martes, 18 de octubre de 2022

EL VERDADERO ENEMIGO, 2 Crónicas 11:1-10

EL VERDADERO ENEMIGO, 2 Crónicas 11:1-10

Y habitó Roboam en Jerusalén , y edificó ciudades para fortificar a Judá. Edificó a Belén, Etam, Tecoa, Bet-sur, Soco, Adulam, Gat, Maresa, Zif, Adoraim, Laquis, Azeca, Sora, Ajalón, y Hebrón, que eran ciudades fortificadas de Judá y Benjamín.
2 Crónicas 11:5-10

Iniciamos la lectura del capítulo once, donde continuamos sabiendo algo más sobre el reinado de Roboam, en el estreno de un Israel dividido en dos reinos.

El regusto amargo por el desplante de las tribus de Israel hacia Judá, con excepción de Benjamín, provocó en Roboam las ganas de pelear contra ellos, por tal de hacerles volver a unirse en un sólo reino.

Entre tanto ya tenía todo planificado, Dios le advirtió:

"Así ha dicho Jehová: No subáis ni peleéis contra vuestros hermanos; vuélvase cada uno a su casa, porque yo he hecho esto."
2 Crónicas 11:4a

Obedeciendo, Roboam se centró, pues, en fortificarse contra futuros ataques enemigos. No pensando en los del norte, como tales, por cuanto eran hermanos, sino fortificando las ciudades más sureñas de su reino.

Roboam conseguía desquitarse de su desavenencia con Jeroboam, centrando su atención en su verdadero enemigo, el cual era Egipto, y no el reino del Norte, que al fin y al cabo continuaba siendo parte del pueblo escogido por Dios, formado por los hijos de Israel, bajo la ley de Moisés y con Abraham por padre.

Ya lo dijo el Señor Jesucristo, cuando los fariseos lo acusaron de echar demonios por Beelzebú:

"Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá."
Mateo 12:25b

¡Cuán deseable sería para las naciones paganas de alrededor que Israel se atacase a sí misma!

Acabaría siendo un banquete en mesa de sus enemigos, comidos fácilmente por ellos a causa de su conflito interno.

A pesar de que la nación acabó dividida en dos reinos, ambas continuarían bajo el amparo del Dios de Israel, bajo la sujección de la ley de Moisés y bajo la misma identidad en Isaac, como hijos legítimos de Abraham.

Además, aunque esta separación acentuaría la consagración del linaje de Judá, escogido para enviar al Mesías prometido desde el tiempo en que Adán pecó, anunciándolo como la simiente de la mujer, el cumplimiento de la promesa alcanzará a todo Israel. Y no solamente a ellos sino que, por medio de ellos, será expandida la gracia de Dios por todas las naciones.

Al tiempo, Dios Hijo se humanó y habitó entre nosotros y, muriendo y resucitando al tercer día, según Su anuncio al pueblo, ascendió a la diestra del Padre y nos envió al Espíritu Santo, para la regeneración, la santificación y la morada en todo aquel que en Él cree, en virtud de nueva criatura y de receptáculo de vida eterna, en Cristo Jesús.

Nacía pues, tras Su ascensión, la iglesia de Cristo. Gran misterio que tomaba forma como el cuerpo místico del Señor, siendo Él la cabeza y cada creyente, sus miembros.

Miembros no solamente judíos, sino de toda lengua, tribu y nación, unidos en un mismo Espíritu, sintiendo y proclamando todos la misma cosa: el amor de Cristo y Su evangelio de salvación.

En los inicios de la iglesia, su diversidad de razas y culturas fue muy difícil de asimilar, sobretodo por los creyentes judíos, a quienes les tocaba derribar todo el rechazo contra los gentiles que heredaron de generación en generación y desde la confirmación de Israel como un pueblo consagrado a Dios.

A causa de esta desavenencia existía un conflicto interno en la iglesia sita en Roma, que hizo necesario que Pablo les escribiese una carta, por tal de apaciguar las antipatías entre los creyentes judíos y los gentiles.

"Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios."
Romanos 15:5-7

Un llamado a la unidad en un mismo sentir, por el bien del objetivo común, según la voluntad de Dios, de que Su gracia sea esparcida por todo el mundo y sea glorificado en Cristo desde todas las naciones de la tierra.

Porque así lo ordenó el Señor, primeramente a Sus discípulos:

"Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén."
Mateo 28:19-20

Y confirmándolo después a Pablo:

"Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, A fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra."
Hechos 13:47

Desde el inicio de la iglesia Satanás busca sembrar discordia entre los hermanos, intentando crear un conflicto tal, que el cuerpo de Cristo acabe atacándose a sí mismo y, por ende, llevado a su autodestrucción.

Sabemos por medio de la Palabra que esto no va a acontecer. Pero también sabemos que, a lo largo de la historia y por las limitaciones de la comprensión humana, se han ido dando diferentes grupos denominacionales dentro del cristianismo. Que lejos de fortalecer las coyunturas del cuerpo de Cristo, las fisura. De modo que hay cristianos que tratan con mayor dureza y antipatía a sus propios hermanos en Cristo que a los no creyentes, por el tema denominacional.

Disputas contra las que Pablo también tuvo que lidiar, en este caso, en la iglesia de Corinto:

"Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo. ¿Acaso está dividido Cristo?"
1 Corintios 1:12-13a

Roboam veía que las diez tribus separadas del reino de Judá serían un problema a largo plazo, y quiso luchar por volver a ser de nuevo la nación unida que regentó su padre. Pero él consiguió vencer esa animadversión y ocuparse en la defensa contra el que era su verdadero enemigo: Egipto.

Del mismo modo nos toca pasar por alto las diferencias doctrinales entre hermanos con los que compartimos la misma fe sin que afecte en lo básico al fundamento en Cristo. 

No demos más lugar al verdadero enemigo, generando conflictos internos que nos debilitan y descentran de nuestro principal objetivo.

Hoy es día de escuchar la voz del Señor, en boca de Juan diciendo:

"Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano."
1 Juan 4:21



















domingo, 16 de octubre de 2022

LA RUPTURA ANUNCIADA, 2 Crónicas 10

LA RUPTURA ANUNCIADA, 2 Crónicas 10

"Mas él, dejando el consejo que le dieron los ancianos, tomó consejo con los jóvenes que se habían criado con él, y que estaban a su servicio;"

"Y les respondió el rey ásperamente; pues dejó el rey Roboam el consejo de los ancianos, Y les habló conforme al consejo de los jóvenes, diciendo: Mi padre hizo pesado vuestro yugo, pero yo añadiré a vuestro yugo: mi padre os castigó con azotes, mas yo con escorpiones."
2 Crónicas 10:8, 13 y 14. 

El capítulo diez del segundo libro de Crónicas nos habla de Roboam, el sucesor de Salomón después de que este muriera.

En ese entonces estaba Jeroboam exiliado en Egipto, porque se le había profetizado que reinaría sobre diez de las doce tribus de Israel, y a causa de ello Salomón ordenó eliminarlo.

"Y tomando Ahías la capa nueva que tenía sobre sí, la rompió en doce pedazos, y dijo a Jeroboam: Toma para ti los diez pedazos; porque así dijo Jehová Dios de Israel: He aquí que yo rompo el reino de la mano de Salomón, y a ti te daré diez tribus; y él tendrá una tribu por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusalén, ciudad que yo he elegido de todas las tribus de Israel."

"Por esto Salomón procuró matar a Jeroboam, pero Jeroboam se levantó y huyó a Egipto, a Sisac rey de Egipto, y estuvo en Egipto hasta la muerte de Salomón."
1 Reyes 11:30-32 y 40

Jeroboam vendría a ser el artífice de la separación de Israel en dos reinos, no por él, sino por Dios, a causa de la caída de Salomón en la idolatría.

Sucedió pues que, muriendo Salomón y siendo nombrado Roboam, su hijo, en sucesión al trono, este hecho no fue bien acogido por Jeroboam ni por todo aquel al que le llegara el anuncio de lo que le profetizó Ahías, simpatizantes de Jeroboam a quienes, además, Salomón gravó unos altos impuestos para impedir que organizaran una revuelta en su reino.

Vuelto Jeroboam y según nos relata el cronista, la ruptura anunciada iba a darse sí o sí, al tratarse de algo que Dios ya había dispuesto por la traición de Salomón. Pero podría haberse dado de forma pacífica si Roboam hubiera atendido a los ancianos.

Mas como lo que le propusieron éstos no se ajustaba a su carácter, fue a escuchar a sus amigos, más jóvenes y acordes a sus pensamientos, desencadenando, con su despotismo y arrogancia, una serie de conflictos entre los dos reinos, que se irán sucediendo hasta la caída del reino del norte por manos asirias. 

Roboam fue el protagonista de la ruptura anunciada de Israel, y su separación en dos reinos. En su mano estuvo tomar el consejo de los ancianos, que lo encaminaban a mostrar humildad por tal de evitar conflictos. Pero se decantó por escuchar a sus amigos jóvenes, inexpertos, orgullosos y sedientos de poder.

En la palabra de Dios tenemos el sabio consejo, el cual también nos es dado por los siervos de Dios fieles a ella y que sirven al cuerpo de Cristo como ancianos, en la exposición de las Escrituras, la enseñanza y la consejería pastoral.

Generalmente la Palabra de Dios obra confrontando los corazones de quien la recibe, y esto no suele gustarnos cuando buscamos un consejo afín a nuestra carne.

¿Cuántas veces hemos declinado buscar el consejo pastoral para echar mano de algún hermano cercano, que nos acabe aconsejando según nos interesa?

Cuando seguimos un mal consejo nuestra paz se torna conflicto, provocando un choque entre nuestra voluntad humana y la del Espíritu, que, si no corregimos a tiempo, podrá afectarnos al resto de la vida de fe en Cristo, durante nuestra estancia en este mundo.

Asimismo, ¿cuántas veces hemos aconsejado a hermanos, no siendo nosotros ancianos ni estando preparados, y aún habiéndolo hecho con la mejor de las intenciones, el tiempo nos ha enseñado que nuestro consejo no era conforme a la palabra de Dios?

Hoy es día de dejar las vergüenzas y el orgullo, y aceptar la palabra sabia en nuestras vidas.

"El que anda con sabios, sabio será; Mas el que se junta con necios será quebrantado."
Proverbios 13:20





















sábado, 15 de octubre de 2022

EXCESOS, 2 Crónicas 9:22-28

EXCESOS, 2 Crónicas 9:22-28

"Y excedió el rey Salomón a todos los reyes de la tierra en riqueza y en sabiduría."

"Y acumuló el rey plata en Jerusalén como piedras, y cedros como los cabrahigos de la Sefela en abundancia. Traían también caballos para Salomón, de Egipto y de todos los países."
2 Crónicas 9:22, 27-28

Ultimando el relato de la vida y obras de Salomón recopiladas por el cronista, se ofrece una pequeña pincelada de la grandeza de su reino en cuanto a poder y riquezas.

Se nombra que su trono fue el más portentoso habido jamás entre los reinos de la tierra, realizado en marfil y bañado de oro puro, con seis gradas, un estrado de oro y dos leones por grada y trono, uno en cada lado.

Luego comenta que su riqueza fue tal que hizo que la plata fuese tan común en su reino como las piedras, muy abundantes en la zona. Así como los cedros, que los hizo tan abundantes como los cabrahigos, que son los sicóromos, muy prolíficos en la llanura de la región.

En cierto modo relacionamos que todas las riquezas de Salomón fueron producto de la buena gestión de su reinado, a causa de su sabiduría, dada por Dios.

La mayor riqueza de Salomón residía en su sabiduría, no suya propia, sino otorgada por Dios en respuesta de su petición, al inicio de su reinado.

Todo lo demás, la abundancia de lo material, viene a ser el fruto de un reino gobernado sabiamente.

El hombre fue creado y puesto por Dios en medio del más abundante, bello y fértil huerto, en Edén, de donde no debió salir nunca. Es por eso que, por defecto, va a buscar siempre abundar en sus bienes materiales. No es malo abundar en ellos, si se administran bien y se tiene un corazón generoso. El problema está en que de la abundancia al exceso hay un paso muy corto, pero el suficiente para peligrar en la integridad moral de quien lo posee.

Dios dejó mandato expreso para quien fuera rey en Israel, en cuanto a ostentar para sí de más.

"Pero él no aumentará para sí caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto con el fin de aumentar caballos; porque Jehová os ha dicho: No volváis nunca por este camino. Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe; ni plata ni oro amontonará para sí en abundancia."
Deuteronomio 17:16-17

Y aunque el cronista sólo fue inspirado a escribir sobre de la riqueza y los caballos del rey Salomón, por la lectura Bíblica sabemos que se le contó un grosso modo  de mil mujeres, entre esposas y concubinas.

Tal exceso envaneció su corazón, desviándolo en pos de los tantos ídolos que veneraban sus tantas mujeres.

Pero como el mismo Salomón escribe:

"Aún hay esperanza para todo aquel que está entre los vivos; porque mejor es perro vivo que león muerto."
Eclesiastés 9:4

Aún pudo volver a Dios y ser restaurado de todo aquél exceso que desvió su corazón.

El ser humano es terco a causa del pecado que le conduce a hacer el mal. Tan terco que a menudo le es necesario aprender a base de palos.

Salomón aprendió a tener más miramiento con respecto a los excesos en la etapa final de su vida, a causa de su grave caída en idolatría.

Y en la actualidad podemos disfrutar de versos que dejó plasmados con respecto a los excesos.

"Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario; No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios."
Proverbios 30:8-9

El pan necesario, ni más ni menos, para no ensoberbecerse en la abundancia de las riquezas y no rebelarse en la angustia de la escasez.

Sobre tales extremos también escribió Pablo, desde la aceptación y el contentamiento.

"No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece."
Filipenses 4:11-13

Mandamiento de Dios es no codiciar los bienes ajenos. Y menos los que somos de Cristo que, como tal, gozamos de un más abundante tesoro que Adán, como beneficiarios de la vida eterna en Cristo Jesús. El cual es, indiscutiblemente, la mayor de las riquezas que jamás podrá obtener el hombre.

Llega el momento de mirar hacia nuestro nivel de contentamiento y fidelidad a Dios, en nuestro diario vivir.

Hoy es día de buscar aquel exceso que nos está impidiendo mantener una relación más cercana con nuestro Señor y Salvador personal.

¡Qué más quisiéramos, algunos, que nuestro exceso se tratara de tanta riqueza, como la de Salomón! No siendo el caso, podemos estar excediéndonos en otras áreas, como lo son las redes sociales, la televisión o el ocio... O quizá nuestro exceso se llame trabajo, deporte o estudios...

El mayor tesoro y la más impresionante riqueza que tenemos se llama Cristo y, por más que crezcamos en Él, jamás lo tendremos en exceso.

Y si por si acaso nos abordara la inseguridad y el desasosiego a causa de nuestras carencias o necesidades materiales, tengamos en nuestro corazón estas palabras de Pablo, y demos gracias a Dios por adoptarnos como sus hijos.

"Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto."
1 Timoteo 6:6-8
















jueves, 13 de octubre de 2022

UN CORAZÓN GENEROSO, 2 Crónicas 9:12

UN CORAZÓN GENEROSO, 2 Crónicas 9:12

Y el rey Salomón dio a la reina de Sabá todo lo que ella quiso y le pidió, más de lo que ella había traído al rey. Después ella se volvió y se fue a su tierra con sus siervos.
2 Crónicas 9:12

Tras un tiempo de largas conversaciones intercambiando las dudas de la una por las respuestas del otro, llegaba el momento en que la reina de Sabá se volvía a su tierra.

Y el cronista es inspirado a plasmar también este acontecimiento, haciendo constar los presentes habidos entre los dos.

La reina de Sabá no vino de vacío, sino que trajo unas arcas bien llenas para el rey. Presentes no solamente correspondidos por él. Sino que, además, superando de largo todo lo que ella quiso y pidió.

Estas letras nos retratan un rey sabio, temeroso de Dios, amplio en riquezas y en poder político y social, pero, ante todo, con un corazón generoso.

La generosidad es un valor propiamente Cristiano, por cuanto no hay mayor acto de generosidad que la del Hijo dándose a Sí mismo por nosotros en la cruz del Calvario.

Y este es el mayor acto de amor que ha habido en todos los tiempos:

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él."
Juan 3:16-17

Cuando Jesús, que es Dios Hijo, se hizo hombre y habitó entre nosotros, ocupó aproximadamente tres años y algo más de tiempo en Su ministerio evangelístico.

Durante este tiempo mostró las señales que acreditaban Su deidad y confirmaban la promesa del Mesías en Su persona. También impartía enseñanzas a quienes le seguían, con respecto al reino de Dios y a la corrección de los mandamientos dados a Moisés, interpretación de los cuales, se fue degenerando por la ambición de los representantes de Israel, asimismo sirvió de ejemplo de vida a todo discípulo suyo, tal como Él invitara:

"Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;"
Mateo 11:29

Y con su "aprended de mí" invitaba a sus escuchantes a ser como Él. Generosa invitación sólo posible tomando Su vida, la que derramara en el Gólgota hasta la última gota de Su sangre.

Una vida eterna, la suya, dada en abundancia a todo aquel que en Él cree y, arrepentido, se aferra a Su perdón y a la nueva identidad que le es dada como hijo de Dios por el bautismo del Espíritu Santo, morando en cada creyente y sellándolo en un sólo cuerpo del cual Cristo es cabeza.

Así es que, sin merecer otra cosa que no sea la muerte, por nuestra naturaleza caída desde Adán, Jesús toma nuestra condenación y la hace suya por amor. Martilleante, la condena toma parte de cada clavo, en la cruz del Calvario, mientras traspasa Sus pies y Sus manos.

Entonces un "consumado es" sale de Su boca en Su último aliento, condena saldada y anulada la acción de la muerte.

Jesús murió, fue sepultado y se lloró Su muerte por tres días. Y no hubo un cuarto, pues este fue día de celebración al Cristo resucitado.

No hay mayor regalo que jamás alguien pueda recibir, que Cristo. Que, después de Su ascensión a la diestra del Padre, aún nos haría receptores del regalo del Espíritu Santo, poniendo en cada creyente un corazón nuevo y una nueva identidad, la de Cristo, y con ella, Su carácter.

Ahora, viendo el corazón generoso de Salomón y, aún más, el de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, sólo queda mirar introspectivamente y examinar nuestro corazón, por si acaso no lata en él la misma actitud dadivosa.

A veces nos cuesta abrir las manos para dejar ir de lo nuestro y dárselo a otros. Pero si dejamos de pensar en lo nuestro como de nuestra pertenencia, sino lo que Dios ha permitido que tengamos para la administración de ello, las manos se abrirán generosamente en gratitud a Dios.

No tiene por qué tratarse de algo material, aunque por ahí se empieza, (como Santiago ponía como ejemplo a los que se jactaban de su fe pero no ayudaban al prójimo).

"Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?"
Santiago 2:15-16

También podemos y debemos ser ampliamente generosos en presentar unas manos abiertas y llenas de la gracia de Dios para que alcance a muchos, así como Pedro al cojo sentado ante la puerta llamada "La Hermosa".

"Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios."
Hechos 3:6-9

Recuerdo una frase en una canción secular muy conocida que dice: "Dar solamente aquello que te sobra nunca fue compartir, sino dar limosna." Y aunque el contexto de la canción está ambientado en una ruptura sentimental, la frase es aplicable a cualquier escenario que tenga que ver con un corazón egoísta que intenta aparentar altruismo dando de sí nada más que las migajas del fondo de su bolsillo.

Y la reflexión nos invita al autoexamen, preguntándonos si cerramos las manos para guardarnos las bendiciones para nosotros solos o si las abrimos para que la gracia de Dios llegue al disfrute de quienes nos rodean.

Hoy es día de valorar qué estamos dando de nosotros mismos, como hijos de Dios y por compasión a las almas. Quizá asemejándonos más al generoso corazón de Salomón, (recordando que nosotros recibimos mayor riqueza que él, por el conocimiento de Cristo y morando en nosotros el Espíritu Santo), podamos aspirar a un carácter más afín a Cristo y a la voluntad de nuestro Creador y Proveedor de la vida.

"El hombre de bien tiene misericordia, y presta; Gobierna sus asuntos con juicio, Por lo cual no resbalará jamás; En memoria eterna será el justo. No tendrá temor de malas noticias; Su corazón está firme, confiado en Jehová. Asegurado está su corazón; no temerá, hasta que vea en sus enemigos su deseo. Reparte, da a los pobres; Su justicia permanece para siempre; Su poder será exaltado en gloria."
Salmos 112:5-9




















domingo, 9 de octubre de 2022

CONFIRMADO EN PERSONA, 2 Crónicas 9:5-7

CONFIRMADO EN PERSONA, 2 Crónicas 9:5-7

Y dijo al rey: Verdad es lo que había oído en mi tierra acerca de tus cosas y de tu sabiduría; Mas yo no creía las palabras de ellos, hasta que he venido, y mis ojos han visto: y he aquí que ni aun la mitad de la grandeza de tu sabiduría me había sido dicha; porque tú superas la fama que yo había oído. Bienaventurados tus hombres, y dichosos estos siervos tuyos, que están siempre delante de ti, y oyen tu sabiduría.
2 Crónicas 9:5-7

Continuando con la visita de la reina de Sabá a Salomón, el cronista la describe como sincerándose al rey sobre el escepticismo que la hizo comprobar, con sus propios ojos, si era realmente cierto lo que decían sobre él.

El escepticismo es un recelo personal del que alguien puede echar mano, en defensa de su razonamiento personal, según su entendimiento y en la lógica de su propia experiencia de vida.

La reina de Sabá recibió con escepticismo todo lo que oyó decir sobre ese rey en Israel que supuestamente era tan sabio y destacado de entre los reyes.

El escéptico es incrédulo hasta que se demuestra la veracidad de aquello que su razonamiento humano se negaba a asimilar. Si el acontecimiento el cual ha escuchado, una vez investigado y comprobado personalmente, acaba siendo falso, cerrará el oído al tema para no escucharlo más.

Pero si el escéptico consigue confirmar la veracidad en primera persona, automáticamente todas aquellas dudas que envolvían su mente, desaparecen, y difícilmente podrá debilitarse su fe en aquello que antes le costaba creer.

Cuando alguien nos pregunta sobre algún personaje escéptico en la Biblia, el primer nombre que nos viene a la cabeza es el de Tomás, discípulo de Jesús y uno de los escogidos entre sus doce apóstoles.

Él quedó tan sumamente impactado al ver morir a Jesús en la cruz del Calvario que no conseguía asimilar como cierto el testimonio de Su resurrección y de Su visita física al resto de Sus discípulos.

"Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré."
Juan 20:25

Pudiera ser que en Tomás influenciara el pensamiento propio de los saduceos, que no creían en la resurrección de los muertos. De modo que el haber visto morir a Jesús con sus propios ojos le embotara la fe en aquellas palabras que Jesús dejó en preaviso:

"Es necesario que el Hijo del Hombre padezca muchas cosas, y sea desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer día."
Lucas 9:22

Según la ley judía un testimonio es verídico siempre que haya dos o tres testigos que lo corroboren como tal.

Pero si del sólo testimonio de los hombres dependiera que Tomás creyera en Jesús resucitado, jamás hubiera creído. Los testigos vinieron a hacer una labor similar a la del profeta Juan, anunciar al pueblo lo que Jesús confirmaría en Su ministerio.

Y por supuesto que Tomás creería de ver al Señor resucitado cara a cara, en la próxima ocasión que se presentara entre Sus discípulos. Pero la compasión de Dios por el dolido corazón de Tomás, envuelto en su escepticismo, permitió a éste tocar con sus propias manos las marcas de Su sacrificio, eliminando todo lugar a duda y afianzando su fe para siempre.

Dios, que es Omnisciente, conoce que el corazón del hombre es escéptico de por sí, a causa de su pecado. Por eso, Jesús se hizo con tres testigos de entre sus doce escogidos, para confirmar Su señorío, Su poder y Su gloria.

Jacobo, Pedro y Juan fueron llevados con Él a un monte, el cual llamamos de la transfiguración, porque allá mismo Jesús les manifestó Su cuerpo glorificado, en el centro, entre Moisés y Elías.

Y por boca de estos tres testigos se anunciará la gloria Dios y la vida eterna en Cristo, ante los judíos, y más adelante, ante todo aquel que ha podido acceder y accederá a todo testimonio escrito que aparece en la Biblia y en documentos históricos sobre los inicios de la iglesia primitiva.

La Biblia es la palabra de Dios, viva y eficaz, a través de la que Él se manifiesta de una forma personal a todo aquel que accede a ella, aunque sea con escepticismo, mas con un corazón abierto al conocimiento de Dios y de Sus obras.

También la Biblia es una espada de doble filo, esto es, que tanto afirma la fe de aquel que en ella viene a buscar a Dios o a saldar y confirmar dudas, como endurece y cauteriza la conciencia de quien la utiliza mal, deliberadamente, para engañar y esclavizar a los hombres, así como hiciera Satanás, que es la serpiente antigua, con Eva y como pretendió hacer también con Jesús, tentándole, durante su estancia en el desierto, tergiversando la palabra de Dios.

Esas conciencias cauterizadas vienen a ser la herramienta de Satanás para insuflar el engaño entre la iglesia y hacia aquellos que creen estar cercanos a Dios sin haber accedido siquiera a un conocimiento mínimo de Su palabra y del evangelio de Jesucristo.

Ya desde el primer siglo de la iglesia se manifestó este problema. Que habiéndose infiltrado los falsos conversos entre los cristianos verdaderos, estos se ocupaban de torcer las Escrituras y desviar el mensaje del evangelio por tal de que los creyentes abandonaran la verdadera fe en pos del engaño.

También debemos recordar que, además de las persecuciones por parte de los romanos, la iglesia primitiva sufría del acoso de los judíos, los cuales tenían un altísimo conocimiento Escritural, mas velado por la religiosidad.

En tiempos de la iglesia primitiva la gran mayoría de cristianos vivían dispersos a causa de la fuerte persecución que se sufría en Judea y alrededores. Aunque estos expatriados pudieran llevar una vida algo más relajada lejos de allá, la presencia de sinagogas judías en cada ciudad ponía en peligro su fe, tentados por los religiosos a volver a la ley y a negar a Cristo a cambio de asilo y protección contra los perseguidores romanos.

Le fue necesario a Pedro escribirles una carta para que perseveraran fielmente en la fe, ante todo ese sufrimiento, instándoles a estar preparados para responder en todo momento en defensa del evangelio.

"Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo."
1 Pedro 3:14b-16

A partir de estos versos conocemos la palabra apología, que es la utilizada en griego por el autor original, cuando habla de presentar defensa de la fe. Esa defensa verbal es, pues, la apología, y la apologética cristiana es la ciencia que la estudia a través de la palabra de Dios y prepara a todo creyente contra el escepticismo y los ataques de quienes niegan a Dios.

Es necesario también tener en cuenta esto, que la apologética es un buen recurso para la presentación del evangelio, ya que apela directamente al razonamiento humano. Mas hay una única forma de que el corazón escéptico sea convencido de pecado, que es la obra del Espíritu Santo directamente en la persona.

Del modo en que la reina de Sabá creyó firmemente en la sabiduría de Salomón y en sus proezas, asimismo Tomás desechó toda duda al tocar la llaga del Señor resucitado, el Espíritu Santo conduce a la confirmación inequívoca del evangelio anunciado en todo aquel que lo atiende, despertando su conciencia para el arrepentimiento y la salvación de su alma.

Nosotros creímos por la palabra de Dios y atendimos al llamado del Espíritu Santo. Por tanto, fuimos rescatados y bautizados por Él en el cuerpo de Cristo.

Debemos recordar el milagro que experimentamos en su día, cuando la redención en Cristo nos fue confirmada en persona, aún sin verlo ni tocar siquiera sus llagas, por la acción del Espíritu Santo.

Y este es el testimonio que anunciamos para la salvación de muchos:

"Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero."
1 Timoteo 1:15

Hoy es día de poner nuestro pensamiento y oraciones en todo aquel corazón que recibe con escepticismo nuestro testimonio de vida en  Cristo, para que puedan ser llamados bienaventurados por el mismo Señor Jesucristo, así como la reina de Sabá a los hombres de Salomón, y el Señor a todo aquel que en Él cree:

"Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron."
Juan 20:29



















jueves, 6 de octubre de 2022

UN TESTIMONIO ASOMBROSO, 2 Crónicas 9:3-4

UN TESTIMONIO ASOMBROSO, 2 Crónicas 9:3-4

Y viendo la reina de Sabá la sabiduría de Salomón, y la casa que había edificado, Y las viandas de su mesa, las habitaciones de sus oficiales, el estado de sus criados y los vestidos de ellos, sus maestresalas y sus vestidos, y la escalinata por donde subía a la casa de Jehová, se quedó asombrada.
2 Crónicas 9:1-4

La visita de la reina de Sabá a Salomón es el acontecimiento más recurrido en el guión de cualquier película basada en la vida de este rey.

A esta legendaria mujer se le atribuye popularmente el sobrenombre de sulamita, en suposición de que ella fuera la amada del protagonista en el Cantar de los cantares, escrito por el rey Salomón.

Ella quedó embelesada por la sabiduría del rey y ambos se intercambiaron presentes,  además de las extendidas conversaciones que surgieran entre ellos, por la curiosidad de la reina.

A pesar de que debía de estar más que acostumbrada a entornos más que pudientes, al pertenecer a la realeza, la reina de Sabá quedó envuelta en asombro al ver la sabiduría de Salomón y la esplendidez de sus obras y de su casa.

Estas líneas nos muestran, pues, el asombroso testimonio de un rey obrando según la ley de Dios y con gran sabiduría, dada por Él.

Salomón temía a Dios, y más aún, en cuanto le cayó el peso de la corona sobre su cabeza, recordando los consejos de David, su padre, el día en que fue nombrado para su sucesión.

"Yo sigo el camino de todos en la tierra; esfuérzate, y sé hombre. Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas; para que confirme Jehová la palabra que me habló, diciendo: Si tus hijos guardaren mi camino, andando delante de mí con verdad, de todo su corazón y de toda su alma, jamás, dice, faltará a ti varón en el trono de Israel."
1 Reyes 2:2-4

Y así como escribió Salomón mismo, en el libro de Proverbios, que el principio de la sabiduría es el temor de Jehová, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia, esta fue su petición especial a Dios, el día en que le fue concedida:

"Y se le apareció Jehová a Salomón en Gabaón una noche en sueños, y le dijo Dios: Pide lo que quieras que yo te dé."

"Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?"
1 Reyes 3:5 y 9

Se cumplía, entonces, la afirmación de Santiago en su carta: "Si alguien tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada."

"Y Dios dio a Salomón sabiduría y prudencia muy grandes, y anchura de corazón como la arena que está a la orilla del mar. Era mayor la sabiduría de Salomón que la de todos los orientales, y que toda la sabiduría de los egipcios."
1 Reyes 4:29-30

Durante la lectura Bíblica podemos observar a más personas que asombraron a muchos con su testimonio de vida. Podríamos recordar a José, ante faraón en Egipto, y a Daniel, ante Belsasar en Babilonia, dos varones que llegaron a ostentar un cargo similar al del rey a causa de su fidelidad a Dios y de la sabiduría adquirida por temor a Él.

De hecho, ambos prosperaron en la adversidad de la esclavitud, en medio de un entorno pagano. Por lo que el entorno no es excusa que justifique el interior del corazón de nadie.

Pues si para ellos no hubo excusa, tampoco la hay para nosotros. Porque la fe es la misma que salva antes que ahora. Por cuanto bajo el Antiguo Pacto nadie pudo ser salvo por obras, mas muchos aguardan la resurrección en Cristo porque creyeron en la promesa antes, incluso, de que Jesús naciera.

A veces pecamos de dramáticos, lamentándonos por vivir en este mundo lleno de maldad, como si el caso fuese la causa de descuido en nuestra vida devocional. Que es la que nos alimenta y fortalece la fe, el temor y la fidelidad a Dios, virtudes que hacen reflejar en cada creyente un cada vez más marcado carácter de Cristo, testimonio asombroso y recurso perfecto para llevar Su luz por el mundo.

Por lo que hoy es día de dejar de lamentarnos y de culpar al mundo por nuestro desánimo, afrontar los días aferrándonos con fe a la palabra de Dios y pisando el camino de victoria en victoria.

Y si los quehaceres diarios nos causan malestar o agotamiento, hagámoslos pensando que son para nuestro Padre celestial, quien nos mira de bien cerquita y nos llena de gracia y fuerzas de flaqueza, para el asombro de los demás.

"Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís."
Colosenses 3:23-24






















lunes, 3 de octubre de 2022

TODO PREPARADO , 2 Crónicas 8:14-16

TODO PREPARADO, 2 Crónicas 8:14-16 

Y constituyó los turnos de los sacerdotes en sus oficios, conforme a lo ordenado por David su padre; y los levitas por sus cargos, para que alabasen y ministrasen delante de los sacerdotes, cada cosa en su día; asimismo los porteros por su orden a cada puerta: porque así lo había mandado David, varón de Dios. Y no se apartaron del mandamiento del rey, en cuanto a los sacerdotes y los levitas, y los tesoros, y todo negocio: porque toda la obra de Salomón estaba preparada desde el día en que se pusieron los cimientos de la casa de Jehová hasta que fue terminada, hasta que la casa de Jehová fué acabada totalmente.
2 Crónicas 8:14-16 

A un capítulo de que se concluya el relato del reinado de Salomón desde su inicio en el trono y hasta su muerte, el cronista reitera sobre la previa preparación de toda la obra del templo y la disposición sacerdotal, ya planificada desde el trono de David, su padre. 

Y conforme a esa planificación, así se hizo. Claro que hubo detalles como acabados o diseños puramente decorativos que delataban la participación en la obra de labradores extranjeros, pero todo lo principal fue estrictamente fabricado y colocado según el plan establecido. 

Asimismo como la composición del sacerdocio y sus funciones, meticulosamente organizadas según dispuso el rey David. 

Dios creó al hombre con libertad de escoger pero, como en la obra de Salomón no hubo lugar a la improvisación, en cuanto al plan eterno de salvación Dios no ha dejado cabo suelto. Su plan nunca se va a ver frustrado, decida lo que decida el hombre. 

Dios en Su omnisciencia puede usar la propia elección humana en favor de Su plan, del mismo modo que usó la envidia de los hermanos de José para que éste llegara a gobernar en Egipto para asegurar la subsistencia de Israel en tiempos de hambrunas. 

Tampoco fue nada improvisado que Jesús fuera traicionado y entregado a los romanos para acabar muriendo en la cruz del Calvario, porque precisamente a eso vino a nacer según todo lo indicado por los profetas y en los Salmos. 

Pero a veces pensamos que Dios necesita que le demos "una ayudita" para cumplir Su voluntad decretiva sobre la tierra, cuando lo cierto es que no nos necesita para nada, ya que Él es Todopoderoso. 

Por lo que la realidad es que Él nos permite servirle y hacernos partícipes de Su obra por amor a nosotros, a Sí mismo y para Su gloria y honra. 

En la historia de Israel han habido varios casos registrados en los que alguien pensó estar ayudando a Dios con sus aportes o a causa de su razonamiento humano. Aunque realmente lo que conseguían era, no el efecto contrario, porque a Dios no se le puede frustrar nada, sino añadirle una carga en consecuencia del error humano. 

Y en primer vistazo Bíblico nos puede venir a la mente Sara, quien habiendo escuchado de la promesa de Dios a Abraham sobre su descendencia, y ella siendo anciana y estéril, le pareció que la única forma de que esa promesa se cumpliera era dando su esclava a su marido para que tuviera un hijo con ella ( y de ahí la descendencia prometida). 

Pero Sara se equivocó, pues el niño que nació de su esclava no era quien Dios había prometido, sino un niño que le había de nacer a ella, el cual nació y se llamó Isaac. 

En consecuencia sucedió que del niño nacido de la esclava nacieron doce tribus, pero estas no acordes con la voluntad de Dios, sino que persistiendo el linaje hasta la fecha, perdura la enemistad entre ambos hijos, no poca, sino tan grave como hasta llevada a muerte por la parte Ismaelita. 

Pero no alterará en nada el plan de Dios, del cual se dió cumplimiento una parte y se dará en un poco de tiempo más, el cumplimiento total. 

En lo cumplido, Dios Padre entregó a Su Hijo quien, habiéndose despojado a Sí mismo de Su gloria, vino a nacer como hombre y a vivir como tal, pero sin pecado. 

Y en Su impecabilidad entregóse a muerte por manos romanas en la cruz del Calvario, muerte totalmente planificada desde la eternidad y en calidad de pago por el pecado del hombre. 

Luego de tres días sepultado, resucitó, anulando con ella a la acción de la muerte y abriéndonos el acceso al perdón y a la vida eterna. 

Después de cuarenta días con Sus discípulos y en Su cuerpo resucitado, ascendió a la diestra del Padre, en donde aguarda el momento en que ha de volver en culminación de Su plan eterno, en todo Su poder y Su gloria. 

Mientras tanto, y a los diez días de Su ascensión, nos fue dado el Espíritu Santo a morar en cada creyente, dándose el nacimiento de la iglesia, a quien Dios ha prometido preparar casa y llevarla con Él, haciéndola partícipe en coheredad con el Hijo, para Su gloria y honra eternas. 

Por veinte siglos y dos décadas más, está permaneciendo la iglesia por lumbrera de Cristo al mundo, y permanece mientras va creciendo en número y en la altura de la perfección de Cristo, hasta el día en que el Señor la lleve con Él. 

Y aunque la esperanza late cada vez con más fuerza en el corazón cristiano, el cada vez mayor nivel de maldad sobre la tierra y la incredulidad que impera en cada vez más conciencias embotadas por el egocentrismo, nos tienta a buscar fórmulas con las que dar "una ayudita" a Dios con esto de la exposición del Evangelio, apelando más que a las conciencias, al intelecto o a la distracción del hombre. 

Pero debemos recordar que Dios no depende del hombre para hacer cumplir Su plan sobre la tierra sino que, en Su inconmensurable amor y misericordia, ha permitido que seamos parte de esta obra milagrosa de la salvación, poniéndonos por lumbreras y voceros de Cristo. 

Como lumbreras y voceros, pues, limitémonos a tal, que es llevar la luz de Cristo y expandir Su evangelio, sin "ayuditas", recordando que la obra de convicción de pecado y de regeneración es exclusiva del Espíritu Santo. 

Hoy es día de descansar en el alivio de saber que Dios lo tiene ya todo dispuesto y que pronto todo se cumplirá. 

"estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;"
Filipenses 1:6





















ACTITUD VICTORIOSA, 2 Crónicas 20:15-17

ACTITUD VICTORIOSA, 2 Crónicas 20:15-17 Y dijo: Oid, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén , y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: N...