martes, 24 de mayo de 2022

BENDICIÓN EN SU PRESENCIA, 1 Crónicas 13:13-14

BENDICIÓN EN SU PRESENCIA, 1 Crónicas 13:13-14

Y no trajo David el arca a su casa en la ciudad de David, sino que la llevó a casa de Obed-edom geteo. Y el arca de Dios estuvo con la familia de Obed-edom, en su casa, tres meses; y bendijo Jehová la casa de Obed-edom, y todo lo que tenía.
1 Crónicas 13:13-14

Tras el fatídico suceso de la muerte de Uza durante el traslado del arca, David, impactado, abortó la misión de llevarla, por el momento, hasta Jerusalén.

Escogió pues la casa de Obed-edom como el lugar en que reposara el arca de la Alianza, un tiempo prudencial hasta que pudiera ser llevada a la capital.

A Obed-edom le tocaría albergar el arca por la cual murió Uza. Aquel arca que también había causado graves estragos a los filisteos, antes de ser devuelta a Israel, donde reposó por largo tiempo en la casa de Abinadab.

Así pues, el rey hizo morar en el hogar de Obed-edom al más preciado e importante objeto en Israel, en el cual se representaba y manifestaba la presencia de Dios, y cuyo interior albergaba las tablas con los diez mandamientos dados por Dios a Moisés.

Un trimestre fue el tiempo que reposó el arca en el lugar. Tiempo más que suficiente para que Obed-edom y toda su familia y pertenencias se vieran grandemente bendecidas por Dios.

Pero esto no sucedió así por el largo tiempo de estancia en la casa de Abinadab. Pues en veinte años de estar ahí, el arca no supuso para él y su familia algún cambio relevante con respecto a la cotidianidad de su vida anterior a esta etapa.

Y pasando a otra etapa en la historia, Dios Hijo vino a habitar entre Su pueblo en un habitáculo de carne y huesos, tan humano como todo hombre, pero viviendo sin pecado, el Señor Jesucristo.

Él vino para cumplir Su plan eterno de salvación, dándose a muerte en sacrificio y resucitando al tercer día, para el perdón y la vida eterna a todo aquel que en Él cree y lo reconoce como Señor y Salvador personal.

Pero antes de esto, el Señor anduvo por un tiempo de al menos tres años anunciando al pueblo la llegada de su reino y tomando para Sí discípulos y apóstoles, que más adelante se ocuparían de extender el evangelio y establecer los fundamentos de la iglesia.

Doce de entre sus discípulos fueron los que el Señor seleccionó para desempeñar  la labor apostólica. Estos doce convivieron diariamente con Dios mismo hecho carne durante todo el tiempo ministerial de Jesús.

Y quitando a Judas Iscariote, el traidor, veremos que no todos los apóstoles asimilaron la presencia del Señor entre ellos de la misma manera.

Por un lado, Pedro reconocía que Jesús era Dios:

"Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente."
Mateo 16:16

En cambio, Felipe, no supo dilucidar Su identidad durante todo el tiempo en que el Señor estuvo con ellos, sino que tuvo que declarárselo Jesús mismo de Su propia boca:

"Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?"
Juan 14:9

Los dos fueron grandemente bendecidos, por el gran privilegio de seguir y servir al Señor de primera mano, en sus días sobre la tierra. Pero la bendición a Pedro fue mayor, por cuanto pudo reconocer a Dios en el Señor Jesucristo.

Le dió la bendición de ser quien abriera el evangelio a los gentiles, en Cesarea, con la conversión de Cornelio y de toda su casa. Además, antes, ya fue uno de los tres privilegiados que vieron a Jesús transfigurado y hablando con Elías y con Moisés, en una muestra de cuando el Señor venga en Su reino.

Porque el Señor ya vino, murió, fue sepultado, resucitó al tercer día y ascendió a la diestra del Padre. Pero ha de volver, porque lo ha prometido, ya no a morir por nosotros, sino a reinar y a juzgar a todas las naciones en toda Su gloria.

Mientras tanto, todos los creyentes en Cristo conformamos Su iglesia y anunciamos Su evangelio de salvación, además de Su segunda venida, para el arrepentimiento y la salvación de las almas.

Y de la iglesia del primer siglo hallamos enseñanza, pues a ella se escribieron varias epístolas en cada región donde se congregaba.

Por ejemplo, de la iglesia sita en Éfeso, vemos, por la carta de Pablo, cómo sus inicios fueron de gran bendición, en obediencia y servicio a Dios según Su voluntad. Pero décadas después el Señor hace escribir a Juan una carta para la misma iglesia Efesia, en la que ha de exhortarle por haber dejado de tener en cuenta a Dios en su obra.

Y es que la presencia de Dios está en todo creyente, en toda la iglesia de Dios. Pero no todo creyente y toda la iglesia se beneficia de ella.

Del mismo modo que Abinadab convivió con el arca por dos décadas sin que nada aconteciera en particular a causa de la presencia de Dios en su casa, somos muchos los creyentes que convivimos en Cristo por el Espíritu Santo, que mora en nosotros, pero no vivimos en apreciación de Él, sino más bien ocupados en lo terrenal y pasajero, como antes de nuestra etapa en Cristo.

Seamos más bien como Obed-edom, que por poco que se posó el arca en su casa, dejó que la presencia de Dios morara en toda ella y que sus bendiciones trascendieran de generación en generación.

Recitaremos como David, en alabanza:

"Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre."
Salmos 16:11


















domingo, 22 de mayo de 2022

COMO DIOS MANDA, 1Crónicas 13

COMO DIOS MANDA, 1 Crónicas 13

"Entonces David reunió a todo Israel, desde Sihor de Egipto hasta la entrada de Hamat, para que trajesen el arca de Dios de Quiriat-jearim."

"Y llevaron el arca de Dios de la casa de Abinadab en un carro nuevo; y Uza y Ahío guiaban el carro."

"Pero cuando llegaron a la era de Quidón, Uza extendió su mano al arca para sostenerla, porque los bueyes tropezaban. Y el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió, porque había extendido su mano al arca; y murió allí delante de Dios. Y David tuvo pesar, porque Jehová había quebrantado a Uza; por lo que llamó aquel lugar Pérez-uza, hasta hoy."

1 Crónicas 13: 5, 7 y 9-11

Los que se reunieron en Hebrón llevaban tres días de celebraciones cuando David decidió llamar a todo Israel a unirse al convite.

Con el llamamiento se mandó traer también el arca del Pacto, la cual se mantuvo por veinte años en casa de Abinadab, desde que la devolvieran los Filisteos.

El arca del Pacto, también conocida por la de la Alianza o la del Testimonio, se mandó hacer por Dios a Moisés bajo unas instrucciones muy específicas que debieron cumplirse escrupulosamente.

Tan escrupulosa debía ser también la forma de trasportarla, según Dios mandó explícitamente cómo y por quién debía de hacerse.

"Y meterás las varas por los anillos a los lados del arca, para llevar el arca con ellas."

"Cuando haya de mudarse el campamento, vendrán Aarón y sus hijos y desarmarán el velo de la tienda, y cubrirán con él el arca del testimonio; y pondrán sobre ella la cubierta de pieles de tejones, y extenderán encima un paño todo de azul, y le pondrán sus varas."
Éxodo 25:14 y Números 4:5-6

Así que el arca debía ser cargada a hombros de los levitas hijos de Aarón por medio de unas varas específicas para transportarla sin llegar a tocarla.

El arca del Pacto no era cualquier cosa, sino el elemento más importante del tabernáculo, el cual contenía las tablas de los diez mandamientos, algo de maná que guardó Moisés del desierto y la vara florecida de Aarón.

Además el arca representaba la misma presencia de Dios y ésta se ubicaba en el Lugar Santísimo, donde sólo podía acceder el sumo sacerdote una vez al año.

Pero la emoción del festejo y las ganas de que el traslado se hiciera lo antes posible provocaron que David cometiera el error de llevar el arca como a él le pareció mejor.

Así que un carro llevado por bueyes fue la mejor opción de David para trasladarla, poniendo a Uza y a Ahío por guías.

Además, Uza, aunque levita, ni siquiera era coatita, como los hijos de Aarón, sino de los de Merari.

Y aunque la intención de David era buena, su decisión se saldó con la muerte de Uza, otro que también actuó con la buena intención de sostener el arca, algo que jamás debiera haberse necesitado, de haberla transportado como Dios manda.

El error de David queriendo gestionar el traslado del arca a su manera evidencia un defecto muy habitual del ser humano. Sin ir más lejos, su antecesor, el rey Saúl acabó muy mal a causa de esto.

Porque a Saúl le pesó más dejarse llevar por su propio criterio e impresiones a la hora de tomar sus decisiones, anteponiendo su propia prudencia a la Palabra de Dios.

Como resultado, el Espíritu de Dios se apartó de él, dejándolo a expensas de un espíritu maligno que lo perturbaba.

Y sobre esto escribió Salomón, con la sabiduría que Dios le dió, en su libro de Probervios:

"Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas."
Proverbios 3:5-6

Y también:

"Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte."
Proverbios 14:12

Cierto es que toda mala decisión trae consigo su consecuencia. Pero ésta nos tiene que servir para volver a caer en el mismo error.

Por ejemplo Pablo, en su inicio ministerial, se dejó llevar por su parecer y elocuencia a la hora de predicar el evangelio en Atenas, por lo que le pareció que sería buena idea amoldar el mensaje según lo que a los atenienses les gustaba escuchar.

Citó incluso a uno de sus sabios por tal de que recibieran el mensaje con simpatía:

"Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos."
Hechos 17:28

Pero cuando llegó el momento de hablar de la resurrección de Cristo, las burlas no le permitieron llegar a ultimar el evangelio de salvación, quedando el mensaje inconcluso.

Esto le sirvió a Pablo para aprender a centrarse en la Palabra y a no desviarse de ella en lo más mínimo, de manera que podemos contar, al menos, treinta y dos veces en que Pablo recurre a la expresión "escrito está" para aludir directamente a las Escrituras en sus trece epístolas recogidas en la Biblia.

Está bien aprender de los errores. Pero cuando los errores se pueden evitar atendiendo a la voluntad de Dios, ceñidos en Su palabra, lo ideal es aprender obediencia.

Por el momento, a nosotros los creyentes en Cristo, como hijos disciplinados, nos sirva para hoy esta concreta petición a nuestro Padre celestial, para aprender a vivir como Dios manda:

"Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad; Afirma mi corazón para que tema tu nombre."
Salmos 86:11



















sábado, 21 de mayo de 2022

COMO UN SÓLO HOMBRE, 1 Crónicas 12:23-38

COMO UN SÓLO HOMBRE, 1 Crónicas 12:23-38

"Y este es el número de los principales que estaban listos para la guerra, y vinieron a David en Hebrón para traspasarle el reino de Saúl, conforme a la palabra de Jehová: "

"Todos estos hombres de guerra, dispuestos para guerrear, vinieron con corazón perfecto a Hebrón, para poner a David por rey sobre todo Israel; asimismo todos los demás de Israel estaban de un mismo ánimo para poner a David por rey."
1 Crónicas 12:23 y 38

El tiempo de persecución terminó con la muerte de Saúl y tres de sus hijos. El trono fue sucedido por Es-baal, el único hijo que le quedó con vida, quien puso por capital a Mahanaim, al otro lado del Jordán.

Durante este tiempo David tuvo el reconocimiento de Judá y Benjamín, y reinaba sobre ellos en Hebrón. Pero el resto de las tribus rendían pleitesía a Es-baal, aunque éste acabó decapitado por dos de sus propios oficiales a tan sólo dos años de su reinado.

Por siete años y medio Hebrón tuvo el privilegio de albergar el trono de David.
Hasta que finalmente el resto de las tribus se puso de acuerdo en reconocerlo por rey sobre todo Israel.

Se dice que vinieron a David con corazón perfecto y en un mismo ánimo para ponerlo por rey. Esto resalta la convicción y la unanimidad de todo el pueblo para hacer de ellos una única nación, como un sólo hombre.

Como dijo Daniel: "Dios quita reyes y pone reyes."

Cuando Dios creó al hombre, Adán lo llamó, lo puso a reinar sobre la tierra. Adán era libre de hacer lo que quisiera y Dios le puso un sólo mandamiento: "Del fruto de todo árbol puedes comer, pero del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás. Porque el día que de él comas, ciertamente morirás."

Todos conocemos que Adán no obedeció a esta única norma, por el mero hecho de que todos morimos por ley, pues así está establecido, "que todos los hombres mueran una sola vez y, después de esto, el juicio", según leímos de Pablo. Muerte que vino por consecuencia de la desobediencia de Adán.

En esa desobediencia se perdió no mucho, sino todo lo concerniente a la vida, ya que el hombre se vió irremediablemente repelido de la santa presencia de Dios.

Además perdió la facultad de mantener su señorío sobre la tierra, por cuanto fue desterrado de Edén, y llevado al mundo contaminado por su pecado y dominado por la muerte, cual dominio le arrebató Satanás.

Pero esto a Dios no le pilló por sorpresa, sino que en Su omnisciencia ya había trazado el perfecto plan para la redención del hombre y la restitución del trono al perfecto Rey, que esta vez ya no será Adán, sino Su propio Hijo, en representación de toda la Deidad.

Dios estableció que este Rey viniera por linaje de David. Así que, siendo Dios, se haría hombre, nacería, crecería y viviría como tal, pero sin pecado. Para darse a Sí mismo en sacrificio en pago por el pecado de toda la humanidad (porque la paga del pecado es la muerte) se daba a muerte el  Perfecto Hombre sorbiendo a la muerte en victoria.

Y con Su resurrección al tercer día se abría el acceso a la vida eterna, en restauración de la relación de Dios para con el hombre, siendo el hombre reconciliado con Él por medio del Señor Jesucristo.

Tras Su ascensión a la diestra del Padre, nos envió el Espíritu Santo, quien nos traslada de muerte a vida dándonos una nueva identidad en Cristo, la cual es la de ser hechos hijos de Dios.

Y los hijos de Dios constituimos Su iglesia, la cual espera el día en que Él ha de volver, porque Él volverá, pues así lo ha establecido, ya no para darse de nuevo en sacrificio, sino para reinar eternamente en toda Su gloria.

Será entonces cuando todas las naciones reconocerán que Él es el Rey de reyes y Señor de señores, porque por mil años se sujetarán a Él, antes del día del juicio ante el gran trono blanco.

Mientras tanto la iglesia camina como un sólo hombre, cuyo cuerpo es formado por cada uno de los creyentes y cuya cabeza es Cristo. Para crecer unánimamente y con corazón perfecto en testimonio del Redentor y Perfecto Rey, el Señor Jesucristo.

Y ahora Dios manda a través de Su iglesia, a todos los hombres, en todo lugar, que se arrepientan, como podemos leer de Pablo, predicando en Atenas, el cual proseguía, diciendo:

"por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos."
Hechos 17:31

Para que por el arrepentimiento y mediante la fe en el Señor Jesucristo sea cada vez más el número de miembros que compone el cuerpo de Cristo, el cual, unidos en un mismo Espíritu, crezcamos hacia Su perfección, para Su gloria y honra.

Así, siendo en Cristo como un sólo hombre, sigamos hoy el consejo de Pablo:

"Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros."
2 Corintios 13:11










viernes, 20 de mayo de 2022

PROTEGIDO DE TODO MAL, 1 Crónicas 12:1-2

PROTEGIDO DE TODO MAL, 1 Crónicas 12:1-2

Estos son los que vinieron a David en Siclag, estando él aún encerrado por causa de Saúl hijo de Cis, y eran de los valientes que le ayudaron en la guerra. Estaban armados de arcos, y usaban de ambas manos para tirar piedras con honda y saetas con arco. De los hermanos de Saúl de Benjamín:
1 Crónicas 12:1-2

El capítulo doce inicia presentándonos a aquellos que apoyaron a David estando él en el exilio.

Porque Siclag, aunque era una tierra repartida en Israel por heredad, esta no llegó a desalojarse de sus anteriores pobladores, por lo que venía a ser territorio filisteo.

Y allí estaba David, entre los filisteos en Siclag, ciudad que se le asignó como asilo en compensación por su servicio al rey Aquis mientras se encontraba huído de Saúl.

Que David fuera un hombre valiente y que su fe fuese tan robusta como para vencer a un gigante con una honda y un canto rodado no implica que él no se sintiera sólo y desamparado en medio de los paganos.

Pero le llegó la ayuda, y no fue un apoyo cualquiera, sino que Dios le envió, de entre los valientes, a los más preparados, para acompañarlo en esta dura etapa de persecución y guerras.

Este soporte de valientes que vino en su ayuda estaba preparado para proteger a su rey desde la distancia. Ambidiestros y precisos, sus hombres podían reducir al enemigo con arco y honda, sin necesidad de salir de su escondedero.

Así que David pasó de estar aparentemente solo a tener un séquito de valientes defendiendo su paso.

Hubo un tiempo después un profeta llamado Eliseo, este fue siervo de Elías y mayores milagros obró Dios a través de él que su señor. En cierto momento el rey de Siria mandó a sus tropas a buscarlo, porque, al ser profeta, a Eliseo se le revelaban todos los planes secretos del rey Sirio, de manera que Israel conseguía ir un paso por delante de su enemigo.

Ocurrió que estando Eliseo con su siervo, los sirios sitiaron la ciudad por lo que, aparentemente, no tendrían escapatoria.

Pero cuando supuestamente estaban solos, Dios les tenía un gran ejército de ángeles que los protegía.

"El le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo."
2 Reyes 6:16-17

Sobre la protección de Dios en ayuda de los suyos también fue muy conocedor Moisés, quien tuvo que experimentar su huída de Egipto para tener que volver allá cuatro décadas después para liberar a Israel de la esclavitud.

Existe un conocidísimo Salmo de protección, este es el Salmo 91, al cual se le atribuye popularmente la autoría a Moisés, que nos recuerda este amparo a los hijos de Dios:

"Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra."
Salmos 91:9-12

Y este mismo Salmo quiso torcer Satanás para tentar a Jesús en el desierto quien, en su impecabilidad, respondió con un "escrito está", con la Palabra perfectamente usada, lanzada cual saeta o piedra, para callar al enemigo.

Después de esto el Señor inició Su ministerio anunciando Su reino y mostrándose al pueblo según hablaron de Él los Salmos y los profetas.

En Jesús toda la Palabra tiene su cumplimiento, así que al igual que en Él se cumplieron todos los milagros y señales Mesiánicos, también en Él se cumpliría el rechazo de los representantes de Israel, quienes lo acabarían mandando a matar por manos romanas en una cruz en el monte del Calvario.

Y esto lo estuvo advirtiendo a sus discípulos, para prepararlos en todo lo que debía de acontecer antes, durante y después de Su camino hasta la cruz.

"He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo."
Juan 16:32

El aviso de Jesús venía conjuntamente con el anuncio de esperanza a ellos, recalcándoles "el Padre está conmigo".

Y cuando llegó el momento en que el Señor fuera arrestado por los hombres del Sanedrín, Pedro quiso defenderlo atacando a uno de ellos con su espada cortándole la oreja.

En éstas, Jesús le reprochó el acto, ¿acaso Dios necesita quien le defienda? Y dijo:

"¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles? ¿Pero cómo entonces se cumplirían las Escrituras, de que es necesario que así se haga?"
Mateo 26:53-54

Y así se hizo. Jesús murió, fue sepultado y resucitó al tercer día venciendo al pecado y a la muerte. Cuarenta días después ascendió a la diestra del Padre, desde donde aguarda el momento en que volverá, ya no a sacrificarse, sino a reinar en toda Su gloria.

Mientras tanto nos ha dado el Espíritu Santo a todos los que creemos en Él y lo reconocemos como Señor y Salvador personal, pasándonos de muerte a vida y siendo hechos hijos de Dios y miembros de Su iglesia.

Y aunque la iglesia aún ha de vivir por un tiempo en este mundo, (por cuanto tiene por cumplir su propósito sobre la tierra, el cual es ejercer la portavocía del evangelio de Jesucristo para salvación de las almas), no queda desamparada. Sino que, además de estar posicionada en la victoria en Cristo, el Espíritu la mantiene.

Tanto así como los ángeles que Dios envía para protegernos aunque no los sepamos apreciar, como el siervo de Eliseo, y como aquellos valientes que ayudaron a David estando él en Siclag...

El Señor prometió estar con nosotros hasta el fin del mundo.

Hoy es día de no dejarnos inundar por el desánimo o la sensación de desamparo en esta adversidad que nos rodea y parece no tener fin.

Pues si hoy la melancolía tiene ganas de hacer acto de presencia, acallémosla con saetas de fe, como bien hizo Pablo a la espera de ser ejecutado.

"En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león. Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén."
2 Timoteo 4:16-18










jueves, 19 de mayo de 2022

VALOR EN LA ADVERSIDAD, 1 Crónicas 11:22-25

VALOR EN LA ADVERSIDAD, 1 Crónicas 11:22-25

Benaía hijo de Joiada, hijo de un varón valiente de Cabseel, de grandes hechos; él venció a los dos leones de Moab; también descendió y mató a un león en medio de un foso, en tiempo de nieve. El mismo venció a un egipcio, hombre de cinco codos de estatura; y el egipcio traía una lanza como un rodillo de tejedor, mas él descendió con un báculo, y arrebató al egipcio la lanza de la mano, y lo mató con su misma lanza. Esto hizo Benaía hijo de Joiada, y fue nombrado con los tres valientes. Y fue el más distinguido de los treinta, pero no igualó a los tres primeros. A éste puso David en su guardia personal.
1 Crónicas 11:22-25


De cuatro valientes hemos leído ya en este capítulo y libro de Crónicas, cuando se nos da a conocer a Benaía.

Su nombre significa "Yahvé construye" y vemos que heredó la valentía de su padre.

Se lee de él que venció a un total de tres leones en unas condiciones bastante adversas y a un egipcio que medía más de dos metros de alto, bien armado.

Según varias traducciones Bíblicas, los dos primeros leones de Moab se refieren a hombres fuertes Moabitas, mientras que el tercer león sí se trataría del animal en cuestión.

Sea lo que fuere, lo destacable del caso es que la adversidad acompañada a la situación no afectó en nada a Benaía para enfrentar el peligro.

Estas escenas me recuerdan a las experiencias que tuvo David, de joven, contra lobos y leones, mientras pastoreaba las ovejas de su padre y en la ocasión en que se enfrentó a Goliat.

"David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba. Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente. Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo."
1 Samuel 17:34-37

Por contrapunto me viene en recuerdo cómo los discípulos de Jesús lo dejaron sólo cuando fue prendido para ser llevado a muerte. Cuando ellos vieron el peligro venir, huyeron por temor de ser también arrestados, pues todos les habían visto acompañarlo a todas partes durante su labor ministerial.

Sabiéndolo el Señor, les puso en preaviso de que Él sería entregado y ellos le abandonarían, pero resucitaría y volvería a ellos. Entonces Pedro hizo uso de vehemencia.

"Respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré. Jesús le dijo: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Pedro le dijo: Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo."
Mateo 26:33-35

Quizá de ellos pudiéramos pensar que aún eran discípulos, que todavía no habían recibido el Espíritu Santo, al no haber nacido todavía la iglesia del Señor. De esta manera sería comprensible que sus hombres se fueran de su lado por temor a la muerte.

Pero cuando el Señor ascendió a la diestra del Padre y les fue dado el Espíritu Santo, dejaron de ser hombres huidizos hasta el punto de vivir la persecución y la muerte a causa de Cristo.

No obstante, aún en la iglesia no estamos exentos de temer más el perder nuestra vida terrenal que la defensa de la fe, cuando el peligro arrecia.

La experiencia en la soledad de Pablo, en la última etapa de su vida, documenta muy bien este temor tan humano.

"En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león. Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén."
2 Timoteo 4:16-18

Y este temor, tan comprensible humanamente hablando, deja de ser cuando dejamos que el amor de Dios nos fortalezca.

Pues sólo puede haber una forma de vencer el miedo a las adversidades, que es la de depositar la plena confianza en Dios ante el problema.

Como cristianos vamos a tener que enfrentar varias adversidades que se nos presentarán durante el trayecto de nuestro diario vivir, por tal de que nuestra fe se hunda. Pero ya lo dice el Señor en Su palabra, que Fiel es Dios, que no nos dejará ser tentados más de lo que podamos resistir. Y que, juntamente con la tentación, dará también la salida, para poder soportar.

Ahora nos toca a nosotros ser como Benaía o como Pedro. O ser como David, aferrado siempre al Dios Altísimo, o como aquellos que abandonaron a Pablo, aferrados al temor de acabar presos como él.

Para este caso siempre nos ayudará este apunte:

"En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa afuera el temor. Porque el temor lleva en sí castigo, en donde el que teme no ha sido perfeccionado en el amor."
1 Juan 4:18














miércoles, 18 de mayo de 2022

CARÁCTER Y EJEMPLO, 1 Crónicas 11:20-21

CARÁCTER Y EJEMPLO, 1 Crónicas 11:20-21

Y Abisai, hermano de Joab, era jefe de los treinta, el cual blandió su lanza contra trescientos y los mató, y ganó renombre con los tres. Fue el más ilustre de los treinta, y fue el jefe de ellos, pero no igualó a los tres primeros.
1 Crónicas 11:20-21

Continuamos leyendo en el capítulo once del primer libro de Crónicas, después de haber sabido sobre los tres destacados de entre los treinta valientes de David.

El cronista nos presenta a Abisai, sobrino de David por parte de su hermana Sarvia.

Abisai se destacó de entre los treinta como líder de ellos por su determinación y gallardía que harían de él un buen ejemplo a seguir por los demás.

Y aunque el cronista pone a los tres primeros valientes por encima, Abisai, por su trayectoria, es también contado con ellos.

Vemos que se trató de un varón al cual su  carácter vino a servir de modelo o enseñanza al resto de los valientes, por el resultado de sus obras.

Y es que no hay mejor líder que el que lidera desde el ejemplo, para que todos sus seguidores adquieran su enseñanza.

Y el mejor ejemplo de vida para el hombre que ha habido sobre la tierra y el cual no habrá jamás nadie mejor es el Señor Jesucristo.

Así fue que, a los cerca de diez siglos después de la etapa del rey David, Dios envió a Su hijo. Quien siendo Dios, vino a nacer, crecer y vivir como todos los hombres, pero sin pecado. Porque este era el plan eterno de salvación al hombre, la salvación por gracia por medio de la fe en la obra consumada de Jesús en la cruz del Calvario.

Pero antes de morir y resucitar, el Señor cumplió con un ministerio que duró alrededor de tres años, en el que anunciaba Su reino y la correcta interpretación  de los mandamientos dados por Dios a Moisés.

Si por Su carácter hubo muchos que le seguían, por Su ejemplo fueron confirmados los que perseveraron con Él y aún en Él, una vez recibido Su Espíritu Santo en el aposento alto.

Porque Jesús era Dios, pero se limitó a vivir como un hombre, con todas las necesidades físicas, fisiológicas y anímicas, de los hombres pero sin pecado, mostrando con Su ejemplo dos cosas:

Primeramente, el amor de Dios manifestado en Hijo. Y en segundo lugar demostrándonos cómo un hombre puede vivir en santidad y puede mantener una muy rica y productiva relación con Dios.

Y así es cómo Jesús invitaba a Sus seguidores a seguir Su ejemplo:

"Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;"
Mateo 11:29

Porque todo aquel que confiesa que Jesús es el Señor, y lo reconoce como Salvador personal, es liberado del yugo del pecado y pasado de muerte a vida en Cristo Jesús.

Y es ahora cuando invita a llevar Su yugo, el de la vida eterna, el cual también dice que es fácil y ligera su carga, (porque el yugo del Señor es soportado por el Espíritu Santo), y el que es también el ejemplo de vida que Él nos dejó, presencialmente durante Su ministerio y por medio de Su Palabra, para que los de  postreros tiempos podamos también conocerlo.

Y ya no tenemos excusa, pues se manifestó en carne, y luego hizo morar en nosotros Su Santo Espíritu, y nos abrió el entendimiento a las Escrituras para que de ella extrajéramos la enseñanza. Además, nos muestra infinidad de aplicaciones prácticas por cada pasaje de Su palabra, por tal de que podamos adquirir por medio de ellas, un cada vez más marcado carácter de Cristo.

Pero lamentablemente cada vez es más común ver creyentes más fáciles de mimetizar con lo terrenal y pasajero, en lugar de parecerse a Cristo.

Hoy deberíamos detenernos en este punto y meditar si realmente es Cristo nuestro ejemplo a seguir o si nos hemos dejado seducir por nuestra carne, para actuar como cualquier otra persona que no conoce a Dios.

Nos sirva esta nota de Juan:

"El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo."
1 Juan 2:6













martes, 17 de mayo de 2022

TRES DE TREINTA, 1 Crónicas 11:15-19

TRES DE TREINTA, 1 Crónicas 11:15-19

Y tres de los treinta principales descendieron a la peña a David, a la cueva de Adulam, estando el campamento de los filisteos en el valle de Refaim. David estaba entonces en la fortaleza, y había entonces guarnición de los filisteos en Belén. David deseó entonces, y dijo: ¡Quién me diera de beber de las aguas del pozo de Belén, que está a la puerta! Y aquellos tres rompieron por el campamento de los filisteos, y sacaron agua del pozo de Belén, que está a la puerta, y la tomaron y la trajeron a David; mas él no la quiso beber, sino que la derramó para Jehová, y dijo: Guárdeme mi Dios de hacer esto. ¿Había yo de beber la sangre y la vida de estos varones, que con peligro de sus vidas la han traído? Y no la quiso beber. Esto hicieron aquellos tres valientes.
1 Crónicas 11:15-19

El cronista contabiliza a treinta valientes de David pero centra la atención en tres de ellos.

Estos tres valientes fueron a acompañar a David a la cueva de Adulam con el peligro que entrañaba el tener a los filisteos acampados en el trayecto.

Una vez ya con él, y siendo David de Belén, lo oyeron suspirar de nostalgia por las aguas de su pozo, estando flanqueado ahora por los filisteos que aguarnecían la ciudad.

Existe una expresión popular que dice: "Tus deseos son órdenes para mí", y estos tres valientes la aplicaron literalmente tras el anhelo de David.

Enfundados en valor irrumpieron en la guarda filistea y tomaron esa tan preciada agua del pozo de Belén para David.

Pero no la bebió, más bien le sirvió de ofrenda a Dios en gratitud por la atención de estos tres valientes que no necesitaron una orden para ir a cumplir un deseo de su rey.

En otro pozo, concretamente en el de Jacob, en Sicar, se presentó el Señor a una samaritana. Él le pidió a ella agua del pozo y ella acabó recibiendo del agua de vida eterna, en Jesús, tras creer en Él. Rápidamente soltó su cántaro y fue a anunciarlo, de modo que muchos fueron a verlo y creyeron en Él.

"Y creyeron muchos más por la palabra de él, y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo."
Juan 4:41-42

El Señor Jesucristo no solamente tuvo doce discípulos durante su labor ministerial en la tierra, sino que el monto de ellos ascendía a una aproximación de quinientos que le seguían con constancia y eran testimonio de Él.

Pero Jesús escogió a doce en particular para desempeñar una labor especial en la iglesia que surgirá después de Su resurrección y ascensión a la diestra del Padre.

"En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles: a Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote, Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor."
Lucas 6:12-16

Y aún de entre estos doce hubieron tres en especial que gustaron de una relación más cercana con el Señor. Estos fueron Pedro, Jacobo y Juan.

"También les dijo: De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder. Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó aparte solos a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos. Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos. Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Jesús."
Marcos 9:1-4

¡Qué gran privilegio tuvieron ellos, que gustaron de la experiencia del establecimiento del reino de Dios, en toda su gloria, antes que el resto de la humanidad!

Hoy en día la iglesia de Cristo está formada por hombres, mujeres y niños de toda tribu, lengua y nación que cree en Él y lo reconoce como Señor y Salvador personal.

El número de creyentes es incalculable, aunque el Señor conoce bien a todos y cada uno de Sus hijos. De este número incalculable los hay con una relación más cercana a Dios, de los que destacan misioneros, pastores y maestros.

Tres de treinta fueron los valientes destacados por el cronista. Doce de más de quinientos y luego tres, de entre ellos, los que en los evangelios se distinguen por una más íntima comunión con el Señor.

Y en este momento deberíamos reflexionar si nuestra relación con Dios se puede considerar tal como la de los destacados o como la de los demás.

Hoy es día de iniciar la práctica de una vida devocional íntima con el Señor. De tal manera que podamos escucharlo susurrar ese deseo y seamos capaces de ejecutarlo aún sin que haya que darnos la orden de hacerlo.

Afiencemos nuestra vida de oración para que el Señor no nos tenga que decir como a los Laodicenses:

"He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo."
Apocalipsis 3:20














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