jueves, 14 de octubre de 2021

IDENTIDAD, Deut. 31:10-13


IDENTIDAD, Deuteronomio 31:10-13 

Y les mandó Moisés, diciendo: Al fin de cada siete años, en el año de la remisión, en la fiesta de los tabernáculos, cuando viniere todo Israel a presentarse delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere, leerás esta ley delante de todo Israel a oídos de ellos. Harás congregar al pueblo, varones y mujeres y niños, y tus extranjeros que estuvieren en tus ciudades, para que oigan y aprendan, y teman a Jehová vuestro Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley; y los hijos de ellos que no supieron, oigan, y aprendan a temer a Jehová vuestro Dios todos los días que viviereis sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella.
Deuteronomio 31:10-13 

REFLEXIÓN: 

(Con el paso del tiempo las historias de las naciones se retocan, renegando o alterando de tal manera un acontecimiento pasado que ya no solamente se cambió la historia, sino su propia identidad.) 

Cada nación del mundo tiene una constitución que marca una legislación propia, acorde con su identidad. Cuando la base constitucional cambia, sea para bien o para mal, esto implica una alteración en la memoria histórica, siendo que lo que antes se podía practicar ya no se puede, o viceversa. Implicando un antes y un después en un área específica que a la larga puede trascender a todo un legado cultural, que se irá pormenorizando en su valor histórico según se halle el conflicto entre sus prácticas y la nueva ordenanza constitucional. 

Pero existe una nación en todo el mundo cuya historia no puede ser cambiada, ya que quedó a la vista de todos, plasmada en la palabra de Dios, sus acontecimientos referentes juntamente con su ley, la cual proviene de Dios. 

Y es que Israel es la única patria que aún en medio de la dispersión, deportados, esclavizados o adaptados a otras naciones, ha conseguido mantener un idioma, una cultura y un credo propios. De manera que un judío sito en Rusia puede encontrarse con uno que habita en Zimbabwe, comunicarse y congregarse como si se conocieran de toda la vida, coincidiendo en costumbres e incluso en su alimentación. 

A veces el idioma falla, pero si sus leyes se mantienen, mantienen también su identidad. 

Esto no es mérito de hombre, porque él mismo tiene alterada su percepción del bien y del mal, y esto le influye en alterar también su historia, amoldándola a un nuevo sistema legal acorde a su estilo de vida. 

Sino que Dios ha hecho preservar Su palabra en el pasar de los tiempos: "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán." (Mt. 24:35). 

Así que por ordenanza de Dios, el pueblo se tendría que reunir al completo cada siete años en un acto de conmemoración de la Ley, citando uno a uno los mandatos, por si acaso existiera alguien que pudiera decir "a mí nadie me habló de ésto". 

APLICACIÓN: 

La mala memoria del ser humano no radica en su incapacidad por memorizar, sino en su selectividad en lo que retiene en su memoria. 

Sabiendo esto Dios, en Su gran misericordia, se ha hecho accesible al hombre a través de Su palabra y a través de la manifestación completa de Su deidad en la persona del Hijo, el Señor Jesucristo. 

La Palabra nos mantiene la identidad: quienes somos, de dónde venimos y cuál es nuestro propósito en la vida. 

Y si por la Palabra conocemos que el pecado nos aparta de Dios, es la misma Palabra que nos reconcilia con Él en Cristo, devolviéndonos el título de hijos de Dios que un día perdió Adán, en el fatídico momento en que decidió desobedecer a su Creador. 

Cuando uno ha creído que Jesús es el Señor y lo ha aceptado como Salvador en su corazón, una nueva identidad se posa en él. Y habiendo sido constituído morada del Espíritu Santo desde el primer momento de su conversión, Él va a ser Quien se ocupa de enseñar y recordar el sino que une a todo Cristiano en un mismo cuerpo en Cristo y un mismo sentir en el Espíritu. 

"Os he dicho estas cosas estando con vosotros. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo."
Juan 14:25-27 

Tenemos por regla que si la identidad de  Israel ha sido preservada y continúa siéndolo por voluntad de Dios en Su soberanía, aún en medio de desobediencias, cuánto más la identidad de la iglesia de Cristo, la cual es sellada con el Espíritu Santo de Dios, quien jamás permitirá que nos sea arrebatada. 

Claro, la pregunta del millón, para todo incrédulo es: ¿Y cuál es la identidad del cristiano? 

El cristiano, por gracia de Dios, por medio de la fe en el Señor Jesucristo, es una nueva criatura diferente a lo que fué hasta el momento de su conversión, quedando desligado de toda esclavitud de pecado y puesto en la familia de Dios, Quien ahora es su Padre. 

"Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;"


"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas." 

"Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo." 

(Juan 1:12, 2 Corintios 5:17 y 
Gálatas 4:6-7) 

ACCIÓN: 

Después de esta reflexión, y recordando cuántas veces he escuchado del hermano Samuel Pérez Millos decir, "la identidad del cristiano no trata de hablar de Cristo, sino de vivir a Cristo". 

Al momento afloran en mi memoria estas palabras de Pablo: 

"Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí."
Gálatas 2:20 

Cerraré hoy con una pregunta introspectiva: ¿Cuál es mi identidad? 














miércoles, 13 de octubre de 2021

AFIRMANDO LA BASE, Deut. 31:7-8


AFIRMANDO LA BASE, Deuteronomio 31: 7-8. 

Y llamó Moisés a Josué, y le dijo en presencia de todo Israel: Esfuérzate y anímate; porque tú entrarás con este pueblo a la tierra que juró Jehová a sus padres que les daría, y tú se la harás heredar. Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides.
Deuteronomio 31:7-8 

REFLEXIÓN: 

Las palabras de Moisés caen como losas afirmando la base donde Josué ha de asentar el pie, a su paso hacia la heredad. 

No es fácil, y de entre lo difícil, es lo más complicado, llevar a toda la nación hacia lo desconocido, río de por medio, y conociendo que la tierra que van a poseer se encuentra ocupada. 

Pero Dios ha dado Su palabra, y en ella se encuentra Josué al cargo de la sucesión de Moisés ante una promesa de heredad avalada por Su soberanía, la cual nadie puede hacer frente. 

Esfuerzo y ánimo son dos bastones imprescindibles para andar asegurado en la ruta y para concluir con éxito el recorrido en la no fácil misión que se le ha encomendado. 

Bastones que le evitarán caer en los tropezaderos y los lodazales del temor y la intimidación en el momento en que se tope con el adversario de cara, tratando de amedrentarlo en su aparente superioridad. 

Pero Dios, que es el Creador de todas las cosas, es insuperable y no requiere de un pueblo altamente fortificado para darle  victoria, sino ya la ha dispuesto Él de antemano. 

Fiel es el que promete, verdadera Su palabra. Y el punto de inflexión se llama Josué, el que marcará el cambio del estado de toda una nación que desde Abraham transitó sin sitio fijo para establecerse en la tierra que por Dios les pertenece. 

APLICACIÓN: 

Dios estableció un plan trazado desde antes de la fundación del mundo, el cual se ha ido cumpliendo y se cumplirá en el día en que ha decretado que esto acontezca. 

Por el momento, en una prueba de Su inconmensurable amor para con el hombre, nos ha provisto de la victoria sobre el pecado y la muerte, por medio del Hijo, el Señor Jesucristo, por Su obra redentora en la cruz del Calvario y por Su resurrección al tercer día. Quien, ascendiendo a los cielos y estando a la diestra del Padre, aguarda el día en que ha de volver para finiquitar para siempre toda la maldad, desde Satanás hasta el más mínimo de sus siervos, y desde la gran rebelión celestial hasta el más pequeño pensamiento escondido en la mente humana. 

Esta es una victoria satisfecha, decretada y asegurada en Cristo, la cual a Dios le ha placido poner en las manos de Su iglesia, para la propagación de la misma por medio del evangelio de Jesucristo, para la salvación de las almas. 

Pero no va a ser un camino fácil mientras la acción del maligno aún se esté dando sobre la tierra. Porque el objetivo de Satanás no es librarse de la condenación, ya que el sabe que su sentencia es firme, ni frustrar el plan de Dios, ya que conoce que Él es Omnipotente. Sino privar al hombre de la oportunidad de salvar su alma, arrastrándole consigo al castigo eterno. 

Y para ello le es necesario apocar al máximo la acción del evangelio. Por tanto atacará a su heraldo, que es la iglesia, intentando amedrentarla buscando una aparente superioridad y poniendo toda clase de tropiezos en el camino. 

Pero ya no es Moisés enlosando la firmeza de los pasos de Josué, sino la misma Roca que es Cristo, afirmando la base. 

Y con sus propias palabras alienta a sus discípulos, justo antes del momento en que va a ser llevado a la cruz, donde clavará con él la acción del pecado y de la muerte que se posaba sobre la humanidad. 

"He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo."
Juan 16:32-33 

El Señor les habla de la aflicción que van a encontrar en el mundo,esta es la que proviene de Satanás procurando una iglesia estéril, y asimismo les concluye "confiad", confirmando "yo he vencido al mundo". 

Y continúa Dios en Su palabra alentando a la iglesia: 

"Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió."
Hebreos 10:23 

Por la fe hemos nacido en victoria, por gracia de Dios, en Cristo Jesús. Esta fe es la que nos ha de mantener en la realidad, la cual es la victoria, que nos ha sido dada de antemano. Fiel es el que promete. 

ACCIÓN: 

En Cristo he de saber que mi día a día empieza en victoria y concluye en victoria, y así hasta el día en que me encuentre ante Su presencia. 

Por lo tanto no me queda más que desechar mis inseguridades, desestimar la acción de las adversidades y afirmarme en la Roca. 

Cierto es que me queda aún mucho por aprender, pero sé que el Señor me perfecciona en cada paso. 

Hoy es día de andar con paso firme, en conquista del premio que Dios ya ha preparado de antemano y anunciar la vida en Cristo sin temor al adversario. 

Y recordando esta cita en Efesios: 

"Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas."
Efesios 2:10 

Me reafirmo en la victoria. 

Gracias, Señor, Dios Todopoderoso y Padre Amado, por Tu inconmensurable amor, por darme vida en Cristo a pesar de mis maldades y por hacerme victoriosa en Él aún antes de iniciar un sólo paso. Amado Padre, mi corazón se entristece por tantas veces que me he amedrentado a causa de la más mínima adversidad, entorpeciendo mi caminar y desalentándome en mi cobardía. Te pido perdón por mi falta de fe y además te pido que la aumentes. Me sea aportada también la sabiduría necesaria para sobrellevar la labor del evangelio según la obra que has dispuesto para que yo la cumpla. Tuyo es el poder y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén. 











martes, 12 de octubre de 2021

CONCLUYENDO UNA ETAPA, Deut. 31:1-6.


CONCLUYENDO UNA ETAPA, Deuteronomio 31:1-6. 

Fue Moisés y habló estas palabras a todo Israel, y les dijo: Este día soy de edad de ciento veinte años; no puedo más salir ni entrar; además de esto Jehová me ha dicho: No pasarás este Jordán. Jehová tu Dios, él pasa delante de ti; él destruirá a estas naciones delante de ti, y las heredarás; Josué será el que pasará delante de ti, como Jehová ha dicho. Y hará Jehová con ellos como hizo con Sehón y con Og, reyes de los amorreos, y con su tierra, a quienes destruyó. Y los entregará Jehová delante de vosotros, y haréis con ellos conforme a todo lo que os he mandado. Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará.
Deuteronomio 31:1-6 

REFLEXIÓN: 

Se marcaba el fin de una etapa. El pueblo dejaba la nube de Dios y Su sustento en el desierto, pero pasaban a una etapa mejor. 
Asimismo a Moisés se le cerraba no una, sino dos etapas: su labor pastoral y su propia vida terrenal. 

Luego también le quedó aceptar que en la conclusión de sus pasos no llegaría a pisar la tierra prometida. Sirvió el ejemplo para las postreras generaciones, de manera que se entendiera que la incredulidad hace pagar un costo muy elevado. 

No solamente para los incrédulos, en sí, los encaminados a la perdición , sino incluso para un siervo de su talla, a quien Dios usó de tamaña manera como para tomar el mando de toda una generación errante y rebelde y aún guiar y preparar a sus hijos para la toma de la tierra donde su pie ya no iba a poder llegar. 

Les recuerda, pues , todos los mandamientos, les recopila en la memoria todos los acontecimientos que marcan su identidad como pueblo de Dios y les encamina hacia una nueva etapa instándoles continuamente a mantenerse en santidad, en obediencia a Dios. 

Pasado el tiempo y cerrada la etapa del antiguo pacto hacia uno nuevo en Cristo Jesús, nació la iglesia. Doce fueron los apóstoles y el rezagado, Pablo, los fundamentos, los pilares de los que conformamos el cuerpo de Cristo. 

Pablo tuvo un llamado especial y más concreto con respecto al resto de los apóstoles. Siendo él un aférrimo perseguidor de la iglesia, Saulo se llamaba, el Señor se le presentó justo en una de esas en que se dirigía a por más reos cristianos, de camino a Damasco. Allá Él lo transformó. 

Desde entonces ya no fue más Saulo, sino Pablo, el fiel siervo de Jesucristo, nombrado apóstol a los gentiles, pilar fundamental juntamente con los 12 (contando a Matías, escogido por suertes en el aposento alto). 

Su papel fue fundamental en la cimentación de la iglesia y en su defensa contra las falsas doctrinas, caracterizándose por su ardua lucha contra los judaizantes. 

Pero como a todos, a Pablo le llegaba el final de su etapa. ahora debería reconvenir a otros para la intensa labor pastoral y apologética que se continuaría llevando a cabo tras él, conforme la voluntad de Dios así lo dispuso, y así aconsejó en su segunda carta a Timoteo: 

"Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús. Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros." 

"Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo." 

"Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor." 

"También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos." 

"Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido;" 

"Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida." 

(2 Timoteo 1:13-14, 2:1-3 y 22, 3:1 y 14, y 4:6-8.) 

APLICACIÓN: 

Etapas, y éstas también forman parte en la iglesia, en cada uno de los miembros del cuerpo de Cristo, conforme a su desarrollo en Él y a su crecimiento conforme a la perfección de Cristo. 

Sucede que a veces no queremos dejar atrás una etapa para continuar con la que le sigue, nos aferramos a lo que fue y no nos permitimos seguir madurando, sabiendo que con la madurez se adquiere mayor conocimiento y por ello, mayor responsabilidad en aplicar lo aprendido. 

Por este motivo hubo alguien que tuvo que escribir una carta a los creyentes Hebreos de la dispersión, quienes habiendo creído en Jesús como el Mesías y habiéndolo aceptado por Señor y Salvador, después de haber experimentado el nuevo nacimiento, aún pasaron décadas viviendo conforme a sus antiguas costumbres religiosas, sin molestarse en adquirir mayor conocimiento que lo que pudieron recibir durante su visita a Jerusalén en tiempos en que del aposento alto salió el mensaje de salvación a todos ellos. De estos hermanos Hebreos, el autor de la carta dice lo siguiente, tocante al evangelio : 

"Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír. Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño;"
Hebreos 5:11-13 

ACCIÓN: 

Esta reflexión me lleva a preguntarme qué he aprendido en la Palabra de Dios con respecto a la semana pasada, al mes pasado y al año pasado. También si lo aprendido lo estoy poniendo en práctica o no estoy dejando concluir una etapa para continuar mi crecimiento en Cristo. 

Y para concluir como es debido esta etapa, me tomo por nota el siguiente pasaje: 

"Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús."
Efesios 4:17-21















lunes, 11 de octubre de 2021

DISTINTIVO CREACIONAL: Deut. 30:19-20.


DISTINTIVO CREACIONAL, Deuteronomio 30:19-20. 

"A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar."
Deuteronomio 30:19-20 

REFLEXIÓN: 

(Porque las leyes que Dios pone son irrevocables, toda la creación se sujeta a una ley que la sostiene, mantiene y la hace llevar un curso específico según el propósito de cada elemento.) 

El sol, la luna y las estrellas se sostienen, no por casualidad, sino por la palabra de la potencia de Dios, esta es una ley, una realidad irrevocable, igual que la perfecta voluntad de Dios. 

Conforme a esta ley en que se sujeta toda la creación a su Creador y se somete a Su voluntad, tenemos unas palabras de Jeremías que sentencian el peso y la soberanía de la voluntad de Dios sobre todas las cosas y concretamente en este caso, sobre la nación de Israel: 

"Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Jehová de los ejércitos es su nombre: Si faltaren estas leyes delante de mí, dice Jehová, también la descendencia de Israel faltará para no ser nación delante de mí eternamente."
Jeremías 31:35-36 

Pues Dios lo ha creado todo y lo ha sujetado a unas leyes y a un propósito principal: glorificar al Creador. 

"Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, Y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, Ni es oída su voz. Por toda la tierra salió su voz, Y hasta el extremo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol; Y éste, como esposo que sale de su tálamo, Se alegra cual gigante para correr el camino. De un extremo de los cielos es su salida, Y su curso hasta el término de ellos; Y nada hay que se esconda de su calor."
Salmos 19:1-6 

Los ciclos vitales son leyes: Los animales nacen, crecen, se reproducen y mueren. Leyes también son sus instintos, que los hacen llevar un comportamiento propio en cada especie, un propósito y una coexistencia con el resto de la creación. 

Pero a Dios le plació hacer del hombre Su obra maestra, algo diferente a lo demás, especial y dotado de un distintivo que lo eleva incluso por encima de los ángeles, siendo que el propósito de Dios para con él se lleva a cabo. 

Y es que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios, no del mismo modo que los animales, sino como una obra creacional aparte, especial, a título representativo de Dios sobre la tierra. 

De este modo el hombre venía a sujetarse a una ley superior que la de los animales, no habiendo muerte en él, pues le sostenía la propia vida en el huerto de Edén. Y si los animales están dotados de instintos, el hombre fue dotado de algo superior, que es la capacidad de tomar decisiones por su propia cuenta, su propia voluntad. 

APLICACIÓN: 

El escenario es un huerto plantado por Dios mismo, lleno de vida, el más hermoso y fructífero jardín que jamás han visto nuestros ojos y podamos llegar a imaginar. En medio del huerto un hombre, Adán, el cual lo ha puesto Dios para que disfrute y se enseñoree de todo lo bueno que Dios ha creado. 

Pero Dios conoce que igual que en Lucero pudo hallarse la maldad, en el hombre podría suceder igual, y este al fin acabara rebelándose contra su Creador una vez le hubiera sido dado el trono que Dios tenía pensado darle sobre la tierra. Así que expone dos opciones, la vida y la muerte, y sea Adán el que decida. 

"Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás."
Génesis 2:16-17 

Por nuestra idiosincrasia y naturaleza perecedera podemos ver que la decisión de Adán se decantó por la muerte, queriendo éste saber de más, conoció la realidad de la desgracia que supone vivir apartado de Dios, inevitablemente repelido de Su santidad a causa del pecado. 

Experiencia trascendida de él a toda la humanidad y no sólo eso, sino a toda la creación, por cuanto el pecado la ha teñido de muerte a causa de las maldades del hombre. 

Ahora el cuerpo del hombre se sujetaría a un ciclo simple de vida terrenal: nacer, crecer, reproducirse y morir. Pero su alma continuaría existiendo, ya que él no fue creado como los animales, sino a imagen y semejanza de Dios. 

La gravedad se presenta cuando, al expirar el cuerpo, el alma existe exento de Dios, desarraigado de Él, quien es la fuente de todas las bondades. Siendo pues, la ausencia de Dios, el cúmulo de todo lo que no es Él. 

Por infierno se conoce y así lo dió a conocer Jesús en sus discursos, al lugar de sufrimiento y de ausencia total de Dios, al estado en que queda el alma del condenado, por toda la eternidad. 

Pero Dios en Su misericordia y Su inconmensurable amor para con nosotros, tenía trazado un plan de rescate el cual era antes de la fundación del mundo, de manera que le ofrece al hombre la opción de reconciliarse con Él, por medio de Su Hijo, quien dio su vida en pago por nuestros pecados y por el cual, en Su resurrección y ascensión a la diestra del Padre, hallamos justificación y acceso a la vida eterna en Él. 

Para que Dios Hijo se humanara, naciendo, creciendo y viviendo entre nosotros, para cumplir así el plan de salvación por medio de su sacrificio en la cruz del Calvario, Dios hizo nacer una nación, la hizo suya, la ha mantenido y la mantendrá conforme a su promesa, por cuanto de allí nació el Mesías, el Señor Jesucristo y desde su emplazamiento reinará aquí en la tierra con trono perpetuo y sobre toda la creación. 

Ahora, como antaño, Dios sigue dando al hombre dos opciones: La vida y la muerte. El hombre escoja. 

Esta es la vida: 

Que Dios ha dado a Su Hijo para que, creyendo en Él, tengamos vida eterna. 

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él."
Juan 3:16-17 

Y esta es la muerte: 

"El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas."
Juan 3:18-20 

ACCIÓN: 

Hoy es el día de tomar una decisión y de obrar en consecuencia a ella: ¿Vida o muerte? ¿Salvación en Cristo o perdición por nuestra cuenta? 

Yo escojo la vida, la salvación en Cristo. 

¿Cuál será tu decisión? 

Culmino mi reflexión citando a Job: 

"Yo conozco que todo lo puedes, Y que no hay pensamiento que se esconda de ti. ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía. Oye, te ruego, y hablaré; Te preguntaré, y tú me enseñarás. De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, Y me arrepiento en polvo y ceniza."
Job 42:2-6














domingo, 10 de octubre de 2021

ACCESIBLE Y CERCANO, Deut. 30:11-14


ACCESIBLE Y CERCANO, Deuteronomio 30: 11-14. 

Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos. No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos? Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos? Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas.
Deuteronomio 30:11-14 

REFLEXIÓN: 

Estas palabras suponen una declaración de cercanía y accesibilidad del Creador hacia Su creación más representativa, por cuanto a Su imagen y semejanza fue creado, el hombre. 

Mediante Su palabra ha mostrado Su santidad y el modo en que el hombre pueda llegar a aproximarse a ella por medio de unas concretas instrucciones, expresamente diseñadasa a su medida, conforme a su capacidad natural. 

Y como la obediencia del hombre es difusa, por cuanto es incapaz de no pecar en alguna que otra cuestión, aún sin darse cuenta, Dios valora la intencionalidad sincera, verbal, práctica y testimonial, en la vida de quien busca agradarle. 

Y por si aún de entre ellos hubiera alguien que pudiera decir: "A mí no me informaron de estos mandamientos", a todos en la congregación le es dado el mensaje, no sólo oral, sino también de forma escrita para las futuras generaciones que han de venir tras ellos. 

APLICACIÓN: 

Y tras ellos nació el Mesías, quien supone la finalidad de esta ley que Dios les ha mandado por medio de Moisés y a la cual se sujetaron los que quisieron y se mantuvieron por fe en la promesa, dada de inicio a Abraham y sumando peso en su paso por Judá, David y los profetas. 

Nació el Cristo, Dios hecho hombre, en la persona de Jesús. Quien, naciendo, creciendo y sufriendo como tal, no pecó en ninguna de las maneras. Y en su impecabilidad subió a la cruz a donde le mandaron los principales de Israel, por no querer reconocer a Dios ni aún teniéndolo delante de sus narices. 

En la cruz del calvario se selló la ley y se dió triunfo a la libertad y a la vida, por sobre la esclavitud del pecado y la muerte que hasta el momento habían tenido el  dominio sobre el hombre. 

Y con el triunfo trascendió la ley, de los papiros a los corazones y de lo natural a lo espiritual, de modo que pasa de ser una práctica ceremonial, en vistas a lo que había de llegar, a una vivencia tras el cumplimiento de la misma en Cristo, el autor y consumador de la fe. 

Y es por medio de la fe, que por gracia de Dios llegamos a la salvación del alma, en liberación de la esclavitud del pecado por la vida de Cristo derramada en nuestro lugar, en pago de toda su consecuencia y como justificación delante del Padre. 

Y para explicarlo mejor entre los creyentes sitos en Roma, Pablo se hace uso de lo citado en Deuteronomio 30, para aplicarlo a la salvación por gracia en contraste con el uso de la ley Mosaica: 

"Porque de la justicia que es por la ley Moisés escribe así: El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas. Pero la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo); o, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación."
Romanos 10:5-10 

La maravillosa acción de la confesión de fe que nos es dada por medio de la Palabra de Dios, por el evangelio de la reconciliación en Cristo, hace convertir las almas de muerte a vida, de perdición a salvación... Y este es el mensaje que todo redimido tiene a proclamar, la Palabra de Vida que es Cristo, en la boca y en el corazón, expresión verbal y testimonial que anuncia la luz del Redentor a los perdidos en las tinieblas. 

ACCIÓN: 

La Palabra me confronta llevándome a preguntarme si es que acaso estoy esperando que me llegue algún otro tipo de instrucción, por medio de algo o alguien inconcreto, para yo animarme a obedecer a mi mandato, que es confesar a Cristo al mundo. 

Pues ya me dice claramente el Señor en Su palabra: "Muy cerca de tí está esta Palabra para que la cumplas, en tu boca y en tu corazón." 

Hoy es día de introspección, ¿Qué palabra confiesa mi actitud frente a la vida? ¿Puede el mundo ver a Cristo conforme es mi testimonio? 

Mi reflexión de hoy culmina con las siguientes palabras de nuestro Señor Jesucristo. 

"Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud,sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos."
Mateo 5:13-16













sábado, 9 de octubre de 2021

AMPLIO EN PERDONAR, Deut. 30:1-6.


AMPLIO EN PERDONAR, Deuteronomio 30:1-6

Sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y te arrepintieres en medio de todas las naciones adonde te hubiere arrojado Jehová tu Dios, y te convirtieres a Jehová tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma, entonces Jehová hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido Jehová tu Dios. Aun cuando tus desterrados estuvieren en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá Jehová tu Dios, y de allá te tomará; y te hará volver Jehová tu Dios a la tierra que heredaron tus padres, y será tuya; y te hará bien, y te multiplicará más que a tus padres. Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.
Deuteronomio 30:1-6

REFLEXIÓN:

Después de toda maldición aún hay espacio para la reconciliación.

Mientras que el mundo se hace dioses tiranos en su imaginación, que les obliga a usar de penitencias y castigos físicos diversos, prácticas litúrgicas sin fin... El Único Dios vivo y verdadero es amplio en perdonar. Aún en medio de toda maldición por su arrogante desobediencia, si se diera el caso de que el pueblo clamara y se arrepintiera de forma genuína, Dios lo perdonaría y lo traería de maldición a bendición.

Porque Dios es Fiel y Verdadera es Su palabra, mientras que el hombre viva, va a haber oportunidad de que éste se arrepienta, y Dios lo perdonará.

La clara intención de Dios de perdonar a su pueblo, aún en su plena situación  de rebeldía, resalta conforme Su misericordia se deja ver a través de los profetas que, por medio de las exhortaciones, insta una y otra vez a su arrepentimiento y su restauración:

"Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar."
Isaías 55:6-7

APLICACIÓN:

Nosotros, los creyentes, también estamos instados a practicar la búsqueda del perdón de nuestros pecados de forma cotidiana. No porque no seamos salvos, pues desde el primer momento en que reconocimos a Cristo como nuestro Señor y Salvador, fuimos liberados del yugo del pecado y de la muerte. Sino para la restauración de nuestra comunión con el Padre y de la sujección al Espíritu Santo, por tal de continuar creciendo conforme a la estatura de Cristo.

A veces sucede que nos sentimos tan miserables y avergonzados por habernos dejado caer en desobediencia, que no nos consideramos dignos de acercarnos a Dios, como si Él no nos fuera a escuchar.

Este es un error muy común, pero también muy perjudicial pues, en este modo de pensar, acabamos intentando solucionar el problema por nuestras propias fuerzas, lo cual acaba resultando en una situación aún más grave. Por no hablar de nuestra jactancia al pretender la autosuficiencia para con nuestra restauración.

Y para cuando este conflicto se nos presenta, hallamos que el autor de la carta a los Hebreos nos dejó un par de versículos muy útiles, para retener en la memoria:

"Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro."
Hebreos 4:15-16

ACCIÓN:

Debo reconocer que si me mantengo no es por mi propio mérito, si mi pie se halla posado en el camino de la vida en Cristo es por pura misericordia de Dios, el cual ha sido amplísimo en perdonar para conmigo, y no me refiero antes de conocerlo cuando vivía impíamente, sino aún después de haber saboreado la nueva vida en Cristo con la experiencia del nuevo nacimiento.

Han sido tántas y tan graves mis caídas que puedo decir con pleno conocimiento de causa que Dios interviene de forma muy clara y diligente, tan pronto un creyente se humilla en una situación, de tamaño tropiezo, que no hay manera de que consiga salir de él por sus propias fuerzas.

Hoy puedo alabar a Dios con el corazón abierto de par en par y reconocer en mi vida estas palabras de Jeremías, como si fuesen mías:

"Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad."
Lamentaciones 3:22-23
















viernes, 8 de octubre de 2021

LA VOLUNTAD DE DIOS, Deut. 29:29


LA VOLUNTAD DE DIOS, Deuteronomio 29:29.

Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.
Deuteronomio 29:29

REFLEXIÓN:

(Cuando alguien busca una revelación externa a lo ya revelado, es que no le vale lo revelado.)

Dios es sumamente generoso, pues en su gran misericordia se ha prestado a revelarse al hombre de una forma muy extensa, ofreciéndonos Su palabra.

Escrita por hombres, inspirada por Él, va plasmando de principio a fin el carácter, los atributos, las obras y el plan de Dios para con la humanidad.

Dios es ilimitable en todas Sus cosas. Por lo que da su revelación con medida, según nuestro entendimiento lo pueda asimilar. Y conforme es Su sabiduría, ha tenido a bien que sólo conozcamos una parte de Su voluntad, y esa sea la que obedezcamos, mientras andamos en este mundo.

Dios ha creado al hombre con capacidad de investigar por tal de descubrir y ampliar más su conocimiento.

La tarea se complica cuando las cuestiones a resolver se centran en la mente de Dios.

Insondable, exclusiva y reservada. Por Su magnificencia, no existiendo  Omnisciente igual a Él, Dios mantiene en secreto cosas que jamás podremos llegar a saber, nos reserva el día en que podamos llegar a  conocer lo que nuestra mente natural no puede asimilar en lo corruptible y nos descubre lo relacionado con Su voluntad revelada, por boca de Pablo, y con motivo del nacimiento de la iglesia.

Misterios que los antiguos jamás pudieron llegar ni a imaginar, se revelaron juntamente con la iglesia, otro gran misterio que a Dios le plació reservar hasta que les fue dado el Espíritu Santo a habitar en cada uno de los del aposento alto, diez días después de la ascensión del Señor Jesucristo a la diestra del Padre.

Y para tal menester quiso Dios llamar a Saulo, el perseguidor de Su iglesia.  Presentándosele el Señor de camino a Damasco, lo transformó, hizo de él un hombre nuevo con una nueva identidad en Cristo y con un nuevo nombre atestiguando la evidencia de su nueva vida en Él.

Fue Pablo el escogido por Dios para dar a conocer los misterios tocantes a la iglesia, a los últimos días de ella en la tierra y al papel de Israel durante y después de la estancia de la iglesia en este mundo.

Él mismo dice así, de los misterios de Dios:

"¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén."
Romanos 11:33-36

APLICACIÓN:

Toda revelación ha sido dada y escrita en Su palabra.

Desde Moisés hasta Juan, pasando por el resto de participantes en la Escritura, fueron recibiendo, cada uno en su medida, una dosis de revelación de Dios, conforme a Su voluntad y a la capacidad asimilativa de la mente humana, según su experiencia en este mundo.

Craso error será pensar que las primeras revelaciones y las experiencias vividas de los antiguos que precedieron a la iglesia, no tienen parte ni función para con su edificación y perfeccionamiento. Por ello es que Pablo ha de incidir alentando a una conciliación entre los creyentes judíos y los gentiles habitantes en Roma:

"Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza."
Romanos 15:4

Así que la voluntad de Dios es que obedezcamos a lo revelado, para que en esa obediencia a Él le plazca revelarnos Su gloriosa presencia en la eternidad, según nos ha prometido la vida eterna en Cristo a todo aquel que hemos creído en Su obra redentora en la cruz del Calvario, y lo hemos reconocido como Señor y Salvador nuestro.

Por lo tanto, también  podemos decir que no hay ya más revelación de Dios que la que disponemos a través de Su palabra, y hasta que andemos en Su presencia y toda la creación sea hecha nueva.

Siendo así, tenemos el deber de desechar todo mensaje externo a las Escrituras que sugiera una nueva revelación Divina no descrita en Su Palabra.

En este sentido, Pablo es muy tajante para con los hermanos de Galacia, quienes habían estado prestando oídos a los que seducen con supuestas nuevas revelaciones como si de Dios vinieran, sentenciando tajantemente:

"Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema."
Gálatas 1:6-9

Porque hay que reconocer que quien busca, encuentra. El que busca la voluntad de Dios la halla en Su palabra, mas el que busca otra cosa, va a encontrar alejamiento de Él, persiguiendo un anatema.

ACCIÓN:

He aquí mi disposición a la obediencia. Que, mediante esta lectura y su reflexión, quiero hacer memoria de las veces que he intentado jugar a los detectives, lupa en mano, por tal de descubrir "algo nuevo" de entre las letras de la perfecta, clara y completa palabra de Dios.

¡Jactancia, la mía, de pretender hallar de más, por sobre lo escrito y que aún no he obedecido!

Y si, por si acaso, me vaya a dejar embelesar por aquél que dice ser profeta, sírvame este texto de advertencia y aliento:

"Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad."
Colosenses 2:8-10

Señor, Dios Todopoderoso, y Padre Amado. Gracias por Tu perfecta palabra que me enseña y me confronta para mi corrección y perfeccionamiento en Cristo. Te pido perdón por mi desfachatez al pretender buscar saber de más, cuando aún me queda tanto por asimilar de Tu voluntad revelada, y tanto que obedecer. Padre Amado, sea aumentada mi fe y séame dada la sabiduría necesaria para reconocer Tu voluntad y obedecerla, para que mis pasos sean encaminados cada vez más en el carácter de Cristo. Y como dijo David en uno de sus ruegos: "Enséñame a hacer Tu voluntad, Tu buen Espíritu me guié a tierra de rectitud".
Gracias, Amado Padre celestial, en el nombe de Tu precioso Hijo y mi Señor Jesucristo, amén. 








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