jueves, 7 de abril de 2022

ELLAS RESALTADAS, 1 Crónicas 4:17-19

ELLAS RESALTADAS, 1 Crónicas 4:17-19

Y los hijos de Esdras: Jeter, Mered, Efer y Jalón; también engendró a María, a Samai y a Isba padre de Estemoa. Y su mujer Jehudaía dio a luz a Jered padre de Gedor, a Heber padre de Soco y a Jecutiel padre de Zanoa. Estos fueron los hijos de Bitia hija de Faraón, con la cual casó Mered. Y los hijos de la mujer de Hodías, hermana de Naham, fueron el padre de Keila garmita, y Estemoa maacateo.
1 Crónicas 4:17-19

Dios creó al hombre y a la mujer en igualdad de importancia con respecto al resto de la creación.

"Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra."
Génesis 1:27 -28

Pero Dios ha marcado un orden específico en cuanto a los menesteres y a las funciones de cada uno, para que sirva el reparto de los roles del hombre y de la mujer dentro de la unión conyugal como ejemplo de sujección de la iglesia para con Cristo, así también como el cuerpo obedece a su cabeza.

Es por eso que la familia es encabezada por el varón y, por tanto, en el general de los registros genealógicos es esperable que sean sus nombres los que adquieran la relevancia histórica, en representación de sus casas.

Aunque parece que el cronista, en esta ocasión, buscó que la atención del pasaje se centrara en las mujeres.

Podría centrarme en el significado de los nombres de estas mujeres, que son importantes, incluso aquellas a las que se ha omitido nombrarlas, para extraer de ahí que la mujer también ha de honrar y glorificar a Dios con su existencia, y no solamente el varón.

Pero me centraré en el propósito del texto, que es genealógico, en el cual registra los descendientes de quienes ellas ejercieron la maternidad.

Se trata de generaciones postexílicas, en las que el entusiasmo por el retorno y por el compromiso de vivir conforme a la voluntad de Dios se habían vuelto a esfumar, y no se reconoce a un líder destacable de esta época, de la altura de Josué.

[No es que el papel de la mujer deba sobresaltar por sobre el del hombre, porque de este modo se estaría infringiendo el orden natural y delegacional entre el hombre y la mujer, según Dios los ha creado.
Pero entendiendo que la mujer juega el rol de ser la ayuda idónea del varón, (no porque esta función se la autoimponga, sino porque su misma naturaleza la lleva a ser así por defecto), ha habido ocasiones en que el varón ha fallado en sus funciones y éstas han tenido que ser ejecutadas por sus esposas o alguna mujer cercana.]

También existen labores sumamente importantes en la obra del Señor en los que la mujer no solamente no está impedida de hacerlas, sino que debe ocuparse de ellas, como el resto de miembros en el cuerpo de Cristo, al tratarse del cometido por excelencia de todo creyente, que es la obra evangelística al mundo y la edificación del cuerpo de Cristo en la iglesia.

Y en este punto se puede comparar el fruto de la labor evangelística con hijos dados a luz por medio del evangelio, del mismo modo que estas mujeres fueron registradas como madres de los suyos.

Porque aunque los linajes eran contados por el nombre del varón, para la reproducción familiar es necesario también la parte que a la mujer le pertoca, que es la concepción y el dar a luz a los hijos.

Asimismo Dios, que es quien da vida al hombre por medio de la fe en el Hijo, el Señor Jesucristo, ha establecido que sea la iglesia el instrumento por el que se lleve a cabo la propagación del evangelio, por tal de hacerla partícipe del milagro de la nueva vida en todo aquel que, recibiendo el mensaje, ha creído y reconocido a Jesús como Señor y Salvador suyo.

Entonces pues, como todos en la iglesia recibimos el cometido de la gran comisión, la cual es la propagación del mensaje de salvación al hombre por medio de Jesucristo, seamos como estas mujeres resaltadas en las crónicas por el fruto de sus vientres, y sea que demos a luz a muchos, para vida eterna, y por la luz de Cristo.

"Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud,sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos."
Mateo 5:14-16



















miércoles, 6 de abril de 2022

EL OBRERO EN SU LUGAR, 1 Crónicas 4:13-14

EL OBRERO EN SU LUGAR, 1 Crónicas 4:13-14

Los hijos de Cenaz: Otoniel y Seraías. Los hijos de Otoniel: Hatat, y Meonotai, el cual engendró a Ofra. Y Seraías engendró a Joab, padre de los habitantes del valle de Carisim, porque fueron artífices.
1 Crónicas 4:13-14

Continuando por la descendencia de Judá, después del paréntesis del cronista, con la enseñanza de Jabes y su oración ejemplar, llegamos a los hijos de Seraías, los artífices.

No trata de que todos éstos fueran hijos naturales de Seraías, sino más bien descendientes, contando él como su  patriarca.

Se dice de ellos que eran los habitantes del valle de Carisim, nombre que significa en español "artesanos" o "artífices", por cuanto no podía ser más explícita la función de quienes allá residían.

Los artífices o artesanos podían trabajar tres materias primas diferentes, como son la piedra, el metal o la madera, según necesidad o abundancia de ellas en la zona a trabajar, que generalmente solía ser la piedra.

El valle de Carisim estaba ubicado en territorio Benjamita. Por lo que vemos que, a pesar de pertenecer a la tribu de Judá, los artífices, por su función, habitaban el terreno Benjamita.

La función del artífice nos sugiere varios sinónimos, por los cuales podemos entender características aplicables tanto a Dios como a los creyentes.

Porque Dios es Artífice, por cuanto es el Creador de todas las cosas, el Artesano de Su obra maestra, que es el hombre, hecho a Su imagen y semejanza, y el Autor de la vida.

Asimismo el que ha creído en el Hijo, el Señor Jesucristo, y ha sido hecho parte de Su iglesia, es artífice, por cuanto viene a ser operario, obrero y menestral en la viña del Señor.

Y como toda viña requiere de una dedicación exclusiva para que el fruto sea bueno y abundante en el momento de la vendimia. Cuanto más no requerirá la viña del Señor, sabiendo que el fruto no es perecedero sino perpetuo, de salvación y vida.

Igualmente, si los artífices de Judá debían habitar en un valle ubicado en Benjamín para ejecutar sus labores, y así como el Señor Jesucristo se despojó de Su gloria para habitar entre los hombres y humillarse hasta lo sumo, por tal de ejecutar Su obra redentora en la cruz del Calvario, ¿cómo podrá, un obrero del Señor, expandir el evangelio de salvación desde el interior de la congregación de los santos, que ya han sido salvos y no necesitan ya de más redención para vida eterna?

Más bien habrá que salir al mundo, desde nuestra consagración, no como para hacer lo que el mundo hace, sino para que la obra pueda ser ejecutada, según se nos ha encomendado.

"Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud,sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos."
Mateo 5:13-16























ORACIÓN EJEMPLAR, 1 Crónicas 4:9-10

ORACIÓN EJEMPLAR,  1 Crónicas 4:9-10

"Y Jabes fue más ilustre que sus hermanos, al cual su madre llamó Jabes, diciendo: Por cuanto lo di a luz en dolor. E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió."
1 Crónicas 4:9-10

Prosiguiendo con la descendencia de Judá desde Fares hasta Sobal, y a las diferentes familias que se fueron formando a partir de él.

Curiosamente, el cronista abre un paréntesis en el registro genealógico para plantar esta enseñanza: La oración ejemplar.

Y es que, sin siquiera plasmar el nombre de sus progenitores, planta en escena a Jabes, diciendo de él que fué el más ilustre de sus hermanos, de los cuales desconocemos cuántos eran y cómo se llamaban.

Hay una pequeña alusión a su madre, de la que el cronista también omite su nombre. Y como le dolió tanto al darle a luz, le puso por nombre ese dolor, que es lo que viene a significar Jabes.

Ningún otro detalle más se sabrá sobre su vida y linaje, ya que toda la historia que le alude abarca tan sólo estos dos versículos, en toda la Biblia.

Y estos versos narran, a modo de anécdota, una muy rica enseñanza de cómo ha de acercarse uno a Dios en oración para que esta sea respondida favorablemente.

Primeramente, Jabes  conoce a quien se dirige en oración, concretamente al Dios de Israel. No dice "al Dios de Jacob, de Isaac y de Abraham", sino que directamente lo nombra como "el Dios de Israel", Aquel que ha hecho de su pueblo una nación, con un nombre, unas leyes y estatutos, y le ha dado unas tierras por heredad.

Seguidamente clama en busca de Su bendición, en reconocimiento de que sólo Dios es el Dador de los bienes.

Luego se centra en su petición principal, la cual es el motivo de esta oración, la ampliación de su territorio.

Después reconoce que de nada le serviría obtener ésto, si no va a tener el amparo Divino, por tanto, pide de Su favor, de Su protección y de Su aliento.

Y finaliza el resumen con la concesión de Dios de todas estas peticiones.

Y he aquí toda la enseñanza. Pero como a los humanos nos cuesta tanto entender, por muy sintético sea el ejemplo, el Señor la desarrolla ante sus discípulos en una forma más extendida, mostrándoles la oración ejemplar, que conocemos como el Padre Nuestro.

"Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén."
Mateo 6:9-13

Pero no se trata de repetir esta oración como un mantra automatizado, puesto que previamente ya lo indicó Cristo:

"Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis."
Mateo 6:7-8

Sirve pues, la oración del Padre Nuestro, de ejemplo de cómo uno debe acercarse a Dios.

Existen muchas citas bíblicas aplicables a la enseñanza de la oración. En unas se incide en la importancia de orar con fe, en otras se expresa necesario hacerlo en conocimiento de Dios, a quien se ora, en humildad y acción de gracias, con alabanza y pidiendo, sobre todo, siempre, lo que se ajuste a Su voluntad.

Porque si el mismo Señor Jesucristo se sometió a la voluntad del Padre hasta en su petición más angustiosa en el Getsemaní, no vayamos nosotros a pretendernos más que Dios. Pues no va Dios a transgredir Su voluntad por complacer la nuestra.

"Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú."
Mateo 26:39

Luego, de nada sirve orar a quien no se cree, porque la incredulidad es un muro que separa al hombre de la presencia de Dios, y donde hay dudas no hay confianza. ¿De qué serviría si oramos a quien no creemos o si dudamos de que vayamos a ser escuchados?

"Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan."

"Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor."

Hebreos 11:6 y Santiago 1:6-7

Quizá, habiendo leído sobre Jabes, se nos despierte el celo de pensar que Dios le concedió a Jabes lo que él quería, mientras que muchas de nuestras oraciones parecen ser desestimadas.

Pues sí, sí que es cierto que Jabes pidió lo que él quiso, pero tan cierto como que lo que él pidió estaba ajustado a la propia voluntad de Dios, de extender el territorio bajo los pies de quienes invocan Su nombre.

Deberíamos preguntarnos, pues, si es que nuestras peticiones se ajustan también al propósito de Dios para con nosotros o para aquel a quien vaya dirigido el premio de nuestra solicitud.

Porque no somos los únicos, sino que ya a Santiago le tocó exponer este tema en su carta, porque se extendía entre los hermanos la queja de que sus oraciones no eran contestadas, exhortándoles lo siguiente:

"Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites."
Santiago 4:3

Va siendo hora de centrar nuestra atención a la santa y perfecta voluntad de Dios para con nosotros, para que, asimilándola y en ejercicio de la fe, llegue el momento en que las peticiones de nuestro corazón se ajusten a ella.

Confiemos también en esta afirmación:

"Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho."
1 Juan 5:14-15




















lunes, 4 de abril de 2022

LA HERMOSA ALABANZA, 1 Crónicas 3:24

LA HERMOSA ALABANZA, 1 Crónicas 3:24

Los hijos de Elioenai fueron estos siete: Hodavías, Eliasib, Pelaías, Acub, Johanán, Dalaías y Anani.
1 Crónicas 3:24

El cronista pondrá el punto en Anani, para finalizar su registro genealógico del rey David por parte de Salomón.

Un registro algo selectivo, por tal de cumplir con el propósito y la reacción esperada en todo aquel que decida revisar el memorial.

Seguramente que Anani fuera el último descendiente conocido por el autor del libro de las Crónicas, con el que coincidiera en el tiempo.

Éste es el séptimo de los hijos de Elioenai, de quienes no tenemos más información durante la lectura veterotestamentaria, al tratarse de generaciones sin reino ni trono, a causa de la maldición de Dios a Jeconías, por todas sus maldades.

"¿Es este hombre Conías una vasija despreciada y quebrada? ¿Es un trasto que nadie estima? ¿Por qué fueron arrojados él y su generación, y echados a tierra que no habían conocido? ¡Tierra, tierra, tierra! oye palabra de Jehová. Así ha dicho Jehová: Escribid lo que sucederá a este hombre privado de descendencia, hombre a quien nada próspero sucederá en todos los días de su vida; porque ninguno de su descendencia logrará sentarse sobre el trono de David, ni reinar sobre Judá."
Jeremías 22:28-30

Pero aún así el cronista tuvo a bien el procurar que sus nombres no se perdieran en el olvido, significados de los cuales formarán juntos una hermosa alabanza, si son recitados uno detrás del otro y en su orden en que están escritos:

"Elioenai, Hodavías, Eliasib, Pelaías, Acub, Johanán, Dalaías y Anani."

El resultado anima a entonar este hermoso verso:

"Hacia Dios están mis ojos,
y hacia Jehová mi alabanza.
Porque Dios restaura
y Jehová ha hecho el milagro.
Jehová ha sido misericordioso,
Jehová me ha levantado y me protege."

Y es que aunque el pueblo de Dios ha experimentado duras disciplinas durante toda su historia, a causa de sus rebeliones, nadie más que la nación de Israel puede atestiguar el inconmensurable amor y misericordia del Todopoderoso hacia Su pueblo, el cual sostiene y guarda milagrosamente en el paso de los siglos.

Después de haber leído desde David y hasta Anani, con victorias y derrotas, momentos de gloria, humillaciones y exilios. Supone un soplo de aire fresco el poder descubrir una hermosa alabanza tras los últimos ocho nombres de la lista.

Como enseñanza extraemos que, para un hijo de Dios, siempre tiene que haber tiempo y espacio en nuestro corazón para alabar a nuestro Padre celestial, y aún sea que caigamos una o mil veces, Él nos vuelve a levantar, mientras se va formando en nosotros el carácter de Cristo.

Consejo tenemos, del apostol Pablo. Quien, aún en sus prisiones no dejaba de mostrar su gozo en Cristo, sea cual fuere la dureza de su situación carcelaria:

"Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús."
Filipenses 4:4-7

Tomaremos, pues, la hermosa alabanza extraída del versículo de hoy, para alabar a nuestro Señor y Dios Todopoderoso, por las grandes maravillas que ha hecho en nosotros y por sostenernos día a día, guardando nuestros pasos en santidad.

"Hacia Dios están mis ojos,
y hacia Jehová mi alabanza.
Porque Dios restaura
y Jehová ha hecho el milagro.
Jehová ha sido misericordioso,
Jehová me ha levantado y me protege."

Amén.
























DE MAL EN PEOR, 1 Crónicas 3:15-16

DE MAL EN PEOR, 1 Crónicas 3:15-16

"Y los hijos de Josías: Johanán su primogénito, el segundo Joacim, el tercero Sedequías, el cuarto Salum. Los hijos de Joacim: Jeconías su hijo, hijo del cual fue Sedequías."
1 Crónicas 3:15-16

Después de Josías ya no hubo más rey en Judá que hiciese lo bueno. Más bien, fueron degenerando, yendo de mal en peor hasta la destrucción total del reino.

Y es que el favor de Dios no iba a estar sobre ellos mientras dedicaban sus días al aumento de sus transgresiones, cada cual más abominable a la anterior.

Finalmente, y destruída Jerusalén y su templo, finalizaría también la etapa de los reyes de Judá, siendo Sedequías el último del registro real.

De modo que ya no habría más rey en la nación de Israel hasta que se cumpliese el pacto de Dios con David, que de él vendría el Rey con trono perpetuo.

"Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente."
2 Samuel 7:12-16

Y el Rey ya vino, y anduvo una primera vez entre los hombres. Y siendo Dios se despojó de Su gloria para vivir como hombre y entregarse como el Cordero pascual, para pasar por alto, con el precio de Su vida, todos los pecados de todos los hombres, y para darles con Su resurrección el acceso a la vida eterna en reconciliación con Dios.

Habiendo ascendido a la diestra del Padre, volverá una segunda vez como el Rey de reyes y Señor de señores, ahora sí, a tomar Su trono en toda Su gloria, para siempre.

Por el momento y desde que el Espíritu Santo fue a morar en los discípulos del Señor Jesucristo, nació la iglesia. Formada por todo aquel que cree y reconoce a Jesús como Señor y Salvador suyo, para el perdón y la vida eterna.

Esto significó un duro revés para Satanás y sus esfuerzos por frustrar los planes de Dios, para con el hombre y para con toda la creación. Pues con la obra culminada en la cruz del calvario y en su resurrección al tercer día, fue vencido y sentenciado a condena, aquella que se acatará el día en que sea lanzado al lago de fuego.

Pero no se detendrá el adversario, y no cejará en su empeño de buscar el fin de Israel y también ahora, de la iglesia del Señor Jesucristo, aunque jamás lo conseguirá.

Sabiendo esto, porque Satanás reconoce la superioridad de Dios, por cuanto es el Creador de todas las cosas, y contra Él nadie puede vencer, se limita en buscar poner tropiezos e infiltrar engaños entre los hijos de Dios por tal de que sean ellos mismos los que se echen a perder, quedando su obra infructuosa.

Y así han ido ocupándose, las fuerzas del mal, en introducir falsos maestros y falsas doctrinas en la iglesia, por tal de atacarla desde adentro y que ella misma acabe autodestruyéndose.

Algo que viene haciendo Satanás desde el primer siglo del nacimiento de la Iglesia, en que ya sufría los ataques de los judaizantes y de los agoreros, entre otros, de los cuales avisa Pablo a Timoteo, para que se ejercite en defensa de la fe y de la sana doctrina.

"También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita."
2 Timoteo 3:1-5

En la actualidad el peligro del cual hablaba Pablo es cada vez más descarado, aún así, crecen en éxito conforme haya corazones deseosos de escuchar a éstos antes que de abrir sus Biblias para nutrirse del verdadero pan del cielo que es Cristo Jesús testificado en toda la Escritura.

Ahora vivimos tiempos difíciles, de púlpitos impregnados de apostasía. Pseudoiglesias, pseudopastores y coaches que reemplazan el evangelio por la inteligencia emocional y la perseverancia en la fe por la resiliencia humana.

Estos son movimientos que están contaminando peligrosamente a la iglesia sana que, por tal de adaptarse a los nuevos tiempos, en su ignorancia está aprobando el tinte humanista y la sabiduría carnal, inyectándolas a las Escrituras con el propósito de incentivar la atención y la fidelización de los de conciencia cauterizada.

Y para guardarnos de éstos y no ser como ellos, engañando y siendo engañados, según dice también Pablo, encontramos en la carta del apostol, a Tito, las instrucciones oportunas para combatir este mal.

"Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina.
Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras. Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie."
Tito 2: 1 y 11-15

Podremos así continuar con nuestra labor sobre la tierra, la cual es producir mucho fruto de salvación entre los hombres a través del evangelio.

Y aunque el Señor ya nos advirtió con respecto a los falsos maestros diciendo "por sus frutos los conoceréis", debemos reconocer que muchas son las veces en que confundimos frutos con apariencia de piedad, dejándonos llevar más por lo que vemos con nuestros ojos que por lo filtrado a través de la santa y perfecta Palabra de Dios.

Que el Señor nos guarde, y nos guardemos en Su palabra, de caer y de ser partícipes de engaño.

"Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor."
Efesios 5:15-17




















domingo, 3 de abril de 2022

DE SALOMÓN A JOSÍAS, 1 Crónicas 3:10-14

DE SALOMÓN A JOSÍAS, 1 Cronicas 3:10-14

Hijo de Salomón fue Roboam, cuyo hijo fue Abías, del cual fue hijo Asa, cuyo hijo fue Josafat, de quien fue hijo Joram, cuyo hijo fue Ocozías, hijo del cual fue Joás, del cual fue hijo Amasías, cuyo hijo fue Azarías, e hijo de éste, Jotam. Hijo de éste fue Acaz, del que fue hijo Ezequías, cuyo hijo fue Manasés, del cual fue hijo Amón, cuyo hijo fue Josías.
1 Crónicas 3:10-14

Después de haber nombrado los hijos de David, el cronista se centrará en la línea genealógica de Salomón, el sucesor de David.

A partir de él, se van a ir nombrando, uno detrás de otro, solamente a la primogenitura o al sucesor en el trono, de entre los hijos, por cada generación.

Los años de reinado de Salomón fueron los más gloriosos que pudo disfrutar Israel hasta la fecha.

La sabiduría de Dios sostuvo su trono, pero él se dejó embaucar por sus tantas esposas y concubinas, acabando en su vejez rindiendo culto a sus baales.

Dios condenó muy duramente su desvío dividiendo a Israel en dos reinos. Pero por amor a David, su padre, no permitió que esto aconteciera hasta después de que Salomón fuera sucedido en el trono.

Desde entonces el reino de Israel se dividió en dos, de modo que la descendencia de Salomón no reinó en toda la nación, sino solamente gobernaba sobre Judá, Benjamín y gran parte de los de Leví, pasándose a llamar el reino de Judá, mientras que el reino de Israel abarcaba el resto de las tribus.

En contrapunto tenemos la restauración en Israel por parte del rey Josías, el cual mandó a destruir todos los lugares altos e ídolos que habían ido levantando los reyes anteriores, no solamente en el reino de Judá, sino también en el de Israel, dado que éste ya había sido destruído por los asirios.

Esta restauración volvió a unir a los Israelitas en un mismo reino por cuanto, los que escaparon de la destrucción en el  reino del norte y se mantuvieron fieles a la ley, hallaron asilo en el reino del sur el cual es el de Judá. Desde entonces a los Hebreos o Israelitas en general se les empezó a conocer bajo el gentilicio de Judíos, independientemente de cual fuera su tribu de origen, además de que la mayoría de los dispersos de las diez tribus del norte habrían perdido, a causa de la destrucción y el exilio, los registros que acreditaran su linaje.

Vemos, pues, que por la transgresión de uno vino la división en el reino y por la fidelidad de otro vino su restauración.

Muchos de los reyes anteriores a Josías habían pecado tanto contra la ley de Dios, concretamente y el que colmó el vaso de la ira de Dios contra Su pueblo fue Manasés, por lo tanto, Judá no se libró del castigo, aunque por la fidelidad de Josías, Dios retuvo Su ira mientras éste reinaba y vivía. Y así mandó el Señor decir:

"Mas al rey de Judá que os ha enviado para que preguntaseis a Jehová, diréis así: Así ha dicho Jehová el Dios de Israel: Por cuanto oíste las palabras del libro, y tu corazón se enterneció, y te humillaste delante de Jehová, cuando oíste lo que yo he pronunciado contra este lugar y contra sus moradores, que vendrán a ser asolados y malditos, y rasgaste tus vestidos, y lloraste en mi presencia, también yo te he oído, dice Jehová. Por tanto, he aquí yo te recogeré con tus padres, y serás llevado a tu sepulcro en paz, y no verán tus ojos todo el mal que yo traigo sobre este lugar. Y ellos dieron al rey la respuesta."
2 Reyes 22:18-20

Bajo las premisas de que lo anterior ha servido de figura y sombra de lo que había de venir y de que las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, se halla una pequeña analogía de lo acontecido entre Salomón y Josías con el plan de salvación y de reconciliación de Dios para con los hombres en Cristo Jesús.

Y es que desde que Adán pecara, toda la humanidad se ha visto inevitablemente repelida de la presencia de Dios a causa de la contaminación por el pecado.

Dios en Su profundo amor y misericordia se hizo una nación por la que traer al Mesías Redentor en rescate y para abrir la puerta a la reconciliación por medio del Hijo.

Esta nación se distinguió del resto de las  naciones por ser la única sostenida por Dios a lo largo de los tiempos, de manera que a día de hoy aún subsiste y así continuará hasta el fin de los tiempos.

Pero el Señor Jesucristo vino en rescate, no solo de los suyos, sino de toda la humanidad. Haciendo suyo a todo aquel que cree en Él, independientemente de su lengua, tribu o nación, para darles el mismo nombre, como hijo de Dios y el mismo sello en el Espíritu Santo.

Y es en Jesús que el hombre es restaurado de aquello que perdió por el pecado de Adán: la presencia de Dios de la cual nunca debió haberse separado.

Sobre esto escribe Pablo a los Romanos:

"Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia."
Romanos 5:17

Así es que, por la fe en el Señor Jesucristo, recibimos la gracia de Dios para ser hallados justos delante de Su presencia, en Cristo, por quien de dos pueblos hizo uno, aboliendo la enemistad entre el gentil y el judío, haciéndoles parte de un nuevo hombre: Jesús.

A los cristianos nos cuesta mucho mantener largas conversaciones o estadías entre incrédulos, pues al existir una total contrariedad entre el Espíritu y la carne, por mucho que intentemos sobrellevarlo, la lucha interna está ahí, buscando el mantenernos sobrios y no perder el testimonio a causa de las distracciones.

Ahora bien, si Dios nos quisiera totalmente aislados del mundo, sencillamente nos hubiera llevado con Él en el mismo momento en que creímos en Jesús y recibimos Su Santo Espíritu. Pero el Señor nos delegó como iglesia tarea concreta, esencial y que solamente es posible que la cumplamos mientras estamos en este mundo, que es extender el evangelio a los hombres por medio de la Palabra y de nuestro testimonio de vida en Cristo, como portadores de Su luz en medio de las tinieblas.

Porque nosotros también éramos incrédulos y vivíamos errantes en continuo pecado, alejados de Dios y destinados al infierno. Si esto fuimos a causa de Adán y de nuestro cúmulo de pecado, y si en Cristo fuimos libres de esta carga recibiendo en Él la vida eterna.

Momento es de retomar el sino como hijos de Dios, para dar fruto con nuestro testimonio de salvación.

"Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio, habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad. Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús. Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero."
1 Timoteo 1:12-15























viernes, 1 de abril de 2022

OTROS NUEVE, OTROS TANTOS Y TAMAR, 1 Crónicas 3:6-9

OTROS NUEVE, OTROS TANTOS Y TAMAR, 1 Cronicas 3:6-9

Y otros nueve: Ibhar, Elisama, Elifelet, Noga, Nefeg, Jafía, Elisama, Eliada y Elifelet. Todos éstos fueron los hijos de David, sin los hijos de las concubinas. Y Tamar fue hermana de ellos.
1 Crónicas 3:6-9

El cronista tuvo especial interés en resaltar la capacidad reproductiva del rey David.

En estos versos podemos notar cómo se repiten dos nombres: Elisama y Elifelet.

Al respecto de esto hay disparidad en la apreciación de comentaristas y eruditos de las Escrituras. De manera que algunos indican que David pudiera haber perdido inicialmente a dos hijos llamados Elisama y Elifelet, usando sus nombres para dos hijos que le nacieran posteriormente, a modo de tributo. Mientras que otros opinan que simplemente al cronista le interesó exagerar el número de hijos de David para enfatizar en su persona y progenie.

Personalmente, y entendiendo que la repetición de algo que se dice también puede denotar una confirmación de lo dicho, quise saber algo más sobre el significado de estos dos nombres.

Buscando qué pudieran significar Elisama y Elifelet, hallé esto, que son nombres de mucho peso, y dicen lo siguiente: "Mi Dios ha oído" y "Mi Dios es mi liberación".

¿Será que esta predicación fuese  la intención real del autor de las crónicas para sus lectores? Sea como fuere, lo escrito, escrito está, y avalado por la inspiración del Espíritu Santo.

Seguidamente, el cronista va a ir cerrando el registro de los hijos de David, no sin antes hacer mención, al grosso modo, de los otros tantos que tuvo con sus concubinas.

Estos son nombrados en general, dando a entender que no son pocos.

Finalmente y como broche de oro, un afectuoso tributo a Tamar, la hija que tuvo David con Maaca, nos recuerda su  inocencia bruscamente arrebatada por su hermanastro Amnón y las graves consecuencias eternas que acarrea dar lugar a unos pocos minutos de placer carnal.

Pero como se enfatizó con Elisama y Elifelet, Dios no se queda de brazos cruzados ante el pecado, sino que Dios escucha y trae liberación al hombre.

Y la liberación vino por medio del Señor Jesucristo. Dios Hijo hecho hombre y habitando entre nosotros que se dió a Sí mismo en pago por nuestros pecados, librándonos de la muerte con Su resurrección y abriéndonos el acceso al Padre por el Espíritu Santo.

Y mientras Jesús anduvo entre los hombres, enseñaba a sus discípulos sobre el reino y sobre el Padre a través de Su persona. De modo que ya no era un Dios invisible sino que Jesucristo lo dió a conocer.

Y como Pastor a sus ovejas, se presentó ante los hombres para reunir en Él a judíos y a gentiles en un solo rebaño.

"Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor."
Juan 10:14-16

Los judíos tenían a los gentiles por inmundos, y estos jamás podrían acceder al templo. Pero cuando Jesús pronunció el "consumado es" en la cruz del calvario, el velo del templo se rasgó de arriba a abajo abriéndose el acceso a la Santa presencia de Dios a todos los hombres, reconciliándonos en Él.

Así que los otros tantos, los que no eran parte del linaje, vinieron también a ser hechos hijos de Dios, adoptados en Cristo.

"Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades."
Efesios 2:13-16

Hoy es día de manifestar la gracia de Dios al mundo en gratitud por habernos rescatado y puestos en su redil.

Si estás pasando por situaciones que te mantienen desanimado y te hacen sentir como se sintió Tamar, dañado por hermanos o traicionado por alguien a quien confiabas, sepas que Dios no se olvida de ti y te está buscando como el pastor busca a su oveja extraviada.

El Señor desea encontrarte para cobijarte en Sus brazos, sanar tu herida y traerte de nuevo con Él.

Que el recitar de este Salmo nos sea de  clamor y celebración en este día:

"Amo a Jehová, pues ha oído mi voz y mis súplicas; Porque ha inclinado a mí su oído;Por tanto, le invocaré en todos mis días. Me rodearon ligaduras de muerte, Me encontraron las angustias del Seol; Angustia y dolor había yo hallado. Entonces invoqué el nombre de Jehová, diciendo: Oh Jehová, libra ahora mi alma. Clemente es Jehová, y justo; Sí, misericordioso es nuestro Dios. Jehová guarda a los sencillos; Estaba yo postrado, y me salvó. Vuelve, oh alma mía, a tu reposo, Porque Jehová te ha hecho bien."
Salmos 116:1-7





















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