sábado, 7 de mayo de 2022

EL SUCESOR DE MOISÉS, 1 Cronicas 7:25-27

EL SUCESOR DE MOISÉS, 1 Crónicas 7:25-26

Hijo de este Bería fue Refa, y Resef, y Telah su hijo, y Tahán su hijo, Laadán su hijo, Amiud su hijo, Elisama su hijo, Nun su hijo, Josué su hijo.
1 Crónicas 7:25-27

De los hijos de Efraín también era Josué, hijo de Nun y sucesor de Moisés.

Su nombre era Oseas, que significa "Salvación", pero Moisés se lo cambió a Josué, para venir a decir "Yahvé es la salvación".

De Josué llama la atención su carácter ejemplar que va desde la obediencia hasta el liderazgo, sin escatimar en buenas cualidades dignas de un buen siervo de Dios.

De él conocemos su fidelidad y servicio a Moisés desde que salieron de Egipto y su gusto por permanecer lo más cerca posible, dentro de sus posibilidades como Efraimita, del tabernáculo, en el cual moraba la presencia de Dios.

Porque al servicio del tabernáculo sólo podían estar los levitas, concretamente los hijos de Aarón, tocante al sacerdocio.

Pero este entregado Efraimita ocupaba sus días acompañando a quien llevaba en su rostro la gloria de Dios, por cuanto hablaba con Él cara a cara, que es lo más cercano que pudiera estar el hombre de su Creador.

Curtido entre las batallas contra los enemigos y la dedicación en la instrucción al pueblo, llegó a ser el varón idóneo para sustentar el título de sucesor de Moisés, y no porque lo decidiera un hombre, sino por mandato de Dios.

"Y Jehová dijo a Moisés: Toma a Josué hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu, y pondrás tu mano sobre él; y lo pondrás delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregación; y le darás el cargo en presencia de ellos. Y pondrás de tu dignidad sobre él, para que toda la congregación de los hijos de Israel le obedezca."
Números 27:18-20

Llamado y vestido de dignidad delante de toda la congregación, llegaba el fin de esta dura etapa en el desierto para iniciar la de la conquista de la tierra prometida.

Moisés tuvo por labor guiar al pueblo a la salida de Egipto e introducirlo en la ley de Dios. Y ahora Josué guiará al pueblo al otro lado del Jordán para introducirlo en su heredad, demostrando, de victoria en victoria y en dependencia de Dios, que de Yahvé es la salvación.

Porque sólo Dios salva y da la victoria.

Josué experimentó muchas victorias de la mano de Dios. La mayor de las victorias que el hombre puede tener es sobre el dominio del pecado y de la muerte, pero esta victoria sólo la pudo conseguir el hombre perfecto, que es Jesús de Nazaret.

El nombre de Jesús en Hebreo es una forma corta del nombre de Josué, por lo tanto, también significa "Yahvé es salvación". Jesús es el Hijo enviado por Dios para la salvación del hombre, por cuanto el hombre no puede salvarse a sí mismo, al estar contaminado con muerte por el pecado, por la simiente de Adán.

Y como por esta contaminación, ya que la muerte no puede dar vida, no existe hombre alguno capaz de llegar a la talla de la perfección de pureza y santidad como para sacrificarse por los demás y hallar así la salvación, Dios en Su profundo amor y Omnisciencia trazó el perfecto plan de redención antes incluso de la creación del mundo.

Como dice Pablo a Timoteo, Dios es:

"quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos,"
2 Timoteo 1:9

Y como diría Pérez Millos en base a este verso: "Dios, antes de decir 'Sea la luz', dijo 'Sea la cruz'".

Así pues, siendo Dios, el Hijo se despojó de Su gloria para nacer y vivir entre los hombres y como uno de ellos, pero sin pecado, para dar cumplimiento al plan de salvación por medio de Él.

Jesús crecía y esperaba, en sujección y dependencia al Padre, el inicio de Su ministerio, que fue inaugurado en su acto bautismal, asumiendo el pecado del pueblo primeramente, y de toda la humanidad, para llevarlo a la cruz en el tiempo establecido.

Y en su bautismo, Jesús fue vestido de dignidad por Dios el Padre delante de toda la congregación:

"Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia."
Mateo 3:17

E introdujo al pueblo al conocimiento del Padre, siendo Su persona la manifestación de toda la Deidad.

Así que si por Moisés se manifestaba la pecaminosidad del hombre y su imposibilidad de cumplir con la ley, y por tanto, la necesidad de un Redentor que lo justifique, por Jesús se manifiesta el cumplimiento de toda esta ley en Su persona, por cuanto es el Redentor prometido por Dios y a quien la ley de Moisés señalaba.

"Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer."
Juan 1:17-18

Pero los principales, los fariseos y los sacerdotes prefirieron hacer de la ley una interpretación a su medida, desechando a Dios aún teniéndolo delante de sus narices, en la persona de Jesucristo.

"Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida."

"Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?"
Juan 5:39-40 y Juan 5:46-47

Desecharon la gracia de Dios, prefiriendo la ley y su condena y no sabiendo que, mandando a Jesús a la cruz, participaron en el cumplimiento de Su perfecto y eterno plan de salvación.

Y el "consumado es" se hizo eco desde el monte del Calvario hacia toda la humanidad, para perdón y vida eterna en su resurección al tercer día, a todo aquél que en Él cree, de toda tribu,  lengua y nación.

Los creyentes, pues, son salvos por gracia, mediante la fe en Cristo Jesús, pasados de muerte a vida y puestos por el Espíritu Santo en la iglesia de Dios cuya piedra angular es Cristo.

Pero igual que Josué manifestó su fe en obediencia, sujección y relación con Moisés, a fin de hallar el mayor conocimiento de Dios a través de su persona y de la ley, de modo que Moisés se reflejaba en su persona, la iglesia manifiesta su fe del mismo modo, a través de la comunión con Dios en Cristo, por el Espíritu Santo y por el entendimiento a través de Su perfecta Palabra.

Josué adquirió por nombre "Yahvé es la salvación", pero los creyentes hemos adquirido, por identidad, la vida de Cristo a fin de manifestarla para salvación al mundo.

"Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud,sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos."
Mateo 5:14-16












viernes, 6 de mayo de 2022

PUNTO DÉBIL, PUNTO FUERTE, 1 Crónicas 7:22-24.

PUNTO DÉBIL, PUNTO FUERTE, 1 Crónicas 7:22-24

"Y Efraín su padre hizo duelo por muchos días, y vinieron sus hermanos a consolarlo. Después él se llegó a su mujer, y ella concibió y dio a luz un hijo, al cual puso por nombre Bería, por cuanto había estado en aflicción en su casa. Y su hija fue Seera, la cual edificó a Bet-horón la baja y la alta, y a Uzen-Seera."
1 Crónicas 7:22-24

Continuamos con los hijos de Efraín y descubrimos a Seera, su hija.

Su nombre significa "pariente" y el único pasaje Bíblico en el que podemos saber sobre ella es este mismo que acabamos de leer.

Porque quizá para los creyentes gentiles esta mujer llamada Seera no nos sea ni familiar ni relevante en nuestro conocimiento y práctica de la fe cristiana. Pero para el judio, Seera aún es contada como una de las heroínas de Israel.

Pues ella conquistó unas tierras tan igualmente desconocidas por los creyentes gentiles, como determinantes para la subsistencia de Israel en el pasar de los tiempos.

Y las tierras que Seera conquistó fueron llamadas Alta y Baja Bet-Horón y Uzen-Seera.

La Alta y la Baja Bet-Horón eran, por su especial localización, dos ciudades estratégicas muy recurridas tanto para la defensa como por los atacantes de Israel.

Tan abrupto como el desfiladero que las ocupaban, y tan estratégico, por la situación en donde estaban, entre Efraín y Benjamín, de modo que quien dominara la zona gozaría de libre acceso hacia la santa ciudad de Jerusalén y a toda la llanura.

Bet-Horón ha supuesto para Israel un punto fuerte y débil a la vez, y un hito histórico muy importante y hasta dos, las cuales serían la victoria de Josué contra los reyes Amorreos y el triunfo contra la tiranía de Antioco Epífanes en la época en que el Imperio Griego dominaba en Babilonia y sobre todo alrededor.

De estos dos importantes acontecimientos en la historia de Israel sólo el primero está registrado en la Biblia, siendo que el segundo se dió durante el periodo intertestamentario, dado entre Malaquías y Juan el Bautista, en el que no se tiene registro en las Sagradas Escrituras.

El favor de Dios se manifestó muy visiblemente en esta zona durante el conflicto entre Josué y los Amorreos. Pues yendo Josué al auxilio de los Gabaonitas, con quienes era aliado, se enfrentó a cinco reyes Amorreos encabezados por Adonisedec, que buscaban destruir Israel.

Bajo el aval de Dios y con Su poder, Josué fue favorecido de tal manera que su enemigo huyó por el camino de Bet-Horón, donde fue alcanzado por un debastador granizo que Dios envió sobre él, dejándolo debilitado.

"Y Jehová los llenó de consternación delante de Israel, y los hirió con gran mortandad en Gabaón; y los siguió por el camino que sube a Bet-horón, y los hirió hasta Azeca y Maceda. Y mientras iban huyendo de los israelitas, a la bajada de Bet-horón, Jehová arrojó desde el cielo grandes piedras sobre ellos hasta Azeca, y murieron; y fueron más los que murieron por las piedras del granizo, que los que los hijos de Israel mataron a espada."
Josué 10:10-11

Y para poder concluir con una contundente victoria, era necesario que a Josué le acompañasen las horas del día, para ultimarlos antes de llegado el ocaso, para que el enemigo no tuviera la oportunidad de recuperarse en el descanso de la noche. Dios volvió a mostrar Su gran poder y Su favor sobre Josué, concediéndole su petición.

"Entonces Josué habló a Jehová el día en que Jehová entregó al amorreo delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de los israelitas: Sol, detente en Gabaón; Y tú, luna, en el valle de Ajalón. Y el sol se detuvo y la luna se paró, Hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos. ¿No está escrito esto en el libro de Jaser? Y el sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero. Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre; porque Jehová peleaba por Israel."
Josué 10:12-14

Jamás se ha vuelto a experimemtar un acontecimiento tal como el que experimentó Josué de camino por Bet- horón.

La zona sigue siendo, en la actualidad, un punto estratégico, de manera que si no se mantuviera fortificada y debidamente custodiada, podría ser ocupada y, con ella, el resto de la nación.

Pero lo que parece un punto débil, así como una falla de acceso al enemigo, también llega a ser el punto fuerte en donde el poder de Dios es manifestado para la victoria de su pueblo.

Si nos trasladamos ahora al momento en que Jesús estaba siendo clavado en la cruz del calvario, el tono burlesco imperaba en la zona. "Sálvate a ti mismo" , le decían... Y un letrero sobre su cabeza que gritaba Su Santo nombre a ojos del Sanedrín, que espantado, intentó infructuosamente que el enunciado fuera cambiado.

Ese momento en que Satanás creyó haber triunfado en algo, viendo a Cristo en la mayor de sus agonías, bañado en sangre...
En ese justo momento en que el "consumado es" y su último aliento salió de Su boca, entregando Su espíritu...
Su gran poder se manifestó en victoria contra el dominio del pecado y de la muerte, para salvación a todo aquél que en Él cree, pasándolo de muerte a vida con Su resurrección.

Y este mismo poder de Dios que se manifestó en la aparente clara desventaja de Josué frente a los amorreos, es el que se manifiesta en nosotros, por Su Santo Espíritu, en nuestras debilidades, porque el Señor es el mismo ayer, y hoy, y siempre.

Y, en nuestra debilidad, Dios no nos va a dejar en la penumbra de quien no tiene quien le fortalezca y lo aliente, sino que la luz de Cristo se mantiene resplandeciente para superar el día a día de victoria en victoria.

El caso más práctico que tenemos en el Nuevo Testamento, de este fenómeno en un creyente, lo vemos en Pablo quien, aquejado de una dolencia crónica o enfermedad, pidió a Dios hasta tres veces que le fuera quitado, y aquí explica la experiencia tras sus ruegos:

"Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte."
2 Corintios 12:9-10

Somos hijos de Dios que vamos hacia la perfección de Cristo. Pero mientras tanto, en nuestra humanidad, sufrimos debilidades propias de este cuerpo que se enferma, se cansa y envejece.

Nos alienta el Señor, diciéndonos: "Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad".

Alentados y tomando las fuerzas de Cristo, fortalezcámonos en Su palabra y adoremos:

"Te amo, oh Jehová, fortaleza mía. Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio. Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos."
Salmos 18:1-3











jueves, 5 de mayo de 2022

EL PRECIO DE LA CODICIA, 1 Crónicas 7:20-21

EL PRECIO DE LA CODICIA, 1 Crónicas 7 20-21

"Los hijos de Efraín: Sutela, Bered su hijo, Tahat su hijo, Elada su hijo, Tahat su hijo, Zabad su hijo, Sutela su hijo, Ezer y Elad. Mas los hijos de Gat, naturales de aquella tierra, los mataron, porque vinieron a tomarles sus ganados."
1 Crónicas 7:20-21

De Manasés nos vamos a su hermano, Efraín que, siendo menor, recibió la bendición de Israel como si fuera el primogénito, profetizando que sería mayor en importancia y población que Manasés.  Cumplimiento que se dió tras dividirse Israel en dos reinos, de los cuales el del Norte se conocía bajo los nombres del Reino de Israel y de la Casa de Efraín.

Y bien lo dice su nombre, por cuanto José lo llamó así, pues significa "fructífero", "fructuoso" o "el que da fruto", porque Dios le hizo prosperar en Egipto.

El cronista tiene a bien mencionarnos un triste acontecimiento que sucedió a los hijos de Efraín, a causa de un plan de robo frustrado a los filisteos.

Porque los hijos de Efraín pensaron que sería buena idea hacer una incursión en la tierra de los filisteos para robar ganado.

Y aquí la enseñanza que nos muestra el cronista al relatar la desgracia acontecida a consecuencia de ésto: La codicia y la búsqueda de ganancias deshonestas sólo acarrean pérdidas a quien busca obtenerlas.

Nosotros podemos aprenderlo leyendo estos versos, pero a Efraín e hijos les tocó experimentarlo en sus propias carnes.

Las ganancias deshonestas, como frutos de la codicia, son aquellas que se tratan de adquirir por medios ocultos e ilícitos, ya sea por vías engañosas o por robo.

Y por medio del robo, los hijos de Efraín pretendían adueñarse del ganado que no era suyo, por lo que la reacción de los de Gat fue totalmente normal y esperable, lo que entendemos como una respuesta provocada en defensa propia.

Efraín, siendo hijo de José debió entender las bondades de Dios y cómo Él provee a su pueblo. Debió entender que todas las cosas han sido creadas por Él y por tanto, Su pueblo podía disponer de todo cuanto necesitara sin tener que verse obligado a robar ni a disponer ilícitamente de nada por su cuenta.

Aunque sus hijos no debieron entender muy bien el concepto de que Dios es Dios de toda la tierra y de todo cuanto habita en ella, así que se pensarían con el derecho de agenciarse de los bienes ajenos, alegando en sus pensamientos que los paganos no tendrían derecho a ellos.

Pero el Señor dice claramente:

"Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos."
Mateo 5:44-45

Y aunque estas palabras fueron dichas por el Señor Jesucristo mucho tiempo después de lo acontecido a los hijos de Efraín, el mandamiento como tal ya existía, por cuanto su abuelo José no necesitó de un Moisés que le mostrara el decálogo, y aún así huyó de la mujer de Potifar conociendo sobre el pecado y sus consecuencias.

Era tan confiable José, que Potifar le dejó al cargo de todos los bienes de su casa y estaba tranquilo con él. Y, a pesar de que pudo incumplir varias veces la única restricción que su amo le puso, jamás claudicó ante la tentación.

"Aconteció después de esto, que la mujer de su amo puso sus ojos en José, y dijo: Duerme conmigo. Y él no quiso, y dijo a la mujer de su amo: He aquí que mi señor no se preocupa conmigo de lo que hay en casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene. No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?"
Génesis 39:7-9

Por la analogía, nuestro pensamiento se traslada forzosamente al jardín de Edén y a un Adán puesto por su Creador, al cuidado de todas las cosas. Lamentablemente a Adán ni siquiera le hizo falta que nadie le tentara o le insistiera para desobedecer el único mandamiento que Dios le encomendó, sino más bien la codicia ya rondaba su mente.

"Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión."
1 Timoteo 2:13-14

Y materializando Adán su codicia en el pecado, tomó del fruto y con ello entró la muerte a él y a toda la humanidad.

Humanidad que irremediablemente se vió repelida de la santa presencia de Dios  en estado de muerte espiritual y para morir, consecuentemente, también en su carne.

Pero Dios, que es grande en misericordia, tenía un plan trazado, desde antes de la fundación del mundo, para que, cumpliendo con toda justicia, el hombre pudiera ser reconciliado con Él y devuelto así a Su presencia y a la vida eterna.

Citando a Pablo:

"Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia. Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos."
Romanos 5:17-19

Y este uno para justificación es el Señor Jesucristo, Dios Hijo hecho carne, que viniendo a morar entre los hombres, vivió como nosotros, pero sin pecado, para poner su vida en pago, porque la paga del pecado es la muerte, y podernos asir por Él del regalo de Dios en vida eterna.

Murió pues, Jesús, y resucitó al tercer día, finiquitando el dominio de la muerte y rompiendo con la atadura del hombre al pecado. De modo que todo aquel que cree que Jesús es el Señor y reconoce la necesidad de Su obra salvífica en la cruz del Calvario y de Su resurrección al tercer día para la salvación del hombre, es justificado en Él para perdón y pasado de muerte a vida.

Nace en Cristo su iglesia, la cual es conformada por todos los que han creído en el Señor Jesucristo, y es puesta en el mundo como portadora de Su luz, para la salvación de muchos.

Y para testimonio, conforme a nuestra nueva vida y a un cada vez más marcado carácter de Cristo en cada creyente, Pablo le recuerda a Timoteo el precio de la codicia, para instrucción a la iglesia:

"Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores."
1 Timoteo 6:9-10

Porque, aunque por la fe hemos sido receptores de la gracia de Dios y de Sus riquezas en Cristo Jesús, nuestro cuerpo de carne sigue sujeto a lo terrenal, no así nuestro espíritu que vive para siempre por el Espíritu Santo.

Y en esta inevitable sujección natural en la que la carne busca su beneficio, no pocas son las veces en que nos hemos visto tentados por la codicia, al desear el bien ajeno, ya sea en cuanto a salud, dinero o a cualquier otra comodidad terrenal y pasajera.

Pero Dios sabe de qué tenemos necesidad y, si aprendemos a vivir con lo puesto, no habrá pobreza ni riquezas que interfieran en nuestra santificación.

"Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto."
1 Timoteo 6:6-8




















martes, 3 de mayo de 2022

CONSERVANDO AL CANANEO, 1 Crónicas 7:14

CONSERVANDO AL CANANEO, 1 Crónicas 7:14

Los hijos de Manasés: Asriel, al cual dio a luz su concubina la siria, la cual también dio a luz a Maquir padre de Galaad.
1 Crónicas 7:14

El cronista nos habla de los hijos de Manasés.

Manasés era el primogénito de José y lo llamó así por cuanto el gozo por su nacimiento le hizo olvidar todas las malas experiencias desde el día en que fue lanzado al pozo y vendido por sus hermanos.

La felicidad de traer esta nueva vida le ayudó también a olvidar el dolor de no haber sabido ya nada de su padre y del  comprobar que durante todo este tiempo nadie de su familia vino a buscarle.

Manasés tenía un hermano menor, Efraín, pero que recibió la bendición del primogénito por parte de Israel, ya que dijo Jacob que Efraín sería mayor en importancia que Manasés.

Aún así ambos fueron muy bendecidos con muchas tierras, por cuanto eran los hijos de José y en agradecimiento por su labor de salvar de las hambrunas y de  hospedar a Israel, mientras estuvo como gobernador en Egipto.

Y la bendición de Israel en cuanto a Manasés y a Efraín denotaban tales bondades que todos desearían la prosperidad de ellos:

"Y los bendijo aquel día, diciendo: En ti bendecirá Israel, diciendo: Hágate Dios como a Efraín y como a Manasés. Y puso a Efraín antes de Manasés."
Génesis 48:20

La tribu de Manasés es representada por Moisés como uno de los dos cuernos de un toro, siendo éste José, su padre viéndose representado Efraín como el otro cuerno.

"Como el primogénito de su toro es su gloria, Y sus astas como astas de búfalo; Con ellas acorneará a los pueblos juntos hasta los fines de la tierra; Ellos son los diez millares de Efraín, Y ellos son los millares de Manasés."
Deuteronomio 33:17

Esta descripción nos descubre el carácter valiente y guerrero de Manasés.

Aunque a pesar de ello llama la atención que sus hombres no fueran capaces de desalojar las tierras que recibieron en el reparto de la heredad, lo que sugiere que no era por falta de capacidad que no echaran a los cananeos y al resto de ocupantes extranjeros, sino más bien un desinterés por hacerlo.

"Mas los hijos de Manasés no pudieron arrojar a los de aquellas ciudades; y el cananeo persistió en habitar en aquella tierra. Pero cuando los hijos de Israel fueron lo suficientemente fuertes, hicieron tributario al cananeo, mas no lo arrojaron."

"Tampoco Manasés arrojó a los de Bet-seán, ni a los de sus aldeas, ni a los de Taanac y sus aldeas, ni a los de Dor y sus aldeas, ni a los habitantes de Ibleam y sus aldeas, ni a los que habitan en Meguido y en sus aldeas; y el cananeo persistía en habitar en aquella tierra."
Josué 17:12-13 y Jueces 1:27

Lamentablemente, esta decisión de mantener al extranjero en la abundancia de su heredad, pasó una cara factura a toda la nación de Israel que, a base de continuos ataques y amenazas por parte de los mismos cananeos que los Israelitas no quisieron echar, se provocó que Israel fuera expulsada de su propia tierra.

De modo que aún en la actualidad existe mucho territorio por recuperar, cosa que posiblemente no se llegue a dar hasta que el Señor vuelva en Su segunda venida, para tomar Su trono y Su reino sobre la tierra.

Porque el Señor ya vino una primera vez, y anduvo entre los hombres. Y siendo Dios Hijo, se hizo hombre, y vivió como uno de nosotros, pero sin pecado, por tal de cumplir con toda justicia, a través de la consumación de Su obra redentora en la cruz del Calvario.

Y tras Su muerte y Su resurrección al tercer día, nos abrió el acceso al Padre y a Su heredad, bendiciéndonos de tal manera que nos ha hecho sentar juntamente con Él en los lugares celestiales.

Así se resuelve que todo aquel que cree que Jesús es el Señor y lo reconoce como Su salvador personal, recibe el perdón de sus pecados y le es dada una nueva identidad como hijo de Dios, viniendo el Espíritu Santo a morar en él.

Y con las arras del Espíritu Santo nos hacemos receptores de tamaña bendición, que no hay otra más grande, y sólo nos queda proclamar las bondades de la gracia de Dios en Cristo Jesús, para que lo que se hizo en nosotros, se haga en todos los receptores del evangelio de Jesucristo, por medio de la fe.

Y aunque, por la Palabra, sabemos que en Cristo obtenemos la fortaleza más que suficiente (y sobrante) para desechar todo antiguo altar que se levantó en nuestro  corazón, durante nuestra pasada manera de vivir, debemos reconocer que hay muchos de ellos aún por arrojar, para poder continuar siendo llenos del Espíritu, en un cada vez más marcado carácter de Cristo.

Porque bien próspero fue Manasés con su heredad, pero al no haberla desalojado, acabó siendo echado de ella, siendo aún suya pero al disfrute del enemigo.

De igual modo, nosotros no vamos a perder la vida eterna que nos ha sido dada en Cristo, pero si no nos ocupamos de desechar aquello de lo que fuimos rescatados, pronto vendrán la angustia y los afanes terrenales a impedirnos el uso y disfrute de nuestro gozo y paz en Cristo Jesús.

Para evitar esto, adueñémonos del consejo que dió Pablo a los Efesios:

"En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad."
Efesios 4:22-24














lunes, 2 de mayo de 2022

LA LUZ LE RESPLANDECIÓ, 1 Crónicas 7:13

LA LUZ LE RESPLANDECIÓ, 1 Crónicas 7:13

Los hijos de Neftalí: Jahzeel, Guni, Jezer y Salum, hijos de Bilha.
1 Crónicas 7:13

Estos son los hijos de Neftalí, de los cuales el cronista no da más detalle de su descendencia.

Neftalí fue el sexto hijo de Jacob que tuvo con Bilha, y cuyo nombre le puso Raquel, el cual significa "mi lucha", a causa de los continuos desencuentros que tenía con su hermana Lea, a razón de su dificultad por concebir hijos.

Igual de escueto es el cronista en cuanto a Neftalí, como su registro de personas relevantes durante toda la historia de Israel.

Aún así destaca la muy positiva profecía de Jacob hacia su hijo mientras lo bendecía en su lecho de muerte, que dice así:

"Neftalí, cierva suelta, Que pronunciará dichos hermosos."
Génesis 49:21

Y observamos cómo Moisés también profetizó positivamente hacia él, diciendo:

"A Neftalí dijo: Neftalí, saciado de favores, y lleno de la bendición de Jehová, posee el occidente y el sur."
Deuteronomio 33:23

Como una cierva suelta, saciado de favores y lleno de la bendición de Dios, ¡quién no deseara una bendición tan grande! Esta era la bendición a Neftalí.

El territorio que le tocó a Neftalí en el reparto de la heredad comprendía la zona de Galilea, limitaba al oriente con el Jordán y el mar de Galilea, al sur con Zabulón e Isacar y al Oeste con Aser. Por el Norte y por parte del Este hacía frontera con los Arameos.

Mas conforme a la bendición de Moisés en cuanto a la posesión del occidente y del Sur, parecen ser tantas las bondades que experimentará, que trascenderá de sus fronteras.

Pues así mismo se extendió más Isaías al profetizar sobre la tierra de Neftalí, la llamada Galilea de los gentiles que, se dice que ésta pasará de las tinieblas a la luz resplandeciente, y de la angustia al regocijo.

Porque esta Galilea de los gentiles tendrá el privilegio de albergar al Mesías desde su niñez, desde que viniera a habitar a Nazaret a su vuelta de Egipto.

Pero como bien dijo el Señor: " De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su propia tierra." (Lucas 4:24).

Así que aunque la gran parte de los milagros y señales se dieron en Galilea, puesto que Jesús habitó en Capernaúm, ni los galileos lo supieron valorar, pues ni sus propios hermanos creían en Él. Y aún hasta dudaban desde otras regiones, con tan sólo saber que venía de Galilea.

Porque Galilea, como bien la llamó Isaías, "Galilea de los gentiles",  así la asimilaban los demás, por sus lindes con las tierras paganas. Y por tanto les sobresaltaba el pensamiento popular de que de Galilea no puede salir nada bueno.

La realidad es que Jesús nació en Belén de Judá, que es donde debía de nacer según lo establecido, pero también sabemos que en la cruz lo apodarán "el Nazareno" para completar el letrero que colgará sobre su cabeza, porque Dios no da lugar a improvisaciones.

El primer milagro que hizo Jesús se dió en Caná de Galilea a petición de María, quien se preocupó porque a los anfitriones de una boda, a la que fueron invitados, se les había terminado el vino. ¿Quién no conoce el milagro de convertir el agua en vino? Pues a partir de éste se irán sucediendo muchos más.

El milagro de la multiplicación de los panes y de los peces, el de caminar sobre las aguas y la liberación de aquel endemoniado gadareno son tres de los milagros más conocidos de Jesús en Galilea, aunque Decápolis queda en la zona gentil de la región.

Y de Galilea se extendió hasta Jerusalén. Y de Jerusalén, por la muerte y la resurrección de Cristo, y tras su ascensión a la diestra del Padre, se extendió más allá de los judíos, hacia las tierras gentiles, a través de Su iglesia.

Y como a Neftalí, la luz ha venido a resplandecer en el hombre por medio del Señor Jesucristo quien, siendo Dios, se despojó de Su gloria para habitar entre los hombres y, como hombre pero sin pecado, murió en la cruz del Calvario consumando el perfecto sacrificio para nuestra redención. Luego resucitó al tercer día y cuarenta días después ascendió a la diestra del Padre para dar paso al Espíritu Santo y al nacimiento de la iglesia.

Desde entonces todo aquel que cree que Jesús es el Señor y lo reconoce como su Salvador para el perdón de sus pecados es pasado de muerte a vida y de las tinieblas de este mundo a la luz admirable de Cristo.

Y viniendo a morar el Espíritu Santo en cada creyente, el milagro del nuevo nacimiento se extrapola hacia afuera, de manera que con su santificación se va dando la manifestación del fruto del Espíritu, en conformidad con el carácter de Cristo y según la voluntad de Dios, para testimonio a las naciones.

Nosotros, que conocemos cómo fuimos y de qué manera nos capacita Dios para el cumplimiento de Su propósito en cada uno de sus hijos, sabemos que no hay mérito alguno en el que gloriarnos de nosotros mismos, sino que la honra y la gloria son a Dios, por Su obra en nosotros.

Puede ser que alguien nos vea y se pregunte: "¿No era éste el hijo de la vecina, aquél que siempre tenía problemas?", "¿Puede acaso salir algo bueno de esta persona, con la mala vida que llevó en su juventud?" ...

No nos dejemos amedrentar por estos pensamientos, porque nuestra vergonzosa pasada manera de vivir nos sirve como testimonio de conversión a Cristo.

Hoy es día de recordar de dónde fuimos rescatados y cómo la luz de Cristo nos resplandeció, transformando a estos inútiles pecadores en vasijas llenas de la gracia de Dios y en instrumentos afinados para portar el evangelio de salvación.

Y para cuando el recuerdo del ayer intente hacerse hueco para dañar nuestro ánimo, y para cuando al contrario, se nos olvide de dónde fuimos rescatados, nos sirva este apunte de Pablo y demos la gloria al Padre:

"Lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia."
1 Corintios 1:28-29



















LOS BENJAMITAS, 1 Crónicas 7:6-12

LOS BENJAMITAS, 1 Crónicas 7: 6-12

Los hijos de Benjamín fueron tres: Bela, Bequer y Jediael. Los hijos de Bela: Ezbón, Uzi, Uziel, Jerimot e Iri; cinco jefes de casas paternas, hombres de gran valor, y de cuya descendencia fueron contados veintidós mil treinta y cuatro. Los hijos de Bequer: Zemira, Joás, Eliezer, Elioenai, Omri, Jerimot, Abías, Anatot y Alamet; todos éstos fueron hijos de Bequer. Y contados por sus descendencias, por sus linajes, los que eran jefes de familias resultaron veinte mil doscientos hombres de grande esfuerzo. Hijo de Jediael fue Bilhán; y los hijos de Bilhán: Jeús, Benjamín, Aod, Quenaana, Zetán, Tarsis y Ahisahar. Todos éstos fueron hijos de Jediael, jefes de familias, hombres muy valerosos, diecisiete mil doscientos que salían a combatir en la guerra. Supim y Hupim fueron hijos de Hir; y Husim, hijo de Aher.
1 Crónicas 7:6-12

Según la lectura en el capítulo siete del primer libro de Crónicas, dejamos a los hijos de Isacar para conocer a los descendientes de Benjamín.

Benjamín es el más joven de los doce hijos de Jacob, nacido de su amada Raquel, la cual no resistió con vida tras el parto. Ella quiso llamarlo Benoni (hijo de dolores), en alusión a su sufrimiento durante el alumbramiento. Fue Jacob quien desestimó la sugerencia, escogiendo para él el nombre de Benjamín, el cual significa "hijo de la diestra", o "hijo de la mano derecha", que venía a expresar la  predilección del padre hacia su hijo. 

Jacob conocía muy bien al menor de sus hijos, de quien profetizó en su lecho de muerte, con la siguiente bendición: 

"Benjamín es lobo arrebatador; A la mañana comerá la presa, y a la tarde repartirá los despojos."
Génesis 49:27 

Pues tiempo después de la conquista por mano de Josué y después de su muerte, aconteció un acto abominable por parte de algunos habitantes de Gabaa, en tierra de Benjamín. Y yendo el resto de las tribus a reclamarle la entrega de los culpables para poner fin al mal sobre la tierra, los de Benjamín no aceptaron entregarlos, sino que se levantaron a la defensiva en contra de Israel. 

Por su carácter guerrero y valeroso, Benjamín causó estragos, dando muerte a muchos, pero Dios les hizo caer en emboscada, por lo que acabaron sin mujeres sin hijos y a punto de su extinción. Porque a causa de este mal, le negaron por juramento que se tomaran mujeres para sí de cualquiera de las otras once tribus. 

Llevados a compasión, viendo el inminente peligro de desaparecer el nombre de uno de los doce de Israel, buscando, hallaron que los de Jabes-galaad no se habían presentado a la reunión del campamento. Pues de ellos fueron tomadas las doncellas para los de Benjamín. 

No bastándoles el número de las muchachas, los ancianos recurrieron a otro plan para enmendar el problema, sin caer en la maldición de su juramento: 

"Ahora bien, dijeron, he aquí cada año hay fiesta solemne de Jehová en Silo, que está al norte de Bet-el, y al lado oriental del camino que sube de Bet-el a Siquem, y al sur de Lebona. Y mandaron a los hijos de Benjamín, diciendo: Id, y poned emboscadas en las viñas, y estad atentos; y cuando veáis salir a las hijas de Silo a bailar en corros, salid de las viñas, y arrebatad cada uno mujer para sí de las hijas de Silo, e idos a tierra de Benjamín. Y si vinieren los padres de ellas o sus hermanos a demandárnoslas, nosotros les diremos: Hacednos la merced de concedérnoslas, pues que nosotros en la guerra no tomamos mujeres para todos; además, no sois vosotros los que se las disteis, para que ahora seáis culpados. Y los hijos de Benjamín lo hicieron así; y tomaron mujeres conforme a su número, robándolas de entre las que danzaban; y se fueron, y volvieron a su heredad, y reedificaron las ciudades, y habitaron en ellas."
Jueces 21:19-23 

Ya decía bien Jacob de su Benjamín, cuando lo comparó a un lobo arrebatador. Ya no sólo por su carácter guerrero, sino incluso por cómo tuvo que acabar haciéndose con mujeres para asegurarse descendencia. 

Saúl, Ester y el apóstol Pablo son tres muy reconocidos Benjamitas en las Escrituras, cada cual con su idiosincrasia, mas todos tuvieron en común un carácter valeroso, guerrero, impetuoso, propios de los de su linaje. 

Son destacables los tres, cada cual por sus hechos, mas podríamos contrastar de entre ellos a Saúl, quien por sus cualidades mal gestionadas, acabó apartado del favor de Dios y del trono, siendo que aún mientras lo ocupaba, ya existía un ungido de Dios para ejercer su puesto. 

Y este era el amado de Jehová, Judá, quien dará cumplimiento a la bendición dada por Moisés a Benjamín. 

"A Benjamín dijo: El amado de Jehová habitará confiado cerca de él; Lo cubrirá siempre, Y entre sus hombros morará."
Deuteronomio 33:12 

Pues el hecho que las almas de David y Jonatán se unieran en profunda y verdadera amistad, provocaría que ya jamás se separaran ambas tribus, que permanecieron tras la división de Israel en dos reinos, frente a las otras diez tribus, a causa de la apostasía de Salomón en sus últimos años de vida. 

"E hicieron pacto Jonatán y David, porque él le amaba como a sí mismo."
1 Samuel 18:3. 

De Benjamín, el menor de los doce hijos de Israel, fue rescatado un tal llamado Saulo. 
Pues este Saulo venía persiguiendo a quienes él conocía como "los del camino". 

"Los del camino" eran aquellos que vieron en Jesús el cumplimiento de lo profetizado sobre el retoño de Isaí, la raíz de David y el León de la tribu de Judá. 

Pues mostrando Jesús, en todos sus hechos, que Él era el Mesías que tenía que venir, hubieron muchos que no quisieron aceptarlo, entre ellos los fariseos, los representantes de la nación de Israel quienes, además de mandarlo matar, también sobornaron luego a los soldados para que mintieran tras su resurrección. 

El Benjamita Saulo se disponía a viajar a Tarso cuando el Señor se le apareció y, dejándolo ciego a causa del resplandor de Su presencia, le mostró  la veracidad de su resurrección y ascensión a la diestra del Padre, transformando su vida, por la que pasó a llamarse Pablo, que significa "pequeño", después de haberse llamado como el que fuera el primer rey en Israel. 

Y este "Pequeño", habiendo sido un grande entre los judíos, venía a ser el más  pequeño de todos en Cristo, quien a Su vez habia venido a ser su Señor, Proveedor y Protector en su nueva vida. 

Ahora Pablo, ya no perseguía más a "los del camino", sino más bien pasó a ser el representante de ellos como siervo, esclavo y  apóstol de Jesucristo, 

Y la fidelidad de este Benjamita al León de Judá, se muestra en todas sus cartas, en las que aparecen estas palabras de gratitud: 

"Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí."

Gálatas 2:20 

Esta lectura y reflexión me hacen preguntarme cuán fiel soy al Señor y cuán grande es mi gratitud por Su obra redentora y Su vida eterna en mí.

También me lleva a preguntarme si estoy viviendo en consecuencia de ella. 

Y para los momentos complicados en que no doy la talla y me desvanezco en el desánimo, cierro mi reflexión con el siguiente pasaje: 

"Vuélveme el gozo de tu salvación,Y espíritu noble me sustente. Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti."
Salmos 51:12-13



















domingo, 1 de mayo de 2022

DISCRETAMENTE CRUCIALES, 1 Crónicas 7:1-5

DISCRETAMENTE CRUCIALES, 1 Crónicas 7:1-5

Los hijos de Isacar fueron cuatro: Tola, Fúa, Jasub y Simrón. Los hijos de Tola: Uzi, Refaías, Jeriel, Jahmai, Jibsam y Semuel, jefes de las familias de sus padres. De Tola fueron contados por sus linajes en el tiempo de David, veintidós mil seiscientos hombres muy valerosos. Hijo de Uzi fue Israhías; y los hijos de Israhías: Micael, Obadías, Joel e Isías; por todos, cinco príncipes. Y había con ellos en sus linajes, por las familias de sus padres, treinta y seis mil hombres de guerra; porque tuvieron muchas mujeres e hijos. Y sus hermanos por todas las familias de Isacar, contados todos por sus genealogías, eran ochenta y siete mil hombres valientes en extremo.
1 Crónicas 7:1-5

Recorriendo las genealogías del primer libro de Crónicas, llegamos a los hijos de Isacar.

Isacar fue el noveno hijo que tuvo Israel con Lea y su nombre significa "recompensa".

Su nombre y tribu pasan discretamente sobre la lectura veterotestamentaria, aunque su participación fue crucial en eventos importantes en la historia de Israel.

Isacar fue comparado con un asno por su padre, mientras lo bendecía en vísperas de su muerte. Concretamente, esta fue la bendición:

"Isacar, asno fuerte que se recuesta entre los apriscos; Y vio que el descanso era bueno, y que la tierra era deleitosa; Y bajó su hombro para llevar, y sirvió en tributo."
Génesis 49:14-15

En la actualidad el asno es un animal muy poco valorado, dado que ya no es necesario, gracias a los avances mecánicos y tecnológicos de nuestra era.

Pero para Israel no solamente era un animal imprescindible como transporte, carga y trabajo en el campo, sino que era tan valioso que solía ser el medio habitual de la nobleza para trasladarse de un lugar a otro, por su robustez y docilidad.

Se dice de los de Isacar que eran varones valientes, no pocos los que se registraban entre los guerreros de David, que sumaban más de veintidós mil.

Antes de esto participaron activamente en la investidura del rey David, doscientos de ellos que además se les conocía por su discernimiento de los tiempos y del qué hacer en la nación de Israel.

"Y este es el número de los principales que estaban listos para la guerra, y vinieron a David en Hebrón para traspasarle el reino de Saúl, conforme a la palabra de Jehová:"

"De los hijos de Isacar, doscientos principales, entendidos en los tiempos, y que sabían lo que Israel debía hacer, cuyo dicho seguían todos sus hermanos."
1 Crónicas 12:23 y 32

Vemos en Isacar, pues, a los hombres discretamente cruciales durante la historia de Israel, los poco tomados en cuenta, pero que supusieron victorias y defensa necesarias para la nación, primeramente, y posterior reino.

Conocemos que al tiempo Isacar perteneció a estas diez tribus del Reino del Norte que se dispersaron sin saber ya más de ellas y diluyéndose con los gentiles, tras su derrota contra los Asirios.

Y aunque con su situación de esclavo se cumplía lo profetizado en la bendición de su padre, sometido en servidumbre a los paganos por permanecer en las bondades del territorio cananeo, Dios ha prometido que de ellos habrá un remanente fiel, de doce mil hijos de Isacar, que serán sellados con el Espíritu Santo durante la gran tribulación del fin de los tiempos.

Mientras tanto y habiéndose cumplido la primera venida del Señor para la redención de los hombres por su sacrificio en la cruz del Calvario y su resurrección al tercer día, Dios nos ha puesto por iglesia a todos aquellos que creemos en Cristo Jesús y lo reconocemos como Señor y Salvador nuestro.

Y a esta iglesia, Dios nos ha encomendado una labor específica la cual es portar la luz de Cristo por todo el mundo, por la predicación del evangelio de Jesucristo y por nuestro testimonio de salvación y vida en Él.

Pero también como individuos y miembros en particular del cuerpo de Cristo, cada cual de nosotros hemos sido capacitados de uno u otro sentido de modo que todos en el conjunto lleguemos a funcionar perfectamente para nuestra edificación mutua y crecimiento conforme a la estatura de la perfección de Cristo.

Y como Dios no crea desordenadamente ni deja a la improvisación ningún detalle de Su creación, asimismo en el cuerpo de Cristo no hay miembro, ni órgano, ni una mínima parte que no cumpla una función específica y particular, conectada con el resto del cuerpo por las coyunturas y sujeto todo, en armonía, bajo la autoridad de Cristo, por cabeza.

"Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos."
1 Corintios 12:13-14

Pero a veces sucede que muchos queremos ser boca, mano o pie, que son los más destacables dentro del cuerpo, pero pocos o nadie aspiraría a ser estómago o intestino, que son órganos internos que nadie aprecia, a pesar de que su buen funcionamiento es de vital importancia.

Esto mismo acontecía a los hermanos de Corinto, que buscaban ocupar los ministerios destacables y dejaban de preocuparse por las labores más discretas. Por este motivo  Pablo tuvo que tirar de la analogía con un cuerpo humano, para darse entender por ellos:

"Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso."

"Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro. Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba,"
1 Corintios 12:15-18 y 22-24

Hoy es día de tomarnos esta reflexión como una confrontación personal de modo en que midamos con qué amor estamos apreciando la labor de cada hermano en la iglesia, si es que alabamos al hermano más destacable y tenemos por poco al más discreto. Y de igual manera examinar con qué actitud ejercemos nuestra labor en el cuerpo de Cristo, si cumplimos la función con amor aunque no seamos boca o mano, o si nos hemos buscado otra labor más acorde a nuestra ambición carnal.

Luego, también, aprendamos de los hijos de Isacar para no acomodarnos en nuestra posición en la iglesia y, por ello, claudiquemos sometiéndonos al orgullo propio.

"Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno."
Romanos 12:3
















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ACTITUD VICTORIOSA, 2 Crónicas 20:15-17 Y dijo: Oid, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén , y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: N...