si de lo contrario, una vez mi vida ha sido justificada en Cristo por gracia y no por obras, estoy tratando de cargar sobre los incrédulos unas añadiduras al Evangelio que no aprovechan. Sino más bien ponen tropiezo a que puedan también ser salvos del mismo modo que Dios obró en mi vida.

Concluyo la reflexión con el siguiente versículo:

"Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade."
Gálatas 3:15






viernes, 13 de agosto de 2021

DERRAMAR LA VIDA, Deut. 12:23-25.


DERRAMAR LA VIDA, Deut. 12:23-25.

Solamente que te mantengas firme en no comer sangre; porque la sangre es la vida, y no comerás la vida juntamente con su carne. No la comerás; en tierra la derramarás como agua. No comerás de ella, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, cuando hicieres lo recto ante los ojos de Jehová.
Deuteronomio 12:23-25

REFLEXIÓN:

Entre la instrucción de cómo y dónde comer la carne surge un aviso muy concreto, que definirá la eficacia en la obediencia del resto del mandato.

Y es que la sangre ha de ser derramada, de toda carne que coman, ninguna de ella habrán de ingerir.

Derramar la vida en tierra, de ahora en adelante, marcará el beneplácito de Dios sobre ellos.

APLICACIÓN:

En la historia de la humanidad hubo una primera sangre inocente derramada en tierra, la cual ha quedado grabada para siempre en la Palabra de Dios, que es la sangre de Abel.

Una sangre que clamaba desde la tierra, su vida derramada a causa de la maldad ajena, guardó su clamor generación tras generación, y ahí la mantenían en la memoria, nunca se olvidó.

Pero Dios no les hacía derramar esta sangre por la vida de Abel ni por regar la tierra con vida meramente. Sino que en sombra de lo que había de venir, estaban siendo los primeros derramadores de la vida del Cristo en la cruz del calvario, caída en tierra como agua. Único requisito que validaba el sacrificio, derramar por completo toda la vida inocente, en pago por el pecado del mundo.

Gracias a Dios, ya no nos regimos por el cumplimiento de las leyes y preceptos Mosáicas, específicamente dadas al pueblo de Israel, sino que es la sangre del Señor Jesucristo la que nos justifica delante del Padre.

Por tanto, como tierra empapada en la sangre de Cristo, mayor testimonio es éste que el de la sangre de Abel, quien quedó en la memoria.

Mas Jesús no queda solo en el recuerdo, sino que deposita Su vida en cada uno de quienes creemos en Su nombre y en Su perfecta obra redentora, consumada en la cruz del calvario. Y no solamente por eso, sino por Su resurrección de los muertos, para no sólo satisfacer el pago del pecado, sino además anular la acción de la muerte en nosotros, dándonos vida eterna.

A partir de la cruz en la que la vida fue dada por nosotros, surgimos los privilegiados, no solamente partícipes de esta sangre derramada, sino también receptores de ella, una sangre que pone en nosotros la identidad de Cristo.

"Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad, al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más, porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aun una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo; y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando; sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel."
Hebreos 12:18-24

ACCIÓN:

La sublime gracia de Dios se evidencia cuando, siendo derramadores de la vida del Señor Jesucristo por cuanto, por nuestros pecados, su sangre fue derramada, aún a su vez nos beneficiamos de ella recibiéndola en cada uno de los que creemos en Cristo y reconocemos que solamente en Él y por Él hallamos justificación delante de Dios.

"Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro."
Romanos 5:20-21

Señor, Dios Todopoderoso y Padre Amado, es hermoso ver cómo has ido revelándote ante la humanidad de manera que podamos asimilar en nuestra mente limitada un poquito de Tu gloria y de tu inconmensurable amor. Cómo a través de la ley de Moisés no buscaste opresión del hombre, sino que a libertad lo ibas encaminando, hasta que lo perfecto de ella se hizo presente en la persona del Señor Jesucristo, Dios mismo humanado, para la total y perfecta libertad en Cristo y vida eterna en Él. Agradecido, pero también humillado, presento mi corazón, pidiéndote perdón por olvidar a veces que esa preciosa sangre de Cristo que me justifica, fue previamente derramada por mis pecados. Ayúdame a desechar mi arrogancia y a acrecentar cada vez más en mí, el carácter manso y humilde de Cristo.
En el nombre de Jesús. Amén. 





jueves, 12 de agosto de 2021

EL REPOSO ANUNCIADO, Deut. 12:8-10.


EL REPOSO ANUNCIADO, Deuteronomio 12:8-10

No haréis como todo lo que hacemos nosotros aquí ahora, cada uno lo que bien le parece, porque hasta ahora no habéis entrado al reposo y a la heredad que os da Jehová vuestro Dios. Mas pasaréis el Jordán, y habitaréis en la tierra que Jehová vuestro Dios os hace heredar; y él os dará reposo de todos vuestros enemigos alrededor, y habitaréis seguros.
Deuteronomio 12:8-10

REFLEXIÓN:

Saliendo de Egipto y vagando de acá para allá en el desierto por la rebeldía de los que se dejaron en corazón entre la esclavitud y el politeísmo, una generación saldó su vida en las arenas, llevados por su propio parecer en continuo rechazo al sometimiento de la voluntad de Dios, quien los sacó de la opresión para llevarlos al reposo.

Cuarenta años después, el anuncio del reposo se hace cada vez más y más cercano a ser cumplido. Donde todas las tribus, aún las que ya han heredado a este lado, cruzarán el Jordán, en un paso al reposo y a la tierra de su herencia.

Pasadas las aguas estarán en la tierra de la promesa, y en el reposo anunciado, en total seguridad y en ausencia de enemigos.

Una vez en el reposo ya no serán llevados de acá para allá, sino que Dios les ha provisto de toda instrucción, consejo, enseñanza y mandato, que los mantendrá en el amparo y en las bendiciones, que conllevan poner en práctica lo establecido por Él.

APLICACIÓN:

Un anuncio similar fue dado por el Señor Jesucristo a los presentes, justo antes de ascender a los cielos con Su cuerpo glorificado, siendo en esta ocasión el reposo permanente de la promesa de Dios, en el bautismo del Espiritu Santo.

"Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días. Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos."
Hechos 1:4-9

Imagínese qué sería de los apóstoles sí, impacientándose, no se mantuvieran en el aposento a la espera de la promesa. Mas ellos obedecieron en esperanza del anuncio de la promesa de Dios. No como la generación del desierto, que desoyó, se dejó guiar por sus propios pareceres y jamás entraron en el reposo.

"Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio, entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación."

"Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia."

"otra vez determina un día: Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones."
(Hebreos  3:14-15, 4:10-11 y 7.)

ACCIÓN:

Los que hemos creído en el Señor Jesucristo y en arrepentimiento lo hemos recibido como Señor y Salvador nuestro, ya estamos en el reposo y aún nos queda la promesa de lo que no se ve, que es la vida eterna que tenemos en Cristo, y que no la veremos hasta culminar con nuestra vida física sobre la tierra. A veces nos impacientamos por sucesos y adversidades terrenales que no afectan en nada a la vida eterna que tenemos en Cristo.

En mi persona, en confrontación por la Palabra de Dios y autoexamen, puedo detectar que no son pocas las veces que me impaciento por no ver más allá de lo tangible que, al fin y al cabo, es temporal.

El siguiente pasaje me ayuda a corregirme en este aspecto:

"Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos. Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos."
Romanos 8:24-27

Señor, Dios Todopoderoso y Padre Amado, gracias por Tu perfecta Palabra que me confronta y me guía a parecerme cada vez más a Cristo. Te pido perdón por no ver más allá de mis narices en muchas ocasiones, en vez de esperar, poner la situación en tus manos y confiar que Tu Santo Espíritu intercede por mí en todo lo realmente necesario, y no en lo que perciben mis ojos. Aumenta mi fe y apórtame la sabiduría necesaria para mantenerme firme en la promesa sea cual sea la situación en la que me esté encontrando en cualquier momento. Gracias te doy por la vida eterna que me das a través de Tu Hijo y mi Señor Jesucristo, y en Su nombre sea mi oración. Amén.

(Y si usted que lee todavía no ha entrado al reposo, que solo en Cristo Jesús es posible, no se tarde, Él siendo Dios se despojó de Su gloria para venir a este mundo a pagar por nuestros pecados y librarnos así de la condenación eterna. Decídase hoy y halle descanso su alma.)

"Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación."
2 Corintios 6:2









miércoles, 11 de agosto de 2021

UN LUGAR SANTIFICADO, Deut. 12:4-7.


UN LUGAR SANTIFICADO, Deuteronomio 12: 4-7.

No haréis así a Jehová vuestro Dios, sino que el lugar que Jehová vuestro Dios escogiere de entre todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su habitación, ése buscaréis, y allá iréis. Y allí llevaréis vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, y la ofrenda elevada de vuestras manos, vuestros votos, vuestras ofrendas voluntarias, y las primicias de vuestras vacas y de vuestras ovejas; y comeréis allí delante de Jehová vuestro Dios, y os alegraréis, vosotros y vuestras familias, en toda obra de vuestras manos en la cual Jehová tu Dios te hubiere bendecido.
Deuteronomio 12:4-7

REFLEXIÓN:

Tras el largo tiempo en cautiverio en Egipto, el pueblo adquirió pensamientos politeístas y se acostumbró a ver y a usar muchos lugares de culto, sacrificios y ofrendas, tantos como dioses en la cosmovisión egipcia.

El Eterno Dios y el Altísimo Creador de todas las cosas es Único, Santo y Soberano, y por tanto Él mismo va a escoger el lugar que será santificado para Su adoración, ofrendas y sacrificios.

Un emplazamiento especial donde hacer morar Su presencia con el arca del pacto, en Su lugar Santísimo.

El lugar que Dios escogerá será santo y exclusivo, según sus instrucciones, para los menesteres específicos y ni uno más.

APLICACIÓN:

Dios ha venido a hacer morada en nosotros a traves de Cristo Jesús. De modo que todo aquel que cree en el Señor Jesucristo y ha procedido a arrepentimiento, es redimido y hecho morada permanente del Espíritu Santo.

Asimismo el Espíritu Santo, ya morando en nosotros, los creyentes, nos dirige a un emplazamiento costante que es Cristo, por cuanto nuestras vidas han adoptado Su identidad por la obra redentora en la cruz del Calvario.

Hemos venido a ser pues, ese lugar santificado declarado por Dios, donde mora y desde donde recibe toda gloria,  honor y alabanza... El perfecto lugar de comunión con Él.

En palabras de Pablo, inspirado por Dios, puntualiza sobre la importancia de no olvidar el cuidado de nuestro cuerpo sobre todo en el sentido de guardarnos de pecados que atentan directamente contra él, debido a estar siendo usado como envase por el Espiritu Santo:

"¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es."

"¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios."

"Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu."
(1 Corintios 3:16-17, 6:19-20 y Efesios 2:19-22)

Hallamos que no tenemos que ir muy lejos para acercarnos a la presencia de Dios, de modo que no hay excusa para el creyente que no practica una vida devocional activa, con una comunión práctica y constante con Él.

ACCIÓN:

Una vez leído y meditado examino mi vida devocional y me pregunto si, hasta que punto, es aceptable no comunicarme con Dios, morando Su Santo Espíritu en mí, y cuán excusable es no hacerlo por exceso de ocupaciones. Así como el descuidar Su palabra, que al fin y al cabo, es la que me instruye, me enseña y me forma en el carácter de Cristo, identidad que me ha sido dada desde el día que creí en Él.

Dios ha determinado en mí un lugar santificado para que yo Le adore, le ofrezca mis alabanzas, me postre ante Él, y humille mi corazón en reconocimiento de Su Gloria y Su potestad sobre mi vida.

Y aporto un último versículo, muy corto pero muy importante, para culminar esta reflexión:

"Orad sin cesar."
1 Tesalonicenses 5:17







martes, 10 de agosto de 2021

CORTAR POR LO SANO, Deut. 12:2-3.


CORTAR POR LO SANO, Deuteronomio 12:2-3.

Destruiréis enteramente todos los lugares donde las naciones que vosotros heredaréis sirvieron a sus dioses, sobre los montes altos, y sobre los collados, y debajo de todo árbol frondoso. Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y sus imágenes de Asera consumiréis con fuego; y destruiréis las esculturas de sus dioses, y raeréis su nombre de aquel lugar.
Deuteronomio 12:2-3

REFLEXIÓN:

La instrucción es detallada, para que no quede lugar a duda.
La tierra que van a poseer ya es suya por decreto eterno, pero a efectos prácticos, está siendo ocupada por quien no debe  estar ahí, mancillándola con su idolatría y sus costumbres paganas.

Dios manda a cortar por lo sano con respecto a todo vestigio de lo anterior sobre esa tierra.

Solamente de esta manera se asegura una completa santificación del pueblo, no dejando restos de idolatría y costumbres que no tienen que ver con ellos, ya que la identidad que pone Dios sobre Su pueblo no tiene nada que ver con el pecado.

APLICACIÓN:

El ser humano fue creado limpio, acepto a ojos de Dios, por cuanto a Su imagen y semejanza lo creó. De manera que les diferenciaba la esencia, pero en todo lo demás, Adán mostraba una fidedigna expresión de Dios.

La esencia Divina es totalmente Pura, Santa, no hay cabida de nada malo en Dios, ni la posibilidad de haberla, ya que Su misma esencia lo repele.

Pero la esencia humana ya es diferente, pues un ser creado no puede ser igual que su Creador. Entre otros atributos, carece de impecabilidad, únicamente atribuible a Dios, por ende, Adán podría llegar a verse corrompido por el pecado.

Así que la santidad en el hombre debía estar ligada, sí o sí, a un parámetro de conducta marcado por Dios, a modo de mandamiento, que lo mantuviera dentro de lo Divinamente aceptable.

El parámetro estaba marcado por dos sencillas instrucciones: Cumplir con el propósito por el que fue creado y obedecer al mandamiento de no tomar del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal.

Y como la santidad en la esencia humana estaba directamente ligada a su obediencia a Dios, Adán se vió inevitablemente repelido de Su presencia, por la transgresión del mandato. Desterrado del emplazamiento de santidad y pureza para caer en zona de pecado, dolor, enfermedad y muerte.

Desde entonces la maldad del hombre va in cresciendo, pareciendo que el pecado de Adán fuera algo inocente, aunque nada más lejos de la realidad, puesto que el mínimo desliz humano supone una abominación grande a ojos de Dios. Aún así, el ser humano no se conforma con desobedecer un mandato, sino que ha de sumarle mentira, lujuria, homicidio, y todo condimento que agrave el mal, hasta llegar a escandalizarse a sí mismo.

El pecado actúa en el corazón del hombre como un endurecedor, de manera que pueda escandalizar una primera vez, pero en sucesivas ocasiones va siendo cada vez más acepto a sus ojos y a su percepción del bien y del mal, que está cada vez más alterado conforme se acrecenta el número de transgresiones.

Esto nos imposibilita el tener una viva conciencia, además de estar destituidos de la presencia de Dios tras el pecado de Adán.

Pero Dios no ha abandonado al hombre a su suerte, sino que nos ha provisto de rescate a través de Su hijo, quien siendo Dios, se despojó de Su gloria para pagar como hombre por todo el pecado del mundo.

Siendo que Dios es impecable, se hizo maldición por causa del hombre, sufriendo en Sí mismo la ira del Padre y proveyéndonos así de el único modo que tenemos de revertir el efecto del pecado, pasándonos de muerte a vida, a través de la obra redentora en la cruz del Calvario, consumada por el Señor Jesucristo.

Y es en el anuncio del evangelio de Cristo donde Dios actúa en nuestras conciencias por medio del Espíritu Santo, despertándolas para arrepentimiento, para que nosotros podamos decidir en pos de la vida, creyendo en el perdón por medio de Jesús y aceptándolo como Señor y Salvador nuestro.

En el mismo momento en que hemos creído en Cristo, Dios nos saca del estado de muerte en el que se encontraban nuestras almas y nos traslada de nuevo al emplazamiento de vida santa y pura de Dios, de donde nunca debimos de haber caído, poniendo sobre nosotros la identidad de Cristo, que es la que nos justifica delante de Él.

Pero nosotros los humanos seguimos careciendo de impecabilidad, por cuanto somos criaturas sin esencia de Dios, sino de hombre, a pesar de haber sido hechos morada del Espíritu Santo tras la conversión a Cristo.

Así que en mantenimiento de la santidad y en el perfeccionamiento hacia una cada vez más fidedigna imagen de Cristo, Dios nos propone un parámetro de conducta con dos sencillas instrucciones: cumplir con el propósito para el que hemos sido creados y obedecer a sus mandamientos descritos en su Palabra dada a nosotros en la Biblia.

Cierto es que quien ha creído en el Hijo tiene la vida, por tanto, ya no puede perecer en la condena del pecado. Pero tan cierto es, como que nuestra nueva vida en Cristo ha de reflejar Su Santa identidad, y esto conlleva cortar por lo sano, con toda nuestra pecaminosa pasada manera de vivir, y encaminarnos a un cada vez más marcado carácter de Cristo en nuestros pasos diarios.

Y Dios en Su palabra, a través de la carta de Pablo a los Efesios, nos muestra una serie de indicaciones muy precisas y prácticas que nos ayudan a ir desechando todo vestigio del pasado hombre pecaminoso que ha quedado en nosotros tras nuestro rescate de muerte a vida.

"En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad."
Efesios 4:22-24

ACCIÓN:

La lectura y meditación de hoy me confrontan llevándome a preguntar cuántos son los altares que pertenecen a mi vieja identidad pecaminosa, aún por derrivar, dentro de mi corazón.
Me pregunto si estoy pretendiendo llevar una vida cristiana conforme a mi pasada manera de vivir. Y si me parece que es suficiente con haber recibido, por gracia, una nueva identidad en Cristo y que no hace falta cambiar nada de las costumbres que habitaban en mi mente y mi corazón.

Mientras me respondo a mí misma, concluyo la reflexión con estas palabras del Señor Jesucristo:


"Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera, el mismo remiendo nuevo tira de lo viejo, y se hace peor la rotura. Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar."
Marcos 2:21-22

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ACTITUD VICTORIOSA, 2 Crónicas 20:15-17 Y dijo: Oid, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén , y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: N...