sábado, 18 de junio de 2022

ACTITUD ANTE LA PROVOCACIÓN, 1 Crónicas 19:4-5

ACTITUD ANTE LA PROVOCACIÓN,  1 Crónicas 19:4-5

Entonces Hanún tomó los siervos de David y los rapó, y les cortó los vestidos por la mitad, hasta las nalgas, y los despachó. Se fueron luego, y cuando llegó a David la noticia sobre aquellos varones, él envió a recibirlos, porque estaban muy afrentados. El rey mandó que les dijeran: Estaos en Jericó hasta que os crezca la barba, y entonces volveréis.
1 Crónicas 19:4-5

Esta fue la forma en que Hanún trató a los hombres que David le envió para consolarlo por la reciente pérdida de su padre Nahas.

Porque sus consejeros todos le instigaron diciendo: "¿En serio piensas que David va a enviarte consuelo, o más bien está aprovechando tu duelo para enviar a espías para arrebatarte el reino?"

El trato, pues, fue tan humillante que los siervos de David ni siquiera pudieron volver a Jerusalén, sino que tuvieron que permanecer en Jericó hasta que desapareciera la vergüenza.

Cuando el cronista dice que les rapó, debemos entender que para un judío era una afrenta muy grande que el varón se afeitara su barba y se rasurara la cabeza.

A los siervos de David les tocó experimentar esta humillación por parte de aquel a quien ellos iban a consolar.

El autor de las Crónicas también comenta que les cortó los vestidos por la mitad, hasta las nalgas. En otra versión dice explicitamente que los dejó desnudos de cintura para abajo, ¿qué puede haber más humillante que eso?

Así se veían, completamente rapados y sin tela con qué taparse.

El hecho no pasó para nada desapercibido ya que, aunque ellos ni se dignaron a volver a la ciudad de David con esa gran afrenta, la noticia llegó a sus oídos.

Así que fue David mismo a visitarles a Jericó y a reconfortarles, en la medida de lo posible, en la espera de que sus barbas les devolvieran la honra.

Pero David, como relata el cronista, no respondió en ninguna manera a Hanún, cosa que bien pudiera haber hecho, dada tamaña provocación de los amonitas.

Hay tres situaciones especiales en las que recordamos de leer en la Biblia cómo un varón de Dios se rapa o le es rapado el cabello, y los tres sugieren un estado de humillación.

Primeramente leemos a Job, que después de haberlo perdido todo, hasta su salud, se rapó, rasgó sus vestidos y se postró en tierra echando ceniza sobre su cabeza.

Luego recordamos a Sansón, el cual no se rapó, sino más bien lo raparon los filisteos, y fue una humillación que Dios permitió a causa de su continua rebeldía.

Y por último tenemos a Pablo, el apostol de Jesucristo a los gentiles quien, siendo judío, mostró en Cencrea esta señal de humillación, a cabeza rapada, para testimonio a los judíos cristianos.

Pero con toda la humillación que cualquier hombre sobre la faz de la tierra haya podido experimentar, sólo hay Uno que los ha superado a todos, el Señor Jesucristo.

Pues Jesús, siendo Dios, se despojó de Su gloria viviendo como hombre, pero sin pecado, para entregar Su santa y perfecta vida en pago por nuestros pecados en la cruz del Calvario.

Este escenario supuso la humillación de las humillaciones, por cuanto hasta el Padre lo desamparó mientras Su ira caía en pleno sobre Su amado Hijo, para librarnos a nosotros de este mal.

"Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu."
Gálatas 3:13-14

Y es así, como dice Pablo a los de Galacia, cómo recibimos la salvación, todos los que creemos en el Señor Jesucristo, la cual es por gracia por medio de la fe en Cristo y por la que, recibiendo el Espíritu Santo, somos pasados de la perdición a la vida eterna.

Y en esta nueva vida en Él, vamos siendo formados en Su carácter, como miembros de Su cuerpo y Cristo por cabeza, para testimonio de salvación al mundo.

Porque Jesús es la cabeza de todo creyente, a la que se ha de sujetar como se sujetan nuestros miembros a los impulsos neuronales que emite nuestro cerebro, así como a nuestro sino.

Y en esta sujección somos llevados a ser tal como Él, el hombre que siendo Dios ha mostrado la mayor mansedumbre jamás contada, que habiendo sido entregado a la peor de las muertes donde toda la ira de Dios caería sobre el Hijo, no mostró signo alguno de resistencia.

"Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca."
Isaías 53:6-7

David no respondió ante la provocación de los amonitas, Jesus no abrió su boca, ¿y nosotros nos vemos en el derecho de actuar a la defensiva a cada vez que nos golpean el orgullo?

Siendo, pues, Jesús, nuestro ejemplo a seguir, por cuanto es nuestro Señor y Salvador personal, va siendo el momento en que pongamos en práctica Su palabra y no nos dejemos llevar por este orgullo personal que nos impide seguir formándonos en Su perfecto carácter.

"Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga."
Mateo 11:29-30
























jueves, 16 de junio de 2022

MALPENSADOS, 1 Crónicas 19:1-3

MALPENSADOS,  1 Crónicas 19:1-3

Después de estas cosas aconteció que murió Nahas rey de los hijos de Amón, y reinó en su lugar su hijo. Y dijo David: Manifestaré misericordia con Hanún hijo de Nahas, porque también su padre me mostró misericordia. Así David envió embajadores que lo consolasen de la muerte de su padre. Pero cuando llegaron los siervos de David a la tierra de los hijos de Amón a Hanún, para consolarle, los príncipes de los hijos de Amón dijeron a Hanún: ¿A tu parecer honra David a tu padre, que te ha enviado consoladores? ¿No vienen más bien sus siervos a ti para espiar, e inquirir, y reconocer la tierra?
1 Crónicas 19:1-3

Después de un capítulo lleno de victorias contra los enemigos, iniciamos el capítulo diecinueve hacia una amistad que forjó David con un rey amonita durante el tiempo en que se encontraba huyendo del rey Saúl.

Y es que Nahas, siendo acérrimo enemigo de Israel y, por ende, de su rey Saúl, recibió y amparó a David entre los suyos, ya que en ese entonces él era un prófugo de Israel, perserguido por su mismísimo rey.

Luego la relación cambió cuando David subió al trono para reinar sobre todo Israel, y ya la amistad dejó de ser lo que era, ya que reinaban naciones enemigas.

Pero ahora el cronista relata como David se entera de la muerte de Nahas, y la compasión lo lleva a actuar amistosamente, con la naturalidad en que lo habría hecho en los tiempos de su anonimato.

El mundo solamente ofrece favores a cambio de otros favores, por eso los consejeros de Hanún no fueron capaces de entender la buena intención de David, sino que a la fuerza debía haber un interés oculto contra ellos.

Pues aunque el rey Nahas en su día le mostró misericordia a David, ésta no era gratuita, sino más bien incentivada por el hecho de que David conocía muy bien a Saúl y de ahí podría hallar la estrategia para derrotarle.

Mas la misericordia de David era genuina, salida de un corazón sincero, tanto así, como del agrado de Dios.

Y como la maldad ciega al hombre de tal manera que le hace privarse a sí mismo de las bondades que se le presenten delante de sus narices, los príncipes de Amón rechazaron lo bueno interpretándolo como malo.

Esta es una característica muy propia de quien no tiene a Dios, que su tendencia al pecado le lleva a tomar lo bueno como si fuera malo y lo malo como si fuera bueno, de manera que el hombre no es capaz por sí solo de encaminarse hacia la salvación.

(Es por eso que sólo podemos ser salvos por la gracia de Dios, por medio de la fe en el Señor Jesucristo.)

A veces sucede que queremos complacer a alguien a quien apreciamos pero que no es creyente y nuestra actitud amistosa le es sospechosa, de manera que en lugar de sentirse complacido se puede llegar hasta a ofender.

Y es que el mundo piensa muy diferente a Dios, de modo que nosotros los cristianos, siendo hijos de Dios, vamos adquiriendo la forma de pensar y de proceder de nuestro Padre celestial, conforme vamos creciendo en el carácter de Cristo.

Tenemos consejo de Pablo a los Corintios, en cuanto a cómo gestionar nuestra relación con los incrédulos, la cual llama "yugo desigual":

"No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo."
2 Corintios 6:14-16

No es que nos impida hablar con ellos y mantener una cordialidad, sino que seamos especialmente cuidadosos a la hora de forjar una amistad con ellos porque, si nuestra luz no les hace venir a Cristo, puede ser que nos dejemos apagar por mantener conversaciones a la altura del estado de perdición de este amigo que no cree, arrastrándonos hacia su forma de vida pecaminosa.

También pudiera suceder que por nuestra propia actitud nos constituyamos blanco de sospecha, ya que jamás un incrédulo va a entender que alguien le ofrezca un amor limpio y desinteresado, porque no se equivoca el refrán que dice: "Se cree el ladrón que todos son de su condición".

Aún así, esto no implica que debamos cortar toda relación con el mundo, porque entonces ¿cómo haremos para hacer llegar el evangelio a los perdidos? Sea que se conviertan a Cristo y ahora sí podamos, no sólo tener una muy buena amistad con ellos sino, además, como hermanos en Cristo Jesús.

Hoy es día de tomar conciencia de cuál está siendo nuestra actitud y forma de acercarnos al mundo, si acorde a la voluntad de Dios o conforme a lo que harían los que no conocen a Cristo.

Para tomar ejemplo nos asiremos de estos consejos de Pedro y de Pablo:

"Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios."

"Y vosotros, hermanos, no os canséis de hacer bien."
1 Pedro 2:15-16 y 2 Tesalonicenses 3:13























miércoles, 15 de junio de 2022

VENCIENDO ENEMIGOS, 1 Crónicas 18:12-14

VENCIENDO ENEMIGOS, 1 Crónicas 18:12-14

Además de esto, Abisai hijo de Sarvia destrozó en el valle de la Sal a dieciocho mil edomitas. Y puso guarnición en Edom, y todos los edomitas fueron siervos de David; porque Jehová daba el triunfo a David dondequiera que iba. Reinó David sobre todo Israel, y juzgaba con justicia a todo su pueblo.
1 Crónicas 18:12-14

Al inicio del capítulo leímos tres grandes victorias de David que no sólo le aseguraron un reinado de paz por largo tiempo sino que también le sirvieron de abastecimiento de los metales preciosos que le servirán a su hijo para la construcción del templo.

Pero aún menciona una victoria más y la que va a afianzar, en todo el territorio, la fama del poder y la gloria de la nación de Israel en aquellos tiempos.

Los edomitas, aunque parientes de los israelitas, fueron especialmente dañinos a ellos a pesar del parentesco.

Y es que Edom fue el nombre que adquirió Esaú, del mismo modo que a Jacob le fue dado el nombre de Israel.

Jacob siempre tuvo algo de recelo contra Esaú, y es que éste era el preferido de Isaac, por cuanto era fuerte y salía a cazar, trayendo el sustento del hogar.

Pero Jacob era el ojito derecho de mamá y no salía de casa. Y es que Rebeca lo tuvo por preferido desde antes de nacer, porque Dios le dijo que el mayor serviría al menor, cuando ya luchaban en el vientre de su madre.

"Y los hijos luchaban dentro de ella; y dijo: Si es así, ¿para qué vivo yo? Y fue a consultar a Jehová; y le respondió Jehová: Dos naciones hay en tu seno, Y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas; El un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, Y el mayor servirá al menor."
Génesis 25:22-23

Y como Rebeca conocía ésto, propició que Jacob engañara a su padre usurpando
la identidad de su hermano, para quedarse con la bendición del primogénito.

"Entonces Rebeca habló a Jacob su hijo, diciendo: He aquí yo he oído a tu padre que hablaba con Esaú tu hermano, diciendo: Tráeme caza y hazme un guisado, para que coma, y te bendiga en presencia de Jehová antes que yo muera. Ahora, pues, hijo mío, obedece a mi voz en lo que te mando. Ve ahora al ganado, y tráeme de allí dos buenos cabritos de las cabras, y haré de ellos viandas para tu padre, como a él le gusta; y tú las llevarás a tu padre, y comerá, para que él te bendiga antes de su muerte."
Génesis 27:6-10

En Rebeca podemos ver que cometió el mismo error que Sara, entremetiéndose en los planes de Dios a su manera como si de ellas dependiera que se diera el cumplimiento de Su palabra.

Pues por esta acción Esaú no pudo recibir su bendición de primogenitura, causa que abrió esa antipatía generacional de Edom contra su hermano, que se fue sucediendo con el paso del tiempo. Por lo que Edom, cada vez que le venía la oportunidad, cargaba contra Israel para destruirlo.

Largos siglos después se pudo dar el cumplimiento de la palabra de Dios a Rebeca, sometiendo David a los edomitas, además que afianzaba su reino con poder ante las demás naciones.

Y añade el cronista que David reinó y juzgaba con justicia a todo Israel.

En la reflexión anterior anduvimos meditanto sobre el principal y mayor enemigo del hombre, el cual es Satanás.

Éste no descansa nunca buscando el mal a los hombres, aunque su atención está especialmente dirigida hacia Israel y hacia la iglesia.

Pero luego también hay enemigos que nos forjamos a consecuencia de nuestras malas decisiones así como ocurrió que, a causa de las intervenciones de Sara y de Rebeca tocante a lo que había de acontecer, Ismael y Esaú dieron origen a las naciones principales enemigas de Israel, aversión que perdura hasta la fecha.

Porque nosotros hemos recibido promesa de vida eterna y de perfeccionamiento por el Espíritu Santo para llegar a la plenitud de la perfección de Cristo, en Su carácter, como individuos y en Su altura en santificación, como miembros todos los creyentes, de un mismo cuerpo el cual Cristo es cabeza.

Pero, a veces, tras esta promesa, se despierta la impaciencia y caemos en el error de querer hacer más de lo que nos pertoca. En lo individual, extralimitándonos en el propósito y llamado personal de evangelización que tenemos en Cristo y en lo congregacional, añadiendo nuevas formas de culto.

Porque buscamos el cumplimiento de la promesa, pero no en el tiempo y en las formas de Dios, sino como a nosotros nos parece que Dios quiere que hagamos, y no según Su palabra.

Así resultan crecer enemigos como champiñones, a veces son situaciones adversas que jamás hubieramos tenido que experimentar, otras, son falsos conversos que dañan y buscan dividir la iglesia y muchos otros enemigos aparecen en nuestro propio mal testimonio a causa de la errada intervención en la obra del Señor.

Y es que debemos recordar que somos salvos por pura misericordia de Dios, y que el mismo que nos salvó, pasándonos de muerte a vida es quien asegura la obra completa en nosotros.

De modo que a nosotros nos toca confiar, esperar, escuchar y obedecer Su palabra, tal como David, porque todos los que hemos creído en el Señor Jesucristo tenemos por promesa que reinaremos y juzgaremos juntamente con Él, y Fiel es el que promete.

Quizá hoy nos toca enfrentarnos a nuestros edomitas particulares que, de tanto tiempo atacándonos ya casi los creemos parte de nuestro vivir. Pero mantengámonos firmes en Cristo, en una vida devocional activa, y pronto veremos el perfecto día de nuestra perfección. 

Nuestra victoria está en Cristo. 

"Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;"
Filipenses 1:6









lunes, 13 de junio de 2022

ATESORANDO PARA EL MAÑANA, 1 Crónicas 18:5-11

ATESORANDO PARA EL MAÑANA, 1 Crónicas 18:5-11

Y viniendo los sirios de Damasco en ayuda de Hadad-ezer rey de Soba, David hirió de ellos veintidós mil hombres. Y puso David guarnición en Siria de Damasco, y los sirios fueron hechos siervos de David, trayéndole presentes; porque Jehová daba la victoria a David dondequiera que iba. Tomó también David los escudos de oro que llevaban los siervos de Hadad-ezer, y los trajo a Jerusalén. Asimismo de Tibhat y de Cun, ciudades de Hadad-ezer, tomó David muchísimo bronce, con el que Salomón hizo el mar de bronce, las columnas, y utensilios de bronce. Y oyendo Toi rey de Hamat que David había deshecho todo el ejército de Hadad-ezer rey de Soba, envió a Adoram su hijo al rey David, para saludarle y bendecirle por haber peleado con Hadad-ezer y haberle vencido; porque Toi tenía guerra contra Hadad-ezer. Le envió también toda clase de utensilios de oro, de plata y de bronce; los cuales el rey David dedicó a Jehová, con la plata y el oro que había tomado de todas las naciones de Edom, de Moab, de los hijos de Amón, de los filisteos y de Amalec.
1 Crónicas 18:5-11

Tras cada victoria de David venía su recompensa. Pudiera él haber aprovechado para mostrar su poderío a través de estas riquezas, pero su reinado se centró en el campo de batalla hasta que no quedó más enemigo que se levantara contra él, asegurando así una etapa de paz y gloria que disfrutará su sucesor en el trono.

A David le quedaron las ganas de construir el templo y aunque ya le hizo saber Dios que esa misión no estaba entre sus menesteres, y aún no teniendo participación directa en la obra, todo el material recopilado durante su reinado en cada una de sus victorias, constituyó el aporte principal con el que Salomón pudo construir los elementos más importantes en la casa de Dios.

Se nombra el bronce con el que Salomón mandó hacer el mar de bronce, las columnas y los utensilios.

Mar de bronce se le llamaba a la fuente ubicada inmediatamente después del altar y justo delante de la entrada al templo, cuya finalidad era la de asegurar la limpieza de los sacerdotes antes de que entraran al Lugar Santo para la ejecución de sus funciones.

Y el bronce usado para construir esta fuente estaba tan pulido que reflejaba la luz del Sol como un espejo, dando un efecto al agua cristalina, como un mar, causa que se le llamara mar de bronce.

De oro, plata y bronce constaba la mayoría de los bienes que David atesoraba para la obra. Metales preciosos que más de uno hubiera usado para sí, que en este caso el rey supo darle el uso en vistas al porvenir para la gloria y la honra de Dios, quien lo bendijo con trono y linaje real para toda la eternidad.

Porque de su linaje, conforme el pacto de Dios a David, vino a nacer el Mesías prometido para redimir al hombre del pecado y para reinar perpetuamente en todo Su poder y Su gloria.

Y así fue, que Jesús, siendo Dios se hizo carne para vivir como hombre pero sin pecado, a fin de servir como perfecto sacrificio en pago por la deuda adquirida desde Adán, imposible de pagar por criatura alguna de Dios, porque ¿qué ser limitado es capaz de satisfacer una deuda ilimitada?

Pues por cuanto la transgresión del hombre fue contra Dios mismo, que es Eterno, Su justicia requería de una enmienda que igualmente cubriera la eternidad.

Y como sólo Dios es Eterno, sólo en Él (y por Su inconmensurable amor y misericordia), se ha hecho justicia por medio del Hijo.

Para que creyendo en el Hijo seamos justificados en Él delante del Padre y pasados de muerte a vida por el sello del Espíritu Santo, para seguridad de salvación.

Y así dijo el Señor a Nicodemo:

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna."
Juan 3:16

Y con el regalo de la vida eterna en Cristo Jesús, a todo creyente nos es abierto el panorama de la vida, que trasciende de lo terrenal a lo eterno.

Aún así, nos toca preguntarnos cuántas veces al día centramos nuestro interés en lo pasajero, dejando incluso que la obcecación por ello nos impida disfrutar del gozo y de la paz que hemos recibido en Cristo, desde el primer momento de nuestra conversión a Él.

Quizá va siendo hora que hagamos como David, porque ¿de qué nos sirve disfrutar de algo temporal aquí en la tierra si podemos disfrutarlo eternamente en la presencia de Dios?

"No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón."
Mateo 6:19-21





















POSICIONADO EN LA VICTORIA, 1 Crónicas 18:1-4

POSICIONADO EN LA VICTORIA, 1 Crónicas 18:1-4

Después de estas cosas aconteció que David derrotó a los filisteos, y los humilló, y tomó a Gat y sus villas de mano de los filisteos. También derrotó a Moab, y los moabitas fueron siervos de David, trayéndole presentes. Asimismo derrotó David a Hadad-ezer rey de Soba, en Hamat, yendo éste a asegurar su dominio junto al río Eufrates. Y le tomó David mil carros, siete mil de a caballo, y veinte mil hombres de a pie; y desjarretó David los caballos de todos los carros, excepto los de cien carros que dejó.
1 Crónicas 18:1-4

Continuando la lectura vemos que el cronista pasa a enumerar las victorias de David, inaugurando la lista con la derrota y sometimiento de los filisteos.

Y éstos, que tanto habían atacado a Israel desde que cruzó el Jordán y durante toda la época de los jueces y hasta la muerte del rey Saúl, probaron por fin el sabor de la derrota definitiva por mano de David, no por mérito suyo, sino por el favor de Dios en él.

Luego son nombrados los Moabitas, otros acérrimos enemigos de Israel cuyo lider, Moab, fue uno de los hijos que tuvo Lot resultante de una relación incestuosa con una de sus hijas.

Así que vemos cómo, gracias a Dios, durante el reinado de David se finiquitaron varios conflictos que llevaban arrastrando desde tiempos de Abraham, antes incluso del nacimiento de Jacob y de sus doce hijos, que Dios puso por tribus de Israel.

Estos dos encabezan la lista y otro más, el rey de Soba, que también llevaba tiempo guerreando contra Israel, de quien David se apropió de carros y de hombres, aunque no así de sus equinos.

Será que David se acordara de una de las condiciones de Dios que debían cumplir los reyes de Israel:

"Pero él no aumentará para sí caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto con el fin de aumentar caballos; porque Jehová os ha dicho: No volváis nunca por este camino."
Deuteronomio 17:16

De este modo David se aseguraba el mantenerse dentro de la voluntad de Dios, ahí donde el favor de Dios le rodeaba en cada paso.

Hablando de antiguos enemigos, hay uno que tiene el hombre desde que fue creado y puesto en Edén. Porque, aunque todo lo que Dios creó era bueno en gran medida, había uno que dió lugar al pecado en su corazón y arrastó con él a muchos, no humanos, sino de la corte celestial.

Éste era Lucero, un hermoso querubín que se ensalzó a sí mismo contra Dios pretendiendo ser como Él, pero no le salió bien el golpe, sino más bién él y todo su séquito de ángeles rebeldes fueron expulsados de la presencia de Dios.

A partir de entonces es conocido como Satanás, lo cual significa acusador o adversario, y no se quedó ahí su transgresión, sino que ha seguido dando rienda suelta a sus maldades desde el momento en que decidió que el pecado iba a ser el gran protagonista en su modus operandi.

Pues como no pudo hacerse con trono en los cielos, pronto encontró a quien quitarle su dominio, alguien inferior a él pero una creación especialmente amada por Dios, ya que la hizo a Su imágen y semejanza.

Así fue como Adán cayó víctima de los engaños de Satanás a Eva y, tomando del fruto del cual Dios le mandó expresamente "no comerás, porque en el día que de él comas, ciertamente morirás", cayeron automáticamente de la presencia de Dios, perdiendo con ello su dominio sobre la tierra.

Satanás quiere destruir al hombre desde el primer momento en que fuimos creados, y por eso no ceja en el empeño de impedir  que lleguemos al conocimiento de Dios para la salvacion de nuestras almas.

Porque a diferencia de Satanás y los demonios, el hombre goza de una oportunidad para ser salvos y libres del pecado y de la muerte, a través del Señor Jesucristo.

Mientras tanto Satanás, sabiéndose condenado al lago de fuego, trata de arrastrar consigo al mayor número de hombres y mujeres a base de engaños.

Pero para eso vino Cristo a morir en la cruz del Calvario, para que todo aquel que en Él cree halle perdón y vida eterna en Él, venciendo así, en Cristo Jesús, al pecado y a la muerte.

Así que, cuando nosotros estábamos encaminados al infierno a causa del pecado y a expensas de las mentiras del principal enemigo de nuestras almas, Dios nos rescató por medio del Hijo, posicionándonos a un estado de victoria, en el cual persistimos por el Espíritu Santo hasta el día en que seamos llevados a la presencia de Dios, cuando toda victoria sea cumplida.

"Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo."
1 Corintios 15:54-57

Y ahí será que, habiendo vuelto el Señor Jesucristo en todo Su poder y Su gloria, hará probar a Satanás, definitivamente, el sabor de la derrota, en el lago de fuego.

A veces nuestra vida de fe parece estar constituida como una carrera de obstáculos en la que conforme más avanzamos más altas son las vallas.
A veces nos vemos tentados a caer en el desánimo, pensando que no vale la pena esforzarse o que no vamos a ser capaces de sortear la próxíma traba que nos depara el camino.

También es cierto que son muchas las veces en que se nos olvida que este mundo está regido por Satanás hasta que el Señor vuelva y, por ende difícilmente vamos a poder hallar aquí lo que nos es dado en Cristo.

Pero por eso bien que nos proveyó el Señor, de una armadura para que podamos mantenernos firmes en nuestra situación de victoria, en Cristo.

"Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo."

"Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes."
Efesios 6:11 y 13

Esta armadura es tal como la que usara  David contra Goliat, la armadura de Dios  forjada en la fe y en la seguridad de victoria en Él.

Hoy es día de desechar todo pensamiento o actitud que nos hace sentir fracasados o incapaces de superar las adversidades. Recordemos que nuestro Señor Jesucristo ya nos previno.

"Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo."
Juan 16:33
























sábado, 11 de junio de 2022

RECONOCIMIENTO Y GRATITUD, 1 Crónicas 17:16-20

RECONOCIMIENTO Y GRATITUD, 1 Crónicas 17:16-20

Y entró el rey David y estuvo delante de Jehová, y dijo: Jehová Dios, ¿quién soy yo, y cuál es mi casa, para que me hayas traído hasta este lugar? Y aun esto, oh Dios, te ha parecido poco, pues que has hablado de la casa de tu siervo para tiempo más lejano, y me has mirado como a un hombre excelente, oh Jehová Dios. ¿Qué más puede añadir David pidiendo de ti para glorificar a tu siervo? Mas tú conoces a tu siervo. Oh Jehová, por amor de tu siervo y según tu corazón, has hecho toda esta grandeza, para hacer notorias todas tus grandezas. Jehová, no hay semejante a ti, ni hay Dios sino tú, según todas las cosas que hemos oído con nuestros oídos.
1 Crónicas 17:16-20

Tras disfrutar de la lectura del pacto Davídico y de su cumplimiento en nuestro Señor Jesucristo, las letras que prosiguen plasman la reacción inmediata de David tras la palabra de Dios.

Cuando el cronista dice que David entró y estuvo delante de Jehová, está diciendo que él se recogió en oración, y de ahí se desarrolla una serie de preguntas, tal que: "¿Quién soy yo para recibir tamaña bendición?", en reconocimiento del inconmensurable amor y misericordia de Dios y de todos Sus favores hacia él y hacia su descendencia.

Y además añade algo como : "¿Qué más puedo pedir?", pues si David ya veía el favor de Dios en su vida, cosa que del tal componía hermosos Salmos en gratitud, ahora experimentaba el "no va más" de las bendiciones derramándose cual aceite sobre su testa.

Y en esa sensación podría estar David rememorando el día en que lo mandaron llamar mientras pastoreaba las ovejas de su padre, porque Samuel no quiso comer hasta que no estuvieran todos los hijos de Isaí presentes... ¡Para acabar siendo ungido por rey de Israel!

Seguramente que, en oración, también recordara aquellos momentos en que Dios lo fortalecía contra osos y leones, y el día en que le dió la victoria contra ese gigante de Gat.

Es posible que en alguno de sus suspiros se escaparan en recuerdo los días de su persecución, en que el amor de Dios y Su amparo conseguían que David pudiera asimilar las frías y oscuras paredes de las cuevas cual cálido regazo, tanto así, que sentía estar amparado en la mismísima sombra de Sus alas.

No le queda más que agradecer a Dios, alabarlo y proclamar todas Sus grandezas.

Porque desde que Adán pecara, (y esto lo sabía David), el hombre no hay nada que merezca más que la muerte, ya que arrastró consigo a toda la humanidad en su simiente corrompida.

Tenemos a Adán como el primer hombre y el mayor pecador en la historia de la humanidad pero, ¿cuál fue ese grandísimo pecado tal que contaminó no sólo a los hombres con la condena de la muerte, sino a toda la tierra? 

Porque no hay nadie en la tierra que no piense de sí misma que es buena persona y no hace mal a nadie, pero esto no es verdad.

Pues este grandísimo pecador, Adán, que por su pecado nos arrastró a todos a la muerte sólo tuvo que desobedecer una orden de Dios, la cual tampoco llegaba al nivel de un "no matarás", sino que consistía en no tomar del fruto de un árbol en concreto.

Pero ese árbol era el de la ciencia del bien y del mal, fruto del cual le permitiría un mayor conocimiento y una autonomía a la hora de decidir qué hacer en la vida.

"Seréis como Dios", le dijo la serpiente a Eva, y esta cayó en engaño. Pero Adán no necesitó que Eva le argumentase nada para morder del fruto, conociendo la consecuencia, según Dios le dijo "ciertamente morirás".

Adán "sólo" quiso lo que todos buscamos en la vida, autonomía, mayor dominio y poder. Este fue su grandísimo pecado, el primero y por el que todos heredamos una naturaleza corrompida y alejada de la santa presencia de Dios.

Podemos decir que en Adán todos nacemos siendo reos de muerte. Pero Dios, en Su inconmensurable amor y misericordia, puso en marcha Su eterno plan de salvación al hombre, el cual fue trazado desde antes de la fundación del mundo.

Y este plan se dió cumplimiento en un sólo hombre, por cuanto por un hombre entró la acción de la muerte a toda la humanidad.

"Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo."

"Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia."
Romanos 5:15 y 17

Porque sólo en Jesucristo es posible la remisión del pecado en toda justicia. Ya que Jesús, siendo Dios, se hizo hombre naciendo y viviendo como tal, pero sin pecado.

Para cumplir el plan de salvación al hombre, en el cual era necesario que un hombre perfecto, santo, sin pecado y eterno pusiera su vida por todos los hombres, por cuanto contra Dios se dio la transgresión de Adán, ¿cómo podrá pagar un ser finito en redención de un pecado infinito?

Porque en contraste a lo que era según la ley, el transgresor de un homicidio imprudente podría librarse de ser ajusticiado por manos vengativas en el caso de que el sumo sacerdote falleciera, y poniéndose otro en su lugar, Dios es Eterno, tanto el Padre, como el Hijo, como el Espíritu Santo, de manera que no hay modo de revocar Su justicia, que es eterna.

Fue necesario, pues, que el Hijo pusiera Su vida como pago y resucitara al tercer día anulando así la acción de la muerte en el hombre, para que todo aquel que en Él cree y lo acepta por Señor y Salvador personal sea librado del dominio del pecado y de la muerte, en Cristo Jesús.

Así que, si al hombre no le es posible existir si no es por Dios, su Creador, tampoco al hombre le es posible vivir si no es por Dios, su Dador de vida.

Siendo que ni en lo básico hay posibilidad que el hombre subsista sin Dios, suponiendo que el mero hecho de respirar ya es un privilegio, y el haber sido formados en el vientre de nuestras madres por Él mismo, ¿cuánto habrá de agradecer nuestras almas el que se haya entregado a Sí mismo para darnos aún también, en Él, la vida eterna?

Pues, leída la oración en respuesta de David, tomemos ejemplo de reconocimiento y de gratitud a nuestro Señor y Dios Todopoderoso por pasarnos de muerte a vida, aún sin nosotros merecerlo, y aún más, por añadirnos la gran bendición y el enorme privilegio de hacernos partícipes de Su reino, con la expansión del evangelio por todas las naciones.

Y para cuando volvamos a vernos tentados a reclamar a Dios los beneficios de ser Sus hijos (que a nosotros nos parece según el mundo), recordemos a nuestro Señor Jesucristo dejando la piel y derramando toda Su preciosa sangre en la cruz del Calvario para que tú y yo hoy podamos disfrutar de una nueva vida en Él y de toda la eternidad en Su gloriosa presencia.

"Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor."
Hebreos 12:28-29


















viernes, 10 de junio de 2022

ESTE ES EL PACTO, 1 Crónicas 17:11-15

ESTE ES EL PACTO, 1 Crónicas 17:11-15 

Y cuando tus días sean cumplidos para irte con tus padres, levantaré descendencia después de ti, a uno de entre tus hijos, y afirmaré su reino. El me edificará casa, y yo confirmaré su trono eternamente. Yo le seré por padre, y él me será por hijo; y no quitaré de él mi misericordia, como la quité de aquel que fue antes de ti; sino que lo confirmaré en mi casa y en mi reino eternamente, y su trono será firme para siempre. Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David.
1 Crónicas 17:11-15 

Continuando con la lectura llegamos a la porción más considerada por todo Cristiano en este primer libro de Crónicas, la cual viene tomada del segundo libro de Samuel y que para nosotros supone un gran privilegio leer en confirmación de su cumplimiento. 

Porque este es el pacto, que de David descendería Aquel que le será dado trono perpetuo. 

Porque aunque el que lea sin conocer pueda pensar que habla de Salomón, a él sólo le pertocaría la función de construir el templo y el inconmensurable amor y misericordia para con él durante toda su vida, aún tras su apostasía, según lo pactado en estas letras. 

Porque cuando Salomón envejeció dejó desviar su corazón en pos de los dioses de sus tantas mujeres y concubinas. 

Pero tal como Dios hizo decir a Natán, lo cual todo este pacto tiene cumplimiento en Cristo, así también se mantendrá la misericordia de Dios en Salomón, no dividiendo su reino mientras el viva, a causa del pacto, sino que le será dividido a Roboam, su hijo. 

Y es que este es el pacto incondicional en que se hace saber a David que el Mesías anunciado como la simiente de mujer, vendría a ser de su linaje. (En cuanto a esta primera promesa podemos leer en Génesis 3 15,  que es lo que conocemos como Proto evangelio, lo cual es el primer anuncio del plan de Dios de redención al hombre). 

"Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar."
Génesis 3:15 

A partir de entonces toda mujer deseaba ser madre y de cuantos más varones, mejor, por tal de que en alguna oportunidad diese a luz al Mesías  prometido. 

Pero en esta ocasión David se encontraba escuchando de boca de Natán cómo Dios había determinado que el Redentor descendería de su linaje. Sin duda, la mejor bendición que todo hombre y mujer en Israel hubiera querido para sí. 

En Cristo es hallado el cumplimiento de este incondicional pacto Davídico, no aún en su totalidad, por cuanto resta cumplir el día en que vuelva para hacer toma de Su trono para gobernar por toda la eternidad. 

Y en Cristo es edificada casa, por cuanto por medio de Él todo creyente es hecho hijo de Dios, independientemente de su raza, lengua o nación. 

"Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades."
Efesios 2:14-16 

Porque aunque la promesa era considerada entre los judíos, Dios tenía en Su voluntad que a través de Su pueblo fuera extrapolada Su gracia a todas las naciones para perdón y vida eterna. 

Aunque fue considerada la promesa, no así aceptado su cumplimiento entre los principales de Israel, quienes prefirieron sentenciarlo a muerte en manos romanas, aún habiendo comprobado la veracidad de sus obras y señales exclusivamente Mesiánicas. 

Y he aquí la consumación del plan eterno de salvación, donde hasta la última gota de sangre de Jesús fue derramada desde la cruz del Calvario, confirmando  "consumado es" y entregando el espíritu al Padre. 

Murió, fue sepultado y resucitó al tercer día. Y si por Su muerte fue librado el hombre de la condena del pecado, por Su resurrección fue anulada la acción de la muerte y abierto el acceso a la vida eterna en Él. 

Con este acceso, el Espíritu Santo ha venido a hacer morada en cada cual que cree en Jesús y lo reconoce como Señor y Salvador personal, pasándolo de muerte a vida y haciéndolo partícipe en Su reino celestial, expandiéndolo sobre la tierra, para que sea alcanzado por muchos. 

"Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús."
Efesios 2:4-7 

Y participando en el reino, esto es lo que anunciamos: 
Que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, nosotros primeramente, los cuales todos somos llamados al arrepentimiento para el perdón y la vida eterna en Él, alcanzando así la salvación por gracia, por medio de la fe. 

Y que Cristo vino, murió, resucitó, ascendió a la diestra del Padre y volverá para tomar Su trono eterno y para reinar en todo Su poder y Su gloria, eternamente. Amén.



















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ACTITUD VICTORIOSA, 2 Crónicas 20:15-17 Y dijo: Oid, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén , y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: N...