martes, 10 de agosto de 2021

CORTAR POR LO SANO, Deut. 12:2-3.


CORTAR POR LO SANO, Deuteronomio 12:2-3.

Destruiréis enteramente todos los lugares donde las naciones que vosotros heredaréis sirvieron a sus dioses, sobre los montes altos, y sobre los collados, y debajo de todo árbol frondoso. Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y sus imágenes de Asera consumiréis con fuego; y destruiréis las esculturas de sus dioses, y raeréis su nombre de aquel lugar.
Deuteronomio 12:2-3

REFLEXIÓN:

La instrucción es detallada, para que no quede lugar a duda.
La tierra que van a poseer ya es suya por decreto eterno, pero a efectos prácticos, está siendo ocupada por quien no debe  estar ahí, mancillándola con su idolatría y sus costumbres paganas.

Dios manda a cortar por lo sano con respecto a todo vestigio de lo anterior sobre esa tierra.

Solamente de esta manera se asegura una completa santificación del pueblo, no dejando restos de idolatría y costumbres que no tienen que ver con ellos, ya que la identidad que pone Dios sobre Su pueblo no tiene nada que ver con el pecado.

APLICACIÓN:

El ser humano fue creado limpio, acepto a ojos de Dios, por cuanto a Su imagen y semejanza lo creó. De manera que les diferenciaba la esencia, pero en todo lo demás, Adán mostraba una fidedigna expresión de Dios.

La esencia Divina es totalmente Pura, Santa, no hay cabida de nada malo en Dios, ni la posibilidad de haberla, ya que Su misma esencia lo repele.

Pero la esencia humana ya es diferente, pues un ser creado no puede ser igual que su Creador. Entre otros atributos, carece de impecabilidad, únicamente atribuible a Dios, por ende, Adán podría llegar a verse corrompido por el pecado.

Así que la santidad en el hombre debía estar ligada, sí o sí, a un parámetro de conducta marcado por Dios, a modo de mandamiento, que lo mantuviera dentro de lo Divinamente aceptable.

El parámetro estaba marcado por dos sencillas instrucciones: Cumplir con el propósito por el que fue creado y obedecer al mandamiento de no tomar del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal.

Y como la santidad en la esencia humana estaba directamente ligada a su obediencia a Dios, Adán se vió inevitablemente repelido de Su presencia, por la transgresión del mandato. Desterrado del emplazamiento de santidad y pureza para caer en zona de pecado, dolor, enfermedad y muerte.

Desde entonces la maldad del hombre va in cresciendo, pareciendo que el pecado de Adán fuera algo inocente, aunque nada más lejos de la realidad, puesto que el mínimo desliz humano supone una abominación grande a ojos de Dios. Aún así, el ser humano no se conforma con desobedecer un mandato, sino que ha de sumarle mentira, lujuria, homicidio, y todo condimento que agrave el mal, hasta llegar a escandalizarse a sí mismo.

El pecado actúa en el corazón del hombre como un endurecedor, de manera que pueda escandalizar una primera vez, pero en sucesivas ocasiones va siendo cada vez más acepto a sus ojos y a su percepción del bien y del mal, que está cada vez más alterado conforme se acrecenta el número de transgresiones.

Esto nos imposibilita el tener una viva conciencia, además de estar destituidos de la presencia de Dios tras el pecado de Adán.

Pero Dios no ha abandonado al hombre a su suerte, sino que nos ha provisto de rescate a través de Su hijo, quien siendo Dios, se despojó de Su gloria para pagar como hombre por todo el pecado del mundo.

Siendo que Dios es impecable, se hizo maldición por causa del hombre, sufriendo en Sí mismo la ira del Padre y proveyéndonos así de el único modo que tenemos de revertir el efecto del pecado, pasándonos de muerte a vida, a través de la obra redentora en la cruz del Calvario, consumada por el Señor Jesucristo.

Y es en el anuncio del evangelio de Cristo donde Dios actúa en nuestras conciencias por medio del Espíritu Santo, despertándolas para arrepentimiento, para que nosotros podamos decidir en pos de la vida, creyendo en el perdón por medio de Jesús y aceptándolo como Señor y Salvador nuestro.

En el mismo momento en que hemos creído en Cristo, Dios nos saca del estado de muerte en el que se encontraban nuestras almas y nos traslada de nuevo al emplazamiento de vida santa y pura de Dios, de donde nunca debimos de haber caído, poniendo sobre nosotros la identidad de Cristo, que es la que nos justifica delante de Él.

Pero nosotros los humanos seguimos careciendo de impecabilidad, por cuanto somos criaturas sin esencia de Dios, sino de hombre, a pesar de haber sido hechos morada del Espíritu Santo tras la conversión a Cristo.

Así que en mantenimiento de la santidad y en el perfeccionamiento hacia una cada vez más fidedigna imagen de Cristo, Dios nos propone un parámetro de conducta con dos sencillas instrucciones: cumplir con el propósito para el que hemos sido creados y obedecer a sus mandamientos descritos en su Palabra dada a nosotros en la Biblia.

Cierto es que quien ha creído en el Hijo tiene la vida, por tanto, ya no puede perecer en la condena del pecado. Pero tan cierto es, como que nuestra nueva vida en Cristo ha de reflejar Su Santa identidad, y esto conlleva cortar por lo sano, con toda nuestra pecaminosa pasada manera de vivir, y encaminarnos a un cada vez más marcado carácter de Cristo en nuestros pasos diarios.

Y Dios en Su palabra, a través de la carta de Pablo a los Efesios, nos muestra una serie de indicaciones muy precisas y prácticas que nos ayudan a ir desechando todo vestigio del pasado hombre pecaminoso que ha quedado en nosotros tras nuestro rescate de muerte a vida.

"En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad."
Efesios 4:22-24

ACCIÓN:

La lectura y meditación de hoy me confrontan llevándome a preguntar cuántos son los altares que pertenecen a mi vieja identidad pecaminosa, aún por derrivar, dentro de mi corazón.
Me pregunto si estoy pretendiendo llevar una vida cristiana conforme a mi pasada manera de vivir. Y si me parece que es suficiente con haber recibido, por gracia, una nueva identidad en Cristo y que no hace falta cambiar nada de las costumbres que habitaban en mi mente y mi corazón.

Mientras me respondo a mí misma, concluyo la reflexión con estas palabras del Señor Jesucristo:


"Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera, el mismo remiendo nuevo tira de lo viejo, y se hace peor la rotura. Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar."
Marcos 2:21-22

viernes, 6 de agosto de 2021

AL OTRO LADO DEL JORDÁN, Deut. 11:29-32.


AL OTRO LADO DEL JORDÁN, Deut. 11:29-32.

Y cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra a la cual vas para tomarla, pondrás la bendición sobre el monte Gerizim, y la maldición sobre el monte Ebal, los cuales están al otro lado del Jordán, tras el camino del occidente en la tierra del cananeo, que habita en el Arabá frente a Gilgal, junto al encinar de More. Porque vosotros pasáis el Jordán para ir a poseer la tierra que os da Jehová vuestro Dios; y la tomaréis, y habitaréis en ella. Cuidaréis, pues, de cumplir todos los estatutos y decretos que yo presento hoy delante de vosotros.
Deuteronomio 11:29-32

REFLEXIÓN:

Más allá de donde estan ahora, pasado el Jordán, está la tierra prometida, tierra que pisó Abraham, por allá pisaron los patriarcas de las doce tribus, antes de la gran hambruna que los llevó a Egipto.

Tierra poblada por los que no aprecian a Dios ni lo adoran, sino a sus dioses hechos por sus propias manos. Sus prácticas se extienden por el mapa que por decreto Divino ha de pertenecer a Su pueblo.

"Vas para tomarla", dice Moisés, sin titubeo, sin duda... Ir y hacer suyo el terreno, presente como se presente el panorama, porque Dios así lo dictamina.

Y se adelanta el paso que darán, con una instrucción algo peculiar a primera impresión, pero que les servirá, muy mucho, tanto a ellos para afirmarse en su identidad, como para la tierra que hacen suya, extendiendo por do quier las palabras que Dios les ha decretado, para vestirla de ellas.

APLICACIÓN:

Algo muy parecido a lo que se sugiere con el anuncio de las bendiciones en el monte Gerizim y las maldiciones en el monte Ebal, es la expansión del evangelio de Cristo.

La propagación del evangelio es la labor única por la que la iglesia permanece sobre la tierra. Quiero decir que de no haber importancia en el área evangelística, simplemente Dios directamente iría llevándose a su iglesia conforme cada uno de sus miembros se fuera convirtiendo a Cristo, al no tener parte con el príncipe de este mundo. Pero a Dios le ha placido que sea la iglesia la que ocupe esta función específica, como portadora de la luz de Cristo a todas las naciones.

Esta propagación evangelística es anunciada por el Señor Jesucristo a sus discípulos y acatada, no solamente por ellos, sino por cada uno de los miembros de la iglesia, a los cuales se pone Pablo como ejemplo.

"Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra."

"Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno, sino, como está escrito: Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; Y los que nunca han oído de él, entenderán."
(Hechos 1:7-8 y Romanos 15:20-21)

Y este es el evangelio que predica la iglesia de Cristo, juntamente con el anuncio de la bendición a todo aquel que cree y la maldición al que lo rechaza:

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. (...) El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él."
Juan 3:16-21 y 36.

ACCIÓN:

Leo y no me queda más remedio que tomar una determinación, examinándome, preguntándome qué papel estoy jugando como miembro del cuerpo de Cristo, si es que estoy siendo parte de su función o simplemente me mantengo adherida en aprovechamiento de su gracia, buscando mi bien personal.

Cristo es la vida, y todo lo demás parecido a una vida, fuera de Cristo, no es más que un pasar del tiempo hasta una muerte segura y lo que es peor, (ya que el alma permanece y no muere), sufriendo indefinidamente la ausencia de paz y de nada parecido a algo bueno, sino que en condenación eterna que es abandono total de Dios y en consecuencia, de todo lo bueno que procede de Él.

Dirijo pues mi pregunta, a quien lee. ¿Cuál va a ser su decisión? ¿La bendición o la maldición, la vida o la muerte? Recuerde: "Quien cree en el Hijo tiene la vida", esto quiere decir que en el mismo momento de creer, Dios le pasa de muerte a vida, es un acto instantáneo de la obra del Espíritu Santo en usted, de manera que no necesita hacer ya nada más para ser salvo, sino solamente creer en el Señor Jesucristo como único medio de salvación. Evite la ira de Dios, mire, le dedico este último pasaje a modo de reflexión:

"El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento."
2 Pedro 3:9

jueves, 5 de agosto de 2021

PRESENTACIÓN DE OPCIONES, Deut. 11:26-28.


PRESENTACIÓN DE OPCIONES, Deuteronomio 11:26-28.

He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: la bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy, y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido.
Deuteronomio 11:26-28

REFLEXIÓN:

Dios es Soberano, Santo, Justo y Fiel, entre otros de sus atributos y cualidades. Dios determinó hacer al hombre con libertad para escoger dónde dirigir sus pasos, para que el amor que éste profesara por Dios, su sujección y su fidelidad, fueran verdaderos. Salidos de la disposición de su voluntad humana, jamás por imposición.
Y para que conste que Dios no es ningún tirano, como bien dibujan los paganos a sus dioses mitológicos, que siempre buscan el mal del hombre y lo usan como títere desde el Olympo, queda decretado y a total disposición del pueblo la elección, sobre la bendición o la maldición de Dios, que les haya de llegar a sus vidas.

Hay un refrán popular que dice: " El que avisa no es traidor", y nos podemos perder en la cuenta de tantas veces que Dios les advierte, les insta, les avisa, les vuelve a recordar... Y ahora, les plantea de nuevo sus mandatos, de la manera más ilustrada y simple posible, por si es que aún no lo hubieran asimilado, a modo de balanza. Por un extremo la bendición y por el otro la maldición... Y a ellos les toca decidir dónde colocan el peso.

APLICACIÓN:

(La libre elección es la cualidad por excelencia de la cual nos ha dotado Dios, en la que Él no toma parte.)

Cuando Dios creó al hombre, a su imagen y semejanza lo creó.
Como obra creacional especial sobre la tierra, lo dotó de cualidades exclusivas como la inteligencia y la voluntad.

Con la inteligencia se dota al hombre de la capacidad de adquirir conocimiento y ampliarlo de forma teórica y experimental, así como de la capacidad de autoexaminarse y autoevaluarse según los parámetros que estime ejemplares.

Dentro de la voluntad el hombre es dotado de la capacidad de decidir, de la libertad de movimiento y pensamiento, y de la autodeterminación.

Una vez Adán en el huerto del Edén, Dios le brindó el usufructo de  todo lo habido sobre la tierra, aunque le dió una condición: una instrucción que debía recordar para no transgredirla nunca, pues traería consigo la muerte.

Y en conocimiento de la consecuencia que podía traer a su vida la desobediencia a este mandato, Adán pudo escoger entre la vida o la muerte, hacer caso a Dios o a Eva... Y desde entonces la muerte entró al mundo y toda la humanidad se ha visto afectada por la trágica decisión de aquel día en que Eva, siendo engañada tomó del único fruto prohibido de todo el huerto y dió de comer también a Adán, quien accedió libremente. 

Pero Dios, que aparte de Soberano es Onmisciente, conocía que Adán era capaz de caer en desobediencia trayendo consigo la muerte espiritual, que es la  desconexión total con Dios.

Así que antes incluso de la fundación del mundo, Dios trazó Su plan, no solo de reinado sobre la tierra, sino de salvación al hombre, enviando a Su Hijo, que siendo Dios se hizo carne, a morir en remisión por los pecados. Y una vez resucitado y sentado a la diestra del Padre, volverá para acabar con la maldad que a raíz de Adán se desencadenó y va en aumento.

Aunque no afecta a quienes depositan la fe en Cristo pues, por gracia de Dios, a éstos los libera del pecado  y por Su resurrección al tercer día, de la fatal consecuencia que es la muerte.

Así que Dios planta dos opciones delante del hombre, la salvación por medio de Jesucristo o la perdición si prefiere continuar en su vida de pecado. Aunque para que esta elección se lleve a cabo, el hombre debe conocer que tiene estas dos opciones, y por ello Dios ha determinado para la iglesia de Cristo, que esta sea la portadora de Su luz, expandiendo el evangelio por la humanidad para que a toda alma le llegue la oportunidad de aceptar a Cristo.

Y de esta manera lo encomendó el Señor a Sus discípulos justo antes de ascender al Padre:

"Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén."
Mateo 28:18-20

ACCIÓN:

A través de Su Hijo, el Señor Jesucristo, hoy Dios pone delante de nosotros la vida y la muerte, la salvación y la perdición, la redención y el castigo. Por lo que tenemos dos opciones: creer en el Hijo y tener la vida eterna o rechazarlo y continuar bajo la ira de Dios.

Mientras nos decidimos, he aquí un consejo de Pablo:

"Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero."
1 Timoteo 1:15

Y una sentencia del Señor Jesucristo:

"El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él."
Juan 3:36

¿Seremos como Adán, o esta vez escogeremos la vida?

Por mi parte, si usted se ha decidido por la vida, ambos nos veremos disfrutando de la gloria de Dios. Pero si aún no se ha decidido, no se demore, quizá mañana ya sea tarde y acabe sufriendo Su ira por toda la eternidad. 






miércoles, 4 de agosto de 2021

FRUTO DE LA OBEDIENCIA, Deut. 11:22-25.


FRUTO DE LA OBEDIENCIA, Deuteronomio 11:22-25. 

Porque si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos que yo os prescribo para que los cumpláis, y si amareis a Jehová vuestro Dios, andando en todos sus caminos, y siguiéndole a él, Jehová también echará de delante de vosotros a todas estas naciones, y desposeeréis naciones grandes y más poderosas que vosotros. Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie será vuestro; desde el desierto hasta el Líbano, desde el río Eufrates hasta el mar occidental será vuestro territorio. Nadie se sostendrá delante de vosotros; miedo y temor de vosotros pondrá Jehová vuestro Dios sobre toda la tierra que pisareis, como él os ha dicho.
Deuteronomio 11:22-25


REFLEXIÓN: 

(Los recuerdos especiales siempre ocupan un lugar privilegiado en la mente y en el corazón. Son esos recuerdos que se hacen aflorar en cualquier momento y cualquier situación, cuando uno necesita trasladarse a ese emplazamiento que decidimos atesorar en la memoria.) 

Dios dicta y Moisés traslada al pueblo que Sus mandamientos ocupen ese lugar privilegiado, donde su conciencia se choque irremediablemente con ellos cada vez que surja el conflicto que los despierte en la memoria. 

La repetición y el recital de las palabras, harán que éstas se graben como distintivo en el pueblo de Dios, y de allá sólo hay un paso a la obediencia. 

La obediencia trae consigo el fruto de la promesa, que es la tierra que Dios les da por heredad, para evidenciar que ellos no han tenido más que ver en la conquista que la sumisión y la aceptación de la instrucción Divina, siendo Dios el que otorga con Su soberanía y Su potencia. 

APLICACIÓN: 

De igual manera que con los hijos de Israel, la iglesia sólo puede traer fruto a través de la obediencia a Dios, poniéndolo a Él en primer lugar y aceptando toda situación con la confianza de que, al vivir sujetos a Su voluntad, Él es quien la maneja para que de ahí se obtenga el resultado de acuerdo al propósito que Dios tiene para con ella. 

Pablo habla así a los creyentes de Corinto, de cómo ha de ser el tipo de obediencia y de proceder de la iglesia, puesto que habían reducido su fe a la apariencia, juzgando sólo lo exterior y el mérito del hombre, llegando a tachar de carnales al mismo apóstol y a sus colaboradores. 

"Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta."
2 Corintios 10:3-6 

Y a continuación leemos el fruto de la obediencia de Pablo, durante y al finalizar su ministerio. 

"Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras, con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo." 

"He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida." 

(Romanos 15: 18-19 y 2 Timoteo 4:7-8) 

ACCIÓN: 

Hoy es día de dejar de vivir una aparente vida cristiana, para vivir a Cristo en obediencia a Él y en total sometimiento a Su voluntad, y no a nuestras circunstancias terrenales. 

Y concluyo el pensamiento con estas palabras del Señor Jesucristo: 

"Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer."
Juan 15:4-5






martes, 3 de agosto de 2021

TOTAL DEPENDENCIA, Deut.11:10-17.


TOTAL DEPENDENCIA, Deuteronomio 11:10-17.

La tierra a la cual entras para tomarla no es como la tierra de Egipto de donde habéis salido, donde sembrabas tu semilla, y regabas con tu pie, como huerto de hortaliza. La tierra a la cual pasáis para tomarla es tierra de montes y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo; tierra de la cual Jehová tu Dios cuida; siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin. Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma, yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite. Daré también hierba en tu campo para tus ganados; y comerás, y te saciarás. Guardaos, pues, que vuestro corazón no se infatúe, y os apartéis y sirváis a dioses ajenos, y os inclinéis a ellos; y se encienda el furor de Jehová sobre vosotros, y cierre los cielos, y no haya lluvia, ni la tierra dé su fruto, y perezcáis pronto de la buena tierra que os da Jehová.
Deuteronomio 11:10-17

REFLEXIÓN:

No lo dice el hombre sino Dios. Y Moisés  lo comunica al pueblo, para que aprenda a depender de Él.

En Egipto uno dependía de sí mismo, si labraba la tierra ésta sería más fértil, si la sembraba, bien tenía que vigilar por ella y procurarle el regadío necesario, si es que quería obtener una cosecha provechosa.

Mas la tierra que Dios les da por heredad por Él está mantenida, llevando al pueblo a practicar una vida de total dependencia a Él.

Esta situación tampoco les debería ser difícil afrontarla, puesto que han  experimentado una alimentación especial en el desierto jamás conocida antes ni después en la historia de toda la creación, que es la provisión  del maná, para que aprendieran que no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. (Esto lo leemos en el capítulo 8 y versículo 3, de este mismo libro de Deuteronomio).

Pero igual que les sucedió a sus padres, no le es difícil al hombre volverse engreído y vanidoso al saberse provisto por Dios de todo lo necesario. Pues Él les advierte, que tan pronto se levanten ensimismados y dejen de observarle a Él como el Único proveedor en sus vidas, el grifo les será cerrado, las tierras secas, por cuanto hay un sólo Dios, soberano y sustentador, sobre toda la creación.

APLICACIÓN:

El maná del cielo, el pan nuestro de cada día...Si no escatimó ni a Su propio Hijo, cómo no nos dará Dios con Él todas las cosas?

Dependencia total... Es una vida que ya mostró el Señor Jesucristo mientras anduvo en la tierra. "El Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza" mas sin embargo nunca les faltó a sus discípulos nada de lo necesario para la vida y para su labor en el servicio a su Señor durante el discipulado.

Aún así, Jesús les insta sobre este tema, constatando Quién es el que provee de todo lo necesario a los hijos de Dios, para cuando Él ya no esté presente en la tierra entre ellos, en su cuerpo de hombre:

"Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas."
Mateo 6:24-33

ACCIÓN:

Leído este pasaje puedo notar como el rubor de la vergüenza enciende mi rostro, con tan sólo pensar cuantas veces me he inquietado y afanado al verme sin trabajo, o con facturas que pagar, con esas prendas de vestir que apaño a base de zurzidos o con falta de alimento en la despensa... Descuidando por completo el gran milagro de provisión que Dios hace conmigo no entrándome ingreso material alguno y aún así hallar el sustento día a día, en todo lo necesario para la vida y el obrar en Cristo.

Y es cuando mi confianza en Él se fortalece, cuando de repente se abre una oportunidad de trabajo en lo momentáneo y otra de servicio en lo Eterno.

Señor, Dios Todopoderoso y Padre Amado. Te doy las gracias por Tu perfecta palabra que impacta mi vida, penetrando dentro de mi ser y confrontándome por tal de corregir según voy aprendiendo más y más sobre cuál es Tu perfecta y santa voluntad para conmigo. Ahora entiendo que nunca me va a faltar todo lo necesario para que Tu propósito en mí se lleve a cabo, como hija tuya que soy. Y que aquel momento de sequía no se trató de falta de atención por Tu parte sino de mi desfachatez al pretenderme merecedora de tus bienes por mi propio meritaje. Por ello te pido perdón, que aumentes mi fe y que me proveas de la sabiduría necesaria para comprender mi idiosincrasia y la caducidad de las adversidades terrenales, para que no me afecten, sino más bien me enseñen a practicar una vida de total dependencia a Ti. En el nombre de Tu Amado Hijo y mi Señor Jesucristo. Amén.

lunes, 2 de agosto de 2021

A DESPOJARSE DE LO MALO, Deut. 10:15-18.


A DESPOJARSE DE LO MALO, Deut. 10:15-18.

Solamente de tus padres se agradó Jehová para amarlos, y escogió su descendencia después de ellos, a vosotros, de entre todos los pueblos, como en este día. Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz. Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas, ni toma cohecho; que hace justicia al huérfano y a la viuda; que ama también al extranjero dándole pan y vestido.
Deuteronomio 10:15-18

REFLEXIÓN:

Han de estar agradecidos de que Dios haya decidido amar especialmente a este pueblo y no a otro, distinguiéndolo así del resto del mundo.
Pero han de despojarse de lo malo y prestar atención a Dios, abrir sus oídos a Él, dejar su terquedad, el orgullo y egoísmo del cual se caracterizaron sus padres.
Porque Dios con toda Su majestuosidad y Su potencia no olvida a los necesitados ni pormenoriza a nadie en acepción de personas, toda alma es igual ante Sus ojos.
Esas cualidades espera que imite su pueblo.
Así es Dios, que compagina simultáneamente Su grandeza, potencia y portento con su amor, justicia y misericordia.

APLICACIÓN:

Cuando alguien aprueba lo malo en su vida y busca su propio bien, se torna necio, embotándose su mente de manera que no entiende la verdad, y ni aún se le explique, no la quiere entender.

La mirada del necio se dirige hacia sí mismo, de manera que fácilmente va a caer en cualquier trampa o deslizadero, ya que no vé venir el peligro.

Es por eso que Dios en Su palabra es extenso en advertirnos sobre el mal que nos acarrea aprobar el pecado en nuestro hogar o en nuestro círculo de confianza, puesto que aprobándolo nos hacemos partícipes de él, embotamos nuestro entendimiento y corremos el riesgo de insensibilizarnos contra lo malo, admitiéndolo como algo bueno para nosotros.

Siendo que adquirimos un nuevo nombre en Cristo Jesús, cuando creímos en Él y se nos fueron perdonados los pecados y dada la esperanza de una vida eterna con Él, Dios demanda de nosotros que imitemos Su carácter, desechemos todo lo malo que aún está por eliminar y seamos prestos a Su voluntad y no a los deseos de la carne.

"Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a símismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias. Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. No seáis, pues, partícipes con ellos."
Efesios 5:1-7


Todos los cristianos tenemos mayor o menor trato con incrédulos. Ya sea a nivel amistoso, laboral, familiar o social, existen situaciones en las que nos podemos ver comprometidos, pues no se adecuen a una vida de fe conforme a la voluntad de Dios, y nos involucren en cierto modo en el pecado del otro.

ACCIÓN:

Hoy debemos practicar la determinación, siendo tajantes contra todo lo malo que se nos ofrece o se practica ante nuestros ojos o incluso en nuestros propios hogares, no participando y desaprobando esa práctica en nuestra presencia.

¿Qué puede suceder? ¿Que perdamos una amistad mundana, que acabemos siendo blanco de burlas o descrédito en el ámbito laboral, que se enoje nuestro hijo o un familiar cercano por mantener nuestra identidad sin querer contaminarnos de su pecado?

Hermano o hermana, si usted tiene hijos en edad adulta o adolescente viviendo bajo su techo, y éstos no están comportándose conforme al vivir cristiano, sino que se usan de fornicaciones, drogas, maledicencias y demás prácticas pecaminosas, hoy es día de ser tajantes con ellos, prohibiendo por completo que toda esa inmundicia pecaminosa entre en su casa.

De lo contrario, usted está involucrándose cada día con él, contando como partícipe de ese pecado, situación que va a impedir que siga creciendo espiritualmente, y más bien le va a mantener estancado, infructuoso en la obra del Señor y falto de entendimiento de Su palabra.

Y un último versículo a modo de apunte, para concluir este pensamiento:

"Como quien liga la piedra en la honda, Así hace el que da honra al necio."
Proverbios 26:8




domingo, 1 de agosto de 2021

RENOVADO Y ASIMILADO, Deut. 10:1-5


RENOVADO Y ASIMILADO, Deuteronomio 10:1-5

En aquel tiempo Jehová me dijo: Lábrate dos tablas de piedra como las primeras, y sube a mí al monte, y hazte un arca de madera; y escribiré en aquellas tablas las palabras que estaban en las primeras tablas que quebraste; y las pondrás en el arca. E hice un arca de madera de acacia, y labré dos tablas de piedra como las primeras, y subí al monte con las dos tablas en mi mano. Y escribió en las tablas conforme a la primera escritura, los diez mandamientos que Jehová os había hablado en el monte de en medio del fuego, el día de la asamblea; y me las dio Jehová. Y volví y descendí del monte, y puse las tablas en el arca que había hecho; y allí están, como Jehová me mandó.
Deuteronomio 10:1-5

REFLEXIÓN:

Gracias a Dios, en Su misericordia y paciencia para con el hombre, le permite a Moisés una segunda oportunidad de recibir los Diez mandamientos grabados en las primeras tablas de piedra. Tablas que dejó caer Moisés, quebrándolas, ante la abominable escena del pueblo adorando una imagen de fundición, con Aarón como artífice de esta, en obediencia a la petición de ellos.

Pero esta vez va a tener que labrarlas primero. No cualquier tabla, sino tal y como el modelo anterior, y en añadidura, un arca de madera donde colocarlas dentro una vez grabadas por Dios mismo.

APLICACIÓN:

La Ley dada por Dios a Moisés tenía la  función exclusiva de dirigirnos a Cristo: Sus leyes y preceptos, las ceremonias, el Tabernáculo... Todo estaba orientado a Él.

Una vez ya vino el Señor en calidad de siervo a ofrecerse a Sí mismo por nosotros en la cruz del calvario, todo fue consumado, la Ley de Moisés quedó obsoleta, y aunque aún el pueblo judío la tiene por obra (según en lo que puedan obrar, ya que las ordenanzas concernientes al Templo no pueden llevarlas a cabo, por falta de este), está próxima a desaparecer, por cuanto cada vez estamos más cerca de la segunda venida del Señor a la tierra, esta vez ya no como siervo, sino como Rey de reyes y Señor de señores.

Si la primera Ley, grabada en piedra, mandó guardarla Dios en un arca de madera para su preservación y memoria, la segunda Ley es grabada en los corazones de los hombres, aquellos que han llegado al conocimiento del evangelio, y creyendo en el Señor Jesucristo como único medio de pago en remisión de sus pecados, han sido renovados en el Espíritu Santo recibiendo una vida nueva, una seguridad eterna de salvación y la Ley de Cristo grabada en sus corazones, la cual es el amor.

Sobre esto ya profetizó Jeremías para con el pueblo de Dios. El anuncio de un nuevo pacto, el cual se da cumplimiento primeramente con la iglesia de Cristo, puesto que la nación de Israel rechazó al Mesías teniéndolo delante de sus narices, y posteriormente a los judíos que reconocerán a Cristo durante la gran tribulación.

"Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado."
Jeremías 31:33-34

E incidía Pablo, como advertencia a todo aquél que pretendía observar la Ley de Moisés como mayor a la de Cristo:

"Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica. Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu?
(...)
Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará. Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor."
2 Corintios 3:4-8 y 15-18

Así que ahora los creyentes, como portadores de la Ley de Cristo, somos arcas andantes y libros abiertos dispuestos a ser leídos por el mundo, por tal de que por nuestro testimonio de vida en Cristo, muchos puedan alcanzar la misma gracia.

ACCIÓN:

Grande es el privilegio, y mayor la responsabilidad de que mi vida, expuesta como libro abierto al mundo, exprese a Cristo y no a mi pasada forma de vivir.

Me queda pues, asimilar la Ley que ha puesto Dios en mi corazón, en Cristo Jesús, la cual me guía el Espíritu Santo a cumplirla, que es el amor.

Un amor no como el mundo lo conoce, sino el amor de Dios en Cristo, que es incondicional, por cuanto a través de su muerte nos liberó del pecado y habiendo resucitado nos proveyó de vida eterna.

Señor, Dios Todopoderoso y Padre Amado, te doy gracias por Tu perfecta palabra que me alienta, me instruye pero sobretodo me confronta, a fin de desechar lo malo que hay en mí, por tal de ir pareciéndome cada vez más a Cristo. Mi corazón se avergüenza al pensar qué estará leyendo el mundo tocante a mi testimonio, como libro expuesto hacia ellos, con respecto a Tu Santo nombre y a Tu oferta de reconciliación en Cristo.
Amado Padre celestial, te pido perdón por mi falta de fortaleza, reconozco que necesito de tu ayuda para afrontar las dificultades que se me presentan en el día a día y aumenta mi fe, para continuar con el entusiasmo con el que inicié mi andadura en Tu perfecto camino de la verdad, el amor y la vida que es en Cristo Jesús, mi Señor y Salvador. En el nombre de Tu amado Hijo, mi Señor Jesucristo, te lo pido. Amén. 







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